viernes, 30 de diciembre de 2011

Fischer: uno de los jugadores más grandes de todos los tiempos.

Sigo con  mi homenaje al gran periodista Héctor Luis González, con la publicación de la Tercer y última  parte del articulo "Bobby Fischer Jaqueado por su genio", en su columna El ajedrez de la Historia de LA VOZ DEL INTERIOR del 2 de marzo de 1986.
Viene del lunes. (Aquí la segunda parte).

Desde entonces la vida de Fischer resultó un verdadero misterio. Su última aparición en el ambiente ajedrecístico fue en 1973, cuando el actual presidente de la FIDE, Florencio Campomanes, le pagó como honorarios 85.000 dólares para que hiciera la jugada de honor en el Torneo Internacional de Manila.
El 3 de abril de 1975, ante la negativa de poner en juego su título de campeón ante Karpov, fue despojado de éste. Fischer entonces pedía que el match fuera ilimitado y que lo adjudicase quien ganara los diez primeros juegos. La FIDE aceptó a medias la propuesta, estableciendo que sería campeón quien ganara las seis primeras partidas y Bobby no estando de acuerdo rehusó jugar. Sin duda que este reglamento, bastante descabellado, traería más de un problema años más tarde, cuando quedó inconcluso el primer match entre Karpov y Kasparov.
Fischer se recluyó en Pasadena, ingresando a la secta religiosa “La Iglesia de Dios”, donde segun se dice, se dedicó a predicar el Evangelio.
No obstante volvió a ser noticia el 26 de mayo de 1983, cuando la policía de California lo arrestó barbudo y mal entrazado, confundiéndolo con un delincuente. Fischer promovió una denuncia por apremios ilegales apenas fue liberado al día siguiente y escribió un folletín que hoy se vende por correspondencia a un dólar el ejemplar, donde critica la legislación y la “mentira del sistema capitalista.
Si bien a la hora de su gloria había declarado que quería ser más rico que Onasis, Bobby ha despreciado sistemáticamente suculentas ofertas, como para realizar una publicidad de un producto capilar por 600.000 dólares de honorarios, afirmando que él no recomendaría un producto que no usaba y por lo tanto no se prestaría al engaño del público.
También fueron muchos los ofrecimientos de importantes bolsas para disputar matches con Gligorik, Timman, Korchnoi, Karpov y otros, pero todo no pasó de ser una noticia sensacionalidsta con muy poco fundamento práctico.
Tal vez el año pasado se dio la circunstancia más próxima para que se produjera su vuelta al tablero. fue cuando visitó Taxco (México), invitado por un acaudalado mecenas de ajedrez azteca. Insistentemente se habló seriamente del regreso de Fischer a las lides del juego ciencia, sin intervención de la FIDE, pero los premios que exigió -alrededor de 2.000.000 de dólares- fueron excesivos para poderlos reunir. El benefactor mexicano desilucionado optó por financiar el Interzonal y Fischer disgustado consideró esto una traición, por cuanto entendía que aún quedaban márgenes para las tratativas.
Fischer volvió a recluirse en Pasadena y aunque trascendió que ha abandonado la secta religiosa a la que prestó su apoyo durante tantos años, sus días transcurren en el mayor de los silencios.
Bobby ha expresado su odio a la prensa porque se siente molesto con las preguntas y entrevistas; hasta supo agredir a una periodista europea que le sacó unas fotos sin su autorización, también odia a la FIDE porque considera que lo despojó sin motivos de su título de campeón. Persiste en su odio a los soviéticos a quienes denunció como un bloque antideportivo que trata a toda costa de mantener una hegemonía mundial. Y aún debe odiar las tediosas tablas de los grandes maestros de nuestro tiempo, que juegan para no perder, mientras que él jugó siempre a ganar.
Pese a que lleva más de 13 años de retirado, su figura está siempre vigente. Su sombra ha perseguido a Karpov durante su reinado, puesto que Fischer sigue siendo una permanente norma de comparación para todos los grandes maestros. Valga recordar cuando en una ocasión se le preguntó a Karpov si se consideraba el mejor jugador del mundo siendo campeón mundial a pesar de que nunca le había ganado a Robert Fischer, Tolia, respondió con visible disgusto con otra pregunta “...Cómo pueden decir que Fischer es el mejor cuando nunca me ha ganado...”.
Kasparov, también ha opinado sobres Fischer: “... en lo más profundo de mi alma, soy un consumado analista como Fischer, claro que lo siento, yo no tengo la determinación que usó él …”.
Para muchos “Bobby” es un loco, para otros un genio inigualable, pero todos habrán de coincidir que su trayectoria en el tablero lo definió como uno de los jugadores más grandes de todos los tiempos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Robert "Bobby" Fischer y su proeza jamás igualada en la historia del ajedrez

Sigo con  mi homenaje al gran periodista Héctor Luis González, con la publicación de la Segunda parte del articulo "Bobby Fischer Jaqueado por su genio", en su columna El ajedrez de la Historia de LA VOZ DEL INTERIOR del 2 de marzo de 1986.
Viene del lunes. (Aquí la primera parte).

En 1967, comenzó el ascenso espectacular al ganar los torneos de Mónaco, Skoje, Nathania y Vinckorcy llegando en 1968 al Interzonal de Túnez que abandonó en la 8º ronda, cuando no le fue aceptado el pedido de postergación de una partida que solicitó por cuestiones religiosas. La dirección del torneo le quitó el punto por incomparecencia y Bobby disgustado se marchó a los Estados Unidos, a pesar de ir puntero cómodamente. Pero, si hay algo que destacar de su personalidad, ha sido el respeto por sus principios que nunca soslayó por cuestiones de intereses.
Durante el año 1969, estuvo apartado voluntariamente de la actividad, pero al año siguiente apareció con renovados bríos y una nueva concepción de la forma de asumir el juego ciencia. Lo que para muchos críticos representó en su momento como extravagancias. Las sistemáticas protestas realizadas de los organizadores del torneo con respecto a la intensidad y disposición de las luces, el color de los escaques del tablero, la temperatura ambiente, el comportamiento de público y los fotógrafos y camarógrafos de televisión, el tiempo mostró que no eran tales. Es que Fischer en ese año de inactividad que pasó en Yugoeslavia, se dedicó de lleno a los aspectos extra-ajedrecísticos y sus conclusiones fueron que nada debía quedar librado al azar. Luego de un estudio científico del medio ambiente que mejor se adapta para lograr su más eficiente concentración, llegó hasta la fabricación de un sillón especial anatómico que contribuyera a su mejor función cerebral.
Korchnoi en Baguio 1978, adoptó iguales procedimientos y actualmente, son muchos los maestros que lo practican, como el caso de Antony Miles, que jugó un certamen en una camilla de masajes.


En su “reentre” en 1970, ocupó el segundo tablero en el match URSS vs. Resto del Mundo, batiendo a Petrosián por 3 a 1 (+2=2-0), luego ganó el Torneo de la Paz en Yugoeslavia y triunfó en el Internacional de Buenos Aires con tres y medio puntos de ventaja sobre el soviético Kukmakov que llegó segundo. En el Interzonal de Palma de Mallorca se clasificó para la candidatura ganando la prueba con extraordinaria solvencia.
Sus permanentes quejas a la FIDE, llegaron a tener eco, logrando que se modificara la reglamentación de la candidatura. Ahora se jugaría por sistema de matches eliminatorios y según Fischer los rusos ya no podrían jugar en equipo.
Ese torneo de candidatos jugado en 1971, resultó la proeza jamás igualada en la historia de los trebejos, batió a Taimanov y a Larsen por el impresionante scorer de 6 a 0 y en las finales a Petrosián por 5 a 1 y 3 tablas.
Este match inolvidable se jugó en Buenos Aires, Argentina había conseguido la sede ofreciendo 12.000 dólares de bolsa pero la organización demandó otra cifra igual. Las partidas se jugaron en el teatro San Martín, en el salón Casacuberta, permanentemente repleto y con una muchedumbre inamovible en la puerta. El éxito fue tan grande que se agotaron los juegos y libros de ajedrez en todo Buenos Aires.
Entonces el ministros de Bienestar Social Francisco Manrique, muy entusiasmado llegó a ofrecer el Teatro Colón a la Federación Internacional, presidida por Max Euwe, para el match ante Spassky por la corona, pero el máximo organismo resolvió que la sede fuera Reykjavic (Islandia).


