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viernes, 3 de agosto de 2012

Gioacchino Greco, “El calabrés”, marca la supremacía italiana en el juego.

El ajedrez italiano, que ejerció un indiscutible liderazgo durante todo el siglo XVII, tuvo su máximo exponente en el genial jugador y teórico Gioacchino Greco.

Fue conocido por el apodo de “el calabrés”, debido a que nació precisamente en Celico, cerca de Cosenza, Calabria, en el año 1600. Era de  familia humilde, y recibió muy poca o ninguna instrucción, pero pronto reveló un xtraordinario talento para el ajedrez y resolvió hacer del juego su medio de vida. Muy joven, se radicó en la ciudad de Roma, donde su habilidad con los trebejos le valió la protección de varios nobles prelados de la curia pontificia, como el cardenal Savelli. A sus benefactores dedicó el libro titulado “Tratatto del nobilissimo giocco de scacchi”, publicado en 1620.
Al año siguiente, Greco viajó a Francia, donde fue acogido generosamente por el duque de Lorraine, en su corte de Nancy. Ganó muchísimo dinero jugando al ajedrez y el duque le hizo traducir su libro al francés, tarea que estuvo a cargo de Guillaume Ancel.
Luego, se trasladó a París, y allí derrotó a los mejores jugadores galos, entre ellos el duque de Nemours y el señor Chaumont de La Salle. Acumuló una verdadera fortuna, pero tuvo la desgracia de ser asaltado cuando se dirigía a Londres, llegando a la capital inglesa sin un centavo.
Pero muy pronto rehizo sus finanzas, siempre merced a su absoluta superioridad frente al tablero. En Londres, se midió con Nicholas Mount Stephen y otros fuertes maestros británicos, a quienes venció sin mayor dificultad. El ya famoso libro de Greco fue vertido también al idioma inglés.
Regresó a París, en 1624. Poco después, fue recibido en la corte española y jugó con los ajedrecistas de renombre, en presencia del rey Felipe IV. Volvió más tarde a Nápoles, que, como hemos dicho, era la capital ajedrecística de Italia y del mundo, prosiguiendo su carrera triunfal. Hasta su muerte, Gioacchino Greco fue considerado virtual campeón del mundo.
Los últimos años de su vida son bastantes oscuros: En Nápoles, trabó amistad con un gentilhombre español, quien lo entusiasmó con la idea de venir a América, la gran quimera de aquellos años. Greco aceptó la invitación y aquí murió, en 1634. Todos sus bienes, adquiridos gracias a su genio ajedrecístico, fueron heredados por los padres jesuítas.
El célebre libro de Greco no es exactamente un tratado, a pesar del título; se trata más bien de una antología de partidas brillantes ampliamente comentadas. La colección permite apreciar las principales características de la escuela italiana, cuya base era un pronto desarrollo de las piezas, aun a costa de sacrificios de peones en la apertura, es decir, a costa de gambitos.
La obra fue impresa innumerables veces, hasta el siglo XIX, en todas las lenguas europeas. Todavía hoy conserva su interés, en todas las lenguas europeas. Todavía hoy conserva su interés, ya que pone de manifiesto la riqueza imaginativa del genio renacentista, y deleita con la belleza de sus combinaciones.
“El calabrés” marca el punto más alto de la supremacía italiana en el juego. Luego de su muerte, Nápols continuó siendo por bastantes años el centro ajedrecístico, pero ya se insinuaba una decadencia que se acentuó con el correr de los años. 
A fines del siglo XVII, como preanunciando un nuevo momento trascendental de la cultura humana (la revolución de 1789), la primacía en el ajedrez también fue asumida por Francia.




viernes, 28 de octubre de 2011

Lasker: matemático, filósofo, dramaturgo y campeón mundial de ajedrez

Ultima  entrega del periodista Héctor Luis González, "Lasker: el eterno rey del ajedrez". (Aquí podes leer la Primerasegunda , tercera  y cuarta parte).

El virtuosismo de Lasker en los torneos fue distinto al mostrado en los cotejos individuales. Los factores extra ajedrecísticos, incluyendo el azar, intervienen en forma más determinante en los certámenes y Lasker, supo eliminar toda esa influencia exponiendo su acrísolado estilo de cabal luchador, entrado en posiciones al borde del abismo y siguiendo caminos de aventura.
En los matches en cambio, evidenciaba una seguridad poco común, y ni bien encontraba el medio en que su rival actuaba en un terreno desagradable apretaba con todas sus fuerzas con un juego arrollador.  Solamente en sus encuentros con Schlechter y Capablanca, se lo notó falto de esa confianza y seguridad de sí mismo. Con Schlechter iniciado el 6 de enero de 1910 en Viena, a 10 partidas, cometió un error en la 5º debiendo inclinar su rey. Schlechter bien llamado el “Rey de las tablas” se mostraba impertubable y así fueron pasando las partidas hasta llegar a la última, ante la algarabía de todos los aficionados locales que daban por hecho que el título pasaría a manos del austríaco. La partida decisiva se jugó entre el 10 y 11 de febrero y Lasker demostró que era realmente un gran luchador. Necesariamente debía ganar ante un rival que se oponía en extremo sólido y seguro, pero Lasker arriesgó tanto, que en cierto momento llegó a estar perdido. No hizo siempre las mejores jugadas, sino las más complicadas, hasta que llevó a su rival al terreno que más le convenía y en el final logró vencerlo, reteniendo el título de campeón que con gallardía ostentaba entonces ya hacía 16 años.
En el encuentro frente a Capablanca, no fue el luchador ni su nivel fue normal, sin disimular la victoria del cubano, que por entonces ya era un genio indiscutible. Pero cierto es que Lasker no pasaba su mejor momento espiritual. Su alejamiento del tablero durante la guerra de 1914, y las causas de orden moral y económico que tanto influyeron sobre él en este período habían, sin duda, socavado su poder de lucha.

