miércoles, 14 de diciembre de 2011

Korchnoi: Un indomable luchador en el ajedrez y en la vida

Viene de ayer
Yo dije que jugar con Fischer era sumamente difícil, y más aún vencerlo. En la víspera del match obtuve una respuesta en una de las revistas soviéticas de mayor circulación. En el epígrafe de una fotografía de Karpov rezaba: “No tengo miedo a nadie y contra cualquiera yo juego a ganar”.
Se sabía que los segundos de Karpov eran Furman y Geller. Yo tenía que escoger mi pareja. en una ocasión invité al gran maestro Bronstein a mi casa para que me ayudara en la preparación.
Trabajamos una semana y le pedi que fuera mi segundo “oficial”.
-”Tú sabes - me dijo- que el match será en Moscú y te ayudaré de todos modos. LLevo una columna en el diario Izvetzia y si hago de segundo no me permitirán comentar el Match”. Días despues Bronstein volvió a Moscú y en la Federación sabían naturalmente donde había estado, llamaron a la oficina de la editorial y el prohibieron informar sobre el match. Afligido se marchó de Moscú y no volvió hasta mediados de noviembre cuando todo había finalizado. Resultó que yo involuntariamente había privado a mi amigo del placer y remuneración. Yo tenía como segundo al maestro Osnos y no quería romper con él, pero tenía que buscar alguien que fuera insensible a las opiniones del público y a los “soplos del destino”. No había tal voluntario entre los grandes maestros. Por ello recurrí al mestro Dzhindzihikhashvilli (hoy emigrado y nacionalizado israelí) un jugador con reputación de indiferente que si el partido le formulaba preguntas no me traicionaría. Pero se salieron con la suya puesto que empezaron a decir que había tenido un encuentro con mis rivales, por lo que durante el match no confié precisamente en mis segundos. Igualmente significativa fue la conducta del público. Jugamos en la sala de las Columnas de la Casa del Sindicato de Moscú.
El match fue presenciado por los miembros de la inteligencia quienes silencionamente pero persistentemente “me ayudaron”.
El Comité Central de la Organización Comunista Juvenil reclutó a varios de sus camaradas para que me rodearan como vulgares fascistas gritándome: “Eso es, eso es! ¡Aplástale Tolia!”.
Durante la quinta partida y estando yo en una mejor posición, Karpov se puso de pie y comenzó a mirarme sin quitarme el ojo -es costumbre de él- mirar salvájemente. Ante la desagradable situación dirigí una pregunta preparada: “¿Querías decirme algo?”, -”No no”, respondió y se marchó. Inmediatamente el árbitro Alberic O´Kelly se me acercó mientras pensaba mi movida y me recriminó “Karpov se queja de que le está hablando durante el juego”. En efecto el árbitro se había hecho cómplice de Karpov y me ordenó que suspendiera la partida. Fue entonces cuando elevé una queja al Comité sobre la conducta de Karpov que no se ponía de pie cuando estrechábamos las manos, sin duda que esta queja apuntaba a la ruptura, puesto que le informaron de mi queja cuando terminó el match, entonces se sintió tremendamente enfadado. Posteriormente me enteré en Leningrado que Karpov había dicho confidencialmente que yo fui castigado no por lo que declaré a la prensa, sino por ese documento que escribí durante el match”.
