"Siempre se ha dicho de mi, o he sido acusado, de ser muy intimidante en el tablero. A Bobby Fischer sus rivales le llamaban "Fischer Fear (Fischer el Terrible) por la misma razón, y en sus mejores épocas se decía que Mijail Tal hipnotizaba a los demás jugadores con una mirada magnética que a menudo apartaba del tablero y dirigía a los ojos de sus rivales. Uno de los adversarios deTal, el norteamericano de origen húngaro, Paul Benko, llegó a presentarse con gafas oscuras para protegerse de la mirada del letón. Tal, con su ingenio característico, tomó prestadas inmediatamente unas gafas de sol enormes de Tigran petroian y se las puso, causando la hilaridad de los demás jugadores y del público. Benko debió de reírse también un poco, al menos hasta que perdió la partida".
Esta anécdota narrada por Garry Kasparov en su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" sirve para que el ex campeón para engordar su ego, ya que más adelante dice que "los jugadores que tenían menos éxitos nunca eran acusados", y por lo tanto "me lo tomé como un cumplido".
Agrega "El águila de Baku" que si tenía un comportamiento intimidante en el tablero era porque al ajedrez se lo tomaba muy en serio y que era responsable de mostrarle a su adversario que estaba haciendo todo todo lo que estaba en sus manos para vencer.
Abona este tema diciendo que "mantener una actitud adecuada, interior y exteriormente, es fundamental para conseguir el éxito" y: "Cómo nos vemos a nosotros mismos es también un factor fundamental de cómo nos ven los demás".
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miércoles, 21 de marzo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
“El ajedrez es implacable: hay que estar dispuesto a matar”
El capítulo 15 de “Cómo la vida imita al ajedrez” comienza con una cita de Simón Bolivar, el libertador sudamericano que dijo: “Sólo un soldado novato cree que todo está perdido tras ser derrotado por primera vez”. De esto se agarra Kasparov para explicar los meses posteriores a la pérdida de su reinado en manos de Kramnik y de cómo trabajó para cubrir los puntos débiles y para modificar los errores que había cometido. Habían jugado una docena de partidas y todas terminaron en tablas hasta que en un supertorneo Kasparov logró vencerlo en la última ronda, precisamente con una defensa Berlín “que tanta frustración me había acarreado en mi enfrentamiento londinense”, dice.
Luego apunta que “hay pocos terrenos donde la psicología tenga un papel tan devastador como el ajedrez” y añade: “El ajedrez es un juego de información al cien por cien: ambos jugadores lo saben todo durante todo el tiempo. Si pierden, es porque el otro jugador te ha vencido pura y simplemente. En eso, el ajedrez se parece más al boxeo que a otro pasatiempo, e incluso puede costar más tiempo recuperarse de una derrota. Como mi rival por el campeonato del mundo Nigel Short dijo una vez en una entrevista: “El ajedrez es implacable: hay que estar dispuesto a matar”.
Luego apunta que “hay pocos terrenos donde la psicología tenga un papel tan devastador como el ajedrez” y añade: “El ajedrez es un juego de información al cien por cien: ambos jugadores lo saben todo durante todo el tiempo. Si pierden, es porque el otro jugador te ha vencido pura y simplemente. En eso, el ajedrez se parece más al boxeo que a otro pasatiempo, e incluso puede costar más tiempo recuperarse de una derrota. Como mi rival por el campeonato del mundo Nigel Short dijo una vez en una entrevista: “El ajedrez es implacable: hay que estar dispuesto a matar”.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Debemos detectar nuestras debilidades en ajedrez
Sigo leyendo y estudiando el libro “Cómo al vida imita al ajedrez” de Garry Kasparov. Y, como ya lo mencioné en otras entradas lo recomiendo para toda biblioteca, no sólo de los ajedrecistas sino del lector en general, ya que te trae enseñanzas de vida.
Dice el ex campeón del mundo de ajedrez: “Además de la motivación, es necesario detectar las debilidades en nuestro campo, analizar nuestra forma de trabajar, nuestra vida cotidiana. Si somos conscientes de lo negativo, de las peores posibilidades de las crisis potenciales, podremos trabajar para eliminar esos puntos débiles al momento, y, al hacerlo, mejorará globalmente la capacidad de nuestros actos. No podemos esperar que sobrevenga el desastre para introducir cambios. Nuestro lema ha de ser “detectarlo y solucionarlo”.
Ese coraje puede inspirarse en la competencia o en un gran número de factores externos, pero, en último término, debe emanar de nuestro interior. Para el ajedrez y para la vida.
Dice el ex campeón del mundo de ajedrez: “Además de la motivación, es necesario detectar las debilidades en nuestro campo, analizar nuestra forma de trabajar, nuestra vida cotidiana. Si somos conscientes de lo negativo, de las peores posibilidades de las crisis potenciales, podremos trabajar para eliminar esos puntos débiles al momento, y, al hacerlo, mejorará globalmente la capacidad de nuestros actos. No podemos esperar que sobrevenga el desastre para introducir cambios. Nuestro lema ha de ser “detectarlo y solucionarlo”.
La aceptación de las críticas
Luego de insistir en el tema de la sobrevaloración de los triunfos en detrimento de las derrotas y de la necesidad de aceptar las críticas para poder reaccionar Kasparov dice que para cuestionar el éxito se requiere fortaleza interior. Como Churchill dijo: “El éxito no es definitivo, ni el error es fatal: lo que cuenta es el coraje para seguir adelante”. Ese coraje puede inspirarse en la competencia o en un gran número de factores externos, pero, en último término, debe emanar de nuestro interior. Para el ajedrez y para la vida.
lunes, 5 de marzo de 2012
En ajedrez y en el vida “el éxito es el enemigo del éxito futuro”
“Sabemos que la complacencia es un enemigo peligroso”. Así comienza Garry Kasparov el capítulo 14 de su hermoso libro “Cómo la vida imita al ajedrez” y seguidamente cuenta una anécdota que sirve para ilustrar este tema de manera contundente.
Dice “El águila de Bakú”: “El 9 de noviembre de 1985 conseguí el objetivo que había perseguido durante toda mi vida, al convertirme en el campeón del mundo de ajedrez (si tiene sentido hablar de objetivos de toda una vida a los veintidós años). Las palabras que Rona Petrosian, esposa del anterior campeón mundial, pronunció durante la celebración me dejaron perplejo. ´Lo siento por ti –dijo-. El día más importante de tu vida ha acabado´. ¡Menudo comentario para una fiesta de celebración! Pero recordé aquellas palabras con frecuencia los años siguientes”.
Cuenta después la batalla constante durante los siguientes 15 años por mantenerse en la cima, y reconoce que siempre supo de la importancia de la psicología en ajedrez, “pero me costo la pérdida del título comprender hasta que punto” afirma al repasar su match con Vladimir Kramnik.
Al saberse tan superior a sus rivales durante esos años, Kasparov reconoce que ese fue “un peso”. “Vencer crea la ilusión de que todo es perfecto. Es muy fuerte la tentación de pensar solo en el resultado positivo, sin considerar el resto de las cosas que no funcionan, o que podían no haber funcionado, durante el proceso”, reflexiona el ex cmapeón dle mundo de ajedrez.
Indica que tenemos que cuestionar el “status quo” siempre, “especialmente cuando las cosas van bien. Cuando algo va mal, obviamente deseamos hacerlo mejor la próxima vez, pero debemos prepararnos para desear mejorar aunque las cosas nos vayan bien. En caso contrario, nos estancaremos y a la larga seremos derrotados”. Sabias palabras para no dejarlas pasar por alto.
Dice “El águila de Bakú”: “El 9 de noviembre de 1985 conseguí el objetivo que había perseguido durante toda mi vida, al convertirme en el campeón del mundo de ajedrez (si tiene sentido hablar de objetivos de toda una vida a los veintidós años). Las palabras que Rona Petrosian, esposa del anterior campeón mundial, pronunció durante la celebración me dejaron perplejo. ´Lo siento por ti –dijo-. El día más importante de tu vida ha acabado´. ¡Menudo comentario para una fiesta de celebración! Pero recordé aquellas palabras con frecuencia los años siguientes”.