La obra de Lasker no se limitó solamente al reducido ámbito del ajedrez, sino que tuvo un alcance mucho más profundo y universal que dejó formulado en sus libros Der Kampf (La lucha), y Das Begreifen der Welt (La comprensión del mundo) además de su opúsculo sobre matemática presentado al Congreso Científico Latino Sudamericano “Tratado de once puntos sobre un plano”. De sus publicaciones  puramente ajedrecísticas, la más popular es el “Sentido común en ajedrez”, aunque la más considerable por su carácter didáctico es el “Manual de Ajedrez” que encierra la exégesis profunda de la Escuela Moderna creada por Steinitz.
El 11 de enero de 1941 enfermo de uremia y falleció en Nueva York en el hospital Mount Sinai, por rara casualidad en el mismo nosocomio que su sucesor a la corona José Raúl Capablanca expirara un año después.
Lasker murió a los 72 años de edad conjugando una extraordinaria personalidad de matemático, filósofo, dramaturgo y acaso la figura cumbre del pensamiento ajedrecístico moderno, fue realmente un ser excepcional, ejemplo y paradigma de virtudes de las generaciones futuras y el nexo preclaro en el tiempo que unió la escuela contemporánea con los precursores de antaño.




jueves, 27 de octubre de 2011

El poder de concentración para el mejor ajedrez de Lasker

Cuarta entrega del periodista Héctor Luis González, "Lasker: el eterno rey del ajedrez". (Aquí podes leer la Primera, segunda y tercera parte).
Los peligros derivados de la declaración de la Segunda Guerra Mundial -era de raza judía- lo hicieron emigrar definitivamente a los Estados Unidos donde pasó los últimos años de su vida. Sus hazañas en el tablero durante medio siglo fueron objeto de numerosos estudios por parte de los más afamados teóricos, que trataron de investigar las causas profundas y complejas de sus triunfos persistentes, muchos de ellos fundados en incorrecciones caprichosas, que con el tiempo se aclararon que algunas no era tales, sino que Lasker conceptualmente había superado en la concepción de juego a toda una generación. Tartakower, el más grande de los comentaristas de principios de siglo, fundamentó el secreto de Lasker, en la simple explicación de que profundizaba una jugada más que sus adversarios con un enorme poder de concentración que le permitía calcular exactamente en cada lance los riesgos propios, en relación a la predisposición rival para el trato de una determina posición. Mucho de ellos era cierto, sobre todo su poder de concentración que quedó patentizado en más de una ocasión. Valga recordar algunas anécdotas como éstas: Cierta tarde del invierno de 1907,encontrándose el doctor Lasker en un café de Berlín, jugando una partida informal con su amigo, el maestro Blackmar, irrumpìó en el local una numerosa banda musical que cruzó por delante del tablero tocando estrepitosamente, mientras Lasker meditaba profundamente su jugada. Al cabo de un rato y cuando la banda ya se había alejando, Blackmar le preguntó a Lasker si se había sentido molesto por la música a lo que el campeón respondió: De que música me habla, nada he oído. También se recuerda la predilección de Lasker por resolver problemas, como ocurrió cuando en 1924, los maestros europeos embarcaron en Hamburgo con destino a Nueva York para participar en el famoso torneo que ganó Lasker. Entre los viajeros se encontraba Ricardo Reti, que además de ser uno de los mejores de entonces, era un notable creador y compositor de finales compuestos. En la primera tertulia que tuvieron los maestros en el comedor del transatlántico, Reti mostró a sus colegas varias de sus composiciones, apareciendo una, como de extrema dificultad para resolverla. El doctor Lasker, muy interesado se empeñó en la solución, a pesar de que Reti le advirtió lo difícil de lograrla. El genio alemán respondió con una sonrisa y aseguró que en pocas horas le traería la solución exacta. Transcurrió el plazo señalado y varios días más, sin que Lasker encerrado en su cabina encontrara la solución del enigma. Pero solamente su tenacidad de verdadero luchador, rayana muchas veces en el capricho, pudo vencer el obstáculo. Por fin después de ocho días de encierro y profunda concentración, ya casi cuando tocaban puerto, el viejo Lasker, cubierta de ceniza, su blanca cabellera, con la mirada somnolienta y su rostro demacrado por el cansancio ofrecía sonriente la solución del problema. Ese mismo final que los más afamados maestros habían calificado de imposible. Vale la pena transcribirlo: Blancas: R1R, P2D, C2AR (tres piezas), Negras: R6AR, P5R, P6D (tres piezas). Juegan las blancas y ganan:  Solución: 1.C1D.R7C 2. C3ARj.R5A 3.C1A.R7C 4.C2T.R8C 5.C4C.R7C 6.C5R.R6C 7.C7A.R6A 8.C5Cj.R5A 9.C6Rj.R6A 10.C4Dj.R7C 11.C5A.R6A 12.R1D.R7A 13.C6R.R6A 14.R1A.R7R 15.C4A.R8R 16.R2C.R7R 17.R3A y se gana.
Mañana la seguimos con Lasker: el rey eterno del ajedrez

lunes, 3 de octubre de 2011

10 consejos para mejorar tu ajedrez

Algunas reflexiones y frases celebres que debemos recordar para así convertirnos en jugadores de ajedrez ganadores. O por lo menos, para disfrutar aún más de nuestro querido juego.
Para los principiantes (y no tanto) es oportuno recordar señalar que no sólo podemos  leer cada una de estas afirmaciones, sino que debemos aplicarlas en cada una de nuestras partidas de ajedrez. La teoría sin la práctica no sirve para nada. 
1)  Cada uno de los grandes maestros fue alguna vez un principiante (Chernev).
2)  Cuando veas una buena movida espera,  busca una mejor (Emanuel Lasker).
3)  Juega la apertura como un libro, el medio juego como un mago, y el final como una máquina (Spielmann).
4)  La capacidad defensiva de una pieza clavada es solo imaginaria (Nimzovich).
5)  Si el estudiante se fuerza a sí mismo a examinar todas las movidas que castigan, sin importar cuán absurdas puedan parecer a primera vista, está entonces en el camino de convertirse en un maestro de la táctica (Purdy)
6)  Un peón pasado es un criminal, que debe ser encerrado bajo llave. Las 
medidas suaves, tales como la vigilancia policial, no son suficientes (Nimzovich).

7)  Un peón pasado incrementa su fuerza a medida que disminuye el número de piezas sobre el tablero (Capablanca).
8)  Incluso un mal plan es mejor que absolutamente ningún plan (Mikhail Chigorin).
9)  El pensamiento metódico es de mayor uso en ajedrez que la inspiración (Purdy).
10)  La maestría en ajedrez consiste esencialmente en analizar las posiciones
con precisión (Botvinnik).