El triunfo de Fischer en Buenos Aires ante Petrosian los llevó a la instancia suprema: enfrentar por el título a Spassky, pero, Bobby disgustado por algunos aspectos organizativos, amenazó durante varias semanas previas con no presentarse en Islandia. Finalmente, un pedido especial de Henry Kissinger, una bolsa de 250.000 dólares ofrecida por un banquero inglés y la distinción de “cruzado contra el comunismo” que le hizo el presidente Richard Nixon lo convencieron a jugar.
El encuentro con Boris Spassky en Reykiavie 1972 tuvo un inicio insólito, puesto que Fischer perdió la primera partida y también la segunda por incomparecencia aduciendo sentirse molesto por la presencia de fotógrafos y camarógrafos.
Pero luego la tercera partida Bobby comenzó a jugar como una máquina y contra todos los pronósticos de los expertos, de que sería imposible derrotar no sólo a Spassky sino al formidable laboratorio soviético, se coronó campeón mundial, tras siete partidas ganadas, tres perdida y once tablas, y alcanzando también el más alto índice de gradación de la historia: 2780 puntos “ELO” (Sistema de calificación por puntaje que se obtiene por la posición y resultados individuales regristrados en las competencias).

lunes, 26 de diciembre de 2011

"Bobby Fischer" jaqueado por su genio

Retomo mi homenaje al gran periodista Héctor Luis González, con la publicación de un articulo en su columna El ajedrez de la Historia de LA VOZ DEL INTERIOR del 2 de marzo de 1986.
El 9 de marzo de 1943, nació en Chicago el extraordinario talento ajedrecísto Robert James Fischer. Hijo de Robert Fischer un bioquímico alemán y de Regina Werner, una judía austríaca, prosoviética, quienes se divorciaron en 1945, “Bobby” como se lo apodó desde niño, pasó su infancia prácticamente sin padre, creándose en su ánimo un sentimiento hostil hacia su progenitora, muy proclive a realizar viajes a Moscú por razones políticas, lo dejaba abandonado al ciudado de su hermana mayor desde muy pequeño.
Este fue el motivo por el cual, desde temprana edad Bobby engendró un particular resentimiento contra la Unión Soviética y también contra su propia familia: Son elocuentes reflexiones vertidas al respecto en 1971, en Buenos Aires: “... mi padre nos abandonó siendo yo chiquito y en cuanto a mi madre, una consumada filocomunista siempre me ha parecido un poco loca. Se ha pasado la vida en manifestaciones en defensa de la paz, sin ningún fundamento y en cuanto a mi hermana mayor, es una estúpida igual que todas las mujeres...”.
En 1960, en oportunidad de intervenir en el torneo “Sequiscentenario” llegó a la Argentina acompañado de su madre, pero ni bien arribó al aeropuerto de Ezeiza, pidió a los organizadores aislarse en un alojamiento, solo. “... a mi madre la quiero fuera de mi círculo, para que no me moleste....”. No obstante que se cumplió su pedido, aquel certamen fue el peor de toda su carrera ajedrecística, puesto que ocupó el decimocuarto lugar, pero vaya en su descargo que su juventud y las atracciones nocturnas de la ciudad porteña, lo desconcentraron del juego y pagó tributo a su falta de conducta. Sin embargo aquel memorable torneo que ganaran ex aequo Korchnoi y Reshevsky, resaltó su más valiosa experiencia en la forma de comportarse para competir.
La prueba la tuvimos 10 años después, en las Olimpiadas de Siegen, cuando en el acto inaugural una despampanante belleza elegida Reina del Ajedrez Mundial le invitó a bailar, recibiendo esta respuesta: “... si como no, pero cuando finalice el torneo....”. Su hermana le enseñó a jugar al ajedrez cuando contaba con 7 años de edad y se abrazó a esta disciplina con una ostensible voluntad, dejándose absorber totalmente por el mundo de los trebejos, como una forma de escapismo a su trauma provocado por la separación de sus padres. Poseía de niño un cociente de inteligencia de 184 -superior al de Eisntein- lo que le permitió adquirir rápidamente conocimientos de ajedrez superior y desarrollar un concepto excepcional.
Reuniendo todas las características del niño prodigio, las que tanta fama le dieron a Reshevsky, Capablanca y al español Pomar, Fischer inició una espectacular escalada que culminó en 1957 cuando se consagró campeón de los Estados Unidos.
Tenía entonces 14 años de edad y al año siguiente fue distinguido con el título de gran maestro internacional por su brillante quinto puesto en el Interzonal de Portoroz.
Dotado de un extraordinario amor propio siendo un adolescente ya tuvo algunos choques y roces con los granes maestros. Para Bobby la derrota tenía contornos de catástrofe. Más de una vez se lo vio llorando en una partida perdida y también mostrando reacciones violentas como la que tuvo con Miguel Nadjdorf, cuando éste lo venció en una sesión suspendida y Bobby en señal de abandono, le dio vuelta el tablero con todas las piezas. El temperamental maestro argentino reaccionó vehementemente ante la falta de respeto y salió en persecución del jovencito, pero intervino el maestro Robert Byrne - capitán del equipo americano- y previas disculpas del caso evitó que Bobby tuviera un grave problema. Esta y muchas otras anécdotas similares le valieron el mote de “Enfant terrible”, actitudes que fue superando aunque siempre mostrando un carácter hosco y circunscripto a un solo tema, el ajedrez.
Volvió a ganar el campeonato de los Estados Unidos en 1960, halago que repitió en 1961, 1963, 1966 y 1967 erigiéndose en la figura más significativa de Occidente cuando participó en el Torneo de Candidatos en Zurich, contando sólo con 16 años de edad, un hecho inédito en la historia del ajedrez.
En la candidatura de Zurich, Bobby llegó en el sexto lugar y cuarto en la misma prueba en Curaçao 1962, pero en ambos casos comenzó a presentar protestas ante la Federación Internacional en procura de modificar los reglamentos, aduciendo que los soviéticos, por su mayor número de participantes clasificados en el torneo de candidatos, jugaban en equipo en desmedro de los representantes de otros países. Así mismo en Curaçao, Fischer realizó agrias críticas contra los teóricos rusos. Tras su derrota ante Korchnoi, en una de las rondas, en la que se había planteado una Defensa Pirc, jugó una línea analizada por Vassyli Panov, en su entonces flamante tratado de aperturas, quien recomendaba para las blancas un movimiento con signo de admiración, Bobby siguiendo el consejo de ese libro, realizó la jugada confiando en las bondades, pero cuan grande fue su sorpresa cuando Korchnoi respondió de inmediato y “al toque” con un categórico sacrificio que destrozó la posición del americano. Luego de la partida, Fischer declararía “... los maestros soviéticos analizan variantes dudosas y las publican en sus revistas y libros “for export” como buenas, guardándose los antídotos para los incautos...”.
Ya Fischer, por esos años demostraba un esfuerzo y contracción al estudio poco común, solía pasar 12 horas continuadas encerrado en la búsqueda de nuevas variantes, logrando descubrimientos que llegaron a revolucionar la teoría. Valga recordar cuando por razones políticas en 1963, no se le otorgó la visa para participar en La Habana del Torneo, en memoria de Capablanca, siendo aceptada su intervención mediante la trasmisión de sus jugadas por telétipo. En una de las rondas enfrentó al búlgaro Trigov y se llegó a una posición harto trillada de la variante Gotemburgo de la Siciliana. Allí, todos los preceptos técnicos indicaban que las negras debían jugar caballo de rey, a costa de no quedar perdidas. Sin embargo, el cablel anunció que Fischer movía su caballo dama, creándose una verdadera confusión entre los presentes y la jugada ante la posibilidad de existir un error. Fischer, envió de inmediato la confirmación y el búlgaro lleno de optimismo y sumamente confiado, respondió inmediatamente sin ni siquiera imaginar que tres jugadas después habría de abandonar.
(El miércoles la segunda parte)

viernes, 23 de diciembre de 2011

Ajedrez, pasión de multitudes

(Por Rudy, enviado “espacial”)
(Este relato fue publicado en el diario Página 12, en 1990, antes de la tercera partida del match por el campeonato del mundo entre Gary Kasparov y Anatoli Karpov, jugado en Nueva York). 
En estos momentos en que el ajedrez vuelve a conquistar el interés general y tiene a todo el mundo pendiente de un trebejo, tal vez valga la pena rememorar algunos hechos que hacen a la historia de este milenario deporte.
Por ejemplo, ¿desde cuándo el ajedrez pasó a ser considerado un deporte, siendo que lo habitual es que los contendientes permanezcan sentados en un sillón (cómodo o no, según las circunstancias, pero en todo caso sigue siendo un sillón) y no corren cien metros llevando un peón de aquí para allí, ni tratan de encestar la reina en una cesta, ni batean al alfil, ni lanzan la torre lo más lejos posible, ni montan sus caballos e intentar batir los trescientos metros llanos, ni patean al rey, intentando introducirlo en una valla contraria y ni siquiera ubican el tablero en una superficie acuática que los obligaría a mantenerse a flote para realizar sus jugadas?
Tal vez este intríngulis pueda ser resuelto hoy, queridos lectores. Recordemos que, según cuenta la leyenda, el ajedrez comenzó a ser practicado por los indios (los de las Indias, no los descubiertos por Colón) en el año 3000 antes de Cristo. En esa época no se conocía el fútbol, ni el baseball, y muchos menos el Pacman). Vale decir, el único deporte que conocían los indios (los hindúes, para ser más precisos) era el ajedrez (y eso los que lo conocían). En el momento en qué las clases dominantes (que siempre las  hubo)  se dieron cuenta de que para una civilización antigua digna de figurar en los libros de historia necesitaban ser conocidos por la práctica de algún deporte, organizaron una licitación para que, quien quisiera, inscribiera algún tipo de disciplina en esa categoría. Sólo dos fueron inscriptos: el ajedrez, y la “caza del paria” (los parias eran los habitantes pertenecientes a la clase social inferior, sin voz, ni voto, ni teléfono). Finalmente las autoridades decidieron reservar la categoría de deporte para el ajedrez, y la de “pasatiempo” para la caza del paria. Ambas disciplinas trascendieron y hoy en día son practicadas por multitudes en todo el mundo. Digamos entonces que el ajedrez fue catalogado como deporte porque no habí a otro y no podían, por ejemplo, practicar el “lanzamiento de argolla a la pirámide”, que tanto furor hiciera en Egipto, y que se considera antecesor de nuestro tradicional “sapo”.
Los hindúes jugaban  al ajedrez tal como lo hacemos nosotros, pero en la India. Tenían algunas reglas especiales, eso si. Por ejemplo, no se le podía ganar a un “brahma” (clase más alta) salvo que uno mismo fuese a su vez brahma. Si uno era paria, no le podía ganar a ninguna otra casta, porque si llegaba a hacerlo, la revancha se jugaba a la “caza del paria”, y el resultado era siempre el mismo.
Otras civilizaciones antiguas cultivaron también el ajedrez, sin lograr que les crezca. Los fenicios lo jugaban en sus barcos, pero sus partidas no eran especialmente interesantes, pues terminaban negociando las piezas con su rival, y cuando a ambos contendientes sólo les quedaba el rey en el tablero, no podían sino hacer tablas. Los griegos impusieron dos estilos:  “El ajedrez duro”, que se jugaba en Esparta, cuyos peones se lanzaban al ataque los ochos a la vez y no paraban hasta comerse al rey enemigo o morir en el intento (todas las partidas que se conocen  terminaron de esta última manera, y entonces, los espartanos, enojados invadirían en serio a la civilización enemiga), y el ajedrez ateniense, lleno de preceptos filosóficos, como aquel de Heráclito que dijo: “ No se puede comer dos veces el mismo caballo”. Tales de Mileto (”si tres o más paralelas son cortadas por dos transversales no se pueden usar como tablero de ajedrez”) o Sócrates, a quien podías ganarle una partida pero te ibas convencido de que habías perdido.
También los hebreos, los persas, los romanos y los caldeos tuvieron algo que ver con este deporte, pero eso no lo estudie para hoy, así que se los comento en otra clase, ¿si?

