martes, 25 de octubre de 2011

"En el ajedrez, no cuenta sólo la posición, sino la disposición”

Segunda entrega del artículo del "Avión" González, Lasker: el eterno rey del ajedrez. (aquí puedes ver la primera parte).
A esta altura de su carrera, ya Lasker había forjado su estilo, su tenacidad ilimitada fundamentaba en su gran conocimiento técnico de todas las fases del juego lo hacían un luchador por antonomasia. Rehuía cualquier camino hacía el empate y hasta creaba posiciones inferiores, pero sumamente complicadas para inducir a sus rivales al error. Ya por entonces había puesto en práctica su más importante ley “… En el ajedrez, no cuenta sólo la posición, sino la disposición …”. Se llegó a decir por aquellos años que  Lasker se imponía en todas las partidas ganadas y también en la mayoría de las perdidas.
Su serie de rotundos éxitos le permitieron elevar su desafío oficial al campeón ecuménico Steinitz y el match se celebró en tres etapas sucesivas, en Nueva York, Filadelfia y Montreal comenzó el 14 de marzo de 1894 y finalizando el 13 de mayo con la victoria de Lasker  que ganó 10 partidas, perdió 5 y 4 fueron tablas, regresando a Europa con el flamante título de campeón mundial.
Sin embargo la crítica de entonces no lo reconoció como cabal monarca, aduciendo que había vencido a un campeón mundial como Steinitz, que se encontraba ya viejo y caduco. En 1895 queda tercero en Hasting detrás del Pilsbury y Tchigorin y  esta actuación, acentuó aún más su desprestigio. Pero la reacción del joven campeón no se hizo esperar y en el torneo de Nüremberg en 1896 venció a los maestros más fuertes en su generación, entre ellos Maroczy, Pillsbury, Tarrash, Steinitz, Janowsky, Schlechter y Tchigorin, derrotando también en forma contundente a Steinitz en el match revancha disputado en Moscú en noviembre de 1896 que finaliza con 10 partidas ganadas, 2 perdidas y 5 tablas.
Cuando ganó el torneo de Londres 1899 y Paris 1900 su fama era ya indiscutible, reapareciendo en el certamen de Cambridge Spring en 1904, oportunidad en que ocupó el segundo lugar detrás de Frank Marshall, el astro norteamericano que surgía con su estilo netamente romántico.
Ya por entonces existía con Sieberg Tarrasch, una agria controversia, fruto de la rivalidad deportiva. Tarrasch que se autodenominaba el mejor jugador del mundo venía gestionando infructuosamente un match por el título con Lasker y para demostrar su aseveración desafió a Marshall - vencedor de Lasker en Cambrigde Spring- a un encuentro ganándole por +7-0=1, lo que parecía demostrar su superioridad sobre Lasker. Pero no se hizo esperar la respuesta del campeón que también jugó un match con Marshall y alcanzó aún mejor resultado que Tarrasch, puesto que ganó 8 partidas sin hacer tablas ni conocer la derrota.
En 1906 ganó el torneo de Nueva York y fin de 1908, da la oportunidad a Tarrasch en un celebrado match realizado en Alemania y que dejó vencedor a Lasker por +8-3=5, poniendo término a una larga controversia.
En 1909 expone nuevamente su título frente a David Janovsky en un match, en que más allá de la contundente victoria de Lasker, puso en evidencia lo que se llamó posteriormente “Teoría del adversario”. Lasker estudió a la perfección el estilo del rival -extremadamente agresivo y agudo- y le planteó una lucha en el campo más débil y desagradable: obligar a defenderse a un jugador de temperamento agresivo  y con fundamentos posicionales. De esta forma Lasker al ganar el encuentro declaró: “Janovsky a mi juicio, ha acumulado, cien mil ideas tácticas, las ha ordenado y trata de ponerlas en marcha aplicándolas en las posiciones que se le presenten, pero no tiene esa profunda previsión poscional que es necesaria para hacer aparecer como por encanto la posición deseada. En ajedrez y otras materias no se llega a ser estratega con los medios que se disponga, sino llegando a los límites del poder intelectual, la voluntad y el de ser económico en la concepción. Porque aunque sea largo el tiempo en que se pueda conservar la energía combinativa, la estrategia prevalecerá inexorablemente sobre la táctica”. Mañana la seguimos con Lasker: el rey eterno dela jedrez

No hay comentarios: