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jueves, 10 de mayo de 2012

Da Cessole: una versión sobre el ajedrez completamente fabulosa

Ya nos hemos referido al libro de Alfonso el Sabio e hicimos notar que, luego de muchos años de ser visto con recelo, el ajedrez pasó a ser utilizado como parábola de la vida humana, con intención moralizante.
Esta valorización del juego, entendido ahora en una doble dimensión lúdica y simbólica, alcanza su máxima expresión en una obra titulada “Líber de Móribus hóminum et offídis nobilium super ludo scacchórum”. o sea “Libro sobre las costumbres de los hombres y los oficios de los nobles, a partir del juego de ajedrez”. Su autor fue un monje dominico llamado Jacopo da Cessole, que predicó a fines del siglo trece y a comienzos del catorce, y cuyos sermones, recogidos por sus discípulos, constituyen el libro. Conocido en toda Europa por medio de manuscritos, fue editado en 1473, es decir, apenas veinticinco años después de que Gutenberg inventara la imprenta. El libro se tradujo a varios idiomas y fue, durante siglos, la obra capital de la literatura ajedrecística, contribuyendo enormemente a la difusión del juego.
Cabe destacar que, como lo hemos mencionado en notas anteriores, Italia se convirtió, junto con España, en foco de irradiación del ajedrez. Esto, no puede sorprender a nadie, si se repara en que Dante Alighieri, el inmortal autor de “La divina comedia”, fue contemporáneo de Jacopo da Cessole, y si se recuerda que Italia estaba destinada a ser, cien años más tarde, la cuna del Renacimiento. El juego, en particular, había llegado por diferentes vías, entre las cuales debemos señalar la vinculación con España, el comercio con el cercano Oriente y la conquista de Sicilia por los normandos.
“El libro sobre las costumbres de los hombres y los oficios nobles, a partir del juego de ajedrez”, sintéticamente llamado “Ludus “Scacchorum”, está dividido en cuatro tratados. El primero de ellos comprende tres capítulos, donde se narra la invención del juego y se explican sus fundamentos morales. El segundo abarco cinco capítulos, dedicados a la significación del rey, de la reina, los alfiles, los caballos y las torres, que son los nobles. Recalquemos que es la primera vez que se llama “reina” a la pieza originalmente conocida como “ministro”, y que los alfiles, si bien mantienen su denominación árabe, ya son similares a los “obispos”. El tercer tratado, de ocho capítulos, se refiere a la gente común, el pueblo, o sean los peones; y el cuarto también de ocho capítulos, expone el movimiento de las distintas piezas. Una recapitulación y un epílogo, cierran el volumen.
La popularidad de esta curiosa obra se debió, sobre todo, al ingenio del fray Jacobo da Cessole para comparar las distintas piezas con los personajes de la vida real. Se trata, claro está, de los personajes de aquella época, vistos a través de una organización social que hoy nos resulta difícil de entender. Así, por ejemplo, cada peón figura determinada clase de trabajadores, ocupados en los oficios que la moral de la edad media reservaba a los plebeyos, por juzgarlos indignos o impropios de la nobleza. Sorprende hallar a los escribanos en la misma categoría que los tenderos, y a los cirujanos y boticarios, asimilados a los herreros y los labradores.
Da Cessole brinda una versión sobre el ajedrez, completamente fabulosa y carente de todo sustento histórico.

lunes, 26 de marzo de 2012

Enorme prestigio de los maestros de ajedrez árabes

Sabemos ya que el ajedrez surgió en el siglo sexto, en la India, conde recibió el nombre de “chaturanga”, que pronto fue llevado a la antigua Persia, siendo denominado allí “chatrang”; y que, cuando el islamismo inicia su conquista del mundo conocido entre los años 650 y 800, los árabes adoptan el juego, lo rebautizan “shatranj” y lo estudian sistematicamente, convirtiéndolo en juego-ciencia.
De ahí en más, y por espacio de siete siglos, el ajedrez, permanecerá estrechamente ligado a la historia de la nación árabe y al crecimiento y posterior decadencia del imperio musulmán. Todavía a fines del siglo XV y principios del XVI, cuando ya el poderío moro se desvanece tras la caída de Granada en manos de los Reyes Católicos, algunos maestros árabes gozaban de enorme prestigio como eximios ajedrecistas. Mencionaremos sólo a dos.
Uno de ellos fue el célebre Aladino, a quien sus contemporáneos llamaron “Ali Shatranyi”, es decir, Alí el ajedrecista. Miembro de la corte del emperador mongol Timur, se sabe que jugaba varias partidas simultáneas a ciegas, con asombrosa habilidad, y ha dejado un bello manuscrito que contiene numerosos problemas de su invención. En el prólogo a esta obra, Aladino, expresa con encantadora modestia: “He puesto mi vida, desde que tenía quince años, entre los grandes maestros del ajedrez de mi tiempo, y desde esa época hasta ahora, en que he llegado a la madurez, he recorrido el mundo enterio y me he encontrado allí con muchos maestros de este arte, y he jugado con todos ellos, y gracias al favor del Altísimo, he salido siempre victoriosos”.-
El último de los grandes ajedrecista teóricos árabes fue Muhámad Sukáikar. También jugaba a ciegas y se cuenta que, en cierta ocasión, lo hizo contra el sultán Suláiman, en Estambul. Durante la partida, cambiando de lugar una pieza cuando le tocaba jugar a su rival. Al advertirlo, Sukáibar dijo “Bien. Ya que es el sultán quien me ha hecho esto, no tengo más remedio que aceptar la situación y seguir jugando lo mejor posible; pero, si mi adversario hubiera sido cualquier otro, yo habría acudido al sultán en demanda de justicia”.
Pero nos hemos adelantado mucho. Estamos en el siglo ocho, cuando los árabes invaden a Europa y llevan consigo el Shatranj, un juego todavía jóven y en el plena etapa de formación.
Como hemos vistos en notas anteriores, el Chaturanga indio, penetró a Rusia casi simultáneamente que a Persia. Pero esta limitada expansión posiblemente hubiera acabado con el juego, de no mediar la feliz circunstancia de su difusión en Europa Occidental, donde el ajedrez encontró mentes capaces de perfeccionar las reglas y hacer progresar al juego, dotándolo de la agilidad y el inagotable interés que adquiriría con el correr de los siglos.
Los árabes eran un pueblo guerrero y su religión les mandaba conquistar a los infieles y llevarles la palabra santa del Corán. Ya en siglo ocho, los califas están instalados en Granada, Córdoba y Sevilla, donde gobiernan sabiamente, realizan obras arquitectónicas que todavía hoy podemos admirar, como la Alhambra, y  convierten a España en el gran centro cultural de su tiempo. Un gran escritor ibérico, Vicente Blasco Ibáñez, ha dicho en su memorable novela “La Catedral”: “Era una expedición civilizadora más bien que una conquista (...) aquella cultura jóven y vigorosa, de rápido y asombroso crecimiento, que vencía apenas acababa de nacer; una civilización creada por el entusiasmo religioso del Profeta, que se había asimilado lo mejor del judaísmo y la cultura bizantina, llevando además consigo la gran tradición india, los restos de Persia y mucho de la misteriosa China. Era el Oriente que encontraba en Europa.-”
El Oriente, agregamos nosotros, traía la numeración decimal, el álgebra, la filosofía griega, la medicina, la química, la cosmología, la poesía rimada. Y traía también, el juego del ajedrez.
 

