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jueves, 10 de mayo de 2012

Da Cessole: una versión sobre el ajedrez completamente fabulosa

Ya nos hemos referido al libro de Alfonso el Sabio e hicimos notar que, luego de muchos años de ser visto con recelo, el ajedrez pasó a ser utilizado como parábola de la vida humana, con intención moralizante.
Esta valorización del juego, entendido ahora en una doble dimensión lúdica y simbólica, alcanza su máxima expresión en una obra titulada “Líber de Móribus hóminum et offídis nobilium super ludo scacchórum”. o sea “Libro sobre las costumbres de los hombres y los oficios de los nobles, a partir del juego de ajedrez”. Su autor fue un monje dominico llamado Jacopo da Cessole, que predicó a fines del siglo trece y a comienzos del catorce, y cuyos sermones, recogidos por sus discípulos, constituyen el libro. Conocido en toda Europa por medio de manuscritos, fue editado en 1473, es decir, apenas veinticinco años después de que Gutenberg inventara la imprenta. El libro se tradujo a varios idiomas y fue, durante siglos, la obra capital de la literatura ajedrecística, contribuyendo enormemente a la difusión del juego.
Cabe destacar que, como lo hemos mencionado en notas anteriores, Italia se convirtió, junto con España, en foco de irradiación del ajedrez. Esto, no puede sorprender a nadie, si se repara en que Dante Alighieri, el inmortal autor de “La divina comedia”, fue contemporáneo de Jacopo da Cessole, y si se recuerda que Italia estaba destinada a ser, cien años más tarde, la cuna del Renacimiento. El juego, en particular, había llegado por diferentes vías, entre las cuales debemos señalar la vinculación con España, el comercio con el cercano Oriente y la conquista de Sicilia por los normandos.
“El libro sobre las costumbres de los hombres y los oficios nobles, a partir del juego de ajedrez”, sintéticamente llamado “Ludus “Scacchorum”, está dividido en cuatro tratados. El primero de ellos comprende tres capítulos, donde se narra la invención del juego y se explican sus fundamentos morales. El segundo abarco cinco capítulos, dedicados a la significación del rey, de la reina, los alfiles, los caballos y las torres, que son los nobles. Recalquemos que es la primera vez que se llama “reina” a la pieza originalmente conocida como “ministro”, y que los alfiles, si bien mantienen su denominación árabe, ya son similares a los “obispos”. El tercer tratado, de ocho capítulos, se refiere a la gente común, el pueblo, o sean los peones; y el cuarto también de ocho capítulos, expone el movimiento de las distintas piezas. Una recapitulación y un epílogo, cierran el volumen.
La popularidad de esta curiosa obra se debió, sobre todo, al ingenio del fray Jacobo da Cessole para comparar las distintas piezas con los personajes de la vida real. Se trata, claro está, de los personajes de aquella época, vistos a través de una organización social que hoy nos resulta difícil de entender. Así, por ejemplo, cada peón figura determinada clase de trabajadores, ocupados en los oficios que la moral de la edad media reservaba a los plebeyos, por juzgarlos indignos o impropios de la nobleza. Sorprende hallar a los escribanos en la misma categoría que los tenderos, y a los cirujanos y boticarios, asimilados a los herreros y los labradores.
Da Cessole brinda una versión sobre el ajedrez, completamente fabulosa y carente de todo sustento histórico.

miércoles, 25 de abril de 2012

Disputa por un suntuoso juego de ajedrez

La expansión del ajedrez hacia el centro de Europa, en la temprana Edad Media, se produjo desde dos fuentes de irradiación: la más importante fue, sin dudas, España bajo el dominio de los árabes, pero no debe olvidarse la influencia de los vikingos desde el noroeste, es decir, desde los países escandinavos. Como siempre, el avance de la civilización trajo consigo el progreso del ajedrez.
Claro que, en realidad, no puede hablarse de una civilización propia de los comienzos del Medioevo, ya que el primer milenio sorprendió a la mayor parte de Europa en un estado de semibarbarie, con pueblos proclives a las más groseras supersticiones, carentes de toda instrucción, y con gobernantes que -salvo honrosas excepciones- tampoco conocían ni las artes ni la filosofía clásicas, sepultadas tras el derrumbe del Imperio Romano de Occidente.
Esa es la causa por la cual tuvieron que ser los árabes, dueños de una cultura oriental que se desplazaba hacia el oeste, quienes dejaron y propulsaron el ajedrez, junto con las matemáticas, la química y el pensamiento especulativo. Al contrario de lo que ocurría con los reyes europeos de la época, los califas eran con frecuencia poetas y filósofos, y sus actitudes elegantes contrastaban con la fiereza y la rusticidad de los monarcas cristianos. No faltan episodios históricos, regidos por los escritores de aquellos tiempos, que ponen de manifiesto que algunos soberanos árabes no era precisamente guerreros heroicos, aunque si, eximios ajedrecistas.
Se cuenta que el califa Al-Mutamid, que reinó en Sevilla desde 1040 hasta 1090, era no sólo aficionado al Shatranj sino también afecto a todas las manifestaciones del espíritu. En su corte jugó y enseñó un gran maestro llamado Ibn-Ammar, contratado por el soberano para perfeccionar sus nociones de ajedrez. Sucedió que el rey de Castilla y de León, Alfonso VI, se propuso acabar con el dominio de los moros en Sevilla y, al frente de un poderos ejército, puso sitio a la ciudad en el año 1078. El ajedrecista Ibn-Ammar, que gracias a su talento para el juego se había convertido, con el correr del tiempo en ministro y consejero del califa, concibió entonces una original maniobra para eludir la batalla. El astuto maestro conocía el interés de Alfonso VI por el ajedrez, y también su codicia; por otra parte, tenía confianza en su propia superioridad como ajedrecista. Hizo fabricar, entonces, un deslumbrante tablero y una estupendas piezas, empleando ébano, marfil y sándalo y poniendo a trabajar a los mejores artífices de la corte. Enarboló luego la bandera blanca y pidió ser recibido por el rey enemigo, a quien desafió a jugar una partida: Si Alfonso ganaba, el maravilloso tablero sería suyo, pero si era derrotado, debía conceder al árabe un deseo.
El rey, encandilado por el suntuoso juego, aceptó el reto; y como era de esperar, fue categoricamente batido por el experto maestro musulmán. Furioso, Alfonso, no tuvo más remedio que otorgar al ministro del califa lo que éste le pidió, que fue, lógicamente, el levantamiento del sitio a Sevilla. Así fue cómo se salvó Al Mutamid, pero la historia no concluye ahí: El rey español, al parecer, no era un buen deportista, y se vengó de la humillación sufrida duplicando los impuesto que debía pagar el califa....
En España nació igualmente la bibliografía ajedrecística, y los manuscritos llevaron la teoría del juego a toda Europa. Con el ajedrez, iban también las ciencias, las artes y la filosofía, lo que hizo posible, siglos después, el justamente llamado “renacimiento”.

