lunes, 19 de diciembre de 2011

¿Quién no arruinó una brillante partida de ajedrez por un error en el final?

"Si los jugadores sobreviven a la pólvora y a las llamas, y a los envites y contraenvites de la fase intermedia, llegaremos a la fase final". Así comienza Gary Kasparov a hablarnos de esta etapa de la partida en su libro "Cómo la vida imita al ajedrez". Por cierto una obra que recomiendo comprar.
Cuando quedan pocas piezas sobrevivientes y este período del encuentro es considerado por la mayoría como "básicamente un ejercicio matemático", hay menos imaginación y más cálculo. Pero esto no quiere decir que todo esté predeterminado. 
Fiel al esquema del libro, Kasparov aprovecha para meter otro bocadillo y lo compara con un acontecimiento histórico. Veamos: "El final de la partida representa el tratado de las negociaciones tras el final de la batalla. Talleyrand, maestro de las fases finales, fue capaz de salvar a Francia de la desmembración en el Congreso de Viena (1814-1815), después de maniobrar hábilmente para que Napoleón fuera apartado del poder. Tras la caída de su líder, Francia era una nación ocupada y desacreditada, que apenas tenía esperanzas de influir en el Congreso que modeló Europa después de las guerras napoleónicas.Y aún así, Talleyran consiguió dividir a las fuerzas aliadas vencedoras y crear nuevas alianzas que preservaron básicamente las fronteras territoriales de Francia.
Volviendo al ajedrez,  indica el Aguila de Bakú que "también " puede darse la trayectoria opuesta. Hay pocas cosas más amargas que jugar una apertura potente, una fase intermedia brillante, y luego ver evaporarse la victoria por un movimiento equivocado en la fase final". ¿A quién no nos sucedió algo parecido alguna vez?

1 comentario:

Pau dijo...

Kasparov es el ogro de baku....no el aguila de baku.