viernes, 23 de marzo de 2012

Finales y aperturas con extraordinaria perspicacia e imaginación.

Continuaremos evocando a los más importantes maestros árabes, que hace mil año fundaron la teoría del ajedrez y lo convirtieron en juego-ciencia, analizando finales y aperturas con extraordinaria perspicacia e imaginación.
Dijimos que el teórico al-Lajlaj, discípulo de as-Suli, había escrito un tratado completo sobre los planteos que podían presentarse en el shatranj, agrupándolos según las características de la posición resultante y bautizándolos con expresivos nombres.
La apertura denominada “Muhánnah”, que significa “ataque del flanco”, se producía luego de doce jugadas, en las que se avanzaban todos los peones (salvo los de torre), se desarrollaban ambos caballos y se llevaba cada torre a la respectiva columna de caballo. Las negras imitaban las jugadas de las blancas, es decir, que la posición era absolutamente simétrica. El “Muhánnah” muestra un desconcertante parecido con el moderno sistema creado por el jugador belga Edgard Colle.
Otra apertura muy prestigiosa era la conocida como “Muhákrab”, o sea, “construcción fortificada, que consistía en adelantar primero los peones, desarrollar luego los alfiles por tres torre, y los caballos por dos rey y dos dama, y llevar finalmente el rey y la dama a la segunda y tercera línea, respectivamente, con lo que se despejaba la primera fila a fin de disponer de las mayores opciones para las torres.
El “Muránddad”, que puede traducirse como “de aquí para allá”, era una apertura que requería nada menos que diecinueve jugadas teóricas pra configurarse. Ofrece rasgos similares a la descripta anteriormente, pero con la diferencia de que una de las torres se reverva para ser ubicada, según las circunstancias, en cualquier columna del flanco dama, en tanto la otra se emplaza en uno caballo rey, a la manera clásica del shatranj.
Ni el chaturanga indio ni el chatrang persa habían alcanzado antes el grado de desarrollo teórico que logró el shatranj bajo la civilización musulmana. Su madurez lo hace enteramente comparable al ajedrez moderno, con las naturales diferencias  que emanan de las diversas reglas del juego, y esa importancia ha sido comprendida en época reciente, con la edición de libros que divulgan los milenarios principios del viejo juego oriental y reproducen partidas de los grandes maestros árabes. El descubrimiento se produjo en 1913, cuando no publica en Londres la monumental “Historia del ajedrez”, de Harold James Ruthven Murray; el interés por el juego fue tan notable en Inglaterra, luego de conocerse este libro, que el London Chess Club organizó en marzo de 1914 un match de Shatranj, jugado por dos notables ajedrecistas británicos: Herbert Jacobs y sir Georges Thomas. Las partidas fueron recogidas por el tradicional diario “the times” y por la no menos célebre “British Chess Magazine”.
A los árabes se debe, fundamentalmente, la introducción del ajedrez en Europa. En efecto: La invasión de España en el año 711, y la prolongada dominación musulmana que sobrevino, trajo a la Europa medieval una trascendental corriente de renovación cultural, en especial filosófica y matemática, e implicó también la difusión del juego-ciencia en los reinos que nacían como consecuencia de guerras dinásticas y religiosas, en medio de pestes y devastaciones, a pesar de la intolerencia y el fanatismo. España fué, bajo los árabes, un faro de ciencia y de intelectualidad en la convulsionada realidad del continente. No es de extrañar que el ajedrez, preferido desde siempre por los hombre cultos y refinados, tuviera en ese gran centro de estudios la plataforma que lo lanzaría a todo el mundo moderno y civilizado.
Continuaremos con este tema en la próxima entrada.

