viernes, 13 de enero de 2012

Kasparov: ¿Cuánta información necesitamos en ajedrez?

Al meditar sobre cuánta información necesitamos, Garry Kasparov dice que en  primer lugar hay que “distinguir entre información y proceso”, a la vez que agrega: “Puede que pongamos un énfasis excesivo en la recopilación de datos y su análisis. Personas inteligentes con la información correcta también puede llegar a conclusiones erróneas si trabajan con esos datos de forma equivocada”.
En su recomendable libro “Cómo la vida imita al ajedrez”, el “Águila de Bakú” apunta a que en el ajedrez “abarcar demasiado consiste en considerar todos los movimientos posibles, en lugar de reducir sensiblemente las opciones prácticamente desde el principio”.
Después de extenderse sobre este punto (con jugosos consejos),  dice que hay dos modelos de decisión: Escoger cualquier jugada que haya sido examinada a fondo simplemente porque la conocemos mejor o, segundo, dejarnos llevar por los nervios y optar por lo nuevo y desconocido.
“El problema –indica Kasparov- será que tendremos que decidir si la nueva inspiración es mejor que las líneas que ya hemos analizados". 
Se explaya luego sobre le modo de hacer las cosas, el pensamiento de los aspirantes, y la necesidad de ejercitar nuestra intuición. Pero esto último será considerado en nuestra próxima entrada relativa a este capítulo.  

miércoles, 11 de enero de 2012

Sencillez y profundidad en frases célebres relacionadas con el ajedrez


Aunque son conocidos por la mayoría de los ajedrecistas (que no es igual a jugador de ajedrez) voy a recordar algunas frases "celebres" y comentarios de políticos, ajedrecistas, escritores, poetas, matemáticos, psicólogos. La sencillez y profundidad del juego quedan sintetizadas en las mismas.
El ajedrez sirve, como pocas cosas en este mundo, para distraer y olvidar momentáneamente las preocupaciones de la vida diaria. José Raúl Capablanca, ex campeón mundial.
El ajedrez constituye un medio eficaz para la educación y formación del intelecto del hombre.. Ernesto "Che" Guevara.
Me gusta el ajedrez porque es un buen descanso; hace trabajar la mente," pero de una forma muy especial". "Compadezco al que no conoce el ajedrez. Causa ya alegría al aprendiz; al veterano le lleva al sumo placer". León Tolstoi, escritor
Para competir en ajedrez, es preciso, ante todo, conocer la naturaleza humana y comprender la psicología del contrario.  Alexánder Alekhine, excampeón mundial.
El ajedrez cura la mente enferma y la ejercita en salud. Es el descanso para el intelecto sobrecargado y el relax para el cuerpo fatigado. Alivia las penas y aumenta el sentimiento de felicidad. Enseña a dominar las pasiones y a ser cauto. Anónimo.
El ajedrez es necesario en toda buena familia. Alexánder Pushkin, escritor.
Duelo de voluntades, esgrima del intelecto, sublimación espléndida de la sed guerrera del hombre, transformada en lúdica lid, en juego de apariencia engañósamente inofensiva. Jacques Sagot, músico y escritor.

lunes, 9 de enero de 2012

Una Canción de Ajedrez diferente


Con música del Maestro Adolfo Córdova y aunque la letra no tiene rima ni métrica, este es un buen ejemplo de lo mucho que se puede hacer para difundir nuestro querido juego ciencia. Es una semilla que se planta, germinará y dará sus frutos en el futuro.
Numerosos pedagogos y psicólogo señalan que el ajedrez fomenta el raciocinio, desarrolla la imaginación y disciplina la conducta. Y tales resultados se obtienen a partir del juego, es decir, de la actividad propia de los primeros años de la vida humana. Se trata de un aprendizaje natural y placentero, lo que aumenta su efectividad.
 El juego, por su definición, es una actividad que el ser humano realiza en forma voluntaria, a diferencia del trabajo. 
En una parte de la letra dice: "El ajedrez, el ajedrez es un juego, muy importante, que nos enseña, a hacer equipo, para ayudar, a nuestro Rey. ¡ARRIBA CABORCA SONORA!"
En el enlace siguiente podes ver el video:  Ajedrez diferente
Más videos similares podes encontrar aquí.

viernes, 6 de enero de 2012

En ajedrez la flexibilidad es la prioridad máxima

"Los procesos que pasamos hasta llegar a una conclusión tienen poco que ver con el contenido de las propias decisiones". Así arranca Garry Kasparov el apartado "Proceso vesus satisfacción", de su maravilloso libro "Cómo la vida imita al ajedrez". 