Cuenta después la batalla constante durante los siguientes 15 años por mantenerse en la cima, y reconoce que siempre supo de la importancia de la psicología en ajedrez, “pero me costo la pérdida del título comprender hasta que punto” afirma al repasar su match con Vladimir Kramnik.
Al saberse tan superior a sus rivales durante esos años, Kasparov reconoce que ese fue “un peso”. “Vencer crea la ilusión de que todo es perfecto. Es muy fuerte la tentación de pensar solo en el resultado positivo, sin considerar el resto de las cosas que no funcionan, o que podían no haber funcionado, durante el proceso”, reflexiona el ex cmapeón dle mundo de ajedrez.
Indica que tenemos que cuestionar el “status quo” siempre, “especialmente cuando las cosas van bien. Cuando algo va mal, obviamente deseamos hacerlo mejor la próxima vez, pero debemos prepararnos para desear mejorar aunque las cosas nos vayan bien. En caso contrario, nos estancaremos y a la larga seremos derrotados”. Sabias palabras para no dejarlas pasar por alto.
viernes, 10 de febrero de 2012
Kasparov y la máxima de Nimzowitch: "La amenaza es más poderosa que la ejecución"
La mayorías (por no arriesgarme a decir todos) conoce la frase de Aaron Nimzowitch "La amenaza es más poderosa que la ejecución". Esto puede traducirse en que no siempre es necesario concretar un ataque, sino que también se puede aprovechar la pérdida de tiempo en defender del rival para obtener un triunfo por otra vía.
Garry Kasparov se "aprovecha" de esta frase para compararlo con un hecho bélico fundamental para la humanidad. En su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" (que lentamente sigo disfrutando) dice: "Antes del Día D, los agentes dobles de los aliados hicieron creer a los nazis que el ataque principal llegaría por el paso de Calais, provocando que Hitler enviara a Rommel y a sus tropas de élite lejos de la zona real de invasión.
Además indica que la frase de Nimzowitch también se refiere a la percepción, tal como reza un viejo dicho de Wall Street: "Compra el rumor, vende las noticias". Anticipar algo que va a suceder puede ser más efectivo que el acontecimiento en si mismo, o, dicho de otra manera no se puede aislar del propio acontecimiento. El impacto es el impacto. Gritar "¡Fuego! en un teatro abarrotado provoca, al menos a corto plazo la misma reacción, haya o no haya fuego".
Después habla de la defensa, señalando que "para ser justos, la defensa es más racional que el ataque en muchos aspectos" y coloca el ejemplo de una máxima militar que dice que para que el ataque triunfe debe triplicar las fuerzas de los defensores, cuando "en el ajedrez solemos conformarnos con una simple mayoría".
Garry Kasparov se "aprovecha" de esta frase para compararlo con un hecho bélico fundamental para la humanidad. En su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" (que lentamente sigo disfrutando) dice: "Antes del Día D, los agentes dobles de los aliados hicieron creer a los nazis que el ataque principal llegaría por el paso de Calais, provocando que Hitler enviara a Rommel y a sus tropas de élite lejos de la zona real de invasión.
Además indica que la frase de Nimzowitch también se refiere a la percepción, tal como reza un viejo dicho de Wall Street: "Compra el rumor, vende las noticias". Anticipar algo que va a suceder puede ser más efectivo que el acontecimiento en si mismo, o, dicho de otra manera no se puede aislar del propio acontecimiento. El impacto es el impacto. Gritar "¡Fuego! en un teatro abarrotado provoca, al menos a corto plazo la misma reacción, haya o no haya fuego".
Después habla de la defensa, señalando que "para ser justos, la defensa es más racional que el ataque en muchos aspectos" y coloca el ejemplo de una máxima militar que dice que para que el ataque triunfe debe triplicar las fuerzas de los defensores, cuando "en el ajedrez solemos conformarnos con una simple mayoría".
viernes, 3 de febrero de 2012
El poder de la iniciativa en el ajedrez, los negocios y la política
Conocemos que llevar la iniciativa en el ajedrez forma parte del éxito del ataque. Cuando el rival tiene la obligación de defenderse va debilitando su posición y creando puntos de ataque.
En este contexto de liderazgo podremos prever y seguir controlando la acción.
"Mientras sigamos amenazando y presionando, conservaremos la iniciativa. En el ajedrez, eso finalmente conduce a un ataque que no tiene contestación posible. En los negocios lleva a una mayor cuota de mercado. En las negociaciones conduce a un acuerdo mejor. En la política, a un aumento de votos. En todos los casos crea un círculo positivo de auténtica y mayor calidad, más la percepción de una mejora del status y una victoria inminente, beneficios tanto tangibles como intyangibles. Esa es la ventaja del atacante". Así, contundente, es Garry Kasparov cuando habla de este tema en su imperdible libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
En lo que hace especialmente al ajedrez ir un paso adelante significa que podremos mantener desestabilizado a nuestro rival, movernos y cambiar para incidir en sus puntos débiles. En este orden, "El Águila de Bakú" afirma: "En el ajedrez existe el principio de las dos debilidades. Es poco probable ganar una partida contra un jugador potente con un solo punto de ataque. En lugar de centrarnos en un solo objetivo, debemos aprovechar la presión para provocar más puntos débiles".
Luego recuerda cómo evolucionó como jugador de ajedrez y señala que siguió practicando un ajedrez de ataque durante toda su carrera, reconoce que con el paso del tiempo sus partidas eran cada vez más concretas y menos especulativas y, tras una década como campeón del mundo, "me apetecía menos embarcarme en ataques inciertos y solía ser más paciente. Era algo más que el estereotipo del conservadurismo que aparece con la edad; era el producto de una reflexión nacida de la experiencia de todos aquellos años. Había aprendido que un contra ataque a tiempo, contra un oponente demasiado agresivo, podría se más eficaz que responder siempre con fuego al fuego".
En este contexto de liderazgo podremos prever y seguir controlando la acción.
"Mientras sigamos amenazando y presionando, conservaremos la iniciativa. En el ajedrez, eso finalmente conduce a un ataque que no tiene contestación posible. En los negocios lleva a una mayor cuota de mercado. En las negociaciones conduce a un acuerdo mejor. En la política, a un aumento de votos. En todos los casos crea un círculo positivo de auténtica y mayor calidad, más la percepción de una mejora del status y una victoria inminente, beneficios tanto tangibles como intyangibles. Esa es la ventaja del atacante". Así, contundente, es Garry Kasparov cuando habla de este tema en su imperdible libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
En lo que hace especialmente al ajedrez ir un paso adelante significa que podremos mantener desestabilizado a nuestro rival, movernos y cambiar para incidir en sus puntos débiles. En este orden, "El Águila de Bakú" afirma: "En el ajedrez existe el principio de las dos debilidades. Es poco probable ganar una partida contra un jugador potente con un solo punto de ataque. En lugar de centrarnos en un solo objetivo, debemos aprovechar la presión para provocar más puntos débiles".
Luego recuerda cómo evolucionó como jugador de ajedrez y señala que siguió practicando un ajedrez de ataque durante toda su carrera, reconoce que con el paso del tiempo sus partidas eran cada vez más concretas y menos especulativas y, tras una década como campeón del mundo, "me apetecía menos embarcarme en ataques inciertos y solía ser más paciente. Era algo más que el estereotipo del conservadurismo que aparece con la edad; era el producto de una reflexión nacida de la experiencia de todos aquellos años. Había aprendido que un contra ataque a tiempo, contra un oponente demasiado agresivo, podría se más eficaz que responder siempre con fuego al fuego".
viernes, 27 de enero de 2012
"Incluso las balas temen a los valientes"
Con un título de un refrán ruso, sigo con la lectura de este maravilloso libro de Garry Kasparov , "Cómo la vida imita al ajedrez”. Oportuno es señalar que esta obra es muy valiosa, no sólo para los ajedrecistas sino para cualquier mortal.