lunes, 19 de marzo de 2012

Actitudes reñidas con la ética en el ajedrez

El juego de ajedrez tiene una indudable jerarquía científica y también puede ser asimilado a un arte. Pero sigue siendo un juego y, en la práctica competitiva, existe una natural rivalidad entre ambas jugadores. Cada uno de ellos aspira a ganar la partida y esta ambición de triunfo da lugar, a veces, a actitudes reñidas con la ética.
Se trata de una debilidad humana, que no desmerece al ajedrez. Y, si tenemos sentido del humor, hasta puede resultarnos graciosa cierta picaresca, lo que no significa dejar de condenar las actitudes desleales.
Ya en el siglo XVI, por ejemplo, el español, Ruy López de Segura, virtual campeón del mundo, sugería algunas pequeñas trampas. Por ejemplo, hacer sentar al adversario de frente al sol, o alguna otra fuente de luz interna, cosa que resulta, como es obvio, muy molesta. Señalamos que Ruy López era sacerdote católico, pero en la época del Renacimiento.
Antes de inventarse los relojes de ajedrez, no había límite alguno para meditar cada jugada. Algunos maestros, cuando estaban en posición perdida, se quedaban entonces horas y horas frente al tablero, aparentando buscar el mejor movimiento. Y muchas veces, conseguían exasperar al rival e incluso, hacerlo abandonar una partida ganada. Este truco fue muy usado por maestros de primera línea, como el alemán Ludwing Paulsen.
Hay otras maniobras menos sutiles, a veces rayanas con la grosería. Una de las más comunes, es expirar el humo del cigarrillo sobre el tablero, sobre todo, cuando el adversario es alérgico al tabaco. Este recurso puede ser decisivo si, en vez de un cigarrillo, se fuma un maloliente cigarro de hoja. Para corregir esta falta de respeto, el reglamento castiga cualquier forma de molestia al rival, y el árbitro puede incluso quitarle el punto al infractor.
Como el jugador de ajedrez es, por regla general, una persona ingeniosa, ha concebido mil maneras de hacer trampas eludiendo el castigo reglamentario. Un gran maestro argentino, cuando estaba muy apremiado por el tiempo solía pedir un vaso de leche. Y, simulando un accidente, lo derramaba sobre el tablero, ocasionando un escándalo que obligaba a detener los relojes, reconstruir la posición, pasar en limpio las planillas, etc. Nuestro pícaro maestro aprovechaba todo este tiempo para analizar el juego; pero al advertir que estos accidentes se reiteraban, las autoridades de los torneos adoptaron los recaudos necesarios.
El desarrollo de la teoría ajedrecística, ha permitido la aparición de una forma exquisita de engaño, que escapa de toda penalidad reglamentaria. Consiste en publicar análisis de algunas líneas de juego, aconsejando determinados movimientos, pero conservando en secreto su refutación. Cuando un confiado maestro sigue las recomendaciones del autor del libro, jugando precisamente contra él, recibe una desagradable sorpresa. Un caso famoso es el de Victro Korchnoi, en una variante del gambito de rey: el yugoslavo Albin Planinc, en un torneo disputado en Moscú, jugó de acuerdo con los estudios del maestro soviético, y éste lo venció en apenas 20 movimientos.
Esta experiencia muestra que siempre es útil someter a la crítica propia, las opiniones ajenas. No solamente en ajedrez, sino también en todos los órdenes de la vida.
Planic -Korchnoi 
1. e4 e5 2. f4 exf4 3. Nf3 g5 4. h4 g4 5. Ne5 d6 6. Nxg4 Nf6 7. Nf2 Rg8 8. d4 Bh6 9. Nc3 Qe7 10. Nd3 Bg4 11. Be2 Bxe2 12. Qxe2 Nc6 13. Bxf4 Nxd4 14. Qf2 Nxe4 15. Nxe4 Qxe4+ 16. Kd1 -O-O 17. Bxh6 Rxg2 18. Qf1 Nxc2 19. Rc1 Qg4+ 0-1

miércoles, 15 de febrero de 2012

Descubre el encanto del ajedrez chino

Cuando el chaturanga, en el proceso de expansión desde la India, fue conocido en China, se produjo un fenómeno muy interesante, cual es la creación de un nuevo juego, impropiamente denominado “ajedrez chino”.
Sabemos que, desde tiempos muy remotos, los chinos jugaban al go y también a otro juego con piezas diferenciadas –tipo ajedrez- llamado “siang-chi”. Según Antonio van der Linde, que hace un más de un siglo escribió una “historia y literatura del ajedrez”, la expresión significa “juego de las figuras”. Al parecer, este juego tradicional, el siang-chi, unido al chaturanga que llegaba desde la India, dio nacimiento al “juego del río”, verdadera designación del “ajedrez chino”.
El tablero del ajedrez chino presenta la particularidad de que, entre ambas mitades del mismo, en sentido horizontal a los  jugadores, existe una franja divisoria llamada, precisamente, “río”, ambos bandos se hallan, entonces, separados por una imaginaria corriente de agua, una disposición frecuente en las batallas clásicas. Lo mismo que en el juego del go, las piezas no se colocan en el centro de las casillas sino en las intersecciones. De tal manera, el  tablero del ajedrez chino cuenta con nueve intersecciones horizontales y diez verticales, divididas en dos campos por el “río” central. Además, el sector que corresponde a nuestras casillas uno rey, dos rey, uno dama y dos dama, de cada lado, recibe el nombre de “ciudadela” o “fortaleza” y, como veremos a continuación, el rey y la dama no pueden salir de ese recinto.
Fichas grabadas
Las piezas no tienen diferentes formas, como en nuestro ajedrez. Sino que son fichas que llevan grabados el nombre de la figura correspondiente. Cada jugador dispone de dieciséis fichas, unas blancas y las otras rojas. El rey blanco se llama “gobernador” y el rey negro o rojo, “general”; se ubica en la intersección central de la primera línea, es decir, en el borde del tablero, entre las que serían nuestras casilla uno rey y uno dama.
Ambos reyes son flaqueados por los “consejeros, que hacen las veces de nuestra dama,  con el detalle de que son dos, se colocan también al borde del tablero más próximo a cada jugador, entre las casillas que en ajedrez individualizamos como uno rey y uno alfil rey, por una parte, y uno dama y uno alfil dama, por la otra. Al lado de cada consejero, y en dirección al correspondiente extremo del tablero, como en el ajedrez occidental, se ubican luego los caballos, y los “carros de guerra”, estos últimos equivalentes, como en el chaturanga, a las modernas torres. 
La segunda línea queda libre y, en la tercera, se ponen dos piezas enteramente originales de la China; los cañones. Su lugar es la intersección de las casillas dos torre, tres torres, dos caballo y tres caballo, en cada flanco. En la cuarta línea, por último, se ubican cinco soldados, o peones, dejando una intersección libre entre cada uno de ellos. 
El rey, llámese general o gobernador, puede moverse y capturar como en le ajedrez, pero sólo dentro de la ciudadela; la dama, o consejero, que como dije son dos, se desplazan sólo un paso en diagonal, como en el chatrung persa, y tampoco pueden abandonar la fortaleza: Son, por lo tanto,  piezas sumamente débiles. El movimiento de los alfiles es igual que en el chaturanga: en diagonal, dos intersecciones por vez, pero sin la facultad de saltar por encima de las otras piezas; además no pueden cruzar el río, únicamente se mueven dentro de su propio campo. Los caballos actúan como en el ajedrez, aunque con una diferencia fundamental: su movimiento se realiza en dos tiempos, primero se desplaza una intersección, horizontal o verticalmente, y en la jugada siguiente se aleja otra intersección en diagonal; en consecuencia, no puede saltar. Las torres tienen el movimiento que conocemos y, como en el chaturanga, son las piezas más poderosas del juego. 
Los cañones, por su parte, se mueven de la misma manera que las torres, pero sólo pueden capturar a una pieza enemiga situada detrás de otra pieza propia o rival, figurando así el disparo del cañón, que pasa por arriba las trincheras. En cuanto a los soldados, mientras están en su propio campo avanzan y capturan de a una intersección y siempre verticalmente; pero, cuando atraviesan el río y penetran en territorio enemigo, mueven y capturan de un paso en sentido lateral, a derecha o izquierda. No existe la coronación del peón ni, desde luego, nada parecido a la captura al paso. 
La partida se define por mate, como en el ajedrez, pero también gana el jugador que deja al general o gobernador adversario en posición de “ahogado, al revés de lo que sucedía en el chatrang persa. 
El juego del río es el predilecto de la mayoría del pueblo chino. Las clases cultas prefieren el go y, en los últimos 50 años,  creció el interés por el ajedrez occidental.