Todas excelentes recomendaciones. Reflexiona, recuerda y aplica cada una de ellas. En tu róximo torneo de ajedrez, seguro, que algún punto ganarás.





martes, 9 de agosto de 2011

La vida es como te mueves, igual que el ajedrez

Ganar o perder al ajedrez


Esta canción "rapeada" con la temática del ajedrez, titulada "Escrachando al miedo",  apela a la utilización de la inteligencia, la paciencia y la observación. 
Como en todo este tipo de música, es pegadiza, aunque muy simple. El jaque mate, ganar o perder, sirven para hacer rimar y componer estrofas muy fáciles de captar. 
Para culminar, el concepto general es. "La vida depende de como te movés, igual que en el ajedrez. 

domingo, 24 de julio de 2011

En ajedrez y otros campos el material no es todo

"El peor error es el que te convierte en predecible" 
¿Qué podemos hacer para mejorar nuestras decisiones?. Eso se pregunta y responde Kasparov en "Como la Vida imita al ajedrez" al referirse a material, espacio, calidad. Efectivamente señala la importancia del material y lo califica como la base fundamental sobre la que se asienta una evaluación. Activos, existencia, metálico, mercancías, piezas y peones, todos es material. 
Cuando aprendemos a jugar todos somos materialistas. Capturamos todas las piezas que podemos, sin tener demasiado en cuenta otras cuestiones. Pero pronto nos damos cuenta que tanto en el ajedrez como en los demás campos hay mucho más que material.
Enfrentarse a un jaque mate, aunque se tenga muchos peones y piezas de más es un lección muy valiosa."El valor definitivo del rey está por encima de todo lo que hay en el tablero, y así empieza a ajustarse nuestro sistema de valores. El material no lo es todo", asevera.
Metido en la vida en general,  acota después que deberíamos fijarnos en un valor adicional referido al material. 
"A menudo creamos lazos personales con determinados recursos, que no tienen nada que ver con su valor objetivo. Esas ataduras sentimentales pueden distorsionar considerablemente nuestra capacidad de evaluación, casi siempre en forma muy dañina". 
Dentro de este tema de evaluación, relata una partida entre dos "pioneros" y señala que su pieza favorita era el alfil y la de su rival el caballo, a la vez que informa la importancia del profundo análisis que realizaba Botvinnik del juego de sus rivales y que consistía en descubrir esas predisposiciones de elección de un elemento u otro. "El peor error es el que te convierte en predecible",decía. 
Para ello hay que ser responsable de las resoluciones que adoptamos.  "Cuando tomamos una decisión, es poco probable que nuestros prejuicios y nuestras preferencias nos perjudiquen, mientras seamos conscientes y hagamos lo posible para neutralizarlas. La conciencia puede marcar la diferencia entre una preferencia inofensiva y una predisposición que provoque una pérdida peligrosa de la objetividad", en el ajedrez afirma Kasparov. 


. . 

viernes, 8 de julio de 2011

El ajedrez, un monumento de lógica y de raciocinio

Continúo con las frases célebres que se le adjudican a distintos jugadores. 
Hoy le toca a Roberto Grau (que jugador argentino no disfruto de los 4 tomos del tratado General de Ajedrez) , una figura clave del ajedrez argentino. Nació en Buenos Aires en 1900 y falleció en 1944 

«Jugar al ajedrez es poner en marcha el cerebro en una actividad que recrea, pero que obliga a un proceso mental armónico y lógico. Que más que un juego es un monumento de lógica y de raciocinio».

"El juego de posición es punzante, dinámico, de sutil iniciativa. Por medio de él se mina la posición rival y se prepara la combinación final".
"El enroque es el mejor camino a una vida ordenada".
"Sólo un jugador fuerte sabe cuán .débil es su juego".
"La jugada más importante en ajedrez, como en la vida, es aquella que ya hemos realizado".
"¿Le molesta cuando un jugador inferior no resigna cuando usted tiene una pieza de ventaja? No para nada, me molesta sólo cuando soy yo quien tiene la pieza de meno
"Nunca derroté a un oponente sano".
«En ajedrez no hay jugadas secretas; lo que hay es un mayor o menor conocimiento de detalles para captar posiciones típicamente ganadoras y realizar, en mérito a estos detalles, el plan ganador». 
«El ajedrez es, no sólo un juego de la inteligencia, sino un ejercicio de la inteligencia». 


miércoles, 6 de julio de 2011

¡Viva Córdoba !

Desde arriba a la izquierda: Vista panorámica del centro desde el Parque de las Naciones • Museo Emilio Caraffa • La Cañada de Córdoba • El Arco de Córdoba • Placa conmemorativa de la declaración como Patrimonio de la Humanidad a la Manzana Jesuítica • Plaza San Martín.
Hoy cumple 438 años mi querida ciudad de Córdoba. La ocasión es propicia para que hagamos un breve repaso de la historia del ajedrez local, que es el de mayor nivel del interior del país (a pesar de algunos dirigentes).
La característica más notoria del juego ciencia cordobés radicó en que se ha concentrado, sucesivamente, en una sola institución. Así, siempre hubo, en los papeles, varias entidades afiliadas a la federación capitalina, pero la actividad se fue desplazando de una a otra, en largos ciclos, por lo menos hasta fines del siglo pasado. 
Todo comenzó en la biblioteca popular Dalmacio Vélez Sarsfield, sita en barrio General Paz. Allí, desde principio de siglo, se reunían los aficionados y en ese lugar se realizó el primer campeonato oficial de Córdoba, cuyo ganador fue Juan Carlos Roura, en 1923.
La federación provincial quedó constituida en 1929 y el primer campeón fue Eduardo Bautista Cecchi, que dominó el tablero de Córdoba durante casi dos décadas. En esa época el círculo presidido por Luis Soppelsa (si, el dueño de las famosas heladerías) era el centro absoluto de nuestro ajedrez, y de él surgió otra de las figuras consulares, Rodolfo Argentino Redolfi, que obtuvo el título máximo en 1952 y lo retuvo casi 10 años. 
El Casino Español pasó luego a ser la entidad señera en el ámbito local, en competencia con el Club Atlético Palermo, de San Vicente. Hacia 1960 se consagra otro jugador que gozó de merecida fama: Osvaldo Manuel Bazán, campeón de Córdoba durante tres lustros. 
La siguiente etapa comienza en enero de 1974, con la fundación del club Alekhine. Impulsada por aficionados de las categorías menores, la intensa labor de promoción llevada a cabo por esta entidad fructificó en una verdadera pléyade de jóvenes campeones: Guillermo Soppe, Raúl Monier, Aris Yosifides, Fabián Moscovich y, en la rama femenina, Edith Soppe y Liliana Burijovich. 
Sería injusto desconocer el aporte realizado por instituciones tales como el Club Comunicaciones Córdoba y, en particular, el Círculo de Ajedrez "General Bustos", que fueron semilleros de destacados ajedrecistas (¡mi club!). Y tampoco debe olvidarse a otros maestros locales que, en ocasiones, y a lo largo de los años, alcanzaron el campeonato de Córdoba: Máximo Ramadán Gómez, Julio César Saadi, José Diani, Luis Bronstein, Osvaldo Buraschi, Gerardo Bazán, Carlos Boissonnet, por nombrar aquellos que ya están retirados. Acá tampoco podemos dejar de mencionar a los dirigentes más sobresalientes que tuvo nuestra ciudad y que, generalmente, no son recordados como merecen. Me refiero a Héctor Luis González, Hugo Condado y Carlos Cabrera Alvarez, los tres lamentablemente ya desaparecidos. 
Entre los éxitos logrados por los ajedrecistas cordobeses hay que resaltar  que Bronstein y  Diego Adla fueron campeones juveniles y , Carlos Boissonnet y Guillermo Soppe, de Cadetes. También en la última parte del siglo pasado Fabio Roisman se consagro campeón argentino sub 18. Edith Soppe y Liliana Burijovich fueron campeonas argentina femenina y trajeron el título de Maestra Internacional. 
Redolfi y  Bazán  conquistaron el vice campeonato argentino absoluto y formaron parte del equipo olímpico nacional; al igual que Soppe y Monier. También, en varias oportunidades, la Unión Cordobesa se ha adjudicado el certamen nacional por equipos. 
Y, por último, debemos señalar el mayor logro conseguido  por un ajedrecista cordobés: el campeonato argentino de mayores conquistado por primera vez por el Maestro Internacional Guillermo Soppe en 1991. En la década siguiente volvió a repetir. El resto es muy nuevo como para mensurarlo, así que lo dejaremos para otra oportunidad. 