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Hubo muchos religiosos aficionados al ajedrez

En cierta época, durante el período más oscuro de la Edad Media Europea, el juego de ajedrez fue prohibido por algunas autoridades de la Iglesia. Existieron  casos aislados de ignorancia y, en compensación, hubo muchos sacerdotes que fueron maestros del tablero.
El más ilustre de todos es, por supuesto, el español Ruy López de Segura, a quien la historia considera como el campeón mundial de su tiempo. Ruy López era sacerdote y su viaje a Roma, por motivos religiosos, le permitió conocer a los grandes jugadores y teóricos italianos del siglo XVI. Escribió a su vez un famoso tratado, creó la apertura que lleva su nombre y promovió, con el apoyo de rey Felipe II, el primer torneo internacional, en el año 1575.
El más alto exponente de la llamada "escuela moderna", que dio gran impulso al ajedrecistas italiano en el siglo XVIII, fue Domenico Ponziani. Recibido primero de abogado, tomó luego los hábitos y llegó a ser canónigo de la cátedra, vicario de la diócesis y protonotario apostólico. Publicó, en forma anónima, un valioso libro de teoría, que circuló por toda Europa, traducido a diferentes idiomas. Una antigua apertura recuerda también el nombre de Ponziani.
En Inglaterra, también hubo varios eclesiásticos que sobresalieron en competencias de primer nivel. El más conocido es John Owen, que compartió el tercer puesto en el primer campeonato de Gran Bretaña, realizado en Londres en 1862. La defensa Owen, puesta en práctica por el, se anticipó a los conceptos de la escuela  hipermoderna.

Un gran maestro de nuestros días, también  viste la hábito: Se trata del norteamericano William Lombardi, (nacido el 04 de diciembre 1937) es un americano gran maestro de ajedrez , escritor, profesor) campeón mundial juniors en 1957, amigo personal de Robert Fischer y analista del genio norteamericano en distintas ocasiones. Pero, en este caso, las obligaciones de su ministerio eclesiástico alejaron a Lombardy de los torneos internacionales.
Religiosos católicos o protestantes, han sido también Pietro Carrera, George Mac Donnell, Johann Koch y otros de menor trascendencia mundial.
El fenómeno es menos frecuente en al ámbito de otras religiones. Los teólogos musulmanes siempre han sido poco amigos del ajedrez, como lo prueba su condena en Irán. En el siglo XVI, sin embargo, un predicador de la mezquita de Alepo, en Siria, redactó un tratado sobre el juego, que lleva el poético título de "La fragancia de la rosa". El religioso se llamaba Muhamad ben Ahmad Sukaiker y su manuscrito se conserva en la biblioteca de Oxford.
Más indirecta, pero no menos importantes, fue la influencia de un rabino alemán, a mediados del siglo XIX. Tras cumplir sus obligaciones religiosas en la sinagoga de Berlín, les enseñaba a jugar al ajedrez a sus hijos: el mayor cursaba la carrera de medicina y el más chico estaba todavía en la escuela primaria. Los hijos del rabino eran Berthold y Emanuel Lasker, y éste llegó a ser campeón del mundo durante 27 años.
Han jugado al Ajedrez líderes religiosos como Tomás Becket (Arzobispo de Canterbury), Charles Borromeo (Obispo de Milan), el Papa Gregorio VI, el Papa Inocencio III, el Papa Juan Pablo I, el Papa Juan Pablo II, el Papa León X, el Papa León  XIII, el Cardenal Richelieu y Billy Graham.

lunes, 19 de diciembre de 2011

¿Quién no arruinó una brillante partida de ajedrez por un error en el final?

"Si los jugadores sobreviven a la pólvora y a las llamas, y a los envites y contraenvites de la fase intermedia, llegaremos a la fase final". Así comienza Gary Kasparov a hablarnos de esta etapa de la partida en su libro "Cómo la vida imita al ajedrez". Por cierto una obra que recomiendo comprar.
Cuando quedan pocas piezas sobrevivientes y este período del encuentro es considerado por la mayoría como "básicamente un ejercicio matemático", hay menos imaginación y más cálculo. Pero esto no quiere decir que todo esté predeterminado. 
Fiel al esquema del libro, Kasparov aprovecha para meter otro bocadillo y lo compara con un acontecimiento histórico. Veamos: "El final de la partida representa el tratado de las negociaciones tras el final de la batalla. Talleyrand, maestro de las fases finales, fue capaz de salvar a Francia de la desmembración en el Congreso de Viena (1814-1815), después de maniobrar hábilmente para que Napoleón fuera apartado del poder. Tras la caída de su líder, Francia era una nación ocupada y desacreditada, que apenas tenía esperanzas de influir en el Congreso que modeló Europa después de las guerras napoleónicas.Y aún así, Talleyran consiguió dividir a las fuerzas aliadas vencedoras y crear nuevas alianzas que preservaron básicamente las fronteras territoriales de Francia.
Volviendo al ajedrez,  indica el Aguila de Bakú que "también " puede darse la trayectoria opuesta. Hay pocas cosas más amargas que jugar una apertura potente, una fase intermedia brillante, y luego ver evaporarse la victoria por un movimiento equivocado en la fase final". ¿A quién no nos sucedió algo parecido alguna vez?

viernes, 16 de diciembre de 2011

Victor Korcnoi:un genio de nuestro tiempo

(Sigue de ayer)
Los acontecimientos que siguieron 
Después de Merano 1981, Korchnoi siguió su triunfal carrera ajedrecística, participando nuevamente en el torneo de candidatos de 1983. Luego de vencer en los cuartos de final al húngaro Lajos Porstich debía enfrentar a la esperanza soviética, Garry Kasparov. La FIDE, a través de presidente fijó Padadena (Estados Unidos) como sede del match, pero los soviéticos la rechazaron de plano, aduciendo que era una resolución inconsulta y coercitiva. Korchnoi, mientras tanto, declaraba: “... A la Unión Soviética no le gusta la idea de que Kasparov juegue en los Estados Unidos y están preocupados por la influencia que puede tener el capitalismo sobre él, además la manera soviética de hacer las cosas, amenazan, intímidan, chantajean lo hacen en la política, en el ajedrez, en todos los campos, es parte de un plan de enrarecer el clima del match”.
“Korchnoi es uno de los jugadores más prominentes de nuestros días, pero la Unión Soviética no desea relacionarse con los Estados Unidos más que lo necesario y no desea tampoco que Kasparov sea campeón mundial . Los soviéticos quieren como campeón a Karpov que un día será miembro del Politburo, y es ciento por ciento ruso, miembro de la clase trabajadora y del aparato soviético. En tanto Kasparov es medio judío y representa a la clase intelectual, por ello, a los soviéticos les encantaría que Karpov derrote a Kasparov”.
Finalmente el controvertido asunto derivó en una resolución del presidente de la FIDE, Florencio Campomanes, de mandar a jugar el match, y Korchnoi derrotó a Kasparov por ausencia, quedando oficialmente finalista del certamen de cantidatos.
Sin embargo, a pedido de varias fedraciones internaciones, se convocó a un congreso de la FIDE en Manila y se resolvió negociar nuevamente la realización del match, al igual que el de Smyslov-Ribli que también había fracasado ante la negativa soviética de disputarlo en Abu Dhabi, capital de los Emirtatos Arabes. La FIDE resolvió que si los maestros favorecidos: Korchnoi y Ribli aceptaban jugar nuevamente, era factible la realización de las semifinales. Ambos aceptaron. Trancendió que Korchnoi recibió de parte de los rusos 60.000 dólares para acceder y tácitamente el levantamiento de “boicot”, situación que después del encuentro se produjo y ya Korchnoi en nuestros días compite con los maestros soviéticos.
Así se escribe esta historia, a la que habrá que apuntar que su esposa Bela y a su hijo Igor que cumplió con la condena de desertor al servicio militar, se les permitó a fines de 1982 emigrar de la Unión Soviética. A la semana de su liberación, Bela entabló formalmente la demanda de divorcio en contra de Korchnoi - quién tanto luchó ante los organismos internacionales en pro de su libertad- y en diciembre pasado, Korchnoi fue condenado por la Corte suiza de Ginebra que en su fallo ordenó pagar 30.000 dólares a su hijo Igor que estuvo recluido hasta su exilio en un campamento de trabajos forzados en la Unión Soviética.
La demanda prosperó en mérito a que Igor reclamó el pago de cuatro años de educación universitaria y una compensación por los años y medio que había soportado en el campamento por haberse negado a servir al ejército rojo.
Victor Korchnoi, al salir del Tribunal que le notificó la condena en tono molesto declaró: “Tal vez este sea un agradecimiento por mis esfuerzos para que lo dejaran en libertad..”, refiriéndose a su campaña por los derechos humanos en favor de los disidentes soviéticos. En tanto Igor, lacónicamente dijo: “Mi padre se olvió por completo de mí y de mi madre cuando se exilió en 1976 y sólo nos usó para la prosperidad de su carrera ajedrecística...”. Igor y Bela se radicaron en Suiza el 4 de mayo de 1982 y mantienen relaciones diplomáticas con Victor.
Igor ha comenzado sus estudios de electrónica en la Universidad de Lausanna y su padre siempre acompañado de su secretaria privada, Petra Leeuwerik, prosigue su triunfal trayectoria en el mundo de los trebejos, pero ya en un clima de paz con sus connacionales de otrora, los soviéticos.
Pero más allá de sus adictos y detractores, Victor Korchnoi, ha demostrado ser un genio de nuestro tiempo y un  indomable luchador, dentro y fuera de las 64 casillas.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Gruesos insultos y difamaciones a Karpov