viernes, 10 de febrero de 2012

Kasparov y la máxima de Nimzowitch: "La amenaza es más poderosa que la ejecución"

La mayorías (por no arriesgarme a decir todos) conoce la frase de Aaron Nimzowitch "La amenaza es más poderosa que la ejecución". Esto puede traducirse en que no siempre es necesario concretar un  ataque, sino que también se puede aprovechar la pérdida de tiempo en defender del rival  para obtener un triunfo por otra vía. 
Garry Kasparov se "aprovecha" de esta frase para compararlo con un hecho bélico fundamental para la humanidad. En su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" (que lentamente sigo disfrutando) dice: "Antes del Día D, los agentes dobles de los aliados hicieron creer a los nazis que el ataque principal llegaría por el paso de Calais, provocando que Hitler enviara a Rommel y a sus tropas de élite lejos de la zona real de invasión.
Además indica que la frase de Nimzowitch también se refiere a la percepción, tal como reza un viejo dicho de Wall Street: "Compra el rumor, vende las noticias". Anticipar algo que va a suceder puede ser más efectivo que el acontecimiento en si mismo, o, dicho de otra manera no se puede aislar del propio acontecimiento. El impacto es el impacto. Gritar "¡Fuego! en un teatro abarrotado provoca, al menos a corto plazo la misma reacción, haya o no haya fuego".
Después habla de la defensa, señalando que "para ser justos, la defensa es más racional que el ataque en muchos aspectos"  y coloca el ejemplo de una máxima militar que dice que para que el ataque triunfe debe triplicar las fuerzas de los defensores, cuando "en el ajedrez solemos conformarnos con una simple mayoría".

miércoles, 8 de febrero de 2012

¿Cuándo se dijo "jaque mate" por primera vez?

En entradas anteriores vimos que el juego denominado “chaturanga” surgió en la India alrededor del siglo sexto de nuestra era y que, por sus características propias, constituye la forma primitiva del ajedrez moderno. 
Cuenta la tradición que el soberano indio Devisaram quiso poner a prueba la inteligencia de sus vecinos persas y envió al rey Cosroés el tablero y las piezas del chaturanga, finamente talladas en dieciséis esmeraldas y dieciséis rubíes, pero sin añadir explicación alguna, desafiándolo a que dedujera las reglas del juego. El monarca persa, perplejo, llamó a un sabio consejero llamado Vuzurjmir, quien,  tras una noche de estudio, no sólo descubrió el movimiento de las piezas y las leyes del chaturanga, sino que inventó a su vez una variante, un nuevo juego. Cosroés, entonces, devolvió el reto a su colega hindú, mandándole la novedad junto con riquísimos obsequios. 
Mas Devisaram no logró descifrar las claves del juego creado por el sabio persa, y esa humillación fue el castigo a su altanería. 
Leyendas al margen, lo cierto es que, gracias al intercambio comercial de la época, el chaturanga fue llevado a Persia, donde recibió el nombre de “chatrang”. La primera referencia se encuentra en el poema titulado precisamente “Chatrang.námak”, escrito a fines del siglo séptimo o principios del octavo. 
No es, en concreto, la única composición literaria que alude al milenario juego de ajedrez. En los famosos “Rubáiyat”, del conocido poeta Omar Jayam, se halla un hermoso cuarteto que puede traducirse aproximadamente así: 
En un tablero de noches y de días, 
El destino con los hombres juega; 
Así los lleva, los trae, los jaquea
Y, uno tras otro, los retira. 
El tablero de ajedrez se presenta aquí como una metáfora del mundo, donde los hombres serían meras piezas movidas por una inteligencia superior. En ese texto se inspiró el poeta argentino Jorge Luis Borges para componer sus célebres versos:
También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y blancos días; Dios mueve al jugador y éste, la pieza:
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonía.
El chatrang, es decir, el ajedrez persa, también es reiteradamente propuesto en las obras de los escritores de la época, como modelo de genio militar. El poeta Unsuri, por ejemplo, elogia a su protector, el príncipe de Gazni, diciendo: 
El soberano jugó al ajedrez contra cien reyes
Y a cada uno dio mate en forma diferente. 
Según las fábulas persas, el ajedrez ya habría sido conocido en tiempos del rey Artajir, o sea, en el siglo III después de Cristo, pero no existen testimonios fidedignos que lo ratifiquen. La mención aparece en el poema épico “Karnámak”, pero seguramente pertenece al reino de la fantasía.
El chatrang se jugaba igual que el chaturanga indio. Únicamente varió el nombre de las piezas, ya que el rey se llamaba, lógicamente “sha”; el ministro recibió el nombre de “farzin”; el elefante fue denominado “pil”; los caballos eran llamados “asp”; los carros de asalto eran los “ruj” y los soldados, finalmente, fueron bautizados “piyadaj”. Pero hay dos detalles que vale la pena mencionar: En primer lugar, que el rey y su ministro no tenían ubicación fija, sino que era costumbre que el jugador de mayor fuerza, o el de clase social más alta, eligiera cuál de las dos casillas centrales de la primera línea ocuparían un y otra pieza. 
La otra curiosidad es que, cuando un jugador atacaba al rey de su rival, se lo advertía diciendo simplemente: “Sha”, y de allí deriva la palabra “jaque”. Y cuando el rey enemigo no tenía escapatoria, el jugador victorioso exclamaba: “Sha mat”, es decir “jaque mate”, que literalmente significa “muerte al rey”.

viernes, 16 de septiembre de 2011

¿Con qué derecho jugamos con la vida de humildes peones de ajedrez?


