lunes, 12 de diciembre de 2011

Víctor Korchnoi y su controvertido exilio

Sigo rindiéndo homenaje a mi amigo Héctor Luis González, máximo dirigente de la historia del ajedrez de Córdoba, Argetnina. Hoy comienzo con la publicación de otro artículo difundido el 12 de agosto de 1984 en el diario LA VOZ DEL INTERIOR, bajo el título: "Víctor Korchnoi y su controvertido exilio".
En las primeras horas de la mañana del 26 de julio de 1976, el gran maestro soviético Victor Korchnoi, que en la tarde anterior había ganado el tradicional torneo IBM en Amsterdan, entró presuroso al departamento de Extranjeros en Holanda, solicitando asilo político, a la par que lanzaba explosivas declaraciones a la prensa contra las autoridades de su país. Allí comenzó una historia que trascendió mucho más allá de los límites del mundillo ajedrecístico.
Korchnoi, nacido en Leningrado el 23 de julio de 1931, aprendió el juego a los 7 años de edad, comenzado su carrera a través de la enseñanza dictada en la Casa de los Pioneros de su ciudad natal. Debutó en 1946 en el Campeonato Juvenil y ya en 1949 participó en las preliminares del campeonato de la URSS, siendo sus comienzos muy duros, puesto que en ese certámen sufrió ocho derrotas consecutivas, sin embargo siguió perseverando.
En 1952, logró llegar al turno final del XX Campeonato de la URSS donde obtiene un destacado sexto puesto. Desde entonces comienza su escala ascendente logrando su consagración definitiva al adjudicarse en 1960 el XXVIII Campeonato de la URSS, ciñendo la corona máxima de su país, halago que se repite en tres oportunidades más 1963, 1965 y 1971, hazaña aún no igualada en los anales de ajedrez soviético.
Más de 60 premios
A esos importantes lauros deben agregarse más de 60 premios en pruebas internacionales que lo sindican como el maestro de nuestro tiempo que más certámenes ha ganado. Basta repasar sin más su participación en los torneos de la Candidatura donde es el ajedrecista que ha llegado mayor número de veces a la instancia máxima de la lucha por el título mundial, desde Curaçao 1962 donde llegó en la quinta colocación, en su match final con Spassky en 1968, y con Karpov en 1974, alcanzando a ser retador de la corona en 1978 y 1981, ante el mismo Karpov y ser derrotado en 1983.
Korchnoi ha ostentado el título de subcampeón mundial durante nueve años, desde 1974 hasta 1983, tal vez ello importa una proeza similar a la de haber ganado un título ecuménico.
Dotado de un estilo de singular tenacidad, con un poderoso poder de reacción ante la adversidad, producto de sus reacciones temperamentales, le dan un perfil de verdadero luchador dentro y fuera del tablero, aspecto de su personalidad que le ha permitido ganar una numerosa legión de admiradores.
Y aquella mañana de 26 de julio de 1976, con su decidida actitud de exiliarse cambiaría su historia y acaso también la del ajedrez de nuestro tiempo.
Es sabido que la Federación soviética de Ajedrez, maneja en forma discrecional las invitaciones a sus maestros para participar en pruebas organizadas en otros países. Esta mecánica de designaciones de representación, sirve veladamente para sancionar actos de inconducta y también ejercer presiones de carácter político. Trascendió que en las Olimpíadas de Niza en 1974, la no presentación de Korchnoi en una de sus partidas, que le costó el punto por ausencia a la representación soviética, había causado un profundo malestar entre las autoridades del juego ciencia soviético. A ello hará que agregarle las advertencias formuladas a Korchnoi, con respecto a su amistad con la ciudadana suiza Petra Leeuwerik, persona no grata a la Unión Soviética, por sus permanentes ataques políticos y acusada de espionaje en años anteriores.
Es por ello, que pese a que Korchnoi era uno de los más cotizados maestros soviéticos y llovían invitaciones del extranjero, durante el resto de 1974 y 1975, su participación en certámenes quedó reducida al ámbito de la Unión Soviética. Y fue en julio de 1976, cuando se le levantó la “veda” para participar en el torneo de Amsterdam, donde fue junto con el GMI Alvar Gipslis representado a la URSS. Entonces, el exilio, la fuga de Korchnoi, cayó como una bomba en la Federación Soviética y pese a que mantuvo un prolongado silencio con respecto al hecho, se estableció un “boicot” destinado al deseretor, por el que ningún jugador soviético participaría en torneos al que hubiese sido invitado Korchnoi.
Korchnoi, en su condición de apátrida no contaba con la defesa de sus derechos ante la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y luego de deambular casi un par de años, se nacionalizó suizo. (Sigue mañana)

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