miércoles, 6 de julio de 2011

¡Viva Córdoba !

Desde arriba a la izquierda: Vista panorámica del centro desde el Parque de las Naciones • Museo Emilio Caraffa • La Cañada de Córdoba • El Arco de Córdoba • Placa conmemorativa de la declaración como Patrimonio de la Humanidad a la Manzana Jesuítica • Plaza San Martín.
Hoy cumple 438 años mi querida ciudad de Córdoba. La ocasión es propicia para que hagamos un breve repaso de la historia del ajedrez local, que es el de mayor nivel del interior del país (a pesar de algunos dirigentes).
La característica más notoria del juego ciencia cordobés radicó en que se ha concentrado, sucesivamente, en una sola institución. Así, siempre hubo, en los papeles, varias entidades afiliadas a la federación capitalina, pero la actividad se fue desplazando de una a otra, en largos ciclos, por lo menos hasta fines del siglo pasado. 
Todo comenzó en la biblioteca popular Dalmacio Vélez Sarsfield, sita en barrio General Paz. Allí, desde principio de siglo, se reunían los aficionados y en ese lugar se realizó el primer campeonato oficial de Córdoba, cuyo ganador fue Juan Carlos Roura, en 1923.
La federación provincial quedó constituida en 1929 y el primer campeón fue Eduardo Bautista Cecchi, que dominó el tablero de Córdoba durante casi dos décadas. En esa época el círculo presidido por Luis Soppelsa (si, el dueño de las famosas heladerías) era el centro absoluto de nuestro ajedrez, y de él surgió otra de las figuras consulares, Rodolfo Argentino Redolfi, que obtuvo el título máximo en 1952 y lo retuvo casi 10 años. 
El Casino Español pasó luego a ser la entidad señera en el ámbito local, en competencia con el Club Atlético Palermo, de San Vicente. Hacia 1960 se consagra otro jugador que gozó de merecida fama: Osvaldo Manuel Bazán, campeón de Córdoba durante tres lustros. 
La siguiente etapa comienza en enero de 1974, con la fundación del club Alekhine. Impulsada por aficionados de las categorías menores, la intensa labor de promoción llevada a cabo por esta entidad fructificó en una verdadera pléyade de jóvenes campeones: Guillermo Soppe, Raúl Monier, Aris Yosifides, Fabián Moscovich y, en la rama femenina, Edith Soppe y Liliana Burijovich. 
Sería injusto desconocer el aporte realizado por instituciones tales como el Club Comunicaciones Córdoba y, en particular, el Círculo de Ajedrez "General Bustos", que fueron semilleros de destacados ajedrecistas (¡mi club!). Y tampoco debe olvidarse a otros maestros locales que, en ocasiones, y a lo largo de los años, alcanzaron el campeonato de Córdoba: Máximo Ramadán Gómez, Julio César Saadi, José Diani, Luis Bronstein, Osvaldo Buraschi, Gerardo Bazán, Carlos Boissonnet, por nombrar aquellos que ya están retirados. Acá tampoco podemos dejar de mencionar a los dirigentes más sobresalientes que tuvo nuestra ciudad y que, generalmente, no son recordados como merecen. Me refiero a Héctor Luis González, Hugo Condado y Carlos Cabrera Alvarez, los tres lamentablemente ya desaparecidos. 
Entre los éxitos logrados por los ajedrecistas cordobeses hay que resaltar  que Bronstein y  Diego Adla fueron campeones juveniles y , Carlos Boissonnet y Guillermo Soppe, de Cadetes. También en la última parte del siglo pasado Fabio Roisman se consagro campeón argentino sub 18. Edith Soppe y Liliana Burijovich fueron campeonas argentina femenina y trajeron el título de Maestra Internacional. 
Redolfi y  Bazán  conquistaron el vice campeonato argentino absoluto y formaron parte del equipo olímpico nacional; al igual que Soppe y Monier. También, en varias oportunidades, la Unión Cordobesa se ha adjudicado el certamen nacional por equipos. 
Y, por último, debemos señalar el mayor logro conseguido  por un ajedrecista cordobés: el campeonato argentino de mayores conquistado por primera vez por el Maestro Internacional Guillermo Soppe en 1991. En la década siguiente volvió a repetir. El resto es muy nuevo como para mensurarlo, así que lo dejaremos para otra oportunidad. 

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