lunes, 30 de enero de 2012

Descubre como el ajedrez ayuda a templar el carácter

Fomenta la actitud reflexiva, la capacidad de análisis y la racionalidad de la conducta. 
Se ha escrito mucho acerca de la utilidad del ajedrez en la educación de los jóvenes. Entre los especialistas, existe la convicción de que la práctica del juego trae aparejadas notables ventajas, pero todavía no se ha logrado una acción oficial que lo incorpore totalmente a los planes de estudio.
Al respecto, consideramos oportuno comentar la opinión del sociólogo argentino José Luis de Imaz. En une entrevista realizada hace unos cuantos años, el doctor de Imaz dijo que una de las grandes fallas del sistema educativo nacional, radica en que "no se entrena a la gente para tomar decisiones personales". Y en seguida, señalando soluciones el científico agregó: "Si yo tuviera que armar un curriculum, aumentaría las horas de ajedrez, porque el entrenamiento en ajedrez, entre otras cosas, a un chico de 14 o 15 años, lo va acostumbrando a decisiones estratégicas, en cálculos operativos del comportamiento del otro.
Compartimos en todo, lo expresado por el doctor de Imaz. Uno de los fines fundamentales de toda educación, es enseñar a pensar; de este modo, se fomenta la actitud reflexiva, la capacidad de análisis y la racionalidad de la conducta. Pero también es necesario que el joven adquiere el hábito de decidir por si mismo, frente a las diferentes alternativas de su vida personal y social. Esto significa educar en la libertad y para la libertad, pero con dos características esenciales: primero, el respeto a la libertad de los demás, segundo, la responsabilidad propia por las consecuencias de una elección equivocada.
Mucho de los grandes dramas de los pueblos, a lo largo de la historia, se han debido a que los ciudadanos, en vez de tomar decisiones personales y de afrontar, llegado el caso, sus consecuencias, han preferido delegar en el Estado, o en una corporación, o en un caudillo, la responsabilidad de decidir. Es una actitud cómoda, porque luego permite echarles la culpa del fracaso al Estado, la corporación o el caudillo. Pero es también peligrosa, porque lleva indefectiblemente a la dictadura y a la pérdida de la libertad que no se supo o no se quiso conservar.
El ajedrez, que excluye por completo el azar, propone a cada jugada un desafío. Lo mismo que la vida. Hay que elegir entre varios movimientos posibles, previo trazado de un plan general, que es como el proyecto vital de cada persona. Ejecutado el movimiento, no se puede volver atrás. Cuando nuestro plan resulta victorioso, nuestro es el mérito. Pero, si nos conduce a la derrota, también es nuestra culpa. De la derrota, es decir, del error, extraemos enseñanzas, acumulamos experiencia para no cometerlo de nuevo.
Por otra parte, tablero de por medio, hay un oponente que se plantea los mismos objetivos que nosotros. Tenemos que respetarlo, en primer lugar, y exigirle que a su vez nos respete. Pero también trataremos de adivinar sus planes, para encontrar la manera de contrarrestarlos. Así surge la competencia, que, siempre que se cumpla con lealtad y limpieza de procedimientos, ayuda a templar el carácter.

viernes, 27 de enero de 2012

"Incluso las balas temen a los valientes"

Con un título de un refrán ruso, sigo con la lectura de este maravilloso libro de Garry Kasparov , "Cómo la vida imita al ajedrez”. Oportuno es señalar que esta obra es muy valiosa, no sólo para los ajedrecistas sino para cualquier mortal.
En el capítulo 13, (La ventaja del atacante") aborda la cuestión de la agresividad, algo que El “Águila de Bakú”, cultivó no sólo frente al tablero sino también fuera de él. 
Así, Kasparov dice que “equiparar el mundo del tablero con la vida real tiene sus riesgos”  y se coloca como ejemplo cuando él se dedicó a la política: “Como he dicho, mi capacidad para moverme en política se puso en duda a causa de mi agresivo estilo ajedrecístico. Si el atacante nace, no se hace, ¿cómo me desenvolvería yo en un entorno en que el ataque no es tan eficaz?”
Continúa señalando que todos tenemos capacidad de adaptación, antes de preguntarse si es un error ser agresivo. 
“¿Realmente no es eficaz, o simplemente es impopular señalar que ser agresivo en política da tan buenos resultados como en los negocios y en otros terrenos de la vida como el ajedrez?” Excelente pregunta….que, como en otros órdenes de la vida, tendrá varias respuestas.
Y fiel a su personalidad altamente competitiva, se sigue preguntando: ¿Quién participa en una carrera deseando quedar el segundo? ¿Quién crece queriendo ser vicepresidente? Y se contesta: “Poner límites a nuestra ambición limita nuestros logros. Tener una filosofía agresiva también implica ser agresivo con nosotros mismos. No se trata de ser un tipo agradable o no; se trata de desafiarnos constantemente a nosotros mismos, a nuestro entorno y a quienes nos rodean. Es lo contrario de la complacencia física y moral”. 
Luego señala que le parece un poco falso cuando los deportistas hablan de “retarse a si mismo” y apunta:”Pese a que cada uno tiene sus propias formas de motivación, nos gusta competir, y eso significa vencer a alguien y no solamente conseguir un logro personal”. 
“Obviedades como que ganar es “lo único” que cuenta son tan banales como las que afirman que ganar no importa en absoluto. Lo que nos importa es como desarrollar nuestro propio sistema de agresividad controlada para hacer mejor lo que hacemos. La agresividad en ese contexto significa dinamismo, innovación, mejoras, valor, riesgo, y el propósito de pasar a la acción. Hemos de aprender la importancia de desequilibrar la situación y tomar la iniciativa. Para hacer una tortilla hay que romper unos cuantos huevos”. Palabra de Kasparov, ¿Es palabra sagrada?.