jueves, 30 de junio de 2011

"Lo invito a no meterse donde no le llaman"


Frases célebres
"La amenaza es más fuerte que su ejecución".
"Una posición aplastante en el centro da derecho a atacar en un ala".
"El peón es el contrapeso táctico de toda la partida".
"El peón pasado tiene alma, como el hombre, deseos que yacen en él inexpresados y temores cuya existencia apenas él mismo barrunta".
"Lo invito a no meterse donde no le llaman", (Se refería a Capablanca cuando intervino en los análisis en una partida de Nimzowitsch en el Torneo de San Sebastián en 1911). 
.Aún el Rey más flojo huye despavorido ante la
amenaza de un Jaque doble

Aaron Ninzowitch.s".

miércoles, 29 de junio de 2011

Mis maestros

Por Juan Antonio Castro Torres (*)


María Pía tiene ocho años. Es mi nieta y, a su propio pedido, le enseño desde hace unos meses a jugar al ajedrez.  Mientras aprende el movimiento de las distintas piezas, sin que nadie lo sepa, ni ella misma, sigo aprendiendo el complejo oficio de abuelo. Ella está en tercer grado y yo, bochado en mi paupérrimo aprendizaje, en la salita inicial del Jardín de Infantes, donde no existe diablura que no haya ensayado.
Mientras tanto, cuatro días a la semana, afeitado y compuesto, de saco y corbata, me las creo. Especialmente cuando estoy impartiendo clases de ajedrez en el Centro de Jubilados de Barrio Parque Capital o de Barrio Los Granados donde, también, sin que nadie lo sepa, estoy aprendiendo. Por cierto, uno supone que, debido a la edad, no resulta para nada fácil. Aprender, digo. Por ejemplo, comienzo a comprender de qué se trata en realidad aquella vieja cuestión de la que hablaba un inolvidable gran maestro del ajedrez y de la vida: “cuenta más la predisposición que la posición”. 
De Capablanca, Alekhine o Bobby Fischer y muchos otros grandes que hicieron la historia del ajedrez les hablo a mis alumnos que invariablemente me devuelven con creces lo poco que de mi reciben. Es que ellos muestran en sus historias personales la calidad de maestros. Puedo afirmar sin temor al equívoco que son grandes maestros que muchos deberían escuchar y actuar en consecuencia. Algunos, con un sol propio, irradian humildad y sabiduría. Otros, por sus preguntas, me hablan del valor de la esperanza y la dignidad del trabajo. De la amistad me hablan. Con ellos aprendo de la libertad y de la independencia, del valor de algunas cosas que se fueron cayendo del tren de nuestra historia y que uno suponía perdidas para siempre, pero que no, allí están a disposición de los hijos y de los nietos, de los amigos de mis alumnos a poco que se lo propongan, como sociedad.
Cerrando el arco iris que se inició con los colores únicos de mi nieta María Pía está la maravillosa pregunta de Ana, mi flamante alumna de ajedrez que apenas si lleva cuatro clases elementales: “¿Profe, usted cree que con mi edad puedo aprender algo?” Mi respuesta fue la misma de siempre: “Delo por hecho, si yo aprendí a jugar al ajedrez usted tiene el doble de chances”. Confieso que para mi resulta todo un desafío porque los tiempos por venir inquietan a Ana, también aventajada alumna del taller de yoga, que alterna con el aprendizaje de pintura en tela con bastidor y las largas charlas colectivas de la nutricionista, amen de atender las cosas sustanciales de su familia. Tomándola de las dos manos con las mías, repregunté con la natural curiosidad del periodista: ¿Discúlpeme la indiscreción, pero me diría cuantos años tiene, Ana? Con una sonrisa que encendió sus pequeños ojos color esmeralda, en el acto me contestó: “Acabo de cumplir noventa y seis, mi querido amigo”. 
Allí me convencí, definitivamente. En efecto, estoy aprendiendo y esto me hace muy feliz, tanto que decidí compartirlo con todos mis amigos jubilados.  


(*) Periodista, escritor y MI (ICCF)

jueves, 23 de junio de 2011

A nadie le interesan tus excusas cuando pierdes

Todo personaje famoso suelta alguna vez en su vida -para bien o para mal- una frase que pasara a la posteridad. Y los ajedrecistas no son ajenos a esto. Muchas veces, son sentencias que te enseñan de manera rápida y sencilla recetas sobre como comportarte. 
Hoy te presento algunas del genial Robert "Bobby" Fischer. (para mí, el más grande!) 

Van: 

"El ajedrez es la vida".
"En el ajedrez hay dos tipos de jugadores: los buenos y los duros. Yo soy de los duros".
"Soy un individuo detestable. Mis ideales son el ajedrez y el dinero. Quiero ser riquísimo. Todos quieren serlo, pero ninguno lo dice. ¿Es pecado?"
"Sólo un distracción te puede costar una partida. El ajedrez requiere una total concentración. Muchos jugadores solo usan una fracción de su energía. Coloca tu mente completamente en el juego. Juega a ganar. A nadie le interesan tus excusas cuando pierdes".
"Petrosian sabía detectar y alejar el peligro veinte jugadas antes de que este surgiera". 
 "No me hable a mí de perder. ¡No resisto pensarlo! "
"Yo no creo en la Psicología. Yo creo en las buenas jugadas."