Casillas Neutras
Por arq. Roberto Pagura 
La lectura de una nota sobre el controvertido tema del terrorismo de Estado y los crímenes del terrorismo no estatal, me hizo reflexionar. 
Quienes nos titulamos “pacifistas”, ¿cómo podemos admitir que se cometa todo tipo de crímenes en nombre de supuestos principios de uno u otro signo?
Y poco a poco, casi sin darme cuenta, fuí trasladando esas ideas al ámbito del tablero de ajedrez. ¿Cómo tolerar que en él se ponga en riesgo la vida de peones, alfiles, caballos y torres en salvaguarda de la seguridad de reinas y reyes cuyas vidas deciden el resultado de una partida?
“Así fue siempre”, dirán algunos y “lo dice el reglamento”, dirán otros. ¿Pero esos argumentos deben conformarnos? ¿Con qué derecho jugamos con la vida de humildes peones como si ello fuera inevitable?. Sacrificados peones que tienen la misión de convertirse en dama cuando llegan a la octava, como travestis a la fuerza.
Creemos que deberían tener la opción de refugiarse en casillas neutras, ni blancas ni negras, donde nadie los pudiera atacar y menos borrar del mapa del tablero. Por lo menos les posibilitaría gozar del descanso necesario para reponer energías.
Ya ven ustedes cómo se pueden hallar soluciones, basadas en el derecho, que los protejan de injusticias y peligros.
Negros y blancos son los caminos de la vida y de la muerte también, señores abogados.
Y decía Borges: “sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada”, para agregar después: “También el jugador es prisionero de otro tablero de negras noches y de blancos días...”
Seamos verdaderos pacifistas, que así salvaremos al ajedrez, convirtiéndolo de enfrentamiento armado en noble competencia de inteligencias y voluntades al servicio del arte y de la vida.


miércoles, 17 de agosto de 2011

¿Para cuando el ajedrez como materia obligatoria u optativa en los colegios?

Las sutilezas espirituales del ajedrez, beneficiaría enormemente el desarrollo intelectual y humano.

El juego de ajedrez es, con toda evidencia, uno de los hallazgos más notables de la cultura humana.  
Se puede jugar al ajedrez como mero pasatiempo. También se lo puede estudiar en forma sistemática, como cualquier otra ciencia. O se pueden componer problemas y finales, como en otras artes.
A ello cabe añadir la utilización del ajedrez como disciplina formativa, durante la niñez y adolescencia. En efecto: El juego ejercita el raciocinio, al exigir un análisis lógico de los procedimientos ganadores; educa la memoria;  que debe recordar secuencias de jugadas y retener posiciones; fomenta la imaginación, para presentarse al futuro desarrollo de las acciones; y ahonda la percepción psicológica, a través de la prevención y el castigo de los errores del adversario.
Como todo juego, además, el ajedrez constituye un universo completo y cerrado, sujeto a leyes inexorables. Se convierte así en un modelo del mundo, que ofrece una amplia gama de elecciones posibles, pero obliga a soportar las consecuencias de una elección equivocada. En este sentido, el tablero brinda también una formación en el orden moral.
La enseñanza del ajedrez en las escuelas es una vieja aspiración de los conocedores del juego y de no pocos especialistas en temas de la educación. Para los últimos grados del ciclo primario y los iniciales del secundario, en especial, el ajedrez sería un valioso aporte.
Existen antecedentes en diversos países particularmente en la Unión Soviética, donde el eminente teórico Vasily Panov preparó los planes y programas de estudio, con señalado éxito. Panov advirtió, sin embargo que el aprendizaje del juego no debía ser obligatorio y que no debía forzarse al niño que no demostrara interés por él. Es natural, ya que todo juego, por definición, debe aceptarse libremente, so pena de ser desvirtuado en su esencia misma. El juego es la máxima expresión de la libertad individual.
Como materia especial, el ajedrez podría ser una opción ventajosa para los estudiantes. a quienes todavía se somete a absurdas clases de trabajo manual, en las cuales se les enseña a fabricar cestos de alambres u otras tonterías por el estilo. Ciertamente, ocupar esas horas en descubrir las sutilezas espirituales del ajedrez, beneficiaría enormemente su desarrollo intelectual y humano.

sábado, 6 de agosto de 2011

Los cordobeses en el ajedrez postal

de Las bodegas de la Diosa Caissa (Quinta nota) 
Por Juan Antonio Castro Torres (*) 
Rodolfo Argentino Redolfi 
El primer maestro internacional que dio el ajedrez postal argentino fue Eduardo Secchi Vigneau, varias veces campeón de Córdoba en vivo. La ICCF le otorgó el título y la medalla de oro al ganar el segundo tablero en la final de la III Olimpíada, concluida en 1961, invicto, con siete puntos sobre nueve posibles. Argentina compartió allí el cuarto/sexto lugar, junto a Suecia, Alemania y Australia, resultando triunfador el fuerte equipo de la Unión Soviética. 
Años después Secchi alcanzaría el título de Gran Maestro Internacional. El segundo GMI (ICCF) que dio Córdoba fue Rodolfo Argentino Redolfi,  fuerte jugador en vivo, múltiple campeón de nuestra provincia y representante olímpico en los juegos FIDE. Cuando la ICCF le otorgó el máximo galardón, en el año 1995, Redolfi contaba con 67 años de edad y jugaba ajedrez postal, ya jubilado. En un reportaje publicado en la revista de la Liga Argentina de Ajedrez por Correspondencia (LADAC) de septiembre de 1995, le preguntaron a Redolfi: ¿Cree que debe abandonarse la práctica del ajedrez a alguna edad o por alguna razón?, a lo que el inefable maestro contestó con una amplia sonrisa: "respondo con otro interrogante: ¿cree usted que debe abandonarse la práctica de respirar a alguna edad o por alguna razón? Si algún decreto prohibiera el ajedrez, ¡yo pasaría a la clandestinidad!" Córdoba también prohijó a un ex campeón nacional de ajedrez postal, nuestro querido amigo Raúl Grosso, ex periodista de La Voz del Interior y Maestro Internacional Seniors (SIM), destacado animador de los torneos mayores de la ex Unión Cordobesa de Ajedrez. Su título de campeón argentino de LADAC, fue logrado en 1998, jerarquizado por la participación de los mas fuertes postalistas del momento incluido el GMI Rubén Berdichesky, varias veces campeón argentino de ajedrez postal y representante olímpico. Nuestra provincia tiene varios MI de ICCF, como José Ángel Diani, Juan Antonio Castro Torres, el ya mencionado Julio Alberto Muhana, Carlos Alberto Picón, José Julio Sánchez y Osvaldo Mario Buraschi, talentoso ajedrecista que también fue campeón de Córdoba en vivo. Como mencionamos anteriormente, también vivioó en Córdoba un gran Caballero del Ajedrez que jugó postal: El Gran maestro Erich Eliskases. (en la próxima nota: Estadísticas memorables)
 (*)Periodista, escritor y MI (ICCF)

sábado, 30 de julio de 2011

Kasparov: "En el juego de ajedrez de élite la ventaja de salida es significativa"

