viernes, 9 de marzo de 2012

“El ajedrez es implacable: hay que estar dispuesto a matar”

El capítulo 15 de “Cómo la vida imita al ajedrez” comienza con una cita de Simón Bolivar, el libertador sudamericano que dijo: “Sólo un soldado novato cree que todo está perdido tras ser derrotado por primera vez”. De esto se agarra Kasparov para explicar los meses posteriores a la pérdida de su reinado en manos de Kramnik y de cómo trabajó para cubrir los puntos débiles y para modificar los errores que había cometido. Habían jugado una docena de partidas y todas terminaron en tablas hasta que en un supertorneo Kasparov logró vencerlo en la última ronda, precisamente con una defensa Berlín “que tanta frustración me había acarreado en mi enfrentamiento londinense”, dice. 
Luego apunta que “hay pocos terrenos donde la psicología tenga un papel tan devastador como el ajedrez” y añade: “El ajedrez es un juego de información al cien por cien: ambos jugadores lo saben todo durante todo el tiempo. Si pierden, es porque el otro jugador te ha vencido pura y simplemente. En eso, el ajedrez se parece más al boxeo que a otro pasatiempo, e incluso puede costar más tiempo recuperarse de una derrota.  Como mi rival por el campeonato del mundo Nigel Short dijo una vez en una entrevista: “El ajedrez es implacable: hay que estar dispuesto a matar”.

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