Robert "Bobby" Fischer.

martes, 31 de mayo de 2011

Dramas de jóvenes geniales

En la historia del arte se registran numerosos casos de jóvenes talentos que murieron a edad temprana, cuando todavía se esperaba de ellos una producción trascendente. Baste recordar al músico austriaco Franz Schubert o al escritor francés Raymond Radiguet.
El ajedrez también ha sufrido, en varias ocasiones, la prematura pérdida de jóvenes geniales. El gran maestro alemán Paul Rudolf von Bilguer, por ejemplo, falleció a los 25 años. No sólo era un jugador de primer nivel sino que comenzó a recopilar metódicamente la teoría de las aperturas, dando nacimiento al famoso "Handbuch des Schachspiels", es decir, "Manual del juego de ajedrez", antecedente directo de la moderna enciclopedia yugoslava. Su labor fue continuada por el barón Tassilo von der Lasa, su dilecto amigo.
El primer campeón oficial de Gran Bretaña fue Cecil de Vere. Hacia el año 1870 se lo consideraba como el más serio aspirante al título mundial, que poseía ya Wilhelm Steinitz, a quien había derrotado en el torneo de París. Pero de Vere descubrió que estaba enfermo de tuberculosis y, en vez de cuidarse, cayo en el vicio de la bebida. Esta lamentable reacción apresuró su muerte, a la edad de 29 años.
Algo más corta aún fue al vida de Rudolph Charusek, que también fue víctima de la misma enfermedad. Había nacido en Praga, Checoslovaquia, que pertenecía entonces al imperio austro- húngaro, en 1873. Era tan grande su pasión por el juego, que se dice que copió a mano el "Handbuch de von Bilguer, que mencionamos antes, porque no tenía dinero para comprarlo. A fines del siglo XIX ganó varios primeros premios en certámenes magistrales, e incluso batió al campeón del mundo, Emmanuel Lasker, en el torneo de Nurenberg.
El gran maestro Vladimir Petrov fue muchas veces campeón de Letonia, su país natal, y adquirió prestigio mundial en 1937 cuando compartío con Flohr y con Reschevsky el primer lugar en el torneo de Kemeri, superando a su compatriota Paul Keres y al campeón Alekhine. Hecho prisionero por los alemanes, a fines de la segunda guerra, murió en un campo de concentración, pocos días antes de la rendición de alemania.
Aunque militaba en el bando contrario, parecida fue la suerte de Klaus Junge. Nacido en Chile, de padres alemanes, fue llevado de vuelta a su patria, siendo incorporado a la filas del ya vencido ejército nazi y muerto en combate, a los 21 años de edad. Junge había igualado con Alekhine el primer puesto en el torneo de Praga y parecía destinado reverdecer los laureles del ajedrez alemán.

lunes, 23 de mayo de 2011

PC, imaginación y la mejor partida de Kasparov

"Trabajar con los ordenadores en lugar de contra ellos"
Aunque no al ritmo que quisiera por mis compromisos "on y off line", continúo con el libro "Como la vida imita al ajedrez". Cuando escribe de "imaginación, cálculo y mi mejor partida" apunta que "las circunstancias y el instinto nos advierten del momento adecuado para romper la rutina". Todo esto con relación a la creatividad y orden que debe guiar el cálculo. Parece simple, pero quienes tenemos muchas horas frente al tablero sabemos lo que esto significa. Y agrega más adelante: "En realidad, lo que deberíamos hacer es romper la rutina tras un análisis más a fondo. Son los momentos que nuestros instintos nos dicen que hay algo merodeando debajo de la superficie".
Acá  de nuevo pone como ejemplo una partida con Topalov, en Wijk aan Zee, que se resolvió "gracias a ese sexto sentido", en la que jugó la combinación más compleja en su carrera, aunque admite que el 90 por ciento de los análisis publicados posteriormente no se cruzaron por su cabeza. Este encuentro fue bautizado por muchos como "La inmortal de Kasparov".
En este mismo capítulo, y referido al cálculo y la imaginación, no deja de pasar de largo su relación con las computadoras. Debemos recordar el fantástico match frente a "Deep Blue", que tuvo atrapado a todo el mundo aficionado al ajedrez (y no tanto)  
"No somos ordenadores y nuestros cálculos nunca serán absolutamente perfectos. Pero si están vinculados a un objetivo y les guía nuestra experiencia y nuestro instinto, normalmente el análisis será correcto" Y aquí, estimo, da en el clavo: "En el mundo de los negocios contamos, además, con la ventaja de trabajar CON LOS ORDENADORES, EN LUGAR DE CONTRA ELLOS". 
Entonces indica algo que todos sabemos. Es decir que los ordenadores son muy buenos para el cálculo y empiezan a flaquear en la planificación a largo plazo; y por eso promueve el "ajedrez avanzado" (jugadores ayudados por computadoras).
Finalmente asegura algo que muchos queremos escuchar: "Los ordenadores pueden alcanzar un nivel de campeonato en el mundo del ajedrez, pero los seres humanos no corren ningún peligro de ser reemplazado por las máquinas en casi ningún terreno. Las relaciones de negocios, todas nuestras interacciones personales, están basadas en sentimientos y reacciones humanas. Un director no dirige ordenadores, dirige personas. Solo una persona puede entender las debilidades y las tendencias, razón por la cual las computadoras no consiguen buenos resultados en juegos como el póquer, donde el factor humando es muy importante".

domingo, 22 de mayo de 2011

¡San Martín habla de ajedrez en su último reportaje virtual!