En el capítulo 13, (La ventaja del atacante") aborda la cuestión de la agresividad, algo que El “Águila de Bakú”, cultivó no sólo frente al tablero sino también fuera de él.
Así, Kasparov dice que “equiparar el mundo del tablero con la vida real tiene sus riesgos” y se coloca como ejemplo cuando él se dedicó a la política: “Como he dicho, mi capacidad para moverme en política se puso en duda a causa de mi agresivo estilo ajedrecístico. Si el atacante nace, no se hace, ¿cómo me desenvolvería yo en un entorno en que el ataque no es tan eficaz?”
Continúa señalando que todos tenemos capacidad de adaptación, antes de preguntarse si es un error ser agresivo.
“¿Realmente no es eficaz, o simplemente es impopular señalar que ser agresivo en política da tan buenos resultados como en los negocios y en otros terrenos de la vida como el ajedrez?” Excelente pregunta….que, como en otros órdenes de la vida, tendrá varias respuestas.
Y fiel a su personalidad altamente competitiva, se sigue preguntando: ¿Quién participa en una carrera deseando quedar el segundo? ¿Quién crece queriendo ser vicepresidente? Y se contesta: “Poner límites a nuestra ambición limita nuestros logros. Tener una filosofía agresiva también implica ser agresivo con nosotros mismos. No se trata de ser un tipo agradable o no; se trata de desafiarnos constantemente a nosotros mismos, a nuestro entorno y a quienes nos rodean. Es lo contrario de la complacencia física y moral”.
Luego señala que le parece un poco falso cuando los deportistas hablan de “retarse a si mismo” y apunta:”Pese a que cada uno tiene sus propias formas de motivación, nos gusta competir, y eso significa vencer a alguien y no solamente conseguir un logro personal”.
“Obviedades como que ganar es “lo único” que cuenta son tan banales como las que afirman que ganar no importa en absoluto. Lo que nos importa es como desarrollar nuestro propio sistema de agresividad controlada para hacer mejor lo que hacemos. La agresividad en ese contexto significa dinamismo, innovación, mejoras, valor, riesgo, y el propósito de pasar a la acción. Hemos de aprender la importancia de desequilibrar la situación y tomar la iniciativa. Para hacer una tortilla hay que romper unos cuantos huevos”. Palabra de Kasparov, ¿Es palabra sagrada?.
En el capítulo 13, (La ventaja del atacante") aborda la cuestión de la agresividad, algo que El “Águila de Bakú”, cultivó no sólo frente al tablero sino también fuera de él.
Así, Kasparov dice que “equiparar el mundo del tablero con la vida real tiene sus riesgos” y se coloca como ejemplo cuando él se dedicó a la política: “Como he dicho, mi capacidad para moverme en política se puso en duda a causa de mi agresivo estilo ajedrecístico. Si el atacante nace, no se hace, ¿cómo me desenvolvería yo en un entorno en que el ataque no es tan eficaz?”
Continúa señalando que todos tenemos capacidad de adaptación, antes de preguntarse si es un error ser agresivo.
“¿Realmente no es eficaz, o simplemente es impopular señalar que ser agresivo en política da tan buenos resultados como en los negocios y en otros terrenos de la vida como el ajedrez?” Excelente pregunta….que, como en otros órdenes de la vida, tendrá varias respuestas.
Y fiel a su personalidad altamente competitiva, se sigue preguntando: ¿Quién participa en una carrera deseando quedar el segundo? ¿Quién crece queriendo ser vicepresidente? Y se contesta: “Poner límites a nuestra ambición limita nuestros logros. Tener una filosofía agresiva también implica ser agresivo con nosotros mismos. No se trata de ser un tipo agradable o no; se trata de desafiarnos constantemente a nosotros mismos, a nuestro entorno y a quienes nos rodean. Es lo contrario de la complacencia física y moral”.
Luego señala que le parece un poco falso cuando los deportistas hablan de “retarse a si mismo” y apunta:”Pese a que cada uno tiene sus propias formas de motivación, nos gusta competir, y eso significa vencer a alguien y no solamente conseguir un logro personal”.
“Obviedades como que ganar es “lo único” que cuenta son tan banales como las que afirman que ganar no importa en absoluto. Lo que nos importa es como desarrollar nuestro propio sistema de agresividad controlada para hacer mejor lo que hacemos. La agresividad en ese contexto significa dinamismo, innovación, mejoras, valor, riesgo, y el propósito de pasar a la acción. Hemos de aprender la importancia de desequilibrar la situación y tomar la iniciativa. Para hacer una tortilla hay que romper unos cuantos huevos”. Palabra de Kasparov, ¿Es palabra sagrada?.
viernes, 20 de enero de 2012
El atacante siempre tiene ventaja
"La intuición y el instinto constituyen la base de nuestras decisiones, especialmente de las decisiones inmediatas que conforman nuestra cotidianidad". Así comienza Garry Kasparov su relato en el apartado "Ejercitar nuestra intuición", de su más que recomendable libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
Explica que no hay necesidad de analizar muchas cuestiones cotidiana como, por caso, porqué giramos a la izquierda y luego a la derecha camino al trabajo. Y dice que un jugador de ajedrez puede detectar un simple jaque mate en tres movimientos sin dudarlo, aunque nunca haya estado en esa posición en su vida.
No queremos analizar todas la decisiones, de modo que nos dejamos llevar por pautas que son fruto de la experiencia. "Son atajos que no tienen vuelta atrás, siempre que se limiten a las funciones básicas", indica para luego agregar: "Los problemas aparecen cuando empezamos a confiar en esos modelos para opciones vitales más sofisticadas. Ello reprime la creatividad y nos conduce a una actitud de un enfoque único para tomar decisiones, y a aplicar los mismos modelos y soluciones de manera forzada para todos los problemas a los que nos enfrentamos.
Al referirse al ajedrez dice Kasparov que a menudo hablamos de normalmente capturas, u otras jugadas que modifican la posición de forma irrevocable. "Los movimientos del os peones siempre tiene esas características, por lo que han de pensarse muy detenidamente", afirma.
En este sentido dice que las normas en la vida no son tan claras como en el ajedrez:
"Como siempre -apunta- mi tendencia natural me ha llevado a equivocaciones por fiarme demasiado en la intuición y el optimismo. Las decisiones originadas por una forma de pensar positiva pueden no ser en absoluto más acertadas que las decisiones prudentes, pero lo que es seguro es que nos permiten aprender más de nuestros errores".
"Añade que seguir motivado e implicado en el proceso de toma de decisiones es crucial para mejorarlo. Una de las mejores formas de hacerlo es tomar la iniciativa, que nos presiona de manera positiva a desafiar a la competencia. "Me gusta decir que el atacante siempre tiene ventaja", concluye fiel a su estilo y modo de pensar.
Explica que no hay necesidad de analizar muchas cuestiones cotidiana como, por caso, porqué giramos a la izquierda y luego a la derecha camino al trabajo. Y dice que un jugador de ajedrez puede detectar un simple jaque mate en tres movimientos sin dudarlo, aunque nunca haya estado en esa posición en su vida.
No queremos analizar todas la decisiones, de modo que nos dejamos llevar por pautas que son fruto de la experiencia. "Son atajos que no tienen vuelta atrás, siempre que se limiten a las funciones básicas", indica para luego agregar: "Los problemas aparecen cuando empezamos a confiar en esos modelos para opciones vitales más sofisticadas. Ello reprime la creatividad y nos conduce a una actitud de un enfoque único para tomar decisiones, y a aplicar los mismos modelos y soluciones de manera forzada para todos los problemas a los que nos enfrentamos.
Al referirse al ajedrez dice Kasparov que a menudo hablamos de
En este sentido dice que las normas en la vida no son tan claras como en el ajedrez:
"Como siempre -apunta- mi tendencia natural me ha llevado a equivocaciones por fiarme demasiado en la intuición y el optimismo. Las decisiones originadas por una forma de pensar positiva pueden no ser en absoluto más acertadas que las decisiones prudentes, pero lo que es seguro es que nos permiten aprender más de nuestros errores".