 En el ámbito de los grandes maestro de ajedrez, las blancas consiguen la victoria en un 29 por ciento de los casos, las negras en un 18 por ciento y el 53 por ciento de las partidas terminan en tablas. 
Con estas estadísticas, en el libro "Cómo la vida imita al ajedrez",  Gary Kasparov desarrolla su opinión relacionada con el factor "tiempo" en el juego.
En este marco, "El Aguila de Baku" indica que "La demostración más sencilla del factor temporal en el ajedrez es la diferencia entre blancas y negras", y más adelante añade que se a discutido  "larga e inútilmente, si la ventaja del primer movimiento garantizaría la victoria de las blancas, suponiendo que el juego de ambos jugadores fuera perfecto. Estamos tan lejos de la perfección que nunca encontraremos la forma de probar si eso es o no cierto".
Dice que el juego de ajedrez de élite la ventaja de salida es significativa,  pero no en niveles inferiores: "Es más probable que los aficionados cometan errores o movimientos inútiles, de forma que la estrecha ventaja de ese único movimiento inicial raramente es un factor decisivo", explica el ex campeón mundial de ajedrez
Agrega que los mandos militares están acostumbrados a calibrar el tiempo de forma parecida a los jugadores de ajedrez, pero en el mundo real las cosas son mucho más dinámicas. 
"El tiempo -apunta- no se gana simplemente por movernos más aprisa o por tomar un atajo. El tiempo a menudo se compra, se intercambia por ventajas materiales. En combate, una fuerza ligera y rápida puede maniobrar y vencer a un enemigo numéricamente  superior. Un ejército menos numeroso puede vencer si  consigue romper el flanco más débil de su enemigo. Tiempo por material es el primer intercambio compensatorio de nuestra sistema de evaluación", reflexiona Kasparov. 
La octava partida del enfrentamiento entre Kasparov y Karpov en el torneo por el campeonato del mundo jugado en 1986 es un claro ejemplo de esa batalla constante entre el tiempo y el material. 
Quienes medianamente estamos capacitados en el juego de ajedrez, sabemos que cuando atacamos, es más importante tener un movimiento de ventaja que el material. Pero, ¿Qué cantidad de material y por cuento tiempo". Ahí está la clave. A ti, ¿qué te parece?


jueves, 28 de julio de 2011

Ajedrez, ciencia y la importancia de la intuición


Los jugadores profesionales de ajedrez entrenan exhaustivamente por mucho tiempo -más de 10 años- y durante muchas horas por día. Según experimentos realizados en Japón, este tratamiento exhaustivo (habría) cambiado la actividad  desde la corteza cerebral hacia el núcleo caudado.
Los ajedrecistas pueden asombrar a sus seguidores con brillantes combinaciones, muchas veces al parecer intuitivas, pero que en el fondo tienen un fundamento, afirman. 

A través del monitoreo del flujo sanguíneo en el cerebro para detectar su actividad, investigadores hallaron que los jugadores expertos de shogi, un juego japonés similar al ajedrez, usan dos regiones cerebrales para efectuar los movimientos cruciales.

A diferencia de los jugadores amateur, que usan la región llamada "precuneus" del lóbulo parietal, los profesionales emplean el núcleo caudado en el centro del cerebro, dijo Keiji Tanaka, del Laboratorio de Mapeo Cerebral Cognitivo del Instituto de Ciencia Cerebral RIKEN.

Los resultados fueron publicados en la revista Science.

"El núcleo caudado está muy bien desarrollado en las ratas y los ratones, mientras que la corteza cerebral está muy desarrollada en los primates (...) Para volverse expertos, los maestros del shogi comienzan a usar todas las partes del cerebro", dijo Tanaka.

El autor espera que el estudio inspire investigaciones sobre los poderes intuitivos del núcleo caudado.

"Los juegos no serían muy importantes para la sociedad (...) pero los auditores, los investigadores de crímenes, los médicos, todos, necesitan (la intuición) para hallar el punto de preocupación, el punto de anormalidad", dijo Tanaka.

"Los ingenieros en sistemas suelen tener que depender de la intuición para ubicar la fuente de un problema. Los excelentes ingenieros no pueden explicar por qué son buenos, algo muy similar a lo que sucede en el ajedrez", añadió el experto. 
Nota original en: excelsior.com.mx

lunes, 18 de julio de 2011

“Al pan, pan y al ajedrez, ¿tie-break?”

“Hasta la victoria, siempre” 


Hoy finalizamos con el cuento del periodista, escritor y maestro internacional de ICCF, Juan Antonio Castro Torres.  (primera parte el 14/7/11, segunda parte 16/7/11).


La primera partida, modelo de estrategia superior, donde Raúl llevó los trebejos blancos por los carriles de un complicado juego siciliano. Subyacían infinitos golpes mortales, celadas permanentes. Por más esfuerzos que hicieron ambos por la victoria, el lance inicial terminó en tablas después de cinco horas de lucha y 56 jugadas, casi perfectas, que impidió desequilibrar la puja. 
En la segunda partida, irrumpió arteramente el error, que sumió a Leonor en el mismo espanto que a doña Dulcinea del Toboso frente a las delirantes andanzas de Don Quijote y Sancho Panza. Saliendo de la propia apertura, Guillermo llevando las piezas blancas se extravió, calculó mal y perdió un caballo, sin compensación. Pero Raúl, sin errar, erró. Con su característico estilo, espartano, sólido y seguro, fue consolidando la posición, acrecentando en cada jugada su ventaja material. Lo que no pudo impedir –pese a su famosa frialdad innata para dominar la escena al mejor estilo del “Tolia” Karpov– fue que sus pensamientos de enamorado lo abrumaran, lo envolvieron como un perfume irresistible, mostrándole el escenario futuro donde estaban solo él y Leonor. Grave y humana distracción que le costó muy caro, puesto que, después de un intercambio de peones en el flanco dama que simplificó aún más la posición, Guillermo, zorro viejo de situaciones más que difíciles, con fracciones de segundo en el reloj, sacrificó sus dos últimas piezas menores sobre el rey rival y alcanzó lo increíble: ¡jaque perpetuo!!. Otra vez tablas. Match igualado. Pálido mortal, Raúl quedó sin respiración, desquiciado. 
Apenados pero contentos, contradictorios como corresponde, a partir de ese día, aceptando el curioso destino que les había iluminado la vida, no hubo más intentos por resolver el triángulo amoroso. Lo que sí hicieron de consuno fue, por su innegable influencia en el ambiente ajedrecístico, proponer a las autoridades mundiales de la milenaria disciplina que se eliminen las tablas como resultado posible de una partida de ajedrez, estableciéndose un mecanismo de tie-break (muerte súbita), parecido al que se utiliza en el tenis, o suplementarios como en el básquetbol.
Pero, claro, hasta que la Fédération Internationale des Échecs (FIDE) resolvía la burocrática cuestión de fondo, Leonor, prematuramente y sin dejar descendencia, pasó a mejor vida. Por cierto, con todo el tiempo disponible a su favor, sin las domésticas cuestiones terrenales, continuó ella disfrutando del ajedrez que, como se sabe, también se juega, tanto en el cielo como en el infierno, según lo ha confirmado hace pocas horas la misma diosa Caissa en una reveladora y rica homilía universal, publicada para el mundo por L'Osservatore Romano. 
En tanto, Raúl y Guillermo elaboraron el duelo como pudieron, sin olvidar jamás a Leonor. Justamente, en su honor, todos los años continúan participando del abierto de la Fiesta del Trigo en Leones, en procura de una nueva reina –con una princesa se conformarían– para repetir el triángulo amoroso memorable. Por esas cosas que nos tiene reservado el destino, hasta hoy, no lo han conseguido. Pero, dicen, insistirán mientras haya ajedrez sobre el planeta, con tablas o sin ellas. 