“Nada mejor, hoy, que la
Monarquía constitucional”
Por Juan Antonio Castro Torres (*)
Me tiene sin cuidado que nadie lo crea. Resultó casi un milagro, y digo casi, porque en realidad esta maravilla moderna de la electrónica es uno de los tantos prodigios que tiene como origen el cerebro humano (no hablo de inteligencia humana, que es otra cosa). Lo cierto es que, de tanto buscar casi a ciegas y sin lazarillo informático (por mi ignorancia enciclopédica sobre la web) de pura casualidad logré tener en la pantalla de la computadora varias ventanas de la historia abiertas. Superado mi asombro por tanto conocimiento a disposición de cualquier mortal, me apresuré en aprovechar la ocasión, puesto que no sabía hasta cuándo dispondría de ese escenario infinito.
Con un preciso doble click me arrojé por la primera ventana seleccionada y me di, casi de boca, con la eternidad. Al primero que alcancé a divisar fue a Nerón.  Como ya le habían informado de que yo era periodista se ofreció para una entrevista “porque hace mucho tiempo que estoy buscando a un comunicador social verdaderamente serio y objetivo, como usted. Tengo necesidad de desmentir categóricamente que yo incendié Roma. Ese día estaba lejos, a cincuenta kilómetros, en Antium, cantando el Illuipersis…” Mientras me alejaba le pedí disculpas por no poder acceder a su pedido, explicándole que tenía escaso tiempo para la misión que me había impuesto y seguí muy aprisa, pese a las dificultades naturales que presentaba el enrarecido espacio de la eternidad.
Minutos terrestres más (desconozco como se calcula el tiempo en la eternidad) me crucé con Napoleón Bonaparte que, por suerte, ni me saludó, siquiera sea por simple cortesía, abstraído en su  consagratoria tarea de rascarse el ombligo con los dedos de su mano derecha. De pronto, descubrí a Aristóteles, cavilando, como no podía ser de otra manera. Fue el que mejor me orientó, después de una breve plática filosófica sobre el controvertido sexo de los ángeles, porque, muy pocos pasos más allá, o más acá, según como se expresa el caminar en aquella dimensión extra universo, encontré a quien era motivo de mis mayores desvelos desde cuando era un  niño, travieso y muy curioso, y, en la escuela primaria, nos hablaban de su azarosa vida terrena. Así fue que, en vivo y en directo, sin odiosos intermediarios, sin sórdidos amanuenses, sin acartonamiento ni maquillaje, pude hablar con Francisco José de San Martín.
El Libertador, debajo de la bata blanca y transparente común a todos los propietarios de la eternidad, vestía el sencillo uniforme de cadete del Regimiento de Murcia, aunque en su rostro ya se delineaban aquellos rasgos que, llevados al daguerrotipo, lo inmortalizarían en su estancia final de Boulogne- sur- Mer.
Se lo veía delgado, al Padre de la Patria, estoico, pero de buen talante, dispuesto al diálogo, “mucho más con un connacional” como él mismo lo subrayó –en un perfecto tono castizo– cuando me presenté como cordobés y periodista.
– ¿Cómo se encuentra, señor?, le dije con emocionada voz y francamente impresionado por semejante oportunidad de estar a su lado.
–José, nomas… puede llamarme José, me suena mejor. El “Señor” está en el cielo, querido amigo periodista. Por lo demás, le diría que estoy en un buen momento, en primer lugar porque hombres y mujeres llegados de aquellas tierras han coincidido en decirme que, pese al tiempo transcurrido desde que dejé la Tierra, sigo siendo el prócer mas respetado por los argentinos y el más reconocido de toda la América del Sur. Aunque es injusto porque todos los prohombres que escribieron nuestra historia en Chile, Brasil, Bolivia, Paraguay, Venezuela, Colombia, Ecuador o Perú, merecen tanto o más reconocimiento que yo.
–Sí, pero usted fue el gran Libertador de medio continente, general… (casi que le digo “mi” general, pero no me animé y ahora me arrepiento) dije adulonamente,  ubicándolo en un altar, en un escalón apenas por debajo de Dios.
– Pamplinas, amigo periodista, pamplinas. Tuve la suerte de tener una muy buena formación militar en Murcia que luego pude plasmar en los campos de batalla, comenzando por Bailén. Triunfé, mire usted la ironía, contra el invasor español en América al que le conocía sus limitaciones y debilidades porque ellos mismos me las enseñaron, pero la gran epopeya la libraron los pueblos nativos sojuzgados por el yugo extranjero. De sus nobles entrañas nacieron los verdaderos héroes, en su gran mayoría civiles, como lo fueron Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Martín Miguel de Güemes y tantos que, como ellos, entregaron la vida en pos de una patria latinoamericana fuerte y unida.
Como para que la conversación resultara distendida, hasta llegar a la pregunta clave, la que me sorbía el seso desde que tengo memoria, le consulté:
– ¿José (aunque tenía su autorización, no pude contener el estremecimiento que me produjo el llamarlo por su nombre. Me seguía pareciendo un abuso de confianza), en qué ocupa su tiempo ahora que la inmortalidad lo tiene entre sus más conspicuos presentes?
– Estoy muy ocupado, distendido y entretenido a rabiar por estos días. Un ex campeón mundial de ajedrez que llegó por aquí hace muy poco (luego, investigando como inquieto periodista que soy,  supe que se refería al norteamericano Robert “Bobby” Fischer) estoy profundizando este juego extraordinario que yo había practicado, superficialmente, en mis días de campaña, con frecuencia como ejercicio mental necesario, previo a las grandes batallas. Por cierto la falta de tiempo suficiente, no me permitía mejorar mis habilidades con los trebejos pero ahora, con la ayuda del maestro descubro el costado estético y artístico del juego. Ya soy casi un experto en la apertura Española, variante del cambio que, según afirman por aquí, era una de las preferidas de Capablanca, aunque este me dijo que  de aperturas conoce muy poco. Fíjese usted, le acabo de ganar cinco partidas seguidas a mi hermano Carlos María (de Alvear), que ahora mismo está tomando clases con Fischer. Le di una verdadera tunda, desquitándome de alguna manera de las zancadillas políticas que él me hacía bastante seguido.
– General, una pregunta que me trasladó la ciudadanía que lo recuerda con gran cariño, ¿cuál fue el momento de mayor felicidad en su vida?
– Ah, mi amigo, excelente pregunta, que los historiadores nunca se han hecho ni se han preocupado por indagar  en profundidad a través de mis dichos y mis acciones, donde obviamente pueden encontrar las mejores respuestas si investigan con la objetividad que se necesita para llegar a la verdad. Como ya nada se puede modificar en nuestra historia le digo con absoluta seguridad: los mejores momentos de felicidad que viví fueron aquellos tiempos en que permanecí como gobernador de Mendoza, preparando el ejército libertador. No sólo por la enorme responsabilidad profesional que asumí, sino porque coincidió con las más grandes satisfacciones en el orden personal y familiar. Pese a todas las dificultades que se presentaron para conseguir los dineros que permitieran adquirir o fabricar las armas para la gesta y los vaivenes políticos que se sucedían día a día en Buenos Aires y Montevideo, allí en Mendoza fui muy feliz. Hasta mis graves problemas de salud se atemperaron. La oportuna visita de Remedios, mi querida esposa, colmó mi espíritu de varón y marido. Esa euforia bienhechora fue fundamental para alcanzar el éxito que nos permitió triunfar en Chile y Perú, pese a la enfermedad que me tuvo a maltraer. Igualmente fui muy feliz en mi vejez con toda mi pequeña familia a mi lado, mi hija tan querida (Mercedes), mi yerno (Mariano Balcarce) y mis nietas (María Mercedes y Josefa), pero me faltó vivirla en mi querida patria. Y, en ese contexto de su pregunta, permítame que le diga que no hay nada más cruel que el exilio, aunque sea voluntario como en mi caso. Si pudiese ahora elegir, cambiaría toda la gloria conseguida y sus vacios oropeles para vivir mis últimos días en la patria tan querida.
A esta altura del dialogo yo estaba abrumado de emoción, mi corazón era una enorme escarapela celeste y blanca que latía acelerada por la adrenalina. Percibí que San Martín de algún modo también se sentía embargado por la emoción. Lo confirmaba el hecho de qué, ahora, debajo de su capa inmaterial, ya no lucía el uniforme de cadete del Regimiento de Murcia, sino mostraba aquella querida levita azul que solía vestir en sus largos paseos por los jardines de la casona que habitó en Grand Bourg, en su exilio francés. Paralelamente, me di cuenta de que había llegado el momento esperado. No podía demorar más la pregunta fundamental. No resultó para nada fácil. Se trataba del más grande entre los grandes el que se encontraba frente a mí, en un escenario extraño, imposible de decodificar a la simple luz de la razón. Reuní todo el valor posible y me decidí, como antes, cuando sin ningún esfuerzo extra, había podido entrevistar a personajes de distintas jerarquías sociales y políticas.
– José, mi última pregunta. ¿Por qué tuvo usted tantas diferencias con Simón Bolívar, a partir de aquella histórica reunión que mantuvieron en Guayaquil?
San Martín, por primera vez desde que comenzara la charla, se puso serio y parpadeó como cualquier ser humano y me asusté. Levantó la cabeza como buscando aire para respirar y yo sabía que esto ya no le hacía falta. Se tomó varios minutos que me parecieron toda una eternidad, como la que el detentaba. Cuándo recuperó su sonrisa natural, esto dijo el Libertador.
–Con Bolívar todavía lo hablamos y nos reímos, fraternalmente por cierto, de todo lo escrito y dicho sobre aquel encuentro en Guayaquil. En primer lugar hay que mirar y comprender el momento político e histórico en que se movía el mundo de aquel tiempo. Por haberme educado en Europa tenía una clara idea, por lo menos así lo pensaba, de lo que representaba una hipotética república y lo que era una realidad muy concreta, la monarquía. Bolívar imaginaba para nuestros pueblos la forma republicana de gobierno. No me disgustaba como objetivo a futuro, pero la falta de experiencias positivas me preocupaba sobremanera. Repare en lo que estaba pasando, justamente, en la Argentina. En cambio, algunas monarquías ejemplares, por siglos, habían dado sus frutos. Y me refiero exclusivamente a frutos positivos para los súbditos. Por cierto a mi me gustaban y me siguen gustando todavía las monarquías constitucionales que llevan siglos mejorando las condiciones de vida de sus pueblos. En Europa existen ejemplos que me dan la razón. Por cierto, ahora se encuentra muy acotado el poder de los reyes, para bien de todos. Mire usted, por ejemplo, en España con una democracia efectiva, en Inglaterra, en los Países Bajos, lo mismo en Dinamarca o Suecia. Ese era mi pensamiento que compartí en aquel encuentro en Guayaquil. En las monarquías consolidadas el tejido social está monolíticamente unido en una identidad nacional indiscutible, más allá, incluso, de algún rey poco capaz o licencioso que encuentra inexorablemente el freno necesario en una Constitución Nacional que todo el mundo respeta y cumple. En otras palabras y dicho con absoluto convencimiento, porque Bolívar coincide en un todo: ambos queríamos exactamente lo mismo, la libertad, la independencia, la felicidad y prosperidad de nuestros pueblos. Y esto se puede lograr a partir de ideas políticas muy distintas como son, en términos ideales,  una república o una monarquía constitucional. Ambas pueden llevar a los pueblos al gran estado de salud cívica, personal y colectiva, con educación, justicia, equidad y paz real. Por supuesto aquellos que se ocupen de gobernar tienen que ser patriotas, honestos y capaces, nada más. Vaya y escríbalo así, estimado amigo cordobés, que esa es la verdad. Todo lo dicho por terceros sobre aquel encuentro en Guayaquil responde a meras interpretaciones que no se ajustan, en buena medida, a lo que hablamos Bolívar y yo.
Desde el monitor de la computadora de última generación una leyenda en ingles me devolvió a la realidad: This page is no longer available (esta página no está más disponible). Y me fui de prisa a ver si podía comprarme una levita azul para poder apreciar mejor el hermoso jardín de mi casa.
(*) Periodista, escritor y MI (ICCF) de ajedrez