Hasta aquí las apreciaciones de Korchnoi con respecto al encuentro final por el torneo de candidatos que perdió en 1974 con Karpov tras dos partidas ganadas, tres derrotas y diecinueve tablas. Después vendría el exilio y en 1977 jugaría los matches por la nueva candidatura con Petrosián . -primero- y con Spassky después, volviendo a formular una andanada de agresiones y protestas contra la Unión Soviética. Durante el match con Spassky en Belgrado, Korchnoi pidió que su rival no pensara en el tablero mural porque lo molestaba, además formuló declaraciones hirientes tales como que esta realizada el 14 de noviembre de 1977.
“ … Yo soy disidente, pero Spassky también lo es, pero disidente de una pierna (a medias). La diferencia es que mientras yo soy apoyado por los países occidnetales, él lo es por su tierra madre. Yo puedo jugar con cualquier bandera, incluso sin ella, pero él únicamente juega bajo la bandera soviética.
Clima altamente conflictivo
Pero la verdadera “Guerra” se desató cuando disputaron los matches por el campeonato del mundo en Baguio en 1978 y Merano 1981, incluyendo los matches selectivos de 1981, cuando hubo que poner una tabla divisoria en la mesa del match Petrosián - Korchnoi, para que no se agredieran a puntapies mientras pensaban o recordemos en el match final con Polugaievsky disputado en julio de 1980 en Buenos Aires cuando Korchnoi, le gritó “payaso” en forma pública, sin recibir respuesta.
Tanto en Baguio, como en Merano el clima de la prueba fue altamente conflictivo, creándose una serie de controversias relacionadas con la política, comidas (Korchnoi temía ser envenenado), hipnotismo y la presencia de gurúes que Korchnoi trajo para contrarrestar al parasicólogo Zukhar que se incluía en la delegación soviética.
Fueron varios años en que Victor Korchnoi, lanzaba a diario contra la Unión Soviética, su ola de protestas que no sólo abarcaban lo meramente ajedrecístico, organizaciones defensores de los derechos humanos, para que intercedieran ante la URSS, para que dejaran salir del país a su esposa Bela y a su hijo Igor, siendo respondida que todo sería posible, cuando el jóven Igor cumpliera con su servicio militar, del cual era desertor. También Korchnoi, elevó airadas protestas a la FIDE con respecto al “boicot” que sufría, como en el caso del torneo de Banja Luka (Yugoslavia), que se le canceló la invitación con posterioridad.
Sin embargo, en el 50 Congreso de la FIDE realizado en Puerto Rico en 1979, Korchnoi fue acusado de ejercer el “boicot”. Esta vez sobre el gran maestro Raymond Keene en el torneo de Bien, donde participaba el maestro inglés. Keene había sido analista de Korchnoi en Bangui y a su finalización había tenido diferencias económicas con su asistido. además Korchnoi le acusaba de “soplar”, posiciones suspendidas a los soviéticos, pero pese a los esfuerzos las autoridades de la Federación Internacional por evitar estas anomalías, se siguió dañanado la imagen del ajedrez mundial con estas actitudes. (Sigue mañana)