(Sigue de ayer)
Respuesta Soviética
Con la firma del famoso cosmonauta Vitaly Sebastianov, presidente de la Federación Soviética de Ajedrez, el 10 de Agosto de 1978, se dio respuesta a un documento emitido en forma pública el 8 de agosto de ese año por la “delegación suiza de ajedrez".
La réplica a que hacemos mención rezaba “La señora Lewuewrick, quien se autocalificaba jefa de la delegación suiza de ajedrez (no es ajedrecista, aunque sí ciudadana suiza) emitió una declaración en nombre del señor Korchnoi. Este documento sin precedentes en la historia del ajedrez está desde un comienzo hasta el final repleto de gruesos insultos y provocativas insinuaciones personales, difamando al campeón del mundo Anatoly Karpov y a otros grandes maestros, representantes del ajedrez. En lo que concierne a Karpov y todas las personas que integran su delegación, ninguna de ellas ha lanzado insultos u observaciones inadecuadas o emitido declaraciones políticas con respecto a Korchnoi.
Las discusiones que tuvieron lugar antes del match -incluída la cuestión sobre el derecho de usar banderas nacionales- ha tenido una naturaleza técnica o deportiva y trataba de interpretación reglamentria de la prueba.
El jurado de Apelaciones del match consideró y decidió todos los problemas en contra de Korchnoi, por infundadas y ridículas, y por ello fueron tratados repetidamente por el chanllenger y la señora Leeuwerik de no ser neutrales. El hecho es que las resoluciones han sido tomadas por líderes del ajedrez, respetados y conocidos mundialmente: Mr. Edmonson (Estados Unidos), Lim Kok Ann (Singapur) y A. Malchev (Bulgaria), todos miembros de la FIDE y Korchnoi no logró confundirlos al llamarlos “niños” por no haber accedido a sus reclamos.
Hablando sobre esto, falta de ceremonia y los groseros modales del señor Korchnoi son bien conocidos. Así en 1974 en Moscú insultó al árbitro del match en la final del Candidatura, el conde Belga Alberic O´Kelly. También a la respetada figura, reconocida por su talento y caballerosidad, el ex campeón mundial Miguel Tal, Korchnoi se atrevió a tratarlo de mentiroso.
Asi mismo, en una carta dirigida por Korchnoi al jurado del match el 6 de agosto de 1978, llamó al profesor V. Zukhar, doctor en Ciencias Médicas de “pillo seudoerudito”, aunque en su libro publicado en 1978 se refiere a él como uno de los científicos prominentes.
La negativa del campéon de mundo a estrechar la mano de su rival en la octava partida parece ser el pretexto usado por Korchnoi pero a la luz de sus declaraciones se observa que él había desertado de la URSS para ser librado de la desagradable tarea de saludarse con personas como Karpov y su grupo. Es apropiado hacer notar que el segundo de Korchnoi, el GMI Raymond Keene, ha perdido los modales característicos de los caballeros ingleses, aparentemente como resultado del contacto con gente de la clase de la señora Leeuwerik y Korchnoi y se permitió inescrupulosas e insultantes replicas de las cuales, para pena nuestra fueron citadas en la prensa (Keene, declaró que luego de darle la mano a Karpov se la lavaría con jabón). Finalmente llegamos a la conclusión que el principal inspirador de los ataques no es tanto Korchnoi, como Petra Leeuwerik. Esta mujer que nunca tuvo nada con el ajedrez quien declara abiertamente su rencoroso odio hacia la URSS está tratando de convertir la distinguida compentecia deportiva en el campo experimental de una guerra fría, impidiendo la consolidación de la amistad y la cooperación cultural entre los países, para lo cual reconocidamente sirve el ajedrez”.
También el gran maestro Salo Flhor -recientemente fallecido- realizó declaraciones a la agencia de noticias soviética Novosti bajo el título “Sr. Korchnoi, aprenda a perder”, donde fustigó la conducta del disidente en su match con Spassky y con Karpov, diciendo: “... Korchnoi, estaba muy complacido en Belgrado cuando superaba en el scorer holgadamente a Spassky, pero más tarde al sufrir varias derrotas, se puso histérico y no halló nada mejor que explicar su fracaso alegando que le estaban aplicando “rayos”. ¿Un absurdo?. Pero cuando, después triunfó en el match, admitió haber dicho eso simplemente en broma. En Baguió sentó cabeza y comenzó a jugar al ajedrez cuando había creado una especial atmósfera en el match, especialmente cuando redujo la diferencia en el scorer y llegó a igualarlo, pero cuando Karpov lo venció en el último juego, adoptó nuevamente su vieja postura, yo estaría sorprendido si no lo hubiera hecho, a la edad de 47 años, un hombre ya no puede cambiar”. (Sigue mañana)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Korchnoi: Un indomable luchador en el ajedrez y en la vida

Viene de ayer
Yo dije que jugar con Fischer era sumamente difícil, y más aún vencerlo. En la víspera del match obtuve una respuesta en una de las revistas soviéticas de mayor circulación. En el epígrafe de una fotografía de Karpov rezaba: “No tengo miedo a nadie y contra cualquiera yo juego a ganar”.
Se sabía que los segundos de Karpov eran Furman y Geller. Yo tenía que escoger mi pareja. en una ocasión invité al gran maestro Bronstein a mi casa para que me ayudara en la preparación.
Trabajamos una semana y le pedi que fuera mi segundo “oficial”.
-”Tú sabes - me dijo- que el match será en Moscú y te ayudaré de todos modos. LLevo una columna en el diario Izvetzia y si hago de segundo no me permitirán comentar el Match”. Días despues Bronstein volvió a Moscú y en la Federación sabían naturalmente donde había estado, llamaron a la oficina de la editorial y el prohibieron informar sobre el match. Afligido se marchó de Moscú y no volvió hasta mediados de noviembre cuando todo había finalizado. Resultó que yo involuntariamente había privado a mi amigo del placer y remuneración. Yo tenía como segundo al maestro Osnos y no quería romper con él, pero tenía que buscar alguien que fuera insensible a las opiniones del público y a los “soplos del destino”. No había tal voluntario entre los grandes maestros. Por ello recurrí al mestro Dzhindzihikhashvilli (hoy emigrado y nacionalizado israelí) un jugador con reputación de indiferente que si el partido le formulaba preguntas no me traicionaría. Pero se salieron con la suya puesto que empezaron a decir que había tenido un encuentro con mis rivales, por lo que durante el match no confié precisamente en mis segundos. Igualmente significativa fue la conducta del público. Jugamos en la sala de las Columnas de la Casa del Sindicato de Moscú.
El match fue presenciado por los miembros de la inteligencia quienes silencionamente pero persistentemente “me ayudaron”.
El Comité Central de la Organización Comunista Juvenil reclutó a varios de sus camaradas para que me rodearan como vulgares fascistas gritándome: “Eso es, eso es! ¡Aplástale Tolia!”.
Durante la quinta partida y estando yo en una mejor posición, Karpov se puso de pie y comenzó a mirarme sin quitarme el ojo -es costumbre de él- mirar salvájemente. Ante la desagradable situación dirigí una pregunta preparada: “¿Querías decirme algo?”, -”No no”, respondió y se marchó. Inmediatamente el árbitro Alberic O´Kelly se me acercó mientras pensaba mi movida y me recriminó “Karpov se queja de que le está hablando durante el juego”. En efecto el árbitro se había hecho cómplice de Karpov y me ordenó que suspendiera la partida. Fue entonces cuando elevé una queja al Comité sobre la conducta de Karpov que no se ponía de pie cuando estrechábamos las manos, sin duda que esta queja apuntaba a la ruptura, puesto que le informaron de mi queja cuando terminó el match, entonces se sintió tremendamente enfadado. Posteriormente me enteré en Leningrado que Karpov había dicho confidencialmente que yo fui castigado no por lo que declaré a la prensa, sino por ese documento que escribí durante el match”.
Hasta aquí las apreciaciones de Korchnoi con respecto al encuentro final por el torneo de candidatos que perdió en 1974 con Karpov tras dos partidas ganadas, tres derrotas y diecinueve tablas. Después vendría el exilio y en 1977 jugaría los matches por la nueva candidatura con Petrosián . -primero- y con Spassky después, volviendo a formular una andanada de agresiones y protestas contra la Unión Soviética. Durante el match con Spassky en Belgrado, Korchnoi pidió que su rival no pensara en el tablero mural porque lo molestaba, además formuló declaraciones hirientes tales como que esta realizada el 14 de noviembre de 1977.
“ … Yo soy disidente, pero Spassky también lo es, pero disidente de una pierna (a medias). La diferencia es que mientras yo soy apoyado por los países occidnetales, él lo es por su tierra madre. Yo puedo jugar con cualquier bandera, incluso sin ella, pero él únicamente juega bajo la bandera soviética.
Clima altamente conflictivo
Pero la verdadera “Guerra” se desató cuando disputaron los matches por el campeonato del mundo en Baguio en 1978 y Merano 1981, incluyendo los matches selectivos de 1981, cuando hubo que poner una tabla divisoria en la mesa del match Petrosián - Korchnoi, para que no se agredieran a puntapies mientras pensaban o recordemos en el match final con Polugaievsky disputado en julio de 1980 en Buenos Aires cuando Korchnoi, le gritó “payaso” en forma pública, sin recibir respuesta.
Tanto en Baguio, como en Merano el clima de la prueba fue altamente conflictivo, creándose una serie de controversias relacionadas con la política, comidas (Korchnoi temía ser envenenado), hipnotismo y la presencia de gurúes que Korchnoi trajo para contrarrestar al parasicólogo Zukhar que se incluía en la delegación soviética.
Fueron varios años en que Victor Korchnoi, lanzaba a diario contra la Unión Soviética, su ola de protestas que no sólo abarcaban lo meramente ajedrecístico, organizaciones defensores de los derechos humanos, para que intercedieran ante la URSS, para que dejaran salir del país a su esposa Bela y a su hijo Igor, siendo respondida que todo sería posible, cuando el jóven Igor cumpliera con su servicio militar, del cual era desertor. También Korchnoi, elevó airadas protestas a la FIDE con respecto al “boicot” que sufría, como en el caso del torneo de Banja Luka (Yugoslavia), que se le canceló la invitación con posterioridad.
Sin embargo, en el 50 Congreso de la FIDE realizado en Puerto Rico en 1979, Korchnoi fue acusado de ejercer el “boicot”. Esta vez sobre el gran maestro Raymond Keene en el torneo de Bien, donde participaba el maestro inglés. Keene había sido analista de Korchnoi en Bangui y a su finalización había tenido diferencias económicas con su asistido. además Korchnoi le acusaba de “soplar”, posiciones suspendidas a los soviéticos, pero pese a los esfuerzos las autoridades de la Federación Internacional por evitar estas anomalías, se siguió dañanado la imagen del ajedrez mundial con estas actitudes. (Sigue mañana)