lunes, 26 de marzo de 2012

Enorme prestigio de los maestros de ajedrez árabes

Sabemos ya que el ajedrez surgió en el siglo sexto, en la India, conde recibió el nombre de “chaturanga”, que pronto fue llevado a la antigua Persia, siendo denominado allí “chatrang”; y que, cuando el islamismo inicia su conquista del mundo conocido entre los años 650 y 800, los árabes adoptan el juego, lo rebautizan “shatranj” y lo estudian sistematicamente, convirtiéndolo en juego-ciencia.
De ahí en más, y por espacio de siete siglos, el ajedrez, permanecerá estrechamente ligado a la historia de la nación árabe y al crecimiento y posterior decadencia del imperio musulmán. Todavía a fines del siglo XV y principios del XVI, cuando ya el poderío moro se desvanece tras la caída de Granada en manos de los Reyes Católicos, algunos maestros árabes gozaban de enorme prestigio como eximios ajedrecistas. Mencionaremos sólo a dos.
Uno de ellos fue el célebre Aladino, a quien sus contemporáneos llamaron “Ali Shatranyi”, es decir, Alí el ajedrecista. Miembro de la corte del emperador mongol Timur, se sabe que jugaba varias partidas simultáneas a ciegas, con asombrosa habilidad, y ha dejado un bello manuscrito que contiene numerosos problemas de su invención. En el prólogo a esta obra, Aladino, expresa con encantadora modestia: “He puesto mi vida, desde que tenía quince años, entre los grandes maestros del ajedrez de mi tiempo, y desde esa época hasta ahora, en que he llegado a la madurez, he recorrido el mundo enterio y me he encontrado allí con muchos maestros de este arte, y he jugado con todos ellos, y gracias al favor del Altísimo, he salido siempre victoriosos”.-
El último de los grandes ajedrecista teóricos árabes fue Muhámad Sukáikar. También jugaba a ciegas y se cuenta que, en cierta ocasión, lo hizo contra el sultán Suláiman, en Estambul. Durante la partida, cambiando de lugar una pieza cuando le tocaba jugar a su rival. Al advertirlo, Sukáibar dijo “Bien. Ya que es el sultán quien me ha hecho esto, no tengo más remedio que aceptar la situación y seguir jugando lo mejor posible; pero, si mi adversario hubiera sido cualquier otro, yo habría acudido al sultán en demanda de justicia”.
Pero nos hemos adelantado mucho. Estamos en el siglo ocho, cuando los árabes invaden a Europa y llevan consigo el Shatranj, un juego todavía jóven y en el plena etapa de formación.
Como hemos vistos en notas anteriores, el Chaturanga indio, penetró a Rusia casi simultáneamente que a Persia. Pero esta limitada expansión posiblemente hubiera acabado con el juego, de no mediar la feliz circunstancia de su difusión en Europa Occidental, donde el ajedrez encontró mentes capaces de perfeccionar las reglas y hacer progresar al juego, dotándolo de la agilidad y el inagotable interés que adquiriría con el correr de los siglos.
Los árabes eran un pueblo guerrero y su religión les mandaba conquistar a los infieles y llevarles la palabra santa del Corán. Ya en siglo ocho, los califas están instalados en Granada, Córdoba y Sevilla, donde gobiernan sabiamente, realizan obras arquitectónicas que todavía hoy podemos admirar, como la Alhambra, y  convierten a España en el gran centro cultural de su tiempo. Un gran escritor ibérico, Vicente Blasco Ibáñez, ha dicho en su memorable novela “La Catedral”: “Era una expedición civilizadora más bien que una conquista (...) aquella cultura jóven y vigorosa, de rápido y asombroso crecimiento, que vencía apenas acababa de nacer; una civilización creada por el entusiasmo religioso del Profeta, que se había asimilado lo mejor del judaísmo y la cultura bizantina, llevando además consigo la gran tradición india, los restos de Persia y mucho de la misteriosa China. Era el Oriente que encontraba en Europa.-”
El Oriente, agregamos nosotros, traía la numeración decimal, el álgebra, la filosofía griega, la medicina, la química, la cosmología, la poesía rimada. Y traía también, el juego del ajedrez.
 