sábado, 21 de mayo de 2011

Imposibilidad de reducir el ajedrez a la aritmética

Yo sólo preveo un movimiento, pero siempre es el correcto. José Raúl Capablanca. 


Al refererirse al cálculo, dice Kasparov que , quizá la pregunta que le han hecho más a menudo durante todo estos años sea : "Cuántos movimientos es capaz de prever?. Es a la vez una pregunta profunda y propia de un ignorante, que se refiere al núcleo del ajedrez, e imposible de responder al mismo tiempo. Es como preguntarle a un pintor cuántas pinceladas da en un cuadro, como si eso tuviera algo que ver con la calidad del mismo", afirma. 
Agrega  más adelante que generalmente una respuesta honesta es "eso depende" y agrega: "El cálculo en el ajedrez no se basa en uno más uno, sino más bien en descubrir un camino, un mapa que cambia constantemente ante nuestros ojos".
La cantidad de cálculo enorme es la primera razón de la imposibilidad de reducir el ajedrez a la aritmética. "Cada movimiento tiene cuatro o cinco respuestas posibles, más las cuatro respuestas correspondientes a cada movimiento, y así sucesivamente. La ramificación del abanico de las decisiones crece en progresión geométrica. Tan sólo cinco movimientos después de la posición inicial, ya plantea millones de posiciones posibles. La cifra total de posiciones en una partida de ajedrez es más alta que el número de átomos del universo. 
Ciertamente, la mayoría de ellas no son posiciones realistas durante una partida, pero las inmensas variables del ajedrez podrían mantener ocupada a la humanidad durante varios siglos. 