martes, 13 de diciembre de 2011

Korchnoi y su estilo tenaz

... Sigue de ayer.
Los argumentos de Korchnoi.
 En su libro “Chess is my life” editado en Londres en 1977, Korchnoi expresa “...En 1974 tenía que jugar el match final de la candidaturo con Karpov que venía de ganarle con facilidad a Spassky. Desde ya tenía la sensación que Karpov era el favorito y de que estaba reciendo todo el apoyo posible. Fueron enviados dos entrenadores con el equipo a la Olimpíada de Niza -el preparador oficial de Karpov, Simeón Furman y su otro ayudante Efiw Geller- Las funciones de Geller evidentemente incluían “ayudarme a mí” durante la Olimpíada, pero por suerte, esto yo ya lo sabía. Karpov, que conducía el primer tablero jugaba con blancas obteniendo buenos resultados y con negras frente a rivales débiles, pero cuando tuvo que enfrentar a fuertes maestros, caso de Torre o Timman, fui yo quien tuve que asumir el primer tablero. Entonces me di cuenta de la situación en que estaba, aunque por el momento eran asuntos de poco importancia, ya advertía que peores iban a venir.
De regreso a Rusia y al organizarse el match final por la candidatura, solicité que no se jugara en Moscú, o por lo menos la mitad allí y la mitad en Leningrado. Desgraciadamente, Baturisnky -entonces delegado ante la FIDE- logró obtener mi acuerdo de jugar en Moscú, simplemente añadiendo un punto más al documento que yo ya había suscripto.
Lo que más se discutió fue el horario de comenzar el juego. La hora normal era 4.30 PM pero Karpov insistió que fuera a las 5. Como yo era más viejo contaría más difícil jugar despues de oscurecer. La cuestión es que la hora de juego fue discutida en una reunión del comité organizador. El único jugador de ajedrez era Averbach, presidente de la Federación de la URSS. Siempre había sido imparcial en el pasado, pero ahora habló a favor de Karpov. La sugerencia de jugar a las 5 fue aceptada. cuando me enteré de la decisión de Averbach no me pude callar. Tenía que dar una respuesta, aunque sólo fuera como forma de preparación psicológica para el match. Envié a Averbach una tarjeta dirigida al Club Central de Ajedrez de la URSS, esperando que fuera leída mucho antes de que llegara a su destinatario. Como Averbach es un hombre de elevada estatura yo escribí: “De la cobardía a la traición no hay más que un sólo paso. Navegue hábilmente con el viento y andaría bien”. Había adquirido un enemigo, pero ya no me importaba, desde entonces estaba jugando por una ruptura.
Karpov había sido elegido como favorito y estaba claro por qué.
Había nacido en Urales (Zlatoust) en el centro de Rusia, era ciento por ciento y se lo comparado conmigo, ruso por pasaporte pero judío en apariencia. El era el típico representante de los trabajadores un reflejo de la Constitución soviética, mientras que yo pasé mi vida en el Centro Cultural de Leningrado y era representante de la clase intelectual.
A Karpov se lo exhibía con cariñó y se había convertido en miembro del Comité Central de la Organización Juvenil Comunista de la URSS, cuyo jefe también nacido en Zlatoust, le brindaba un total apoyo. Karpov entendió bien lo que representaba; un símbolo, un estandarte de los rusos y de la clase proletaria. Sabía comportarse y sabía lo que se esperaba de él. Poco antes del match los dos respondimos a un reportaje de un períodico soviético popular. A la cuestión sobre quién era mi autor favorito nombré al humorista O¨Henry y di como la mejor película que vi a la producción italiana de 1957, “Noche de Cabiria”. Karpov eligió como su mejor escrito a Lermentov (aprendido adoctrinadamente en la escuela) y su película favorita “la liberación” que trata de episodios de la guerra en 1941 a 1945 (un tema que no tiene edad en el arte soviético). Su inclinación por lo soviético, le permitió ponerse de moda para millones de personas y no tenía verguenza de aparecer culturalmente primitivo. (Sigue mañana)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Víctor Korchnoi y su controvertido exilio

Sigo rindiéndo homenaje a mi amigo Héctor Luis González, máximo dirigente de la historia del ajedrez de Córdoba, Argetnina. Hoy comienzo con la publicación de otro artículo difundido el 12 de agosto de 1984 en el diario LA VOZ DEL INTERIOR, bajo el título: "Víctor Korchnoi y su controvertido exilio".
En las primeras horas de la mañana del 26 de julio de 1976, el gran maestro soviético Victor Korchnoi, que en la tarde anterior había ganado el tradicional torneo IBM en Amsterdan, entró presuroso al departamento de Extranjeros en Holanda, solicitando asilo político, a la par que lanzaba explosivas declaraciones a la prensa contra las autoridades de su país. Allí comenzó una historia que trascendió mucho más allá de los límites del mundillo ajedrecístico.
Korchnoi, nacido en Leningrado el 23 de julio de 1931, aprendió el juego a los 7 años de edad, comenzado su carrera a través de la enseñanza dictada en la Casa de los Pioneros de su ciudad natal. Debutó en 1946 en el Campeonato Juvenil y ya en 1949 participó en las preliminares del campeonato de la URSS, siendo sus comienzos muy duros, puesto que en ese certámen sufrió ocho derrotas consecutivas, sin embargo siguió perseverando.
En 1952, logró llegar al turno final del XX Campeonato de la URSS donde obtiene un destacado sexto puesto. Desde entonces comienza su escala ascendente logrando su consagración definitiva al adjudicarse en 1960 el XXVIII Campeonato de la URSS, ciñendo la corona máxima de su país, halago que se repite en tres oportunidades más 1963, 1965 y 1971, hazaña aún no igualada en los anales de ajedrez soviético.
Más de 60 premios
A esos importantes lauros deben agregarse más de 60 premios en pruebas internacionales que lo sindican como el maestro de nuestro tiempo que más certámenes ha ganado. Basta repasar sin más su participación en los torneos de la Candidatura donde es el ajedrecista que ha llegado mayor número de veces a la instancia máxima de la lucha por el título mundial, desde Curaçao 1962 donde llegó en la quinta colocación, en su match final con Spassky en 1968, y con Karpov en 1974, alcanzando a ser retador de la corona en 1978 y 1981, ante el mismo Karpov y ser derrotado en 1983.
Korchnoi ha ostentado el título de subcampeón mundial durante nueve años, desde 1974 hasta 1983, tal vez ello importa una proeza similar a la de haber ganado un título ecuménico.
Dotado de un estilo de singular tenacidad, con un poderoso poder de reacción ante la adversidad, producto de sus reacciones temperamentales, le dan un perfil de verdadero luchador dentro y fuera del tablero, aspecto de su personalidad que le ha permitido ganar una numerosa legión de admiradores.
Y aquella mañana de 26 de julio de 1976, con su decidida actitud de exiliarse cambiaría su historia y acaso también la del ajedrez de nuestro tiempo.
Es sabido que la Federación soviética de Ajedrez, maneja en forma discrecional las invitaciones a sus maestros para participar en pruebas organizadas en otros países. Esta mecánica de designaciones de representación, sirve veladamente para sancionar actos de inconducta y también ejercer presiones de carácter político. Trascendió que en las Olimpíadas de Niza en 1974, la no presentación de Korchnoi en una de sus partidas, que le costó el punto por ausencia a la representación soviética, había causado un profundo malestar entre las autoridades del juego ciencia soviético. A ello hará que agregarle las advertencias formuladas a Korchnoi, con respecto a su amistad con la ciudadana suiza Petra Leeuwerik, persona no grata a la Unión Soviética, por sus permanentes ataques políticos y acusada de espionaje en años anteriores.
Es por ello, que pese a que Korchnoi era uno de los más cotizados maestros soviéticos y llovían invitaciones del extranjero, durante el resto de 1974 y 1975, su participación en certámenes quedó reducida al ámbito de la Unión Soviética. Y fue en julio de 1976, cuando se le levantó la “veda” para participar en el torneo de Amsterdam, donde fue junto con el GMI Alvar Gipslis representado a la URSS. Entonces, el exilio, la fuga de Korchnoi, cayó como una bomba en la Federación Soviética y pese a que mantuvo un prolongado silencio con respecto al hecho, se estableció un “boicot” destinado al deseretor, por el que ningún jugador soviético participaría en torneos al que hubiese sido invitado Korchnoi.
Korchnoi, en su condición de apátrida no contaba con la defesa de sus derechos ante la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y luego de deambular casi un par de años, se nacionalizó suizo. (Sigue mañana)