lunes, 19 de marzo de 2012

Actitudes reñidas con la ética en el ajedrez

El juego de ajedrez tiene una indudable jerarquía científica y también puede ser asimilado a un arte. Pero sigue siendo un juego y, en la práctica competitiva, existe una natural rivalidad entre ambas jugadores. Cada uno de ellos aspira a ganar la partida y esta ambición de triunfo da lugar, a veces, a actitudes reñidas con la ética.
Se trata de una debilidad humana, que no desmerece al ajedrez. Y, si tenemos sentido del humor, hasta puede resultarnos graciosa cierta picaresca, lo que no significa dejar de condenar las actitudes desleales.
Ya en el siglo XVI, por ejemplo, el español, Ruy López de Segura, virtual campeón del mundo, sugería algunas pequeñas trampas. Por ejemplo, hacer sentar al adversario de frente al sol, o alguna otra fuente de luz interna, cosa que resulta, como es obvio, muy molesta. Señalamos que Ruy López era sacerdote católico, pero en la época del Renacimiento.
Antes de inventarse los relojes de ajedrez, no había límite alguno para meditar cada jugada. Algunos maestros, cuando estaban en posición perdida, se quedaban entonces horas y horas frente al tablero, aparentando buscar el mejor movimiento. Y muchas veces, conseguían exasperar al rival e incluso, hacerlo abandonar una partida ganada. Este truco fue muy usado por maestros de primera línea, como el alemán Ludwing Paulsen.
Hay otras maniobras menos sutiles, a veces rayanas con la grosería. Una de las más comunes, es expirar el humo del cigarrillo sobre el tablero, sobre todo, cuando el adversario es alérgico al tabaco. Este recurso puede ser decisivo si, en vez de un cigarrillo, se fuma un maloliente cigarro de hoja. Para corregir esta falta de respeto, el reglamento castiga cualquier forma de molestia al rival, y el árbitro puede incluso quitarle el punto al infractor.
Como el jugador de ajedrez es, por regla general, una persona ingeniosa, ha concebido mil maneras de hacer trampas eludiendo el castigo reglamentario. Un gran maestro argentino, cuando estaba muy apremiado por el tiempo solía pedir un vaso de leche. Y, simulando un accidente, lo derramaba sobre el tablero, ocasionando un escándalo que obligaba a detener los relojes, reconstruir la posición, pasar en limpio las planillas, etc. Nuestro pícaro maestro aprovechaba todo este tiempo para analizar el juego; pero al advertir que estos accidentes se reiteraban, las autoridades de los torneos adoptaron los recaudos necesarios.
El desarrollo de la teoría ajedrecística, ha permitido la aparición de una forma exquisita de engaño, que escapa de toda penalidad reglamentaria. Consiste en publicar análisis de algunas líneas de juego, aconsejando determinados movimientos, pero conservando en secreto su refutación. Cuando un confiado maestro sigue las recomendaciones del autor del libro, jugando precisamente contra él, recibe una desagradable sorpresa. Un caso famoso es el de Victro Korchnoi, en una variante del gambito de rey: el yugoslavo Albin Planinc, en un torneo disputado en Moscú, jugó de acuerdo con los estudios del maestro soviético, y éste lo venció en apenas 20 movimientos.
Esta experiencia muestra que siempre es útil someter a la crítica propia, las opiniones ajenas. No solamente en ajedrez, sino también en todos los órdenes de la vida.
Planic -Korchnoi 
1. e4 e5 2. f4 exf4 3. Nf3 g5 4. h4 g4 5. Ne5 d6 6. Nxg4 Nf6 7. Nf2 Rg8 8. d4 Bh6 9. Nc3 Qe7 10. Nd3 Bg4 11. Be2 Bxe2 12. Qxe2 Nc6 13. Bxf4 Nxd4 14. Qf2 Nxe4 15. Nxe4 Qxe4+ 16. Kd1 -O-O 17. Bxh6 Rxg2 18. Qf1 Nxc2 19. Rc1 Qg4+ 0-1