domingo, 17 de julio de 2011

Desenlace del cuento de Juan Antonio Castro Torres “Al pan, pan y al ajedrez, ¿tie-break?”



Mañana publicamos la última parte del cuento “Al pan, pan y al ajedrez, ¿tie-break?” del periodista, escritor y MI ICCF Juan Antonio Castro Torres.  Este escrito, que forma parte del libro "Para recuperar el alma" ,  narra la situación de un triángulo amoroso entre dos ajedrecistas y la reina nacional del Trigo:  Eleonor, una joven que despertó miradas libinidosas entre  todos los asistentes al torneo.  El desenlace es, sencillamente, imperdible. 

sábado, 16 de julio de 2011

“Al pan, pan y al ajedrez, ¿tie-break?”

La dama dio jaque doble


Continuamos con la segunda parte del cuento del periodista y maestro internacional de ICCF, Juan Antonio Castro Torres.  (ver primera parte el 14/7/11)


Al momento del otro premio fue la cuestión. Cuándo apareció Leonor, la reina de la Fiesta del Trigo hubo una pandemia de suspiros de admiración, cuellos contracturados por la tortícolis y parpadeantes miradas libidinosas. Ambos campeones, tensos como pocas veces, recibieron lo suyo y mucho más de lo esperado, a cargo de esta jovencita, mucha mujer, físicamente hablando, que se había quedado con el cetro, no por el voto del político de moda invitado a integrar el jurado de selección, sino por su belleza incomparable. 
Para no divagar más: por esas cuestiones profundamente misteriosas de las endorfinas liberadas que revolucionan la sangre joven, la atracción resultó fulminante y no paró jamás. 
Leonor, Raúl y Guillermo se fueron a vivir juntos. Bien organizados para las íntimas cuestiones: los lunes, miércoles y viernes, eran para Raúl y Leonor; los martes, jueves y sábados, para Guillermo y Leonor. En tanto, los domingos, platónicamente, distendidos, Leonor, Guillermo y Raúl, marchaban por derroteros coloridos del ocio creativo o a la competencia ajedrecística que invariablemente mostraba a ambos varones al tope de las posiciones, temible sociedad para el resto del mosaico ajedrecístico nacional. 
Hasta que se dieron cuenta de que se habían enamorado. Entiéndase bien para no caer en el peor de los equívocos por tan estrecha relación poco convencional. Raúl se había enamorado de Leonor, perdidamente y perdidamente se había enamorado Guillermo de Leonor. Y Leonor, vaya incordio, estaba perdidamente enamorada de los dos. 
Como personas sensatas y creyentes que eran, los tres imploraron a Caissa  para que les resolviera el intríngulis. Pero la diosa no se ocupaba, les hizo saber, de cosas minúsculas, terrenas, sino de mantener viva por siglos y siglos la llama eterna del juego ciencia, por lo que ignoró supinamente la imploración a su añeja sabiduría. Dejaron los tres el altar para tropezar en el acto con la razón pura, a puro Kafka. Debería ser Leonor quien resolviera el intríngulis, eligiendo a quien mejor le cuadrara como mujer. Fracaso estrepitoso. Después de una profunda y no menos dolorosa introspección la otrora coronada como noble reina del Trigo no pudo distinguir entre el pan de uno y el pan del otro, ni desde la razón ni desde el corazón. Ambos la colmaban. Pero si bien no pudo resolver por sí el futuro de los tres, ofreció la alternativa. Debería ser lo que los unió, aquello que los separe: el ajedrez. A dos partidas sería la puja. El ganador se llevaría el premio mayor: Leonor. Mujer de uno y amante del otro, y viceversa, que se mostró confusa pero conforme porque de ella había sido la propuesta, cuasi desgarradora por su presunto resultado que, inexorablemente, algo restaría, alguien quedaría, herido, en el camino. 
En verdad, como testigos necesarios, albaceas del absurdo, hay que decir que fue un combate sin tregua, fragoroso y trémolo. Todo el talento, el conocimiento y la imaginación sobre el tablero, cruzado por la tormenta sentimental, con rayos y centellas iluminando las piezas vivas en las manos expertas de Raúl y Guillermo. (En la próxima entrega el final de esta historia).

domingo, 10 de julio de 2011

Ricky Martín y el ajedrez



Juego de ajedrez


Cada vez que quedamos es igual 
Las cosas que me dices no me van a embrujar 
Se hace tarde me voy ya no vez 
que si me quedo se van a enojar 

No lo puedo hay un error 
Que nunca se detienen para nuestro amor 
Me dices: mira pronto volvere 
Mañana nos veremos de nuevo outra vez

Juego de ajedrez quererte tanto 
Que dificil es tener tu amor
Juego de ajedrez quererte tanto 
Que dificil es tener tu amor 
No por favor no me lo vuelvas hacer 

Ya no quiero falso movimiento otra vez.

miércoles, 29 de junio de 2011

Mis maestros

Por Juan Antonio Castro Torres (*)