viernes, 9 de diciembre de 2011

Kasparov: La apertura es la fase más difícil de la partida de ajedrez

“Antes de la fase final de la partida, los dioses colocaron la fase intermedia” Siegbert Tarrasch
Despacito, despacito…. Sigo con la lectura del hermoso libro de Gary Kasparov “Cómo la vida imita al ajedrez”.
En el capítulo 11 al hablar de las fases de la partida dice que “la planificación y la innovación necesitan estar sólidamente enraizadas en el presente”, para enseguida agregar: “Esa es la única forma de saber hacía donde nos dirigimos. Debemos ser sensibles a la dirección que toman los acontecimientos y cuáles son las tendencias”.
En lo referente al ajedrez apunta que según la definición estándar, el final de la apertura llega cuando el rey se enroca y las piezas abandonan sus casillas iniciales., aunque indica que en esta época es “bastante inexacta”. La apertura es “mucho más que una movilización trivial de las fuerzas”, para añadir: “La apertura es la fase más difícil de la partida, especialmente en las competencias de primer nivel”.
Mucho terreno por explorar en las aperturas
Por supuesto habla de que la memorización rutinaria en las aperturas de ajedrez está lejos de comprensión real. “Sin saber POR QUÉ se hicieron todos esos movimientos, es difícil que sepamos cómo seguir, cuando la partida prescinda inexorablemente de sus antecedentes”, asegura. 
También reflexiona que aunque el margen disminuye cada año, sigue habiendo mucho terreno para explorar y sugiere que la preparación de las aperturas exige tanto creatividad como dedicación.
Luego asegura que todos los factores que levan al ajedrez a la categoría de arte proceden de la fase intermedia. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pedantes insufribles en el ajedrez

"Vanidad de vanidades, todo vanidad"
Los jugadores de ajedrez, como todos aquellos que compiten con sus semejantes en cualquier orden de la vida, deberían tener más presente las admoniciones bíblicas. Tal vez así no cayeran en las lamentables, y a menudo ridículas, actitudes que registra la crónica de muchos torneos importantes. 
En el Eclesíastés, capítulo 10, versículo 12, se lee: "Las palabras de la boca del sabio son gracia, más los labios del necio causan su propia ruina".
Recordamos que el predicador, hijo de David, comienza este libro sagrado con la célebre exclamación: "Vanidad de vanidades, todo vanidad".
En el año 1911, el todavía desconocido maestro cubano José Raúl Capablanca fue invitado a participar en el certamen internacional de ajedrez de San Sebastián. Los organizadores recibieron, entonces, un formal reclamo de Araon Nimzovich y de Osip Berntein, quienes alegaban que el jugador americano carecía de méritos para cotejar con ellos. Ambos maestros europeos pagaron cara su necedad, ya que Capablanca no sólo ganó el torneo, sino que propinó a los vanidosos una tremenda derrota en las partidas individuales.
Un año antes, en Hamburgo, hubo otros incidentes parecidos. El doctor Siegbert Tarrasch, que se consideraba aspirante al título mundial de ajedrez y que era un hombre de insoportable arrogancia, había escrito un artículo periodístico donde protestaba por la inclusión del maestro británico Frederick Yates, campeón de su país. Por una parte, las reservas de Tarrasch demostraron tener fundamento, ya que Yates finalizó último, y sólo ganó una partida; pero su vencido, fue precisamente Tarrasch.
Grosería de Nimzovich
El otro episodio fue, más bien, una demostración de la grosería de Nimzovich. El día que debía enfrentar a Walter John, un farmacéutico aficionado, de poco nivel técnico pero muy correcto, Nimzovich empezó por llegar casi una hora tarde. Sin saludar al rival, hizo su primera jugada y se puso a mirar los cuadros que adornaban el salón de juego. Cuando era su turno, movía siempre rápidamente y volvía a admirar las pinturas. John estaba tan indignado que, a pesar de quedar pronto perdido, continuó la partida de ajedrez hasta la jugada 82. Al día siguiente, retó a duelo a Nimzovich, pero una oportuna gestión de amigos comunes impidió que corriera la sangre.
Otro pedante insufrible fue el maestro ruso David Janovski. Sin tener, verdaderamente, condiciones para campeón mundial, había conseguido medirse dos veces por el título muncial de ajedrez con el doctor Emanuel Lasker No por sus méritos ajedrecísticos, sino porque tenía un mecenas que aportaba las importantes sumas de dinero necesarias. Lasker lo había batido fácilmente, pero Janovski no perdía sus ínfulas. En el torneo de Nueva York 1922, le tocó jugar contra Samuel Reshevsky, que era entonces un niño prodigio de apenas diez años de edad. Luego de 12 jugadas, Janovski se levantó y le dijo a otro maestro: "Este chico entiende tanto de ajedrez como yo de equilibrismo! Vea esa posición!" Era cierto que Reshevsky estaba inferior pero, finalmente, ganó la partida. Y salió de la sala gritando "Le he ganado a un gran maestro!", mientras Janovski rumiaba su furia.
"Vanidad de vanidades, todo vanidad"-

lunes, 5 de diciembre de 2011

Partidas de Celi, ganador del mayor torneo de aficionados al ajedrez de Sudamérica

El estudiante mendocino fue  un cabal ganador del Torneo de LA VOZ DEL INTERIOR  en 1972
Celi durante el torneo en 1972
El 21 de noviembre pasado publicamos un artículo con lo que fue el mayor torneo de ajedrez para aficionados en Sudamérica  celebrado en los Salones de LA VOZ DE INTERIOR de Córdoba. 
El mismo fue ganado por Víctor Celi, un mendocino que se encontraba en nuestra la ciudad de Córdoba cursando la carrera de abogacía. Hoy, gracias a la gentileza del mismo Celi publicamos aquí las 4 partidas (tres planillas originales) por el match final que disputó con Rolando Coria y una serie de artículos del matutino que indican la importancia de este torneo (y el generoso espacio que tenía en esa época el ajedrez). Algo que nunca más volvió a repetirse en nuestra provincia. 

Dice Celi: "Esas partidas de ajedrez, con excepción de una muestran un ajedrez algo rudimentario, pero bastante intenso para la ocasión. Personalmente me gustó mucho la última, que si bien tiene errores como todas ellas, es la que salió más redondita -con excepción del sacrificio de peón que se produce en la jugada Nº 48, que correspondía hacer en la 47, pues fue la que me sentí más cómodo y seguro en todo momento”. 
Agrega que ”la primera, no fue mala, pero me deja la sensación de que podía ser mejor que como salió. Allí logré ventaja en la apertura pero en verdad se define más por errores propios de principiantes que por mérito de esa ventaja. La segunda fue un verdadero disparate en la apertura, donde me salvé por milagro, y luego finalizó con Santas Pascuas, por el precio que me hizo mi rival. La tercera fue ventajosa y clara, hasta un momento en que no se bien por qué motivo, aparezco con una entrega de un peón sin pena ni gloria, y luego me salvo al final como por arte de magia, aunque posiblemente no había forma de que el blanco perdiera” esa partida de ajedrez. 
“En fin, son todos comentarios que delatan que tal vez fueron los nervios de la competencia, la inexperiencia o simplemente que uno es un burro y esa es la cruel verdad, Ja!”, apunta con humor.
Celí, ya retirado de las competencias ajedrecísticas, y que llegó a presidente de la Federación Mendocina de Ajedrez y ganado el campeonato de primera en 1980, tiene como jugadores predilectos a Fischer, Kasparov, Capablanca, Lasker, Tal, Karpov, Korchnoi, Krammik y Carlsen.
Salvo alguna que otra incursión en algunos abiertos de Mar del Plata y torneos por equipos, ha dejado la participación pero no su pasión por el ajedrez. 
Hoy está casado con su vieja y antigua novia que conocío en Córdoba cuando ella estudiaba medicina, tiene cuatro hijos (uno abogado y otra técnica en cine y los otros estudiando) y sigue con la vieja pasión de los libros y otros ámbitos de la cultura (cine, música, etc.)
Sin duda Víctor Celi fue un cabal campeón del mayor torneo de ajedrez para aficionados que se disputó en nuestra capital provincial.  