miércoles, 15 de febrero de 2012

Descubre el encanto del ajedrez chino

Cuando el chaturanga, en el proceso de expansión desde la India, fue conocido en China, se produjo un fenómeno muy interesante, cual es la creación de un nuevo juego, impropiamente denominado “ajedrez chino”.
Sabemos que, desde tiempos muy remotos, los chinos jugaban al go y también a otro juego con piezas diferenciadas –tipo ajedrez- llamado “siang-chi”. Según Antonio van der Linde, que hace un más de un siglo escribió una “historia y literatura del ajedrez”, la expresión significa “juego de las figuras”. Al parecer, este juego tradicional, el siang-chi, unido al chaturanga que llegaba desde la India, dio nacimiento al “juego del río”, verdadera designación del “ajedrez chino”.
El tablero del ajedrez chino presenta la particularidad de que, entre ambas mitades del mismo, en sentido horizontal a los  jugadores, existe una franja divisoria llamada, precisamente, “río”, ambos bandos se hallan, entonces, separados por una imaginaria corriente de agua, una disposición frecuente en las batallas clásicas. Lo mismo que en el juego del go, las piezas no se colocan en el centro de las casillas sino en las intersecciones. De tal manera, el  tablero del ajedrez chino cuenta con nueve intersecciones horizontales y diez verticales, divididas en dos campos por el “río” central. Además, el sector que corresponde a nuestras casillas uno rey, dos rey, uno dama y dos dama, de cada lado, recibe el nombre de “ciudadela” o “fortaleza” y, como veremos a continuación, el rey y la dama no pueden salir de ese recinto.
Fichas grabadas
Las piezas no tienen diferentes formas, como en nuestro ajedrez. Sino que son fichas que llevan grabados el nombre de la figura correspondiente. Cada jugador dispone de dieciséis fichas, unas blancas y las otras rojas. El rey blanco se llama “gobernador” y el rey negro o rojo, “general”; se ubica en la intersección central de la primera línea, es decir, en el borde del tablero, entre las que serían nuestras casilla uno rey y uno dama.
Ambos reyes son flaqueados por los “consejeros, que hacen las veces de nuestra dama,  con el detalle de que son dos, se colocan también al borde del tablero más próximo a cada jugador, entre las casillas que en ajedrez individualizamos como uno rey y uno alfil rey, por una parte, y uno dama y uno alfil dama, por la otra. Al lado de cada consejero, y en dirección al correspondiente extremo del tablero, como en el ajedrez occidental, se ubican luego los caballos, y los “carros de guerra”, estos últimos equivalentes, como en el chaturanga, a las modernas torres. 
La segunda línea queda libre y, en la tercera, se ponen dos piezas enteramente originales de la China; los cañones. Su lugar es la intersección de las casillas dos torre, tres torres, dos caballo y tres caballo, en cada flanco. En la cuarta línea, por último, se ubican cinco soldados, o peones, dejando una intersección libre entre cada uno de ellos. 
El rey, llámese general o gobernador, puede moverse y capturar como en le ajedrez, pero sólo dentro de la ciudadela; la dama, o consejero, que como dije son dos, se desplazan sólo un paso en diagonal, como en el chatrung persa, y tampoco pueden abandonar la fortaleza: Son, por lo tanto,  piezas sumamente débiles. El movimiento de los alfiles es igual que en el chaturanga: en diagonal, dos intersecciones por vez, pero sin la facultad de saltar por encima de las otras piezas; además no pueden cruzar el río, únicamente se mueven dentro de su propio campo. Los caballos actúan como en el ajedrez, aunque con una diferencia fundamental: su movimiento se realiza en dos tiempos, primero se desplaza una intersección, horizontal o verticalmente, y en la jugada siguiente se aleja otra intersección en diagonal; en consecuencia, no puede saltar. Las torres tienen el movimiento que conocemos y, como en el chaturanga, son las piezas más poderosas del juego. 
Los cañones, por su parte, se mueven de la misma manera que las torres, pero sólo pueden capturar a una pieza enemiga situada detrás de otra pieza propia o rival, figurando así el disparo del cañón, que pasa por arriba las trincheras. En cuanto a los soldados, mientras están en su propio campo avanzan y capturan de a una intersección y siempre verticalmente; pero, cuando atraviesan el río y penetran en territorio enemigo, mueven y capturan de un paso en sentido lateral, a derecha o izquierda. No existe la coronación del peón ni, desde luego, nada parecido a la captura al paso. 
La partida se define por mate, como en el ajedrez, pero también gana el jugador que deja al general o gobernador adversario en posición de “ahogado, al revés de lo que sucedía en el chatrang persa. 
El juego del río es el predilecto de la mayoría del pueblo chino. Las clases cultas prefieren el go y, en los últimos 50 años,  creció el interés por el ajedrez occidental.

viernes, 10 de febrero de 2012

Kasparov y la máxima de Nimzowitch: "La amenaza es más poderosa que la ejecución"

La mayorías (por no arriesgarme a decir todos) conoce la frase de Aaron Nimzowitch "La amenaza es más poderosa que la ejecución". Esto puede traducirse en que no siempre es necesario concretar un  ataque, sino que también se puede aprovechar la pérdida de tiempo en defender del rival  para obtener un triunfo por otra vía. 
Garry Kasparov se "aprovecha" de esta frase para compararlo con un hecho bélico fundamental para la humanidad. En su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" (que lentamente sigo disfrutando) dice: "Antes del Día D, los agentes dobles de los aliados hicieron creer a los nazis que el ataque principal llegaría por el paso de Calais, provocando que Hitler enviara a Rommel y a sus tropas de élite lejos de la zona real de invasión.
Además indica que la frase de Nimzowitch también se refiere a la percepción, tal como reza un viejo dicho de Wall Street: "Compra el rumor, vende las noticias". Anticipar algo que va a suceder puede ser más efectivo que el acontecimiento en si mismo, o, dicho de otra manera no se puede aislar del propio acontecimiento. El impacto es el impacto. Gritar "¡Fuego! en un teatro abarrotado provoca, al menos a corto plazo la misma reacción, haya o no haya fuego".
Después habla de la defensa, señalando que "para ser justos, la defensa es más racional que el ataque en muchos aspectos"  y coloca el ejemplo de una máxima militar que dice que para que el ataque triunfe debe triplicar las fuerzas de los defensores, cuando "en el ajedrez solemos conformarnos con una simple mayoría".

miércoles, 8 de febrero de 2012

¿Cuándo se dijo "jaque mate" por primera vez?