"Añade que seguir motivado e implicado en el proceso de toma de decisiones es crucial para mejorarlo. Una de las mejores formas de hacerlo es tomar la iniciativa, que nos presiona de manera positiva a desafiar a la competencia. "Me gusta decir que el atacante siempre tiene ventaja", concluye fiel a su estilo y modo de pensar.
viernes, 13 de enero de 2012
Kasparov: ¿Cuánta información necesitamos en ajedrez?
Al meditar sobre cuánta información necesitamos, Garry Kasparov dice que en primer lugar hay que “distinguir entre información y proceso”, a la vez que agrega: “Puede que pongamos un énfasis excesivo en la recopilación de datos y su análisis. Personas inteligentes con la información correcta también puede llegar a conclusiones erróneas si trabajan con esos datos de forma equivocada”.
En su recomendable libro “Cómo la vida imita al ajedrez”, el “Águila de Bakú” apunta a que en el ajedrez “abarcar demasiado consiste en considerar todos los movimientos posibles, en lugar de reducir sensiblemente las opciones prácticamente desde el principio”.
Después de extenderse sobre este punto (con jugosos consejos), dice que hay dos modelos de decisión: Escoger cualquier jugada que haya sido examinada a fondo simplemente porque la conocemos mejor o, segundo, dejarnos llevar por los nervios y optar por lo nuevo y desconocido.
“El problema –indica Kasparov- será que tendremos que decidir si la nueva inspiración es mejor que las líneas que ya hemos analizados".
Se explaya luego sobre le modo de hacer las cosas, el pensamiento de los aspirantes, y la necesidad de ejercitar nuestra intuición. Pero esto último será considerado en nuestra próxima entrada relativa a este capítulo.
En su recomendable libro “Cómo la vida imita al ajedrez”, el “Águila de Bakú” apunta a que en el ajedrez “abarcar demasiado consiste en considerar todos los movimientos posibles, en lugar de reducir sensiblemente las opciones prácticamente desde el principio”.
Después de extenderse sobre este punto (con jugosos consejos), dice que hay dos modelos de decisión: Escoger cualquier jugada que haya sido examinada a fondo simplemente porque la conocemos mejor o, segundo, dejarnos llevar por los nervios y optar por lo nuevo y desconocido.
“El problema –indica Kasparov- será que tendremos que decidir si la nueva inspiración es mejor que las líneas que ya hemos analizados".
Se explaya luego sobre le modo de hacer las cosas, el pensamiento de los aspirantes, y la necesidad de ejercitar nuestra intuición. Pero esto último será considerado en nuestra próxima entrada relativa a este capítulo.
viernes, 6 de enero de 2012
En ajedrez la flexibilidad es la prioridad máxima
"Los procesos que pasamos hasta llegar a una conclusión tienen poco que ver con el contenido de las propias decisiones". Así arranca Garry Kasparov el apartado "Proceso vesus satisfacción", de su maravilloso libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
Después de reflexionar sobre las decisiones triviales y las muy importantes, dice que cualquier cambio que hagamos tendrá su repercusión en todas las facetas de nuestra vida y, en consecuencia, "nuestra forma de tomar decisiones puede ser apropiada para un aspecto de nuestra vida, pero no para otro".
Seguidamente cuenta que su estilo en el tablero de ajedrez "siempre fue agresivo y dinámico, y eso se puede trasladar directamente a mis incursiones en la política ajedrecística y los negocios con, todo hay que decirlo, mucho menos éxito"
"La razón de que jugase un ajedrez agresivo y creyera que no era necesario tomar un desvío es que era un ganador. Trabajaba sin descanso y sólo necesitaba efectuar pequeños ajustes cuando la situación lo requería. Tratamos de adpatar nuestro estilo natural a lo que hacemos (y viceversa) porque al final la realidad objetiva, vencer, triunfar, es lo más importante", reflexiona con contundencia y autoridad.
Inmediatamente hace una autocrítica de las acciones que ha hecho en política y reconoce que "los movimientos que he de hacer no concuerdan tan perfectamente con mi carácter como lo hacían cuando jugaba al ajedrez". Esta es otra lección que he aprendido del ajedrez: la flexibidad es la prioridad máxima", sentencia.
Después de reflexionar sobre las decisiones triviales y las muy importantes, dice que cualquier cambio que hagamos tendrá su repercusión en todas las facetas de nuestra vida y, en consecuencia, "nuestra forma de tomar decisiones puede ser apropiada para un aspecto de nuestra vida, pero no para otro".
Seguidamente cuenta que su estilo en el tablero de ajedrez "siempre fue agresivo y dinámico, y eso se puede trasladar directamente a mis incursiones en la política ajedrecística y los negocios con, todo hay que decirlo, mucho menos éxito"
"La razón de que jugase un ajedrez agresivo y creyera que no era necesario tomar un desvío es que era un ganador. Trabajaba sin descanso y sólo necesitaba efectuar pequeños ajustes cuando la situación lo requería. Tratamos de adpatar nuestro estilo natural a lo que hacemos (y viceversa) porque al final la realidad objetiva, vencer, triunfar, es lo más importante", reflexiona con contundencia y autoridad.
Inmediatamente hace una autocrítica de las acciones que ha hecho en política y reconoce que "los movimientos que he de hacer no concuerdan tan perfectamente con mi carácter como lo hacían cuando jugaba al ajedrez". Esta es otra lección que he aprendido del ajedrez: la flexibidad es la prioridad máxima", sentencia.
lunes, 2 de enero de 2012
Garry Kasparov: el ajedrez y el proceso de la toma de decisiones
"Saber y hacer son dos cosas distintas" Carl Von Clausewitz.
Sigo deleitándome con la lectura del libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
En su capítulo 12, Garry Kasparov se mete de lleno el proceso de la toma de decisiones: "Tras haber preparado, planeado, analizado calculado y evaluado, hemos de escoger el rumbo de la acción", afirma.
Dice que tomamos decisiones a toda hora del día, y son muy pocas las que requieren una preparación especial o el desarrollo de una estrategia. específica.
Luego habla de su propia formación en una atmósfera doméstica "mezcla del rígido pragmatismo de mi madre y, enfrentado a la creatividad paterna", y dice que para el resto de su familia y amigos más cercanos "la sabiduría convencional debía ponerse en duda, sin límites, todo debía se puesto en duda".´
"Ser un escéptico no significa necesariamente ser paranoico. Lo esencial es no dar nada por supuesto y cuestionarse los fuentes de información, así como la información misma". Tanto si seguimos las noticias en Fox News o en la CNN, debemos recordar que la forma en que nos presentan la información tiene un motivo. ¿Porqué han incluido ciertos detalles y han eliminados otros?. Pensar el porqué de que nos cuenten una historia puede ser más ilustrativo que la misma historia", aclara en seguida.
Finaliza esta parte apuntando que "el escepticismo de mi madre procedía más del rigor científico que de la desconfianza. A ella no le interesaba enseñarme cómo pensar, únicamente que cuestionara todo lo que oía".
Sigo deleitándome con la lectura del libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
En su capítulo 12, Garry Kasparov se mete de lleno el proceso de la toma de decisiones: "Tras haber preparado, planeado, analizado calculado y evaluado, hemos de escoger el rumbo de la acción", afirma.
Dice que tomamos decisiones a toda hora del día, y son muy pocas las que requieren una preparación especial o el desarrollo de una estrategia. específica.
Luego habla de su propia formación en una atmósfera doméstica "mezcla del rígido pragmatismo de mi madre y, enfrentado a la creatividad paterna", y dice que para el resto de su familia y amigos más cercanos "la sabiduría convencional debía ponerse en duda, sin límites, todo debía se puesto en duda".´
"Ser un escéptico no significa necesariamente ser paranoico. Lo esencial es no dar nada por supuesto y cuestionarse los fuentes de información, así como la información misma". Tanto si seguimos las noticias en Fox News o en la CNN, debemos recordar que la forma en que nos presentan la información tiene un motivo. ¿Porqué han incluido ciertos detalles y han eliminados otros?. Pensar el porqué de que nos cuenten una historia puede ser más ilustrativo que la misma historia", aclara en seguida.