Después de reflexionar sobre las decisiones triviales y las muy importantes, dice que cualquier cambio que hagamos  tendrá su repercusión en todas las facetas de nuestra vida y, en consecuencia, "nuestra forma de tomar decisiones puede ser apropiada para un aspecto de nuestra vida, pero no para otro".
Seguidamente cuenta que su estilo en el tablero de ajedrez "siempre fue agresivo y dinámico, y eso se puede trasladar directamente a mis incursiones en la política ajedrecística y los negocios con, todo hay que decirlo, mucho menos éxito"
"La razón de que jugase un ajedrez agresivo y creyera que no era necesario tomar un desvío es que era un ganador. Trabajaba sin descanso y sólo necesitaba efectuar pequeños ajustes cuando la situación lo requería. Tratamos de adpatar nuestro estilo natural a lo que hacemos (y viceversa) porque al final la realidad objetiva, vencer, triunfar, es lo más importante", reflexiona con contundencia y autoridad. 
Inmediatamente hace una autocrítica de las acciones que ha hecho en política y reconoce que "los movimientos que he de hacer no concuerdan tan perfectamente con mi carácter como lo hacían cuando jugaba al ajedrez". Esta es otra lección que he aprendido del ajedrez: la flexibidad es la prioridad máxima", sentencia. 

miércoles, 4 de enero de 2012

Como manifestación del espíritu, el ajedrez supera las limitaciones de la naturaleza


Lisiados en el ajedrez
En el mundo de las artes suele recordarse que ciertos grandes creadores padecían algún defecto físico, congénito o adquirido. Por caso, el escritor español Miguel de Cervantes, autor de "Don Quijote de la Mancha", es llamado el manco de Lepanto", por haber perdido un brazo en esta famosa batalla, librada en 1571.
También en el ajedrez, que es un arte, se registran estas circunstancias. Sólo son anecdóticas, por supuesto, pero revelan aspectos de la personalidad más íntima, del lado puramente humano de un gran maestro.
El caso del jugador de ajedrez francés Alexandre Deschapelles, nacido en 1780, tiene similitud con el de Cervantes. Deschapelles ingresó a la escuela militar de Brienne, y tenía apenas 14 años de edad cuando entró en el ejército de Sambre -et- Mause. Poco después, en la batalla de Flaurus, una localidad de Bélgica donde se enfrentaron los franceses y los austriacos, Deschapelles fue gravemente herido y perdió la mano derecha. Dado de baja, esta mutilación influyó decisivamente en la vida del joven, que desde entonces se dedicó a la bohemia, viviendo del juego; no solamente ajedrez, en realidad, sino también cartas y dados. Y, lo que es más admirable, jugaba muy bien al billar.
Richard Teichman
Uno de los mejores jugadores alemanes de ajedrez de principio del siglo XX, Richard Teichman, sólo veía con el ojo izquierdo. En su autobiografía, Edward Lasker retrata así a su compatriota: "Teichman era ciego de un ojo, que llevaba cubierto con un parche negro. Tenía un rostro que llamaba la atención, y cuya forma alargada se prolongaba por una espesa barba rubia y una frente de grandes entradas. Rodeado de otros ajedrecistas, se parecía a Wotan en companía de los dioses menores". Para quienes no lo saben, aAclaremos que Wotan, llamado también Odín, era el dios más importante de la mitología escandinava. Al parecer, Teichman no sufría ningún complejo por ser tuerto, y sus rivales, en cambio, se sentían inhibidos en su presencia.
Más cercano a nuestros ámbito geográfico, uno de los primeros campeones de Córdoba, Argentina, José Ignacio Chávez, quedó ciego a los 7 años de edad. Aprendió sin embargo a jugar al ajedrez y fue figura relevante de su tiempo, conquistando el título local en 1925. En realidad, es muy grande el número de jugadores ciegos que compiten en todo el mundo, al extremo de que existe una reglamentación especial, aprobada por la Federación Internacional, para la s partidas en que uno de los jugadores, o los dos, sean no videntes.
El ajedrez, como toda manifestación del espíritu, supera entonces las limitaciones de la naturaleza.

lunes, 2 de enero de 2012

Garry Kasparov: el ajedrez y el proceso de la toma de decisiones

"Saber y hacer son dos cosas distintas" Carl Von Clausewitz.
Sigo deleitándome con la lectura del libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
En su capítulo 12, Garry Kasparov se mete de lleno el proceso de la toma de decisiones: "Tras  haber preparado, planeado, analizado calculado y evaluado, hemos de escoger el rumbo de la acción", afirma.
Dice que tomamos decisiones a toda hora del día, y son muy pocas las que requieren una preparación especial o el desarrollo de una estrategia. específica. 
Luego habla de su propia formación en una atmósfera doméstica "mezcla del rígido pragmatismo de mi madre y, enfrentado a la creatividad paterna", y dice que para el resto de su familia y amigos más cercanos "la sabiduría convencional debía ponerse en duda, sin límites, todo debía se puesto en duda".´
"Ser un escéptico no significa necesariamente ser paranoico. Lo esencial es no dar nada por supuesto y cuestionarse los fuentes de información, así como la información misma". Tanto si seguimos las noticias en Fox News o en la CNN, debemos recordar que la forma en que nos presentan la información tiene un motivo. ¿Porqué han incluido ciertos detalles y han eliminados otros?. Pensar el porqué de que nos cuenten una historia puede ser más ilustrativo que la misma historia", aclara en seguida. 
Finaliza esta parte apuntando que "el escepticismo de mi madre procedía más del rigor científico que de la desconfianza. A ella no le interesaba enseñarme cómo pensar, únicamente que cuestionara todo lo que oía". 

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