miércoles, 28 de diciembre de 2011

Robert "Bobby" Fischer y su proeza jamás igualada en la historia del ajedrez

Sigo con  mi homenaje al gran periodista Héctor Luis González, con la publicación de la Segunda parte del articulo "Bobby Fischer Jaqueado por su genio", en su columna El ajedrez de la Historia de LA VOZ DEL INTERIOR del 2 de marzo de 1986.
Viene del lunes. (Aquí la primera parte).

En 1967, comenzó el ascenso espectacular al ganar los torneos de Mónaco, Skoje, Nathania y Vinckorcy llegando en 1968 al Interzonal de Túnez que abandonó en la 8º ronda, cuando no le fue aceptado el pedido de postergación de una partida que solicitó por cuestiones religiosas. La dirección del torneo le quitó el punto por incomparecencia y Bobby disgustado se marchó a los Estados Unidos, a pesar de ir puntero cómodamente. Pero, si hay algo que destacar de su personalidad, ha sido el respeto por sus principios que nunca soslayó por cuestiones de intereses.
Durante el año 1969, estuvo apartado voluntariamente de la actividad, pero al año siguiente apareció con renovados bríos y una nueva concepción de la forma de asumir el juego ciencia. Lo que para muchos críticos representó en su momento como extravagancias. Las sistemáticas protestas realizadas de los organizadores del torneo con respecto a la intensidad y disposición de las luces, el color de los escaques del tablero, la temperatura ambiente, el comportamiento de público y los fotógrafos y camarógrafos de televisión, el tiempo mostró que no eran tales. Es que Fischer en ese año de inactividad que pasó en Yugoeslavia, se dedicó de lleno a los aspectos extra-ajedrecísticos y sus conclusiones fueron que nada debía quedar librado al azar. Luego de un estudio científico del medio ambiente que mejor se adapta para lograr su más eficiente concentración, llegó hasta la fabricación de un sillón especial anatómico que contribuyera a su mejor función cerebral.
Korchnoi en Baguio 1978, adoptó iguales procedimientos y actualmente, son muchos los maestros que lo practican, como el caso de Antony Miles, que jugó un certamen en una camilla de masajes.


En su “reentre” en 1970, ocupó el segundo tablero en el match URSS vs. Resto del Mundo, batiendo a Petrosián por 3 a 1 (+2=2-0), luego ganó el Torneo de la Paz en Yugoeslavia y triunfó en el Internacional de Buenos Aires con tres y medio puntos de ventaja sobre el soviético Kukmakov que llegó segundo. En el Interzonal de Palma de Mallorca se clasificó para la candidatura ganando la prueba con extraordinaria solvencia.
Sus permanentes quejas a la FIDE, llegaron a tener eco, logrando que se modificara la reglamentación de la candidatura. Ahora se jugaría por sistema de matches eliminatorios y según Fischer los rusos ya no podrían jugar en equipo.
Ese torneo de candidatos jugado en 1971, resultó la proeza jamás igualada en la historia de los trebejos, batió a Taimanov y a Larsen por el impresionante scorer de 6 a 0 y en las finales a Petrosián por 5 a 1 y 3 tablas.
Este match inolvidable se jugó en Buenos Aires, Argentina había conseguido la sede ofreciendo 12.000 dólares de bolsa pero la organización demandó otra cifra igual. Las partidas se jugaron en el teatro San Martín, en el salón Casacuberta, permanentemente repleto y con una muchedumbre inamovible en la puerta. El éxito fue tan grande que se agotaron los juegos y libros de ajedrez en todo Buenos Aires.
Entonces el ministros de Bienestar Social Francisco Manrique, muy entusiasmado llegó a ofrecer el Teatro Colón a la Federación Internacional, presidida por Max Euwe, para el match ante Spassky por la corona, pero el máximo organismo resolvió que la sede fuera Reykjavic (Islandia).


El triunfo de Fischer en Buenos Aires ante Petrosian los llevó a la instancia suprema: enfrentar por el título a Spassky, pero, Bobby disgustado por algunos aspectos organizativos, amenazó durante varias semanas previas con no presentarse en Islandia. Finalmente, un pedido especial de Henry Kissinger, una bolsa de 250.000 dólares ofrecida por un banquero inglés y la distinción de “cruzado contra el comunismo” que le hizo el presidente Richard Nixon lo convencieron a jugar.
El encuentro con Boris Spassky en Reykiavie 1972 tuvo un inicio insólito, puesto que Fischer perdió la primera partida y también la segunda por incomparecencia aduciendo sentirse molesto por la presencia de fotógrafos y camarógrafos.
Pero luego la tercera partida Bobby comenzó a jugar como una máquina y contra todos los pronósticos de los expertos, de que sería imposible derrotar no sólo a Spassky sino al formidable laboratorio soviético, se coronó campeón mundial, tras siete partidas ganadas, tres perdida y once tablas, y alcanzando también el más alto índice de gradación de la historia: 2780 puntos “ELO” (Sistema de calificación por puntaje que se obtiene por la posición y resultados individuales regristrados en las competencias).

2 comentarios:

Común dijo...

Hola!!

Perdona amig@, del mundo bloguero, estoy con un nuevo proyecto de artesanías y no puedo venir las veces que quisiera, de corazón quiero que el 2012 te encuentre con un montón de proyectos, así a fin de año tienes un buen balase.
FELIZ 2012!!!
Un abrazo de oso.

David C. dijo...

Admiro a los ajedrecistas. Se necesita mucha paciencia para hacer un jaque. A mi sobrino le gusta bastante y quiere ser campeón, ojala siga ese camino. Felices Fiestas.