Finaliza esta parte apuntando que "el escepticismo de mi madre procedía más del rigor científico que de la desconfianza. A ella no le interesaba enseñarme cómo pensar, únicamente que cuestionara todo lo que oía".
lunes, 19 de diciembre de 2011
¿Quién no arruinó una brillante partida de ajedrez por un error en el final?
"Si los jugadores sobreviven a la pólvora y a las llamas, y a los envites y contraenvites de la fase intermedia, llegaremos a la fase final". Así comienza Gary Kasparov a hablarnos de esta etapa de la partida en su libro "Cómo la vida imita al ajedrez". Por cierto una obra que recomiendo comprar.
Cuando quedan pocas piezas sobrevivientes y este período del encuentro es considerado por la mayoría como "básicamente un ejercicio matemático", hay menos imaginación y más cálculo. Pero esto no quiere decir que todo esté predeterminado.
Fiel al esquema del libro, Kasparov aprovecha para meter otro bocadillo y lo compara con un acontecimiento histórico. Veamos: "El final de la partida representa el tratado de las negociaciones tras el final de la batalla. Talleyrand, maestro de las fases finales, fue capaz de salvar a Francia de la desmembración en el Congreso de Viena (1814-1815), después de maniobrar hábilmente para que Napoleón fuera apartado del poder. Tras la caída de su líder, Francia era una nación ocupada y desacreditada, que apenas tenía esperanzas de influir en el Congreso que modeló Europa después de las guerras napoleónicas.Y aún así, Talleyran consiguió dividir a las fuerzas aliadas vencedoras y crear nuevas alianzas que preservaron básicamente las fronteras territoriales de Francia.
Volviendo al ajedrez, indica el Aguila de Bakú que "también " puede darse la trayectoria opuesta. Hay pocas cosas más amargas que jugar una apertura potente, una fase intermedia brillante, y luego ver evaporarse la victoria por un movimiento equivocado en la fase final". ¿A quién no nos sucedió algo parecido alguna vez?
Cuando quedan pocas piezas sobrevivientes y este período del encuentro es considerado por la mayoría como "básicamente un ejercicio matemático", hay menos imaginación y más cálculo. Pero esto no quiere decir que todo esté predeterminado.
Fiel al esquema del libro, Kasparov aprovecha para meter otro bocadillo y lo compara con un acontecimiento histórico. Veamos: "El final de la partida representa el tratado de las negociaciones tras el final de la batalla. Talleyrand, maestro de las fases finales, fue capaz de salvar a Francia de la desmembración en el Congreso de Viena (1814-1815), después de maniobrar hábilmente para que Napoleón fuera apartado del poder. Tras la caída de su líder, Francia era una nación ocupada y desacreditada, que apenas tenía esperanzas de influir en el Congreso que modeló Europa después de las guerras napoleónicas.Y aún así, Talleyran consiguió dividir a las fuerzas aliadas vencedoras y crear nuevas alianzas que preservaron básicamente las fronteras territoriales de Francia.
Volviendo al ajedrez, indica el Aguila de Bakú que "también " puede darse la trayectoria opuesta. Hay pocas cosas más amargas que jugar una apertura potente, una fase intermedia brillante, y luego ver evaporarse la victoria por un movimiento equivocado en la fase final". ¿A quién no nos sucedió algo parecido alguna vez?
viernes, 9 de diciembre de 2011
Kasparov: La apertura es la fase más difícil de la partida de ajedrez
“Antes de la fase final de la partida, los dioses colocaron la fase intermedia” Siegbert Tarrasch
Despacito, despacito…. Sigo con la lectura del hermoso libro de Gary Kasparov “Cómo la vida imita al ajedrez”.
En el capítulo 11 al hablar de las fases de la partida dice que “la planificación y la innovación necesitan estar sólidamente enraizadas en el presente”, para enseguida agregar: “Esa es la única forma de saber hacía donde nos dirigimos. Debemos ser sensibles a la dirección que toman los acontecimientos y cuáles son las tendencias”.
En lo referente al ajedrez apunta que según la definición estándar, el final de la apertura llega cuando el rey se enroca y las piezas abandonan sus casillas iniciales., aunque indica que en esta época es “bastante inexacta”. La apertura es “mucho más que una movilización trivial de las fuerzas”, para añadir: “La apertura es la fase más difícil de la partida, especialmente en las competencias de primer nivel”.
Mucho terreno por explorar en las aperturas
Por supuesto habla de que la memorización rutinaria en las aperturas de ajedrez está lejos de comprensión real. “Sin saber POR QUÉ se hicieron todos esos movimientos, es difícil que sepamos cómo seguir, cuando la partida prescinda inexorablemente de sus antecedentes”, asegura.
También reflexiona que aunque el margen disminuye cada año, sigue habiendo mucho terreno para explorar y sugiere que la preparación de las aperturas exige tanto creatividad como dedicación.
Luego asegura que todos los factores que levan al ajedrez a la categoría de arte proceden de la fase intermedia.
Despacito, despacito…. Sigo con la lectura del hermoso libro de Gary Kasparov “Cómo la vida imita al ajedrez”.
En el capítulo 11 al hablar de las fases de la partida dice que “la planificación y la innovación necesitan estar sólidamente enraizadas en el presente”, para enseguida agregar: “Esa es la única forma de saber hacía donde nos dirigimos. Debemos ser sensibles a la dirección que toman los acontecimientos y cuáles son las tendencias”.
En lo referente al ajedrez apunta que según la definición estándar, el final de la apertura llega cuando el rey se enroca y las piezas abandonan sus casillas iniciales., aunque indica que en esta época es “bastante inexacta”. La apertura es “mucho más que una movilización trivial de las fuerzas”, para añadir: “La apertura es la fase más difícil de la partida, especialmente en las competencias de primer nivel”.
Mucho terreno por explorar en las aperturas
Por supuesto habla de que la memorización rutinaria en las aperturas de ajedrez está lejos de comprensión real. “Sin saber POR QUÉ se hicieron todos esos movimientos, es difícil que sepamos cómo seguir, cuando la partida prescinda inexorablemente de sus antecedentes”, asegura.
También reflexiona que aunque el margen disminuye cada año, sigue habiendo mucho terreno para explorar y sugiere que la preparación de las aperturas exige tanto creatividad como dedicación.
Luego asegura que todos los factores que levan al ajedrez a la categoría de arte proceden de la fase intermedia.
viernes, 21 de octubre de 2011
Las ventajas y problemas que trae aparejada la innovación en ajedrez
Siguiendo con la lectura y análisis del valioso libro “Cómo la vida imita al ajedrez”, de Garry Kasparov, me quedaron las siguientes reflexiones en lo referente a las innovaciones y novedades que se producen tanto en la vida como en el tablero escaqueado:
• La receta básica es impregnarnos, primero, de todos los aspectos del problema y, luego, identificar las preguntas que necesitan respuesta. Las mentes más creativas normalmente son las de quienes conocen mejor el problema que tienen entre manos.
• ¿Qué tenía esa gente que otros no tuvieran? ¿Por qué algunos jugadores, algunas personas, son más creativas que otras? En primer lugar comparten ciertas carencias de practicidad. En el tablero de ajedrez, eso es un problema, pero también es una ventaja para obtener nuevas ideas que una mente más firme pueda atemperar.
• Thomas Watson, fundador de IBM, dijo: Si quieres triunfar, dobla tu porcentaje de errores. Si no te equivocas al menos de vez en cuando es porque no estás corriendo los riesgos necesarios para ser un innovador.
• Igual que el principio de Darwin en la naturaleza, la innovación es prácticamente indispensable para la supervivencia. Para sobrevivir hay que seguir evolucionando.
• Internet es el paso siguiente en el camino del acceso universal a la información. Va camino de conseguir el acceso ilimitado e instantáneo a la suma de conocimiento de la humanidad.