martes, 13 de diciembre de 2011

Korchnoi y su estilo tenaz

... Sigue de ayer.
Los argumentos de Korchnoi.
 En su libro “Chess is my life” editado en Londres en 1977, Korchnoi expresa “...En 1974 tenía que jugar el match final de la candidaturo con Karpov que venía de ganarle con facilidad a Spassky. Desde ya tenía la sensación que Karpov era el favorito y de que estaba reciendo todo el apoyo posible. Fueron enviados dos entrenadores con el equipo a la Olimpíada de Niza -el preparador oficial de Karpov, Simeón Furman y su otro ayudante Efiw Geller- Las funciones de Geller evidentemente incluían “ayudarme a mí” durante la Olimpíada, pero por suerte, esto yo ya lo sabía. Karpov, que conducía el primer tablero jugaba con blancas obteniendo buenos resultados y con negras frente a rivales débiles, pero cuando tuvo que enfrentar a fuertes maestros, caso de Torre o Timman, fui yo quien tuve que asumir el primer tablero. Entonces me di cuenta de la situación en que estaba, aunque por el momento eran asuntos de poco importancia, ya advertía que peores iban a venir.
De regreso a Rusia y al organizarse el match final por la candidatura, solicité que no se jugara en Moscú, o por lo menos la mitad allí y la mitad en Leningrado. Desgraciadamente, Baturisnky -entonces delegado ante la FIDE- logró obtener mi acuerdo de jugar en Moscú, simplemente añadiendo un punto más al documento que yo ya había suscripto.
Lo que más se discutió fue el horario de comenzar el juego. La hora normal era 4.30 PM pero Karpov insistió que fuera a las 5. Como yo era más viejo contaría más difícil jugar despues de oscurecer. La cuestión es que la hora de juego fue discutida en una reunión del comité organizador. El único jugador de ajedrez era Averbach, presidente de la Federación de la URSS. Siempre había sido imparcial en el pasado, pero ahora habló a favor de Karpov. La sugerencia de jugar a las 5 fue aceptada. cuando me enteré de la decisión de Averbach no me pude callar. Tenía que dar una respuesta, aunque sólo fuera como forma de preparación psicológica para el match. Envié a Averbach una tarjeta dirigida al Club Central de Ajedrez de la URSS, esperando que fuera leída mucho antes de que llegara a su destinatario. Como Averbach es un hombre de elevada estatura yo escribí: “De la cobardía a la traición no hay más que un sólo paso. Navegue hábilmente con el viento y andaría bien”. Había adquirido un enemigo, pero ya no me importaba, desde entonces estaba jugando por una ruptura.
Karpov había sido elegido como favorito y estaba claro por qué.
Había nacido en Urales (Zlatoust) en el centro de Rusia, era ciento por ciento y se lo comparado conmigo, ruso por pasaporte pero judío en apariencia. El era el típico representante de los trabajadores un reflejo de la Constitución soviética, mientras que yo pasé mi vida en el Centro Cultural de Leningrado y era representante de la clase intelectual.
A Karpov se lo exhibía con cariñó y se había convertido en miembro del Comité Central de la Organización Juvenil Comunista de la URSS, cuyo jefe también nacido en Zlatoust, le brindaba un total apoyo. Karpov entendió bien lo que representaba; un símbolo, un estandarte de los rusos y de la clase proletaria. Sabía comportarse y sabía lo que se esperaba de él. Poco antes del match los dos respondimos a un reportaje de un períodico soviético popular. A la cuestión sobre quién era mi autor favorito nombré al humorista O¨Henry y di como la mejor película que vi a la producción italiana de 1957, “Noche de Cabiria”. Karpov eligió como su mejor escrito a Lermentov (aprendido adoctrinadamente en la escuela) y su película favorita “la liberación” que trata de episodios de la guerra en 1941 a 1945 (un tema que no tiene edad en el arte soviético). Su inclinación por lo soviético, le permitió ponerse de moda para millones de personas y no tenía verguenza de aparecer culturalmente primitivo. (Sigue mañana)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Víctor Korchnoi y su controvertido exilio

