viernes, 6 de julio de 2012

Ruy López de Segura considerado el primer campeón mundial.

Fue en España donde se publicó el primer tratado de ajedrez moderno: El libro de Lucena, que apareció en 1497. Tenía que ser también España, pues, la patria del primer gran maestro que sobresalió en su época, al punto de que se lo considera el número uno en la lista de los campeones del mundo, a pesar de que este título sólo existe oficialmente desde hace menos de un siglo.
Era un sacerdote y se llamaba Ruy López de Segura. Durante su juventud como seminarista, cultivó el ajedrez a fuer de pasatiempo, una costumbre usual entre los estudiantes del Renacimiento. Pero más tarde, en la corte de Felipe II, se convirtió en un verdadero profesional del juego, y fue también un destacado teórico en la aceptación actual de este vocablo.
Pese a su notoriedad, poco se conoce de la vida de Ruy López. Está documentado que viajó a Roma en el año 1560, al comenzar el pontificado del papa Pío IV, y que allí leyó el libro de Damiano y derrotó en varias partidas a Giovanni Leonardo da Cutro, por entonces un jovencito que era ya muy famoso en toda Italia.
De Roma trajo Ruy López una palabra que enriqueció el lenguaje ajedrecístico: la palabra “gambito”. El término deriva, evidentemente de gamba, que significa Pierna. En el lunfardo romano se usaba el verbo “gambitare”, con el sentido de “hacer una zancadilla”, es decir, atravesar la pierna para provocar la caída del rival. De ahí que, originalmente, “gambito” fuera sinónimo de “trampa” o “celada”, pues consistía en entregar un peón, cuya captura resultaba fatal. Con el correr de los años, el gambito perdió ese carácter de astucia, y pasó a designar el sacrificio de un peón en la apertura, con el propósito de ganar tiempos en el desarrollo de las piezas.
En 1561, Ruy López da a la estampa su famoso “Libro de la invención liberal y arte del juego de ajedrez muy útil y  provechosa”, que fue traducido a todas las lenguas europeas. En esta obra Ruy López expone y analiza extensamente las aperturas y, en especial, la que desde entonces se conoce indistintamente como Española o Ruy López, una línea de juego inagotable, que grandes maestros han empleado y emplean, incluso, en los matches por el título mundial.
Se han conservado unas cuantas partidas de Ruy López. que no tienen más interés que el histórico, pues si bien el fraile español era muy superior a los rivales de su tiempo, ni siquiera su juego escapaba a la ingenuidad con que se buscaba un rápido jaque mate, desconociendo todavía por completo la estrategia. Se jugaba sin plan, ensayando a tientas jugadas con frecuencia incoherentes; pero es completamente natural si se recuerda que el ajedrez había experimentado, apenas medio siglo antes, enormes cambios en las reglas de la partida y el movimiento de las piezas. El enroque no estaba todavía definido, y en una partida se ve al Rey saltar como si fuera un Caballo, en su primera jugada, yendo de uno Rey a dos Alfil Dama.
En el año 1575, y en presencia del rey Felipe II, tiene lugar que algunos autores sostienen que fue el primer torneo internacional de ajedrez: Ruy López, su compatriota Alfonso Cerón de Granada y los Italianos Giovanni Leonardo da Cutro y Pablo Boi “il Siracusano”, jugaron una serie de matches que finalizaron con el claro triunfo de los italianos. Era el fin de la hegemonía española, y, a fines del siglo XVI, Italia se constituye en el centro más importante del ajedrez de Europa y el mundo.

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