En entradas anteriores vimos que el juego denominado “chaturanga” surgió en la India alrededor del siglo sexto de nuestra era y que, por sus características propias, constituye la forma primitiva del ajedrez moderno. 
Cuenta la tradición que el soberano indio Devisaram quiso poner a prueba la inteligencia de sus vecinos persas y envió al rey Cosroés el tablero y las piezas del chaturanga, finamente talladas en dieciséis esmeraldas y dieciséis rubíes, pero sin añadir explicación alguna, desafiándolo a que dedujera las reglas del juego. El monarca persa, perplejo, llamó a un sabio consejero llamado Vuzurjmir, quien,  tras una noche de estudio, no sólo descubrió el movimiento de las piezas y las leyes del chaturanga, sino que inventó a su vez una variante, un nuevo juego. Cosroés, entonces, devolvió el reto a su colega hindú, mandándole la novedad junto con riquísimos obsequios. 
Mas Devisaram no logró descifrar las claves del juego creado por el sabio persa, y esa humillación fue el castigo a su altanería. 
Leyendas al margen, lo cierto es que, gracias al intercambio comercial de la época, el chaturanga fue llevado a Persia, donde recibió el nombre de “chatrang”. La primera referencia se encuentra en el poema titulado precisamente “Chatrang.námak”, escrito a fines del siglo séptimo o principios del octavo. 
No es, en concreto, la única composición literaria que alude al milenario juego de ajedrez. En los famosos “Rubáiyat”, del conocido poeta Omar Jayam, se halla un hermoso cuarteto que puede traducirse aproximadamente así: 
En un tablero de noches y de días, 
El destino con los hombres juega; 
Así los lleva, los trae, los jaquea
Y, uno tras otro, los retira. 
El tablero de ajedrez se presenta aquí como una metáfora del mundo, donde los hombres serían meras piezas movidas por una inteligencia superior. En ese texto se inspiró el poeta argentino Jorge Luis Borges para componer sus célebres versos:
También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y blancos días; Dios mueve al jugador y éste, la pieza:
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonía.
El chatrang, es decir, el ajedrez persa, también es reiteradamente propuesto en las obras de los escritores de la época, como modelo de genio militar. El poeta Unsuri, por ejemplo, elogia a su protector, el príncipe de Gazni, diciendo: 
El soberano jugó al ajedrez contra cien reyes
Y a cada uno dio mate en forma diferente. 
Según las fábulas persas, el ajedrez ya habría sido conocido en tiempos del rey Artajir, o sea, en el siglo III después de Cristo, pero no existen testimonios fidedignos que lo ratifiquen. La mención aparece en el poema épico “Karnámak”, pero seguramente pertenece al reino de la fantasía.
El chatrang se jugaba igual que el chaturanga indio. Únicamente varió el nombre de las piezas, ya que el rey se llamaba, lógicamente “sha”; el ministro recibió el nombre de “farzin”; el elefante fue denominado “pil”; los caballos eran llamados “asp”; los carros de asalto eran los “ruj” y los soldados, finalmente, fueron bautizados “piyadaj”. Pero hay dos detalles que vale la pena mencionar: En primer lugar, que el rey y su ministro no tenían ubicación fija, sino que era costumbre que el jugador de mayor fuerza, o el de clase social más alta, eligiera cuál de las dos casillas centrales de la primera línea ocuparían un y otra pieza. 
La otra curiosidad es que, cuando un jugador atacaba al rey de su rival, se lo advertía diciendo simplemente: “Sha”, y de allí deriva la palabra “jaque”. Y cuando el rey enemigo no tenía escapatoria, el jugador victorioso exclamaba: “Sha mat”, es decir “jaque mate”, que literalmente significa “muerte al rey”.