sábado, 3 de diciembre de 2011

Alekhine: Final de la apasionada vida de una leyenda del ajedrez

Finalizamos hoy con "Alekhine, Gloria y drama de un genio", del ajedrez. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.
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Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, la posición política de Alekhine apareció poco simpática, puesto que se lo consideró un colaboracionista del régimen nazi. Un artículo periodístico publicado con su firma en París, atacaba duramente a los judíos y hablaba de los engaños de éstos en el ajedrez.
Pero más allá de su agitada y apasionada vida, juzgado ajedrecísticamente, Alekhine fue indudablemente un genio. Tan alto llegó su gloria, que la Unión Soviética, su patria natal, de donde tuvo que emigrar dramáticamente para salvar su vida y con cuya doctrina comunista mantuvo una disidencia inrreductible, en 1956 - diez años después de su muerte- reivindicó su nombre proscripto y lo reclamó como uno de sus hijos más preclaros, organizando un memorial en su homenaje.
Como teórico y didacta fue realmente magistral, legando obras de gran significado, tales como: “Mis mejores partidas”, Nueva York 1924; “Ajedrez hipermoderno” y “mis mejores análisis”, reflejando en ellas un sentido amplio y ecuánime. Lo prueba cuando a pesar de su sentmiento hostil hacia Capablanca sostenido durante tantos años, en los apuntes de sus memorias, refiriéndose al genio cubano, llegó a tratarlo con tal modestia y respeto que alzó sobre su propia reputación: “...Capablanca ha dejado prematuramente el mundo del ajedrez, con su mente se ha perdido al ajedrecista más genial que jamás existió....”.
Su recia personalidad, su talento avasallante y su superioridad deportiva y psicológica los ejerció sobre sus rivales en forma permanente. Nimzovitch llegó a decir “... Nos trata como a principiantes...”, y al respecto vale la anécdota realcionada con un comentario que le hiciera Alekhine al redactor de la revista inglesa Brittish Chess Magazanine, V. Halbert-stadt, mientras ambos observaban la partida de un torneo en la que un maestro arruinaba sistemáticamente su posición. Alekhine, entonces disgustado le susurró al periodista: “Este maestro juega como un conejo”, y luego de una breve reflexión agregó: “ ¡Cómo un conejo enfermo!”.
Alekhine tenía como costumbre presenciar con notable sencillez el desarrollo íntegro de los torneos más insignificantes, sobre todo observaba a aquellos jugadores que era neófitos en teoría, quizás pretendiendo extraer aspectos de la creación natural. Su lema así lo atestigua “... El único objetivo que tiene valor en nuestro juego es la búsqueda de lo bello y lo verdadero....”.
Pero pese a toda la gloria alcanzada, los últimos años de Alekhine fueron realmente amargos. Sin duda los ataques y críticas habían hecho mella en su espíritu a tal extremo que su hábito por la bebida respondía más que al vicio,  a una forma arrebatada de aislarse del mundo exterior.
Merece recordarse un diálogo sostenido con el editor español Ricardo Aguilera en Diciembre de 1944, cuando éste le dijo:
-”Ser campeón del mundo es un orgullo”.
Alekhine respondió:
-”No lo crea usted. Yo no estoy satisfecho. A veces pienso que he perdido mi vida por ese afán de ser el mejor del mundo en ajedrez. Siempre me he sentido con fuerzas para algo más trascendente, más completo.... más adecuado a mis energías. Al fin y al cabo, el ajedrez es un juego; nada más que eso, un juego.... “.
Tal vez estas tristes reflexiones responden a los golpes morales sufrido en el ocaso de su existencia. Y es posible que con respecto a los duros ataques que sufrió, acusado de ser un pro nazi, la verdad haya sido otra. Según el director de la revista especializada Ajedrez Español, Francisco Ojeda Cobos, Alekhine afrontó difultades durante la ocupación alemana.
Tenía una verdadera obsesión por escapar a la influencia nazi. Con motivo de su participación en el torneo de Madrid, en 1943, le solicitó que le gestionara un permiso más amplio para quedarse en la capital española y de allí marchar a América. Este deseo le había sido negado por las autoridades alemanas en 1941 y cuando salía a jugar algún torneo, le negaban el pasaporte a su esposa.
Asimismo, Alekhine se enfadaba sobremanera cuando se le hablaba de aquel famoso artículo contra los judíos publicado en Paris con su firma: “....fue un estúpido periodista. No sé por qué hay personas tan estúpidas; seguramente escribió aquello con mi nombres para dar más fuerza a sus mezquinas pasiones. Lo peor es que no resulta posible rectificar aquella patraña”.
Más allá de las contradicciones que pueden depara aspectos de su personalidad, Alekhine ha sido una de las más grandes figuras de todos los tiempos. Toda una leyenda.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Actitudes agresivas en el ajedrez de Alekhine

"Alekhine, Gloria y drama de un genio", tiene hoy la quinta entrada en mi blog de ajedrez. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.
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Su recia y controvertida personalidad lo enfrentó contra muchos críticos y también con destacados maestros de su tiempo. Con Capablanca intercambió agrias polémicas relacionadas con el juego y con otros adversarios fue hasta despiadado, incluyendo el uso del “boicot” fundado en su extraordinario carisma deportivo. Basta recordar el famoso “Yo acuso -difundida carta que le enviara el maestro Rudolf Spielmann- donde a través de airada protesta acusaba a Alekhine de ejercer presiones antideportivas ante los organizadores de los certámenes magistrales, para desplazar adversarios y dilatar de esa forma el surgimiento de la figura destinada a reemplazarlo. Spielmann finalizaba la carta con estas palabras “... Mi querido campeón del mundo, evite en lo sucesivo a sus adversarios, que así podrá obtener todavía grandes triunfos, debido a la desvalorización del mundo ajedrecístico; deponga por lo tanto el bastón de mando, de lo contrario deberé repetirle la palabra bíblica del profeta Oseas “Quién siembra vientos, recoge tempestades”. La medida está colmada. De una a otra parte del océano, alzábanse las voces de protesta contra la dictadura del campeón del mundo....”.
Pero las quejas y publicaciones de Spielmann no alcanzaron efecto, puesto que este célebre maestro austríaco, de raza judía, fue perseguido por el nazismo; emigró a Estocolmo, pobre y enfermo, donde falleció en 1942.
Asi mismo se recuerdan algunas actitudes agresivas, asumidas por Alekhine en su segundo match frente a Euwe. Alekhine era muy afecto a un gato siamés que lo acompañaba durante sus largas horas de análisis y pretendió jugar el match con el gato sobre su falda, pero Euwe, respondiendo a la superstición holandesa del “gato negro” se opuso, a lo que Alekhine aceptó, pero de inmediato envió a que le tejieran un pullover blanco, bordado en el pecho con un horrible gato negro, el que ofreció a la vista del supersticioso doctor Euwe durante las partidas del match.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Alekhine: El más alto porcentaje logrado por todos los campeones mundiales de ajedrez

"Alekhine, Gloria y drama de un genio", tiene hoy su cuarta entrada en mi blog de ajedrez. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.

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Pero en 1937, comenzó a reaccionar anímicamente y tras una esmerada preparación realizada en Amsterdam junto al maestro Erich Eliskases, disputó con Euwe la revancha y el título volvió a sus manos tras 10 partidas ganadas, 4 perdidas y 11 tablas.
Este segundo encuentro con Max Euwe fue la última ocasión en que Alekhine expuso su corona mundial. Desde entonces desestimó sistemáticamente los múltiples reclamos y desafíos, en especial de Capablanca, Salo Flhor y otros maestros, manejando su título despóticamente y exigiendo condiciones poco comunes para su disputa. Más aún, la guerra del 39 dificultó y hasta paralizó las tratativas para que arriesgara su corona.
En 1937 participa en varios certámenes de singular importancia, cotejando con los jóvenes de la nueva generación, tales como Botvinnik, Keres, Reshevsky, Flohr y fine, ocupando muy buenas colocaciones, como en Margate 3º, Kemeri 4º y Bad Nauheim 2º.
En el gran torneo AVRO 1938 es cuarto ganando posteriormente los certámenes de Margate y Montevideo y al año siguiente vence en Caracas.
En 1941 se clasifica segundo en el torneo de Munich y desde entonces ganó todas las pruebas magistrales en las que intervino hasta su desaparición: Cracovia 1941, Salzburgo, Munich y Praga 1942, Salzburgo y Pragaz 1943, Gijón 1944 y Melilla 1945. Su extraordinaria carrera ajedrecística puede resumirse en el más alto porcentaje logrado por todos los campeones mundiales de la historia: 73;83 por ciento que surgen del notable red de 498 partidas ganadas, 349 tablas y 110 perdidas en pruebas magistrales a través de 36 años de actuación.
Su muerte acaeció repentinamente en Estoril, villa cercana a Lisboa, el 24 de marzo de 1946, mientras analizaba posiciones en la habitación de un hotel, durante la noche. A la mañana siguiente, fue encontrado muerto ahogado con una presa de pollo atravesada en su garganta y con su cabeza reclinada sobre el tablero, sobre las 64 casillas motivos de su vida.
Alekhine se llevó a la tumba el título mundial, ese trono que manejó en forma caprichosa y despótica, pero respaldado por una fuerza y genialidad creativa que lo mostraron, sin duda, como el mejor de su época

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La vida disipada de Alekhine lo llevó a la pérdida de su título mundial de ajedrez

"Alekhine, Gloria y drama de un genio", tiene hoy su tercera entrada en mi blog. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.