miércoles, 25 de enero de 2012

El Ajedrez hace eficaz el mensaje publicitario

Una de las característica de la llamada "sociedad de consumo", tan desarrollada en nuestro mundo occidental, es la necesidad de promover la venta masiva de los productos industriales.
Hasta hace medio siglo, la propaganda se limitaba a elogiar las virtudes del artículo, y las ilustraciones no eran demasiado imaginativas; por lo general se mostraba el envase y la marca del producto, para facilitar su reconocimiento por parte del potencial comprador.
Mucho ha evolucionado, desde entonces, el moderno arte de la publicidad. No sólo por la aparición de grandes adelantos técnicos, como la televisión, el cine y la internet, sino también por el perfeccionamiento del diseño. Esta disciplina tiene su origen en el famoso movimiento de "Bauhaus", impulsado luego de la primera guerra mundial por el arquitecto alemán Walter Gropius.
El diseño publicitario posee muchos elementos artísticos, no sólo porque requiere buen dibujo, adecuada composición del cuadro, equilibrio de colores y otros atributos plásticos, sino también porque debe lograr determinado efecto en el receptor del mensaje. En otras palabras, al publicidad actual trata de crear motivaciones psicológicas en el futuro consumidor, convencerlo de que el uso de tal o cual producto trae aparejados satisfacciones personales que van más allá de la mera utilidad.
Por esto, la publicidad recurre con frecuencia a diversos elementos de la cultura general, entre ellos, el juego de ajedrez. Que se presta, más que cualquier otro, para un empleo inteligente con fines publicitarios.
El tablero en sí, con su forma perfecta y sus colores alternados, ofrece mil posibilidades para la composición de un mensaje gráfico. No olvidemos que el diseño "ajedrezado" en el estampado de telas para diversos fines, en especial, la decoración de interiores.
Pero nada más elocuente que las piezas del ajedrez. El rey simboliza poder, autoridad, prestigio, situación sobresaliente. La dama, o reina, es imagen de elegancia, de feminidad, de delicadeza, pero también de influencia oculta, discreta. Los alfiles pueden señalar la majestad de los obispos, la solemnidad de la liturgia, y también la rapidez de sus movimientos, con el toque de intriga que da el desplazamiento oblicuo. Los caballos, con su extraña manera de saltar, evocan la fuerza de la naturaleza, la intrepidez, la capacidad para vencer obstáculos. Las torres, son la solidez, la fortaleza, la prudencia, e incluso la tradición, bien asentada sobre sus cimientos. Y los peones, a semejanza del pueblo, son el hombre común, el soldado raso, el anónimo héroe de las guerras o de la vida cotidiana; con la posibilidad de ser promovidos a la categoría de pieza, cuando sus méritos así lo hacen posible y justo.
Estas connotaciones, y muchas otras que la imaginación creadora puede concebir, han sido y son aprovechadas por la publicidad. A ello se agrega el sentido de actividad intelectual, reflexiva, que posee el juego, cuya práctica  puede asociarse a la serenidad, a la sensatez, a la conducta mesurada y racional, a la paciencia y a la agudeza de la intuición. No es difícil sugerir, mediante el ajedrez, que la elección de determinado producto o servicio revela una decisión inteligente. Esto halaga al receptor del mensaje y hace eficaz el propósito publicitario.

lunes, 23 de enero de 2012

En ajedrez todo el mundo es intelectualmente productivo

El Ajedrez es una forma de producción intelectual que tiene su encanto peculiar. La producción intelectual es una de las grandes satisfacciones -si no la mayor- al alcance del hombre. No todos pueden componer una pieza musical inspirada o construir un puente; sin embargo, en ajedrez todo el mundo es intelectualmente productivo y por consiguiente, cada persona que lo practica puede experimentar una satisfacción. Dr. Siegbert Tarrasch.
De pocas partidas he aprendido tanto como de la mayoría de mis derrotas.

José Raúl Capablanca, ex campeón mundial.
El ajedrez es deporte, arte y ciencia. Analizada jugada a jugada, la partida es una ciencia; en su conjunto es una obra de arte; a nivel competitivo es un deporte.