lunes, 26 de diciembre de 2011

"Bobby Fischer" jaqueado por su genio

Retomo mi homenaje al gran periodista Héctor Luis González, con la publicación de un articulo en su columna El ajedrez de la Historia de LA VOZ DEL INTERIOR del 2 de marzo de 1986.
El 9 de marzo de 1943, nació en Chicago el extraordinario talento ajedrecísto Robert James Fischer. Hijo de Robert Fischer un bioquímico alemán y de Regina Werner, una judía austríaca, prosoviética, quienes se divorciaron en 1945, “Bobby” como se lo apodó desde niño, pasó su infancia prácticamente sin padre, creándose en su ánimo un sentimiento hostil hacia su progenitora, muy proclive a realizar viajes a Moscú por razones políticas, lo dejaba abandonado al ciudado de su hermana mayor desde muy pequeño.
Este fue el motivo por el cual, desde temprana edad Bobby engendró un particular resentimiento contra la Unión Soviética y también contra su propia familia: Son elocuentes reflexiones vertidas al respecto en 1971, en Buenos Aires: “... mi padre nos abandonó siendo yo chiquito y en cuanto a mi madre, una consumada filocomunista siempre me ha parecido un poco loca. Se ha pasado la vida en manifestaciones en defensa de la paz, sin ningún fundamento y en cuanto a mi hermana mayor, es una estúpida igual que todas las mujeres...”.
En 1960, en oportunidad de intervenir en el torneo “Sequiscentenario” llegó a la Argentina acompañado de su madre, pero ni bien arribó al aeropuerto de Ezeiza, pidió a los organizadores aislarse en un alojamiento, solo. “... a mi madre la quiero fuera de mi círculo, para que no me moleste....”. No obstante que se cumplió su pedido, aquel certamen fue el peor de toda su carrera ajedrecística, puesto que ocupó el decimocuarto lugar, pero vaya en su descargo que su juventud y las atracciones nocturnas de la ciudad porteña, lo desconcentraron del juego y pagó tributo a su falta de conducta. Sin embargo aquel memorable torneo que ganaran ex aequo Korchnoi y Reshevsky, resaltó su más valiosa experiencia en la forma de comportarse para competir.
La prueba la tuvimos 10 años después, en las Olimpiadas de Siegen, cuando en el acto inaugural una despampanante belleza elegida Reina del Ajedrez Mundial le invitó a bailar, recibiendo esta respuesta: “... si como no, pero cuando finalice el torneo....”. Su hermana le enseñó a jugar al ajedrez cuando contaba con 7 años de edad y se abrazó a esta disciplina con una ostensible voluntad, dejándose absorber totalmente por el mundo de los trebejos, como una forma de escapismo a su trauma provocado por la separación de sus padres. Poseía de niño un cociente de inteligencia de 184 -superior al de Eisntein- lo que le permitió adquirir rápidamente conocimientos de ajedrez superior y desarrollar un concepto excepcional.
Reuniendo todas las características del niño prodigio, las que tanta fama le dieron a Reshevsky, Capablanca y al español Pomar, Fischer inició una espectacular escalada que culminó en 1957 cuando se consagró campeón de los Estados Unidos.
Tenía entonces 14 años de edad y al año siguiente fue distinguido con el título de gran maestro internacional por su brillante quinto puesto en el Interzonal de Portoroz.
Dotado de un extraordinario amor propio siendo un adolescente ya tuvo algunos choques y roces con los granes maestros. Para Bobby la derrota tenía contornos de catástrofe. Más de una vez se lo vio llorando en una partida perdida y también mostrando reacciones violentas como la que tuvo con Miguel Nadjdorf, cuando éste lo venció en una sesión suspendida y Bobby en señal de abandono, le dio vuelta el tablero con todas las piezas. El temperamental maestro argentino reaccionó vehementemente ante la falta de respeto y salió en persecución del jovencito, pero intervino el maestro Robert Byrne - capitán del equipo americano- y previas disculpas del caso evitó que Bobby tuviera un grave problema. Esta y muchas otras anécdotas similares le valieron el mote de “Enfant terrible”, actitudes que fue superando aunque siempre mostrando un carácter hosco y circunscripto a un solo tema, el ajedrez.
Volvió a ganar el campeonato de los Estados Unidos en 1960, halago que repitió en 1961, 1963, 1966 y 1967 erigiéndose en la figura más significativa de Occidente cuando participó en el Torneo de Candidatos en Zurich, contando sólo con 16 años de edad, un hecho inédito en la historia del ajedrez.
En la candidatura de Zurich, Bobby llegó en el sexto lugar y cuarto en la misma prueba en Curaçao 1962, pero en ambos casos comenzó a presentar protestas ante la Federación Internacional en procura de modificar los reglamentos, aduciendo que los soviéticos, por su mayor número de participantes clasificados en el torneo de candidatos, jugaban en equipo en desmedro de los representantes de otros países. Así mismo en Curaçao, Fischer realizó agrias críticas contra los teóricos rusos. Tras su derrota ante Korchnoi, en una de las rondas, en la que se había planteado una Defensa Pirc, jugó una línea analizada por Vassyli Panov, en su entonces flamante tratado de aperturas, quien recomendaba para las blancas un movimiento con signo de admiración, Bobby siguiendo el consejo de ese libro, realizó la jugada confiando en las bondades, pero cuan grande fue su sorpresa cuando Korchnoi respondió de inmediato y “al toque” con un categórico sacrificio que destrozó la posición del americano. Luego de la partida, Fischer declararía “... los maestros soviéticos analizan variantes dudosas y las publican en sus revistas y libros “for export” como buenas, guardándose los antídotos para los incautos...”.
Ya Fischer, por esos años demostraba un esfuerzo y contracción al estudio poco común, solía pasar 12 horas continuadas encerrado en la búsqueda de nuevas variantes, logrando descubrimientos que llegaron a revolucionar la teoría. Valga recordar cuando por razones políticas en 1963, no se le otorgó la visa para participar en La Habana del Torneo, en memoria de Capablanca, siendo aceptada su intervención mediante la trasmisión de sus jugadas por telétipo. En una de las rondas enfrentó al búlgaro Trigov y se llegó a una posición harto trillada de la variante Gotemburgo de la Siciliana. Allí, todos los preceptos técnicos indicaban que las negras debían jugar caballo de rey, a costa de no quedar perdidas. Sin embargo, el cablel anunció que Fischer movía su caballo dama, creándose una verdadera confusión entre los presentes y la jugada ante la posibilidad de existir un error. Fischer, envió de inmediato la confirmación y el búlgaro lleno de optimismo y sumamente confiado, respondió inmediatamente sin ni siquiera imaginar que tres jugadas después habría de abandonar.
(El miércoles la segunda parte)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Hubo muchos religiosos aficionados al ajedrez

En cierta época, durante el período más oscuro de la Edad Media Europea, el juego de ajedrez fue prohibido por algunas autoridades de la Iglesia. Existieron  casos aislados de ignorancia y, en compensación, hubo muchos sacerdotes que fueron maestros del tablero.
El más ilustre de todos es, por supuesto, el español Ruy López de Segura, a quien la historia considera como el campeón mundial de su tiempo. Ruy López era sacerdote y su viaje a Roma, por motivos religiosos, le permitió conocer a los grandes jugadores y teóricos italianos del siglo XVI. Escribió a su vez un famoso tratado, creó la apertura que lleva su nombre y promovió, con el apoyo de rey Felipe II, el primer torneo internacional, en el año 1575.
El más alto exponente de la llamada "escuela moderna", que dio gran impulso al ajedrecistas italiano en el siglo XVIII, fue Domenico Ponziani. Recibido primero de abogado, tomó luego los hábitos y llegó a ser canónigo de la cátedra, vicario de la diócesis y protonotario apostólico. Publicó, en forma anónima, un valioso libro de teoría, que circuló por toda Europa, traducido a diferentes idiomas. Una antigua apertura recuerda también el nombre de Ponziani.
En Inglaterra, también hubo varios eclesiásticos que sobresalieron en competencias de primer nivel. El más conocido es John Owen, que compartió el tercer puesto en el primer campeonato de Gran Bretaña, realizado en Londres en 1862. La defensa Owen, puesta en práctica por el, se anticipó a los conceptos de la escuela  hipermoderna.