En posesión del título, los triunfos se suceden con una magnitud tal que en la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) se llegó a discutir la creación de una categoría superior para él. Gana invicto el torneo de Brandley Beach 1929 y en ese mismo año, pone el juego su título ante Efim Bogoljubow en un match disputado en Amsterdam y que finalizó el 12 de diciembre con la contudente victoria de Alekhine con 11 partidas ganadas, 5 perdindas y 9 tablas. 
Cierto es que este match con Bogoljubow había defraudado en alguna medida la expectativa del mundillo ajedrecístico, puesto que todos esperaban la revancha con Capablanca, pero Alekhine, tan caprichoso y arbitrario como su antecesor, le imponía las mismas condiciones de Londres, que él mismo debió aceptar para conquistar su corona en 1927.
En 1930 gana el torneo de San Remo con un puntaje impresionante: 13 ganadas y dos tablas, y al año siguiente se adjudicó el certamen de Blend, siendo considerado poco menos que invencible.
La formidable escalada de victorias se repite en 1933 en los torneos de Berna, Londres, Pasadena y México. consiguiendo establecer ese mismo año el record de partidas simultáneas a la ciega, ganado las 32 partidas en una exhibición realizada en Chicago.
En 1934 triunfa en Zurich, en el torneo internacional, y derrota nuevamente a Bolgoljubow en la defensa de su título tras 8 partidas ganadas, 3 perdidas y 15 tablas.
En 1935, luego de ganar el certamen de Orebro, expone nuevamente su corona en La Haya, ante Max Euwe. cuando promediaba el encuentro la lucha favorecía a Alekhine por 6-3, pero la sorpresa fue general, pues el match tuvo un vuelco inesperado, ya que al imponerse Euwe en varias partidas consecutivas, le arrebató el título venciéndolo finalmente por 9 ganadas, 8 perdidas y 13 tablas.
Lo increible había acontecido, pero en alguna medida la explicación se daba por la vida disipada que Alekhine llevaba. Prácticamente se había entregado a la bebida y su preparación técnica y espiritual contrastaba con la de su rival que asumió la pugna con su entrenamiento admirable y una capacidad extraordinaria de reacción que destruyó la confianza adversaria.
A tal extremo llegó la falta de conducta del campeón, que durante el desarrollo del match. uno de los miembros del comité organizador, debió advertir a Alekhine que se vería en la obligación de suspender el encuentro, si  insistía en presentarse a jugar en condiciones físicas inadecuadas, promoviendo actitudes indecorosas.
La crisis se había apoderado de Alekhine pese a que en 1936 logró ganar los torneos de Bat Naut, Dresde y Hasting, no alcanzó a recuperar su mejor nivel. Prueba de ello fue su magro sexto puesto en el torneo de Nottingham.

martes, 29 de noviembre de 2011

El ajedrez de Alekhine derrotó a un mito

Segunda parte de "Alekhine, gloria y drama de un genio" de Héctor Luis González, periodista especializado en ajedrez fallecido en 1988.


Nacionalizado ciudadano francés en 1921, comienza una larga serie ininterrumpidos éxitos y gana los certámenes de Friburgo, Budapest y La Haya. En 1922 se adjudica los primeros premios en Hasting y Carlsbad y en 1923 gana el torneo de Portsmouth. En 1924 en uno de los más grandes torneos de todos los tiempos jugado en Nueva York en 1927, prueba que designaría el “challenger” para disputar la corona mundial. El certámen fue ganado en forma magistral por José Raúl Capablanca, el entonces campeón, pero Alekhine, que obtuvo el segundo puesto, ganó el derecho de desafiarlo.
En setiembre de ese año, gracias al apoyo brindado por el Club Argentino, que accedió a ofrecer la costosa bolsa de 10.000 dólares exigida por Capablanca, conforme a las reglas del convenio de Londres, establecidas arbitrariamente por el campéon para arriesgar su corona, se disputó el gran match en Buenos Aires.
Capablanca era sin duda considerado favorito, pero la primer sorpresa se produjo en la partida inaugural que fue ganada por Alekhine, logrando igualar Capablanca en la tercera partida, sacando ventaja en la séptima pero Alekhine alcanzó la igualdad en la decimotercera y en la decimocuarta quebró la paridad poniendo el scorer a su favor 3 a 2. A partir de entonces, el cubano, que había hecho alarde de suficiencia, un poco confiado con los éxitos de su carrera, comenzó a tomar conciencia de la fuerza que se le oponía y además ya apreciaba que Alekhine  estaba excelentemente preparado. Prueba de esto es que Capablanca escribió el 15 de octubre al presidente del Manhattan Chess Club, para que usara su influencia en la concertación de un nuevo match, pero limitado a 20 partidas, puesto que no estando preparado para semejante esfuerzo se confiaba en sus medios extraordinarios. Estos conceptos ya hacía presagiar al campeón la pérdida de su título, intentando una revancha que el tiempo le negaría.
En la vigésima partida se impuso Alekhine colocándose 4-2. Pese a que el campeón descontó en la 29º, Alekhine venció enla 32º y en la 34º y definió el match a su favor con 6 victorias, 3 derrotas y 25 tablas.
La última partida había sido suspendida en el movimiento 82, en una posición desesperante para Capablanca. Al reanudarse el aplazamiento, Alekhine se encontraba de pie frente al tablero, cuando recibió de manos del doctor Carlos Querencio, juez del match, la siguiente misiva: “Buenos Aires, 29 de noviembre de 1924. Estimado doctor Alekhine: Abandono mi partida. Es usted, pues, el campeón del mundo y le felicito por su éxito. Mis cumplidos a madame Alekhine. Cordialmente suyo. José Raúl Capablanca. Leyéndola, sumamente emocionado, Alekhine se desplomó en el sillón y tomándose la cabeza con sus manos, quedó mirando profundamente la posición final. Los presentes fueron retirándose silenciosamente dejando al nuevo rey meditando el sueño de su vida. ¡No sólo había logrado el trono máximo del milenario juego, sino que había destruído el mito del Capablanca invencible!.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Alekhine, gloria y drama de un genio

Sigo con las publicaciones de mi amigo Héctor Luis González, máximo dirigente de la Unión Cordobesa de Ajedrez, periodista y multifacetico personaje. En este caso es un escrito del 28 de agosto de 1983 en LA VOZ DEL INTERIOR y está dedicado a Alejandro Alekhine. 


Si la revolución industrial terminó con el ajedrez romántico, las connotaciones político-filosóficas provocadas por la Primera Guerra Mundial produjeron en el juego ciencia una nueva concepción que se plasmó a través del creciente progreso de la generación del  90. Los rígidos preceptos del ajedrez moderno -que pusieron término al romanticismo- preconizados por Steinitz, Tarrasch y otros eminentes teóricos de principios de siglo, debieron ceder ante el advenimiento de los principios “hipermodernos”. La revolucón del ajedrez a través del tiempo es la consecuencia de las enseñanzas y conocimientos adquiridos por el hombre sobre el tablero, pero respondiendo siempre a las grandes mutaciones del pensamiento derivadas de aquellos acontecimientos históricos mundiales que transformaron el contenido social y filosófico de la humanidad.
Al finalizar la “gran guerra”, en 1918, el maestro húngaro Gyula Breyer (1883-1923), lanzó la primera semilla de una nueva concepción del juego posicional. Breyer, que falleció en plena juventud, fue sólo un jugador discreto que no alcanzó resonantes éxitos, pero su verdadero mérito radicó en enunciar un nuevo sentido armónico independiente de cada movimiento. A esta revolución hipermoderna adhiere el eminente teórico checoslovaco Ricardo Reti (1889-1929), quien edita en Viena, en 1921, la obra “Nuevas ideas en ajedrez”, en cuyo prólogo el autor preconiza  “...cada jugada debe considerarse como un elemento del plan total....”.
Otro notable teórico de entonces, Aaron Nimzovitch (1885-1935), completó la trilogía de los creadores del “hipermodernismo”, siendo tal vez quien con mayor énfasis defendió los nuevos conceptos explicados con extraordinaria calidad didáctica en su libro “Mi sistema” que fuera duramente criticado por el doctor Sieberg Tarrasch, gran difusor de la Escuela Moderna. Nimzovitch, respondiéndo a las despectivas apreciaciones de Tarrasch, sobre su juego expresaba: “ ...las jugadas en cuestión no son barrocas ni incompresibles. Están henchidas de claridad y tan identificadas con el fin propuesto como puede ser un movimiento en general, cuando lo respalda un sistema propio, concluso y probado....”.
Pero todos estos postulados ultramodernos, establecidos por Breyer, Reti y Nimzovitch, se plasmaron en la práctica con el estilo dinámico que engalanó el genio de Alejandro Alekhine, quien mediante una ejecución impecable y tratando los conceptos rígidos con un criterio ecléctico al que aportó su creatividad, demostró las bondades de la escuela hipermoderna.
Alejandro Alejandrovich Alekhine nació en Moscú el 1º de Noviembre de 1892. Fue educado en la Escuela Imperial Superior de Leyes para Nobles y más tarde en el Pravovedenie de Petrogrado, graduándose en leyes en 1914, y designado más tarde en un importante cargo en el Ministerio de Relaciones Exteriores. 
La Primera Guerra Mundial lo contó como destinado al cuerpo de la Cruz Roja Internacional, resultando herido en pleno combate, por lo que recibió la condecoración por su altruista valor con la medalla de la Cruz Roja, la Cruz Militar de San Estanislao y de la Cruz de San Jorge.
De regreso a su patria, en 1915, fue designado juez de los Tribunales de Moscú, cargo que ocupó hasta octubre de 1917 en que estalló la Revolución socialista. Destituido y encarcelado, fue condenado a muerte, por su ascendente aristocrática. Pero las influencias de Leon Brosntein (Trotsky), con quien lo unía una estrecha amistad ganada a través del ajedrez, le consiguió un indulto, exiliándose en Francia.
En 1921, se doctoró en la Facultad de Derecho de la Universidad de París. Su carrera ajedrecística se inicia a la edad de 12 años, demostrando cualidades poco comunes. Ya a los 15 años logró el 5º puesto en el torneo internacional de Dusseldorf y al año siguiente derrota por 4 a 0 en un match al reputado maestro Bardeleben.
En 1909, en San Petersburgo, gana el torneo Amateur, obtiene el título de maestro y es invitado a participar en un gran certamen de Carisbad 1911, donde logró el 8º puesto entre los mejores jugadores de la época. en 1912 vence en el torneo de Estocolmo y a principios de 1914 comparte con Nimzovitch la primera colocación del campeonato nacional de Rusia, meses después ocupaba el primer puesto en el torneo de Mannhein, que quedó inconcluso ante la declaración de la Primera Guerra Mundial.