• ¿Qué pasa con las consecuencias tanto negativas como positivas? ¿Qué significa para el desarrollo de la capacidad critica de nuestros hijos? Para su deseo de dedicar tiempo a estudiar un tema con detenimiento.
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• La receta básica es impregnarnos, primero, de todos los aspectos del problema y, luego, identificar las preguntas que necesitan respuesta. Las mentes más creativas normalmente son las de quienes conocen mejor el problema que tienen entre manos.
• ¿Qué tenía esa gente que otros no tuvieran? ¿Por qué algunos jugadores, algunas personas, son más creativas que otras? En primer lugar comparten ciertas carencias de practicidad. En el tablero de ajedrez, eso es un problema, pero también es una ventaja para obtener nuevas ideas que una mente más firme pueda atemperar.
• Thomas Watson, fundador de IBM, dijo: Si quieres triunfar, dobla tu porcentaje de errores. Si no te equivocas al menos de vez en cuando es porque no estás corriendo los riesgos necesarios para ser un innovador.
• Igual que el principio de Darwin en la naturaleza, la innovación es prácticamente indispensable para la supervivencia. Para sobrevivir hay que seguir evolucionando.
• Internet es el paso siguiente en el camino del acceso universal a la información. Va camino de conseguir el acceso ilimitado e instantáneo a la suma de conocimiento de la humanidad.
• ¿Qué pasa con las consecuencias tanto negativas como positivas? ¿Qué significa para el desarrollo de la capacidad critica de nuestros hijos? Para su deseo de dedicar tiempo a estudiar un tema con detenimiento.
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viernes, 14 de octubre de 2011
Todavía queda mucho campo para la originalidad en el ajedrez
Luego de razonar en relación al esfuerzo que exige conseguir la originalidad, Kasparov, en “Cómo la vida imita al ajedrez”, se mete de lleno en el tema de la innovación ó, como lo conocemos los ajedrecistas de la novedad teórica. De paso, reitero que a nadie le debe faltar este libro en su biblioteca.
¿Quién no soñó alguna vez con asombrar a un rival superior con una jugada que le diera el punto por su sorpresa?
El ajedrez es muy heterogéneo, diverso, sugestivo y complicado como para dogmatizar sobre las excepciones y la regla en los movimientos.
Kasparov resuelve este tema de una manera que, a mi, me pareció muy original.
Dice: “Cómo una ciudad, el ajedrez tiene sus avenidas principales y sus calles secundarias. Aún queda mucho campo para la originalidad en los caminos vírgenes, que también son los más arriesgados. ¿Qué escogemos, la seguridad de la calle Mayor o la incertidumbre de los callejones?", se pregunta.
Después de recorrer distintas posibilidades de cómo tratar de aprovechar el valor de la sorpresa en el tablero de ajedrez y compararla con el campo de batalla, “El Aguila de Bakú” da su opinión al respecto, coincidiendo con la de Robert “Bobby” Fischer cuando dijo: “Yo no creo en la psicología, yo creo en los buenos movimientos”.
En este sentido Kasparov afirma que “Nunca ha sido partidario de esconder mis emociones frente al tablero de ajedrez y, si se me ocurría una novedad interesante, no me importaba que mi rival lo supiera. Si era un movimiento bueno, el saberlo no podría ayudarlo”.
Una visión de la psicología frente al tablero que muchos jugadores tendrían que imitar, así nos evitaríamos en algunos torneos de ajedrez las ridículas puestas en escena que, algunas veces, lo único que consiguen es perjudicar a quien la implementa.

¿Quién no soñó alguna vez con asombrar a un rival superior con una jugada que le diera el punto por su sorpresa?
El ajedrez es muy heterogéneo, diverso, sugestivo y complicado como para dogmatizar sobre las excepciones y la regla en los movimientos.
Kasparov resuelve este tema de una manera que, a mi, me pareció muy original.
Dice: “Cómo una ciudad, el ajedrez tiene sus avenidas principales y sus calles secundarias. Aún queda mucho campo para la originalidad en los caminos vírgenes, que también son los más arriesgados. ¿Qué escogemos, la seguridad de la calle Mayor o la incertidumbre de los callejones?", se pregunta.
Después de recorrer distintas posibilidades de cómo tratar de aprovechar el valor de la sorpresa en el tablero de ajedrez y compararla con el campo de batalla, “El Aguila de Bakú” da su opinión al respecto, coincidiendo con la de Robert “Bobby” Fischer cuando dijo: “Yo no creo en la psicología, yo creo en los buenos movimientos”.
En este sentido Kasparov afirma que “Nunca ha sido partidario de esconder mis emociones frente al tablero de ajedrez y, si se me ocurría una novedad interesante, no me importaba que mi rival lo supiera. Si era un movimiento bueno, el saberlo no podría ayudarlo”.
Una visión de la psicología frente al tablero que muchos jugadores tendrían que imitar, así nos evitaríamos en algunos torneos de ajedrez las ridículas puestas en escena que, algunas veces, lo único que consiguen es perjudicar a quien la implementa.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
¿Se puede aprender a innovar en ajedrez?
El ejemplo de la enorme capacidad de trabajo de Thomas Edison es la clásica refutación del mito de “Eureka” de Newton, se deja deducir del capítulo 10 de “Cómo la vida imita al ajedrez”, de Gary Kasparov, en el cual se refiere a la innovación.
Después de una partida de ajedrez a los jugadores se les pregunta como se les ocurrió semejante idea. O como encontraron la jugada ganadora o, peor suelen interrogar sobre la razón de algún grueso error que lleva a la derrota.
Kasparov dice al inicio de este capítulo que “la creatividad es una de las muchas cualidades humanas que a menudo se define como algo innato o inmutable, algo con lo que uno hace, o que debe limitarse a envidiar en los demás. A menudo oímos hablar de alguien con la mente “fértil, rebosante de ideas” y no podemos menos de maravillarnos de la suerte de dicho individuo con tal material genético”.
Pero, después de examinar tanto el poder como las limitaciones de las innovaciones, dice que debemos preguntarnos si existen modos de mejorar alguna cuestión y apunta que ”todos y cada uno de los grandes descubrimientos son la suma de conocimientos previos, trabajo duro y reflexión sistemática”.
En lo que hace al ajedrez, dice que Steinitz contribuyó enormemente al desarrollo del juego.
“Sus textos del último tercio del siglo XIX fueron los primero en desmenuzar los componentes de una posición, y en elucidar las tramas de la estrategia. Steinitz racionalizó sus descubrimientos y a lo largo de su carrera los aplicó a sus partidas, transformando el caos del ajedrez romántico en orden científico”, afirma Kasparov.
Después de una partida de ajedrez a los jugadores se les pregunta como se les ocurrió semejante idea. O como encontraron la jugada ganadora o, peor suelen interrogar sobre la razón de algún grueso error que lleva a la derrota.
Kasparov dice al inicio de este capítulo que “la creatividad es una de las muchas cualidades humanas que a menudo se define como algo innato o inmutable, algo con lo que uno hace, o que debe limitarse a envidiar en los demás. A menudo oímos hablar de alguien con la mente “fértil, rebosante de ideas” y no podemos menos de maravillarnos de la suerte de dicho individuo con tal material genético”.
Pero, después de examinar tanto el poder como las limitaciones de las innovaciones, dice que debemos preguntarnos si existen modos de mejorar alguna cuestión y apunta que ”todos y cada uno de los grandes descubrimientos son la suma de conocimientos previos, trabajo duro y reflexión sistemática”.
En lo que hace al ajedrez, dice que Steinitz contribuyó enormemente al desarrollo del juego.
“Sus textos del último tercio del siglo XIX fueron los primero en desmenuzar los componentes de una posición, y en elucidar las tramas de la estrategia. Steinitz racionalizó sus descubrimientos y a lo largo de su carrera los aplicó a sus partidas, transformando el caos del ajedrez romántico en orden científico”, afirma Kasparov.
martes, 13 de septiembre de 2011
La dignidad y el sentido del humor de Erich Eliskases
Por Juan Antonio Castro Torres (*)
Ultima entrega de esta serie. ¡Gracias Picho!