Un gran maestro de nuestros días, también  viste la hábito: Se trata del norteamericano William Lombardi, (nacido el 04 de diciembre 1937) es un americano gran maestro de ajedrez , escritor, profesor) campeón mundial juniors en 1957, amigo personal de Robert Fischer y analista del genio norteamericano en distintas ocasiones. Pero, en este caso, las obligaciones de su ministerio eclesiástico alejaron a Lombardy de los torneos internacionales.
Religiosos católicos o protestantes, han sido también Pietro Carrera, George Mac Donnell, Johann Koch y otros de menor trascendencia mundial.
El fenómeno es menos frecuente en al ámbito de otras religiones. Los teólogos musulmanes siempre han sido poco amigos del ajedrez, como lo prueba su condena en Irán. En el siglo XVI, sin embargo, un predicador de la mezquita de Alepo, en Siria, redactó un tratado sobre el juego, que lleva el poético título de "La fragancia de la rosa". El religioso se llamaba Muhamad ben Ahmad Sukaiker y su manuscrito se conserva en la biblioteca de Oxford.
Más indirecta, pero no menos importantes, fue la influencia de un rabino alemán, a mediados del siglo XIX. Tras cumplir sus obligaciones religiosas en la sinagoga de Berlín, les enseñaba a jugar al ajedrez a sus hijos: el mayor cursaba la carrera de medicina y el más chico estaba todavía en la escuela primaria. Los hijos del rabino eran Berthold y Emanuel Lasker, y éste llegó a ser campeón del mundo durante 27 años.
Han jugado al Ajedrez líderes religiosos como Tomás Becket (Arzobispo de Canterbury), Charles Borromeo (Obispo de Milan), el Papa Gregorio VI, el Papa Inocencio III, el Papa Juan Pablo I, el Papa Juan Pablo II, el Papa León X, el Papa León  XIII, el Cardenal Richelieu y Billy Graham.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Partidas de Celi, ganador del mayor torneo de aficionados al ajedrez de Sudamérica

El estudiante mendocino fue  un cabal ganador del Torneo de LA VOZ DEL INTERIOR  en 1972
Celi durante el torneo en 1972
El 21 de noviembre pasado publicamos un artículo con lo que fue el mayor torneo de ajedrez para aficionados en Sudamérica  celebrado en los Salones de LA VOZ DE INTERIOR de Córdoba. 
El mismo fue ganado por Víctor Celi, un mendocino que se encontraba en nuestra la ciudad de Córdoba cursando la carrera de abogacía. Hoy, gracias a la gentileza del mismo Celi publicamos aquí las 4 partidas (tres planillas originales) por el match final que disputó con Rolando Coria y una serie de artículos del matutino que indican la importancia de este torneo (y el generoso espacio que tenía en esa época el ajedrez). Algo que nunca más volvió a repetirse en nuestra provincia. 

Dice Celi: "Esas partidas de ajedrez, con excepción de una muestran un ajedrez algo rudimentario, pero bastante intenso para la ocasión. Personalmente me gustó mucho la última, que si bien tiene errores como todas ellas, es la que salió más redondita -con excepción del sacrificio de peón que se produce en la jugada Nº 48, que correspondía hacer en la 47, pues fue la que me sentí más cómodo y seguro en todo momento”. 
Agrega que ”la primera, no fue mala, pero me deja la sensación de que podía ser mejor que como salió. Allí logré ventaja en la apertura pero en verdad se define más por errores propios de principiantes que por mérito de esa ventaja. La segunda fue un verdadero disparate en la apertura, donde me salvé por milagro, y luego finalizó con Santas Pascuas, por el precio que me hizo mi rival. La tercera fue ventajosa y clara, hasta un momento en que no se bien por qué motivo, aparezco con una entrega de un peón sin pena ni gloria, y luego me salvo al final como por arte de magia, aunque posiblemente no había forma de que el blanco perdiera” esa partida de ajedrez. 
“En fin, son todos comentarios que delatan que tal vez fueron los nervios de la competencia, la inexperiencia o simplemente que uno es un burro y esa es la cruel verdad, Ja!”, apunta con humor.
Celí, ya retirado de las competencias ajedrecísticas, y que llegó a presidente de la Federación Mendocina de Ajedrez y ganado el campeonato de primera en 1980, tiene como jugadores predilectos a Fischer, Kasparov, Capablanca, Lasker, Tal, Karpov, Korchnoi, Krammik y Carlsen.
Salvo alguna que otra incursión en algunos abiertos de Mar del Plata y torneos por equipos, ha dejado la participación pero no su pasión por el ajedrez. 
Hoy está casado con su vieja y antigua novia que conocío en Córdoba cuando ella estudiaba medicina, tiene cuatro hijos (uno abogado y otra técnica en cine y los otros estudiando) y sigue con la vieja pasión de los libros y otros ámbitos de la cultura (cine, música, etc.)
Sin duda Víctor Celi fue un cabal campeón del mayor torneo de ajedrez para aficionados que se disputó en nuestra capital provincial.  