jueves, 19 de mayo de 2011

Pocos niños prodigios sobresalen

Amanecer y ocaso de la vida 
El juego de ajedrez , por su naturaleza intelectual, puede ser practicado desde la niñez hasta la ancianidad. Y todavía más ahora con la cantidad de partidas on line y libros que se pueden adquirir en Internet. 
Sin embargo, son raros los niños prodigios que sobresalen en las competencias importantes, porque la experiencia es tan necesaria como el estudio y el talento.
En el extremo opuesto de la vida, tampoco es frecuente que las personas de edad avanzada obtengan buenos resultados en los torneos, aunque hayan sido grandes maestros en la juventud. Con los años, decae fatalmente la capacidad de concentración, la memoria para calcular variantes y hasta la resistencia física exigida por las horas consecutivas de juego.
Miguel Najdorf 
Hubo, por supuesto, algunas notables excepciones. El doctor Ossip Bernstein, por ejemplo, nacido en Ucrania en 1882, ya se destacaba a principios del siglo como uno de los mejores ajedrecistas del mundo. Naturalizado francés luego de la revolución rusa, continuó participando en certámenes magistrales hasta poco antes de su muerte, acaecida en en 1962. Lo extraordinario es que, cuando contaba ya 72 años de edad, fue capaz de igualar el segundo puesto del torneo internacional de Montevideo, adjudicándose además el premio de brillantez por la hermosa partida que le ganó a Miguel Najdorf. 
Najdorf, precisamente, es otro caso admirable de vitalidad y permanencia. Nacido en Polonia, en 1910, se hizo ciudadano argentino después de la segunda guerra mundial, cuyo estallido lo sorprendió jugando las Olimpíadas en Buenos Aires. "El viejo", como se lo llamaba cariñosamente, siguió interviniendo en cotejos de alto nivel -que ayudó incluso a organizar- hasta muy avanzada edad.
De los campeones mundiales, que cada vez son más jóvenes, merece recordarse por su brillante vejez a Emanuel Lasker. Nació en 1868 y falleció en 1941, y retuvo el título durante 27 años. Había cumplido ya los 76 cuando alcanzó segundos y terceros puestos en torneos de primera línea, como los de Zurich, 1934, y Moscú, 1935. Y no hay olvidar que alternaba el ajedrez con la filosofía y las matemáticas, ejerciendo al cátedra universitaria y escribiendo extensos tratados. Lasker, fue, sin duda, un hombre de impresionante lucidez, que no conoció la decadencia.
Pero acaso la figura más asombrosa, en este sentido, sea Samuel Reshevski. Oriundo de Polonia y norteamericano por adopción, Reshevski fue niño prodigio, que aprendió a jugar al ajedrez a los 4 años y que a los 8 ya daba simultáneas por todo Europa. Y fue  también, si se nos permite la expresión, anciano prodigio, como lo demostró en el campeonato de los Estados Unidos de 1981. A los 70, Reshevski empató el cuarto puesto y estuvo a punto de clasificarse para los Interzonales.
Un representante de esta época, quizá el último "anciano", es Victor Korchnoi, quien se mantuvo en los primeros planos del ajedrez mundial hasta nuestros días. En el ámbito argentino,  Francisco Benko es otro de los  actores que pueden alinearse en este grupo de talentos.
En fin, niños precoces y lúcido ancianos: el amanecer y el ocaso de la vida pueden encontrarse frente al tablero de 64 casillas, para crear combinaciones que están fuera del tiempo.

martes, 17 de mayo de 2011

Falta de confianza lleva al fracaso

Cuando habla del estratega, Kasparov señala que el reloj "es su peor enemigo" y agrega más adelante: Cuando no disponemos de tiempo suficiente para evaluar correctamente la situación, la emoción y el instinto nublan nuestra visión estratégica. Ni siquiera la intuición más certera puede funcionar sin ajustar el cálculo. De repente, una partida de ajedrez puede parecerse mucho a un juego de azar".
Vesellin Topalov 
Como ejemplo señala una partida con Vesselin Topalov, jugada el 4 de marzo de 2004, en Linares, España y dice que no ganó esa partida por que le faltó capacidad de decisión: " Los mejores planes y las tácticas más complejas pueden fracasar por falta de confianza".
En ajedrez, hay muchos casos de buenas estrategias que fallan por malas tácticas y viceversa.y por eso indica que es importante cuestionarse las victorias con tanto rigor como las derrotas y señala una sentencia de Pablo Picaso cuando dijo con su estilo típicamente elíptico: "Los ordenadores no sirven para nada. Solo son capaces de proporcionarnos respuestas". Lo importante son las preguntas; las preguntas y descubrir cuales son las acertadas, cuales son las clave para mantener el rumbo. Nuestras táctica, nuestras decisiones cotidianas, "están basadas en objetivos a largo plazo?. La marea informativa amenaza con nublar nuestra estrategia, asfixiarla con detalles y cifras, cálculos y análisis, reacciones y tácticas. Para disponer de tácticas eficaces, hemos de contar con una estrategia poderosa, por un lado, y con los cálculos adecuados, por otro, y ambos requieren visión de futuro.

martes, 3 de mayo de 2011

Kobe Bryant y su video publicidad TNT

"Cambiaría su medalla de oro olímpica por el título de campeón mundial de ajedrez"

Kobe Bryant, nacido el 23 de agosto de 1978, es uno de los más talentosos basketbolistas de la NBA. Es un escolta que puede jugar también de alero, ha sido uno de los pocos en no necesitar jugar en la universidad para ser profesional, pasó directo del colegio secundario a la NBA.
Kobe asistió a la universidad entre temporadas, habla 3 idiomas, y por supuesto, juega ajedrez. De hecho le gusta tanto el ajedrez que declaró que "cambiaría su medalla de oro olímpica por el título de campeón mundial de ajedrez" 
 “juego todos los días, y nos metemos en duran batallas con mi entrenador Phil ( Jackson) durante los viajes” kobe bryant. 
Ha jugado amistosos con Magnus Carlsen, e incluso se ha inscrito a torneos oficiales de la FIDE. Kobe es todo un entusiasta del ajedrez y justamente por eso es que se ofreció a participar del video promocional que TNT realizó para el comienzo de la NBA, comparando el ajedrez con el Basket, ahí se lo puede ver a kobe y otros compañeros de liga, jugando (o simulando jugar) unas partidas. 



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