viernes, 5 de agosto de 2011

Amigos del ajedrez, para siempre

Las bodegas de la Diosa Caissa (Cuarta nota) 
Por Juan Antonio Castro Torres (*) 
Una de las aristas más positivas del ajedrez a distancia, desde el punto de vista humano, es la consolidación de amigos en todo el planeta. La mayor demostración de ello la dio la famosa “Partida de la Amistad” que se jugó por iniciativa del Dr. Jorge Juan Canale (Maestro Nacional de Liga Argentina De Ajedrez por Corresondencia -LADAC-  y ex presidente de esta entidad) en 1971 y que se prolongó hasta 1977, tiempo habitual de duración de los torneos internacionales por aquellos años. Participaron de esta memorable justa del ajedrez los mejores postalistas de Argentina, Estados Unidos y de otros países de América del Sur. Cabe agregar que Canale, por otra parte, fue el capitán del equipo argentino que compitió, siempre por carta, con Finlandia entre 1973 y 1977, a 50 tableros, nada menos. 

La crisis cibernética Hoy
La evolución tecnológica, llevó a terapia intensiva el ajedrez por correspondencia, en su forma tradicional. La irrupción de “los monstruos de silicio” formidables programas informáticos que, de una manera u otra ponen en crisis la actividad que, actualmente, se juega mayormente por e–mail. Por estos tiempos de cambios tecnológicos sustanciales, además de ICCF hay otras organizaciones menos conocidas que aplican las mismas reglas. La mayor parte de ellas, así como los sitios Web, actúan como intermediarios u organizan partidas y torneos por correo electrónico, además del ajedrez por correspondencia, lo que ha tornado francamente difusa la categorización y la organización seria de la actividad postal. Las pagínas de ajedrez están registrados en la web en categoría “Sitios de juego”. Pero es tan rica la historia postalista que seguramente el ajedrez mismo, en su infinita evolución creativa y en consonancia con la mejor ética humana –aquella que rechaza de plano el uso de ordenadores en reemplazo de la maravillosa máquina de nuestra propia mente–, encontrará el camino preciso para recuperarlo como artesanía lúdica por excelencia. Y si así ocurriera nos volveremos a encontrar en las bodegas de Caissa (diosa del ajedrez) que nada objetará, obviamente, si nos embriagamos apasionadamente en su santo nombre. (en la próxima nota: Los postalistas del ajedrez cordobés) (*) Caballero del ajedrez, periodista, escritor y MI (ICCF)

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