Sigo rindiéndo homenaje a mi amigo Héctor Luis González, máximo dirigente de la historia del ajedrez de Córdoba, Argetnina. Hoy comienzo con la publicación de otro artículo difundido el 12 de agosto de 1984 en el diario LA VOZ DEL INTERIOR, bajo el título: "Víctor Korchnoi y su controvertido exilio".
En las primeras horas de la mañana del 26 de julio de 1976, el gran maestro soviético Victor Korchnoi, que en la tarde anterior había ganado el tradicional torneo IBM en Amsterdan, entró presuroso al departamento de Extranjeros en Holanda, solicitando asilo político, a la par que lanzaba explosivas declaraciones a la prensa contra las autoridades de su país. Allí comenzó una historia que trascendió mucho más allá de los límites del mundillo ajedrecístico.
Korchnoi, nacido en Leningrado el 23 de julio de 1931, aprendió el juego a los 7 años de edad, comenzado su carrera a través de la enseñanza dictada en la Casa de los Pioneros de su ciudad natal. Debutó en 1946 en el Campeonato Juvenil y ya en 1949 participó en las preliminares del campeonato de la URSS, siendo sus comienzos muy duros, puesto que en ese certámen sufrió ocho derrotas consecutivas, sin embargo siguió perseverando.
En 1952, logró llegar al turno final del XX Campeonato de la URSS donde obtiene un destacado sexto puesto. Desde entonces comienza su escala ascendente logrando su consagración definitiva al adjudicarse en 1960 el XXVIII Campeonato de la URSS, ciñendo la corona máxima de su país, halago que se repite en tres oportunidades más 1963, 1965 y 1971, hazaña aún no igualada en los anales de ajedrez soviético.
Más de 60 premios
A esos importantes lauros deben agregarse más de 60 premios en pruebas internacionales que lo sindican como el maestro de nuestro tiempo que más certámenes ha ganado. Basta repasar sin más su participación en los torneos de la Candidatura donde es el ajedrecista que ha llegado mayor número de veces a la instancia máxima de la lucha por el título mundial, desde Curaçao 1962 donde llegó en la quinta colocación, en su match final con Spassky en 1968, y con Karpov en 1974, alcanzando a ser retador de la corona en 1978 y 1981, ante el mismo Karpov y ser derrotado en 1983.
Korchnoi ha ostentado el título de subcampeón mundial durante nueve años, desde 1974 hasta 1983, tal vez ello importa una proeza similar a la de haber ganado un título ecuménico.
Dotado de un estilo de singular tenacidad, con un poderoso poder de reacción ante la adversidad, producto de sus reacciones temperamentales, le dan un perfil de verdadero luchador dentro y fuera del tablero, aspecto de su personalidad que le ha permitido ganar una numerosa legión de admiradores.
Y aquella mañana de 26 de julio de 1976, con su decidida actitud de exiliarse cambiaría su historia y acaso también la del ajedrez de nuestro tiempo.
Es sabido que la Federación soviética de Ajedrez, maneja en forma discrecional las invitaciones a sus maestros para participar en pruebas organizadas en otros países. Esta mecánica de designaciones de representación, sirve veladamente para sancionar actos de inconducta y también ejercer presiones de carácter político. Trascendió que en las Olimpíadas de Niza en 1974, la no presentación de Korchnoi en una de sus partidas, que le costó el punto por ausencia a la representación soviética, había causado un profundo malestar entre las autoridades del juego ciencia soviético. A ello hará que agregarle las advertencias formuladas a Korchnoi, con respecto a su amistad con la ciudadana suiza Petra Leeuwerik, persona no grata a la Unión Soviética, por sus permanentes ataques políticos y acusada de espionaje en años anteriores.
Es por ello, que pese a que Korchnoi era uno de los más cotizados maestros soviéticos y llovían invitaciones del extranjero, durante el resto de 1974 y 1975, su participación en certámenes quedó reducida al ámbito de la Unión Soviética. Y fue en julio de 1976, cuando se le levantó la “veda” para participar en el torneo de Amsterdam, donde fue junto con el GMI Alvar Gipslis representado a la URSS. Entonces, el exilio, la fuga de Korchnoi, cayó como una bomba en la Federación Soviética y pese a que mantuvo un prolongado silencio con respecto al hecho, se estableció un “boicot” destinado al deseretor, por el que ningún jugador soviético participaría en torneos al que hubiese sido invitado Korchnoi.
Korchnoi, en su condición de apátrida no contaba con la defesa de sus derechos ante la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y luego de deambular casi un par de años, se nacionalizó suizo. (Sigue mañana)

viernes, 9 de diciembre de 2011

Kasparov: La apertura es la fase más difícil de la partida de ajedrez

“Antes de la fase final de la partida, los dioses colocaron la fase intermedia” Siegbert Tarrasch
Despacito, despacito…. Sigo con la lectura del hermoso libro de Gary Kasparov “Cómo la vida imita al ajedrez”.
En el capítulo 11 al hablar de las fases de la partida dice que “la planificación y la innovación necesitan estar sólidamente enraizadas en el presente”, para enseguida agregar: “Esa es la única forma de saber hacía donde nos dirigimos. Debemos ser sensibles a la dirección que toman los acontecimientos y cuáles son las tendencias”.
En lo referente al ajedrez apunta que según la definición estándar, el final de la apertura llega cuando el rey se enroca y las piezas abandonan sus casillas iniciales., aunque indica que en esta época es “bastante inexacta”. La apertura es “mucho más que una movilización trivial de las fuerzas”, para añadir: “La apertura es la fase más difícil de la partida, especialmente en las competencias de primer nivel”.
Mucho terreno por explorar en las aperturas
Por supuesto habla de que la memorización rutinaria en las aperturas de ajedrez está lejos de comprensión real. “Sin saber POR QUÉ se hicieron todos esos movimientos, es difícil que sepamos cómo seguir, cuando la partida prescinda inexorablemente de sus antecedentes”, asegura. 
También reflexiona que aunque el margen disminuye cada año, sigue habiendo mucho terreno para explorar y sugiere que la preparación de las aperturas exige tanto creatividad como dedicación.
Luego asegura que todos los factores que levan al ajedrez a la categoría de arte proceden de la fase intermedia. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pedantes insufribles en el ajedrez

"Vanidad de vanidades, todo vanidad"
Los jugadores de ajedrez, como todos aquellos que compiten con sus semejantes en cualquier orden de la vida, deberían tener más presente las admoniciones bíblicas. Tal vez así no cayeran en las lamentables, y a menudo ridículas, actitudes que registra la crónica de muchos torneos importantes. 
En el Eclesíastés, capítulo 10, versículo 12, se lee: "Las palabras de la boca del sabio son gracia, más los labios del necio causan su propia ruina".
Recordamos que el predicador, hijo de David, comienza este libro sagrado con la célebre exclamación: "Vanidad de vanidades, todo vanidad".
En el año 1911, el todavía desconocido maestro cubano José Raúl Capablanca fue invitado a participar en el certamen internacional de ajedrez de San Sebastián. Los organizadores recibieron, entonces, un formal reclamo de Araon Nimzovich y de Osip Berntein, quienes alegaban que el jugador americano carecía de méritos para cotejar con ellos. Ambos maestros europeos pagaron cara su necedad, ya que Capablanca no sólo ganó el torneo, sino que propinó a los vanidosos una tremenda derrota en las partidas individuales.
Un año antes, en Hamburgo, hubo otros incidentes parecidos. El doctor Siegbert Tarrasch, que se consideraba aspirante al título mundial de ajedrez y que era un hombre de insoportable arrogancia, había escrito un artículo periodístico donde protestaba por la inclusión del maestro británico Frederick Yates, campeón de su país. Por una parte, las reservas de Tarrasch demostraron tener fundamento, ya que Yates finalizó último, y sólo ganó una partida; pero su vencido, fue precisamente Tarrasch.
Grosería de Nimzovich
El otro episodio fue, más bien, una demostración de la grosería de Nimzovich. El día que debía enfrentar a Walter John, un farmacéutico aficionado, de poco nivel técnico pero muy correcto, Nimzovich empezó por llegar casi una hora tarde. Sin saludar al rival, hizo su primera jugada y se puso a mirar los cuadros que adornaban el salón de juego. Cuando era su turno, movía siempre rápidamente y volvía a admirar las pinturas. John estaba tan indignado que, a pesar de quedar pronto perdido, continuó la partida de ajedrez hasta la jugada 82. Al día siguiente, retó a duelo a Nimzovich, pero una oportuna gestión de amigos comunes impidió que corriera la sangre.
Otro pedante insufrible fue el maestro ruso David Janovski. Sin tener, verdaderamente, condiciones para campeón mundial, había conseguido medirse dos veces por el título muncial de ajedrez con el doctor Emanuel Lasker No por sus méritos ajedrecísticos, sino porque tenía un mecenas que aportaba las importantes sumas de dinero necesarias. Lasker lo había batido fácilmente, pero Janovski no perdía sus ínfulas. En el torneo de Nueva York 1922, le tocó jugar contra Samuel Reshevsky, que era entonces un niño prodigio de apenas diez años de edad. Luego de 12 jugadas, Janovski se levantó y le dijo a otro maestro: "Este chico entiende tanto de ajedrez como yo de equilibrismo! Vea esa posición!" Era cierto que Reshevsky estaba inferior pero, finalmente, ganó la partida. Y salió de la sala gritando "Le he ganado a un gran maestro!", mientras Janovski rumiaba su furia.
"Vanidad de vanidades, todo vanidad"-