Carlos Torre, Gran Maestro.
El ajedrez, que reúne orgánicamente elementos del arte, la ciencia y el deporte, a lo largo de los siglos a constituido parte inalienable de la cultura y la civilización mundial. Isaac Linder, Historiador.
Ningún Gran Maestro es normal, lo único que difiere es su tipo de locura.
Víctor Korchnoi, Gran Maestro.
El ajedrez es una lucha consigo mismo. Anónimo.
Capablanca fue el mejor jugador de todos los tiempos porque no necesitó molestarse.
Miguel Najdorf, Gran Maestro.
Nunca se ha ganado una partida abandonándola. Savielly Tartakower, Gran Maestro.
Los siete pecados capitales del ajedrez son: superficialidad, voracidad, pusilanimidad, inconsecuencia, dilapidación del tiempo, excesivo amor a la paz y bloqueo. Savielly Tartakower, Gran Maestro.
En el tablero de ajedrez luchan personas y no figuras.
Dr. Emmanuel Lasker, ex campeón mundial.

viernes, 20 de enero de 2012

El atacante siempre tiene ventaja

"La intuición y el instinto constituyen la base de nuestras decisiones, especialmente de las decisiones inmediatas que conforman nuestra cotidianidad". Así comienza Garry Kasparov su relato en el apartado "Ejercitar nuestra intuición", de su más que recomendable libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
Explica que no hay necesidad de analizar muchas cuestiones cotidiana como, por caso, porqué giramos a la izquierda y luego a la derecha camino al trabajo. Y dice que un jugador de ajedrez puede detectar un simple jaque mate en tres movimientos sin dudarlo, aunque nunca haya estado en esa posición en su vida. 
No queremos analizar todas la decisiones, de modo que nos dejamos llevar por pautas que son fruto de la experiencia. "Son atajos que no tienen vuelta atrás, siempre que se limiten a las funciones básicas", indica para luego agregar: "Los problemas aparecen cuando empezamos a confiar en esos modelos para opciones vitales más sofisticadas. Ello reprime la creatividad y nos conduce a una actitud de un enfoque único para tomar decisiones, y a aplicar los mismos modelos y soluciones de manera forzada para todos los problemas a los que nos enfrentamos. 
Al referirse al ajedrez dice Kasparov que a menudo hablamos de normalmente capturas, u otras jugadas que modifican la posición de forma irrevocable. "Los movimientos del os peones siempre tiene esas características, por lo que han de pensarse muy detenidamente", afirma. 
En este sentido dice que las normas en la vida no son tan claras como en el ajedrez: 
"Como siempre -apunta- mi tendencia natural me ha llevado a equivocaciones por fiarme demasiado en la intuición y el optimismo. Las decisiones originadas por una forma de pensar positiva pueden no ser en absoluto más acertadas que las decisiones prudentes, pero lo que es seguro es que nos permiten aprender más de nuestros errores".
"Añade que seguir motivado e implicado en el proceso de toma de decisiones es crucial para mejorarlo. Una de las mejores formas de hacerlo es tomar la iniciativa, que nos presiona de manera positiva a desafiar a la competencia. "Me gusta decir que el atacante siempre tiene ventaja", concluye fiel a su estilo y modo de pensar. 

miércoles, 18 de enero de 2012

El ajedrez y las expresiones famosas

Seguimos con frases famosas que nos ayudan a comprender un poco más al ajedrez. 
En ajedrez mi palabra es cercana a la de Dios. Garry Kasparov. 
El ajedrez es un juego sin par, regio e imperial. Napoleón Bonaparte.
El ajedrez es semejante a la vida. Miguel de Cervantes, escritor.
Si prohibieran el ajedrez, me convertiría en contrabandista. Miguel Tal, excampeón mundial.
El ajedrez es un juego honrado. William Shakespeare, poeta y dramaturgo.
El ajedrez es prueba de inteligencia. Wolfang Goethe, poeta y novelista.
El ajedrez es una gimnasia mental. Vladimir I. Lenin
El ajedrez, como todas las demás cosas, puede aprenderse hasta un punto y no más allá. Lo demás depende de la naturaleza de la persona. José Raúl Capablanca, ex campeón mundial.
El ajedrez es mucho para juego y muy poco para ciencia. Miguel de Unamuno, escritor.
El ajedrez subsiste gracias a los errores que se cometen jugándolo. Savielly Tartakower, Gran Maestro.
El aprendizaje del ajedrez produce auténtico placer y los éxitos deportivos o creativos que se obtienen luego, reportan plena satisfacción. Alexánder Kótov, Gran Maestro
Los peones son el alma del ajedrez.André Fhilidor, músico.
El ajedrez es algo más que un juego; es una diversión intelectual que tiene algo de arte y mucho de ciencia. Es además, un medio de acercamiento social e intelectual. José Raúl Capablanca, excampeón mundial.
La enseñanza más valiosa que podemos derivar del ajedrez es la preeminencia de la calidad del juego sobre el resultado del mismo. Al buen ajedrecista no le interesa vencer por vencer. Le interesa vencer a quién y cómo. Le interesa ante todo y sobre todo la calidad de la partida, incluso si resulta vencido. Dr. Claudio Gutiérrez, ex rector de la Universidad de Costa Rica. 

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