El Caballero del Ajedrez Erich Gottlieb Eliskases tenía un profundo sentido de la dignidad propia y lo hacía conocer con un gran sentido del humor. Un simple ejemplo. Permitía sin enfado que los dirigentes lo distinguieran abonando la cuenta cuando compartían un almuerzo o una cena en el transcurso de los distintos torneos de los que participaba. Pero, de tanto en tanto, él se hacía cargo del gasto, explicando con firmeza y convicción “si…si…es bueno que los dirigentes del ajedrez abonen nuestros gastos, especialmente cuando se trata de ajedrecistas que tienen pocos recursos, pero, en mi caso, yo también tengo mi dinero y quiero utilizarlo, al menos para que lo sepan, de tanto en tanto…”
Sentía nuestro maestro un gran afecto por Héctor Luis González, en aquellos años presidente de la Unión Cordobesa de Ajedrez (UCA) y representante argentino ante la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Le preocupaba la vida hiperactiva que llevaba el famoso y querido “avión”. No era para menos. González, de la misma manera que no paraba de cumplir en sus múltiples ocupaciones laborales y sociales, no tenía medida para comer, pese a que era diabético y con peligrosa tendencia a engordar desmesuradamente. Era capaz de liquidar en un santiamén tres o cuatro platos de ravioles con pollo, seguido de un suculento faisán trufado y, de postre, media torta de chocolate y crema pastelera, bien regada con vino mistela. Eso sí, al café lo endulzaba con sacarina, mientras no paraba de contar alguna anécdota relacionada con el ajedrez. Además fumaba más que un murciélago y su organismo sobre exigido, de tanto en tanto, le daba un buen susto, pero no escarmentaba ni dejaba de andar a mil. Al término de los entretenidos comentarios de un match por el título del mundo, que se habían escenificados en un colmado teatro de Córdoba, como máxima autoridad del ajedrez, González dirigiéndose al público con todo su inigualable histrionismo resaltó el acontecimiento, destacó la presencia de los maestros y sus aportes al conocimiento rematando: “probablemente para el próximo match por el título mundial muchos de nosotros ya no estaremos en este mundo pero, afortunadamente, el ajedrez siempre tendrá grandes maestros como Erich Eliskases para que nos ayuden a comprenderlo…” Eliskases, en el estrado, asentía en silencio, circunspecto, y, mientras el público aplaudía a rabiar, cerrando un ojo, en voz muy baja, solo para que escucharan los que estaban cerca, señaló “si…si…si, si el señor González no se cuida y sigue haciendo esa vida que lleva es posible que no llegue al próximo match, si...si señor”. Y el “avión”, efectivamente, se le adelantó varios años en la partida, pese a ser más joven que el maestro. A los dos todavía los extrañamos una enormidad, tanto en el ajedrez como en la vida, por eso el merecido recuerdo.
(*) Periodista, escritor y MI (ICCF)
Eliskases: Un comentarista por el campeonato del mundo
Eliskases: Su Universal sabiduría jerarquizó el ajedrez
Ultima entrega de esta serie. ¡Gracias Picho!
El Caballero del Ajedrez Erich Gottlieb Eliskases tenía un profundo sentido de la dignidad propia y lo hacía conocer con un gran sentido del humor. Un simple ejemplo. Permitía sin enfado que los dirigentes lo distinguieran abonando la cuenta cuando compartían un almuerzo o una cena en el transcurso de los distintos torneos de los que participaba. Pero, de tanto en tanto, él se hacía cargo del gasto, explicando con firmeza y convicción “si…si…es bueno que los dirigentes del ajedrez abonen nuestros gastos, especialmente cuando se trata de ajedrecistas que tienen pocos recursos, pero, en mi caso, yo también tengo mi dinero y quiero utilizarlo, al menos para que lo sepan, de tanto en tanto…”
Sentía nuestro maestro un gran afecto por Héctor Luis González, en aquellos años presidente de la Unión Cordobesa de Ajedrez (UCA) y representante argentino ante la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Le preocupaba la vida hiperactiva que llevaba el famoso y querido “avión”. No era para menos. González, de la misma manera que no paraba de cumplir en sus múltiples ocupaciones laborales y sociales, no tenía medida para comer, pese a que era diabético y con peligrosa tendencia a engordar desmesuradamente. Era capaz de liquidar en un santiamén tres o cuatro platos de ravioles con pollo, seguido de un suculento faisán trufado y, de postre, media torta de chocolate y crema pastelera, bien regada con vino mistela. Eso sí, al café lo endulzaba con sacarina, mientras no paraba de contar alguna anécdota relacionada con el ajedrez. Además fumaba más que un murciélago y su organismo sobre exigido, de tanto en tanto, le daba un buen susto, pero no escarmentaba ni dejaba de andar a mil. Al término de los entretenidos comentarios de un match por el título del mundo, que se habían escenificados en un colmado teatro de Córdoba, como máxima autoridad del ajedrez, González dirigiéndose al público con todo su inigualable histrionismo resaltó el acontecimiento, destacó la presencia de los maestros y sus aportes al conocimiento rematando: “probablemente para el próximo match por el título mundial muchos de nosotros ya no estaremos en este mundo pero, afortunadamente, el ajedrez siempre tendrá grandes maestros como Erich Eliskases para que nos ayuden a comprenderlo…” Eliskases, en el estrado, asentía en silencio, circunspecto, y, mientras el público aplaudía a rabiar, cerrando un ojo, en voz muy baja, solo para que escucharan los que estaban cerca, señaló “si…si…si, si el señor González no se cuida y sigue haciendo esa vida que lleva es posible que no llegue al próximo match, si...si señor”. Y el “avión”, efectivamente, se le adelantó varios años en la partida, pese a ser más joven que el maestro. A los dos todavía los extrañamos una enormidad, tanto en el ajedrez como en la vida, por eso el merecido recuerdo.
(*) Periodista, escritor y MI (ICCF)
Eliskases: Un comentarista por el campeonato del mundo
Eliskases: Su Universal sabiduría jerarquizó el ajedrez
domingo, 4 de septiembre de 2011
Kasparov, la Termodinámica y el Ajedrez
La lectura del libro "Cómo la vida imita al Ajedrez", de Garry Kasparov, me sigue brindando agradables sorpresas. Ahora utiliza las leyes de la termodinámica para hacer elucubraciones con la vida y el Ajedrez.
De arranque se despacha con esto: "La primera ley de la termodinámica nos dice que la cantidad total de energía en un sistema es una constante, es decir que, si trasladamos energía a otro terreno, perderemos una cantidad equivalente. Lo que significa que la energía no puede crearse ni destruirse espontáneamente, únicamente transferirse de un lugar a otro, pasar de una forma a otra". ¿Y esto qué tiene que ver con el Ajedrez?, me sorprendí pensando apenas lo leí.
Rápidamente la redacción me saco de la duda y Kasparov me indicó que sobre el tablero los jugadores "intentamos romper esa ley y crear energía, incluso crear material". ¿Cómo es esto?. Te lo explica el Águila de Bakú así: "Si un peón llega al otro lado del tablero puede ´ascender´y convertirse en una pieza, incluso en otra reina " También aclara que no se puede tener dos reyes y, con humor, asegura que en el Ajedrez "se acepta la bigamia, pero la monarquía es absoluta".
Después de ejemplificar también con el material y el tiempo, como hace a lo largo de todo el libro "Cómo la vida imita al Ajedrez", trasalda esta ley de manera similar a una empresa.
"Una ventaja de reservas en metálico -material- se convierte en investigación de nuevos productos, o en primas para los empleados, o en más publicidad, o en modernizar unas fábrica", explica.
Para terminar con esta parte, dice que "si somos capaces de detectar y explotar un punto débil de la posición rival podemos intentar transformar nuestra posición para sacar partido de sus debilidades". En la vida y en el ajedrez.
De arranque se despacha con esto: "La primera ley de la termodinámica nos dice que la cantidad total de energía en un sistema es una constante, es decir que, si trasladamos energía a otro terreno, perderemos una cantidad equivalente. Lo que significa que la energía no puede crearse ni destruirse espontáneamente, únicamente transferirse de un lugar a otro, pasar de una forma a otra". ¿Y esto qué tiene que ver con el Ajedrez?, me sorprendí pensando apenas lo leí.