lunes, 5 de diciembre de 2011

Partidas de Celi, ganador del mayor torneo de aficionados al ajedrez de Sudamérica

El estudiante mendocino fue  un cabal ganador del Torneo de LA VOZ DEL INTERIOR  en 1972
Celi durante el torneo en 1972
El 21 de noviembre pasado publicamos un artículo con lo que fue el mayor torneo de ajedrez para aficionados en Sudamérica  celebrado en los Salones de LA VOZ DE INTERIOR de Córdoba. 
El mismo fue ganado por Víctor Celi, un mendocino que se encontraba en nuestra la ciudad de Córdoba cursando la carrera de abogacía. Hoy, gracias a la gentileza del mismo Celi publicamos aquí las 4 partidas (tres planillas originales) por el match final que disputó con Rolando Coria y una serie de artículos del matutino que indican la importancia de este torneo (y el generoso espacio que tenía en esa época el ajedrez). Algo que nunca más volvió a repetirse en nuestra provincia. 

Dice Celi: "Esas partidas de ajedrez, con excepción de una muestran un ajedrez algo rudimentario, pero bastante intenso para la ocasión. Personalmente me gustó mucho la última, que si bien tiene errores como todas ellas, es la que salió más redondita -con excepción del sacrificio de peón que se produce en la jugada Nº 48, que correspondía hacer en la 47, pues fue la que me sentí más cómodo y seguro en todo momento”. 
Agrega que ”la primera, no fue mala, pero me deja la sensación de que podía ser mejor que como salió. Allí logré ventaja en la apertura pero en verdad se define más por errores propios de principiantes que por mérito de esa ventaja. La segunda fue un verdadero disparate en la apertura, donde me salvé por milagro, y luego finalizó con Santas Pascuas, por el precio que me hizo mi rival. La tercera fue ventajosa y clara, hasta un momento en que no se bien por qué motivo, aparezco con una entrega de un peón sin pena ni gloria, y luego me salvo al final como por arte de magia, aunque posiblemente no había forma de que el blanco perdiera” esa partida de ajedrez. 
“En fin, son todos comentarios que delatan que tal vez fueron los nervios de la competencia, la inexperiencia o simplemente que uno es un burro y esa es la cruel verdad, Ja!”, apunta con humor.
Celí, ya retirado de las competencias ajedrecísticas, y que llegó a presidente de la Federación Mendocina de Ajedrez y ganado el campeonato de primera en 1980, tiene como jugadores predilectos a Fischer, Kasparov, Capablanca, Lasker, Tal, Karpov, Korchnoi, Krammik y Carlsen.
Salvo alguna que otra incursión en algunos abiertos de Mar del Plata y torneos por equipos, ha dejado la participación pero no su pasión por el ajedrez. 
Hoy está casado con su vieja y antigua novia que conocío en Córdoba cuando ella estudiaba medicina, tiene cuatro hijos (uno abogado y otra técnica en cine y los otros estudiando) y sigue con la vieja pasión de los libros y otros ámbitos de la cultura (cine, música, etc.)
Sin duda Víctor Celi fue un cabal campeón del mayor torneo de ajedrez para aficionados que se disputó en nuestra capital provincial.  


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