María Pía tiene ocho años. Es mi nieta y, a su propio pedido, le enseño desde hace unos meses a jugar al ajedrez.  Mientras aprende el movimiento de las distintas piezas, sin que nadie lo sepa, ni ella misma, sigo aprendiendo el complejo oficio de abuelo. Ella está en tercer grado y yo, bochado en mi paupérrimo aprendizaje, en la salita inicial del Jardín de Infantes, donde no existe diablura que no haya ensayado.
Mientras tanto, cuatro días a la semana, afeitado y compuesto, de saco y corbata, me las creo. Especialmente cuando estoy impartiendo clases de ajedrez en el Centro de Jubilados de Barrio Parque Capital o de Barrio Los Granados donde, también, sin que nadie lo sepa, estoy aprendiendo. Por cierto, uno supone que, debido a la edad, no resulta para nada fácil. Aprender, digo. Por ejemplo, comienzo a comprender de qué se trata en realidad aquella vieja cuestión de la que hablaba un inolvidable gran maestro del ajedrez y de la vida: “cuenta más la predisposición que la posición”. 
De Capablanca, Alekhine o Bobby Fischer y muchos otros grandes que hicieron la historia del ajedrez les hablo a mis alumnos que invariablemente me devuelven con creces lo poco que de mi reciben. Es que ellos muestran en sus historias personales la calidad de maestros. Puedo afirmar sin temor al equívoco que son grandes maestros que muchos deberían escuchar y actuar en consecuencia. Algunos, con un sol propio, irradian humildad y sabiduría. Otros, por sus preguntas, me hablan del valor de la esperanza y la dignidad del trabajo. De la amistad me hablan. Con ellos aprendo de la libertad y de la independencia, del valor de algunas cosas que se fueron cayendo del tren de nuestra historia y que uno suponía perdidas para siempre, pero que no, allí están a disposición de los hijos y de los nietos, de los amigos de mis alumnos a poco que se lo propongan, como sociedad.
Cerrando el arco iris que se inició con los colores únicos de mi nieta María Pía está la maravillosa pregunta de Ana, mi flamante alumna de ajedrez que apenas si lleva cuatro clases elementales: “¿Profe, usted cree que con mi edad puedo aprender algo?” Mi respuesta fue la misma de siempre: “Delo por hecho, si yo aprendí a jugar al ajedrez usted tiene el doble de chances”. Confieso que para mi resulta todo un desafío porque los tiempos por venir inquietan a Ana, también aventajada alumna del taller de yoga, que alterna con el aprendizaje de pintura en tela con bastidor y las largas charlas colectivas de la nutricionista, amen de atender las cosas sustanciales de su familia. Tomándola de las dos manos con las mías, repregunté con la natural curiosidad del periodista: ¿Discúlpeme la indiscreción, pero me diría cuantos años tiene, Ana? Con una sonrisa que encendió sus pequeños ojos color esmeralda, en el acto me contestó: “Acabo de cumplir noventa y seis, mi querido amigo”. 
Allí me convencí, definitivamente. En efecto, estoy aprendiendo y esto me hace muy feliz, tanto que decidí compartirlo con todos mis amigos jubilados.  


(*) Periodista, escritor y MI (ICCF)

sábado, 25 de junio de 2011

El esfuerzo nos compenzará

En el capítulo 7 Garry Kasparov habla de "Preparación". y es realmente imperdible. Una garantía de buena lectura. Hay testimonios nuevos y sencillos para vos.
Ahora sólo te brindaré unos cuantos "tips" que el menciona y algunas reflexiones sobre su experiencia.


Es importante observar, como ya lo dije otras veces, que este libro es más uno de auto ayuda para el ajedrez y para la vida en general, que un típico tratado donde aprenderemos a jugar o a encontrar variantes de aperturas, medio juego o finales. 
Mira, lee, reflexiona sobre lo siguiente:: 
* Como  el árbol del proverbio que cae en el bosque sin que nadie lo oiga, el talento que no sale a la luz es como si no existiera. 
* El resultado es lo que importa.
* La oportunidad y la preparación me convirtieron en líder de la siguiente oleada de cambios en la década de 1980. Mi ética de trabajo era producto del ambiente de disciplina que crearon mi madre y Botvinnik, mi maestro. 
* Todo el mundo, a cualquier edad, posee talentos que no se han desarrollados completamente. No se libran siquiera quienes llegan a la cumbre de su profesión.
* La preparación compensa de muchas formas.
* La clave está en el auto conocimiento y la coherencia. El esfuerzo nos compensará aunque no siempre de forma inmediata o tangible. 
*Yo creo mucho en la suerte, y pienso que cuanto más trabajo más suerte tengo. (Thomas Jeffersson).
* Botvinnik inventó el régimen ideal para los torneos, estableció un estricto horario de comidas, descanso y caminatas rápidas, un sistema que yo adopté durante toda mi carrera. 
* Hoy las distracciones potenciales son prácticamente infinitas y el mundo de la informática proporciona entretenimiento instantáneo a todo el mundo. 
* Los teléfonos móviles, los video juegos y artilugios de toda clase nos permiten desperdiciar el tiempo de infinitas maneras que no conducen a nada en absoluto; desde luego, a nada importante ni estratégico para nuestro desarrollo. 
* Convertir nuestra eficacia en un objetivo.
* Un Capablanca puede ser muy creativo durante una hora, pero quemarse al cabo de dos. Un Alekhine puede necesitar cuatro horas para conseguir los mismos resultados, pero ser capaz de trabajar ocho horas sin reducir la productividad. 
* Tener una buena ética de trabajo no significa ser un fanático, significa ser consciente y luego pasar a la acción. 

miércoles, 1 de junio de 2011

Programas de ajedrez gratuitos

Muchas veces nos dejamos llevar por lamercadotecnia y creemos que los programas caros de ajedrez son los mejores y, obviamente no los compramos originales, los bajamos o pirateamos, pero si vemos más allá veremos que exiten motores de ajedrez muy fuertes y gratuitos.
1.- Houdini Chess Engine:Salto a la fama por situarse a la cabeza del TCEC Thoresen Chess Engines Competition, arriba de Deep Rybka y otros.
Puedes bajarlo gratuitamente desde su página oficial http://www.cruxis.com/chess/houdini.htm 
2.-Stockfish: Este programa tiene un nivel de jueo muy bueno, aun en un simple vercion para iphone y como motor para usar en PC es muy fuerte. Su descarga desde aqui http://www.stockfishchess.com/
Para correr estos dos motores de manera gratuita debemos bajarnos Arena dsde aqui http://www.playwitharena.com/?Download:Arena_3.0
Battle chess, simpatico para entusiasmar a niños. Uno de los primeros juegos. Descargar Battle chess 

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