Rápidamente la redacción me saco de la duda y Kasparov me indicó que sobre el tablero los jugadores "intentamos romper esa ley y crear energía, incluso crear material". ¿Cómo es esto?. Te lo explica el Águila de Bakú así: "Si un peón llega al otro lado del tablero puede ´ascender´y convertirse en una pieza, incluso en otra reina " También aclara que no se puede tener dos reyes y, con humor, asegura que en el Ajedrez "se acepta la bigamia, pero la monarquía es absoluta".
Después de ejemplificar también con el material y el tiempo, como hace a lo largo de todo el libro "Cómo la vida imita al Ajedrez", trasalda esta ley de manera similar a una empresa.
"Una ventaja de reservas en metálico -material- se convierte en investigación de nuevos productos, o en primas para los empleados, o en más publicidad, o en modernizar unas fábrica", explica.
Para terminar con esta parte, dice que "si somos capaces de detectar y explotar un punto débil de la posición rival podemos intentar transformar nuestra posición para sacar partido de sus debilidades". En la vida y en el ajedrez.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Recuerdo al máximo dirigente del ajedrez local
Héctor Luis "Avión" González
Hace 23 años (6/8/88) nos atravesó el dolor de perderlo. Hoy, desde el ajedrez, descubro la alegría de tenerlo presente. ¿De quién hablo? De Héctor Luis González, uno de mis mejores amigos (así que no me pidan objetividad), más conocido como “el Avión” o “el Gordo”. Hace unos días, en la zona de tribunales encontré a un grupo de abogados que no dejaba de recordar sabrosos relatos de su actividad como martillero público. Y ayer nomás tenores, sopranos y barítonos me explicaban en los pasillos del Teatro Libertador San Martín sobre sus conocimientos de opera y música clásica. Y como para dejar bien marcada su polifacética y proficua vida, no puedo dejar de recordar mi encuentro hace unos años con viejos dirigentes de los clubes Palermo y Lavalle en un bar del populoso barrio San Vicente (“La República”) en la ciudad de Córdoba. Estos memoriosos evocaban y revivían su paso como técnico de fútbol o boxeador amateur.
Naturalmente, en el ambiente que más lo echo de menos es en el ajedrez ¡Y no es para menos!
Fue un enamorado del juego ciencia, que lo atesoró como periodista, jugador, dirigente y docente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) .
Llegó a militar en la primera categoría de la Unión Cordobesa de Ajedrez (UCA), entidad que lo tuvo como dinámico dirigente y que lo catapultó a la vicepresidencia de la Federación Argentina de Ajedrez (FADA) y a la organización de un un sinnúmero de torneos de categoría, como un certamen panamericano y el campeonato mundial de Cadetes en la localidad de Embalse, en nuestra provincia. Asimismo, su inagotable voluntad lo llevó a realizar torneos de gran importancia como los famosos “Centro República” y a “ponerse al hombro” gran parte de la Olimpíada de Ajedrez de 1978, cuando su máxima autoridad, Rodolfo Zanlungo, desapareció por acción de la lucha interna de la maldita dictadura que nos oprimía en ese tiempo.
Que mi memoria recuerde, fue uno de los pocos dirigentes que defendió a ultranza los derechos de los jugadores del interior del país. Guillermo y Edith Soppe, Luis Marcos Bronstein, Raúl Monier Fabián Moscovich, y Sandra Villegas, entre muchos otros, deben estar eternamente agradecidos de sus gestiones.
Evoco que como periodista especializado en ajedrez “el avión” concretó los tradicionales comentarios de distintos matches por el campeonato mundial. En 1972, en un salón del matutino LA VOZ DEL INTERIOR, en Avenida Colón 39, comentó junto al múltiple campeón de Córdoba Osvaldo Bazán el mactch Fischer - Spasski, al que concurrían diariamente miles de entusiastas ajedrecistas.
No sólo eso, aprovechó sabiamente este episodio para organizar un torneo únicamente para aficionados, que reunió a 641 jugadores no federados, el más grande de esta especialidad en toda la historia del ajedrez local, nacional y sudamericana. Este evento sirvió para que surgieran muchas de las futuras figuras del juego ciencia local (pero esto será motivo de otra nota).
Después siguieron los comentarios de los matches de ajedrez Karpov - Korchoni y Kasparov -Karpov, acompañado de jugadores de primera categoría y, especialmente, con el jerarquizado aporte del Gran Maestro Internacional Erich Eliskases, (Un Caballero del Ajedrez) quien vivió en nuestra ciudad desde la década del 50 hasta su desaparición física.
Además de sus brillantes columnas periodísticas, escribió varias obras de ajedrez entre las que se destacó "El estilo tenaz de Víctor Korchnoi.
En definitiva, desde el periodismo, la docencia, la dirigencia o cualquier otra actividad (también fue comerciante y estudiante de “la teoria del juego”) lo hizo apasionadamente. Y por si esto fuera poco, absolutamente todo lo desempeñó con la sutileza de un humor irrepetible.
“Avión” en mi mente y en mi corazón siempre estarás presente.
lunes, 22 de agosto de 2011
La estructura y el espacio en el ajedrez
Para no perder la perspectiva global en el análisis de una partida de ajedrez, es una buena opción poner una posición sin indicarle a los alumnos a quién le toca jugar. Palabra más, palabra menos esto es lo que sugiere Garry Kasparov en el capítulo 9 del libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
"Detener la partida a tiempo es un método útil para enseñar a los estudiantes a evaluar factores cualitativos como la estructura y el espacio. Mostrar una posición de ajedrez sin revelar a quien le toca mover primero parece absurdo", apunta "El Águila de Bakú", para enseguida agregar: "Si el objetivo real es decidir el mejor movimiento, ¿no es esencial saber a quién le toca jugar? La razón de esta técnica es precisamente eliminar la ansiedad de decidir el siguiente movimiento y ser capaz de apreciar los elementos sutiles que están en juego en el tablero" de ajedrez, explica.
También expresa que esta técnica de aislamiento se utiliza en las escuelas de negocios para instruir a los alumnos acerca de distintos métodos para evaluar una empresa o caso práctico.
Luego escribe de las variadas aventuras y desventuras en la industria de Internet, en un portal de ajedrez, que le dejaron algunas "cicatrices y magulladuras" y que lo llevó a descubrir cómo muchos tomamos decisiones. "Escogemos la probabilidad que nos parece mejor y no lanzamos a ella, sin apenas considerar las alternativas", dice y añade: " Fácilmente quedamos atrapados buscando opciones en lugar de hacer un análisis en función de las necesidades que nos indique cuál es la alternativa mejor".
"Detener la partida a tiempo es un método útil para enseñar a los estudiantes a evaluar factores cualitativos como la estructura y el espacio. Mostrar una posición de ajedrez sin revelar a quien le toca mover primero parece absurdo", apunta "El Águila de Bakú", para enseguida agregar: "Si el objetivo real es decidir el mejor movimiento, ¿no es esencial saber a quién le toca jugar? La razón de esta técnica es precisamente eliminar la ansiedad de decidir el siguiente movimiento y ser capaz de apreciar los elementos sutiles que están en juego en el tablero" de ajedrez, explica.
También expresa que esta técnica de aislamiento se utiliza en las escuelas de negocios para instruir a los alumnos acerca de distintos métodos para evaluar una empresa o caso práctico.
Luego escribe de las variadas aventuras y desventuras en la industria de Internet, en un portal de ajedrez, que le dejaron algunas "cicatrices y magulladuras" y que lo llevó a descubrir cómo muchos tomamos decisiones. "Escogemos la probabilidad que nos parece mejor y no lanzamos a ella, sin apenas considerar las alternativas", dice y añade: " Fácilmente quedamos atrapados buscando opciones en lugar de hacer un análisis en función de las necesidades que nos indique cuál es la alternativa mejor".
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