sábado, 3 de diciembre de 2011

Alekhine: Final de la apasionada vida de una leyenda del ajedrez

Finalizamos hoy con "Alekhine, Gloria y drama de un genio", del ajedrez. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.
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Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, la posición política de Alekhine apareció poco simpática, puesto que se lo consideró un colaboracionista del régimen nazi. Un artículo periodístico publicado con su firma en París, atacaba duramente a los judíos y hablaba de los engaños de éstos en el ajedrez.
Pero más allá de su agitada y apasionada vida, juzgado ajedrecísticamente, Alekhine fue indudablemente un genio. Tan alto llegó su gloria, que la Unión Soviética, su patria natal, de donde tuvo que emigrar dramáticamente para salvar su vida y con cuya doctrina comunista mantuvo una disidencia inrreductible, en 1956 - diez años después de su muerte- reivindicó su nombre proscripto y lo reclamó como uno de sus hijos más preclaros, organizando un memorial en su homenaje.
Como teórico y didacta fue realmente magistral, legando obras de gran significado, tales como: “Mis mejores partidas”, Nueva York 1924; “Ajedrez hipermoderno” y “mis mejores análisis”, reflejando en ellas un sentido amplio y ecuánime. Lo prueba cuando a pesar de su sentmiento hostil hacia Capablanca sostenido durante tantos años, en los apuntes de sus memorias, refiriéndose al genio cubano, llegó a tratarlo con tal modestia y respeto que alzó sobre su propia reputación: “...Capablanca ha dejado prematuramente el mundo del ajedrez, con su mente se ha perdido al ajedrecista más genial que jamás existió....”.
Su recia personalidad, su talento avasallante y su superioridad deportiva y psicológica los ejerció sobre sus rivales en forma permanente. Nimzovitch llegó a decir “... Nos trata como a principiantes...”, y al respecto vale la anécdota realcionada con un comentario que le hiciera Alekhine al redactor de la revista inglesa Brittish Chess Magazanine, V. Halbert-stadt, mientras ambos observaban la partida de un torneo en la que un maestro arruinaba sistemáticamente su posición. Alekhine, entonces disgustado le susurró al periodista: “Este maestro juega como un conejo”, y luego de una breve reflexión agregó: “ ¡Cómo un conejo enfermo!”.
Alekhine tenía como costumbre presenciar con notable sencillez el desarrollo íntegro de los torneos más insignificantes, sobre todo observaba a aquellos jugadores que era neófitos en teoría, quizás pretendiendo extraer aspectos de la creación natural. Su lema así lo atestigua “... El único objetivo que tiene valor en nuestro juego es la búsqueda de lo bello y lo verdadero....”.
Pero pese a toda la gloria alcanzada, los últimos años de Alekhine fueron realmente amargos. Sin duda los ataques y críticas habían hecho mella en su espíritu a tal extremo que su hábito por la bebida respondía más que al vicio,  a una forma arrebatada de aislarse del mundo exterior.
Merece recordarse un diálogo sostenido con el editor español Ricardo Aguilera en Diciembre de 1944, cuando éste le dijo:
-”Ser campeón del mundo es un orgullo”.
Alekhine respondió:
-”No lo crea usted. Yo no estoy satisfecho. A veces pienso que he perdido mi vida por ese afán de ser el mejor del mundo en ajedrez. Siempre me he sentido con fuerzas para algo más trascendente, más completo.... más adecuado a mis energías. Al fin y al cabo, el ajedrez es un juego; nada más que eso, un juego.... “.
Tal vez estas tristes reflexiones responden a los golpes morales sufrido en el ocaso de su existencia. Y es posible que con respecto a los duros ataques que sufrió, acusado de ser un pro nazi, la verdad haya sido otra. Según el director de la revista especializada Ajedrez Español, Francisco Ojeda Cobos, Alekhine afrontó difultades durante la ocupación alemana.
Tenía una verdadera obsesión por escapar a la influencia nazi. Con motivo de su participación en el torneo de Madrid, en 1943, le solicitó que le gestionara un permiso más amplio para quedarse en la capital española y de allí marchar a América. Este deseo le había sido negado por las autoridades alemanas en 1941 y cuando salía a jugar algún torneo, le negaban el pasaporte a su esposa.
Asimismo, Alekhine se enfadaba sobremanera cuando se le hablaba de aquel famoso artículo contra los judíos publicado en Paris con su firma: “....fue un estúpido periodista. No sé por qué hay personas tan estúpidas; seguramente escribió aquello con mi nombres para dar más fuerza a sus mezquinas pasiones. Lo peor es que no resulta posible rectificar aquella patraña”.
Más allá de las contradicciones que pueden depara aspectos de su personalidad, Alekhine ha sido una de las más grandes figuras de todos los tiempos. Toda una leyenda.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Actitudes agresivas en el ajedrez de Alekhine

"Alekhine, Gloria y drama de un genio", tiene hoy la quinta entrada en mi blog de ajedrez. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.
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Su recia y controvertida personalidad lo enfrentó contra muchos críticos y también con destacados maestros de su tiempo. Con Capablanca intercambió agrias polémicas relacionadas con el juego y con otros adversarios fue hasta despiadado, incluyendo el uso del “boicot” fundado en su extraordinario carisma deportivo. Basta recordar el famoso “Yo acuso -difundida carta que le enviara el maestro Rudolf Spielmann- donde a través de airada protesta acusaba a Alekhine de ejercer presiones antideportivas ante los organizadores de los certámenes magistrales, para desplazar adversarios y dilatar de esa forma el surgimiento de la figura destinada a reemplazarlo. Spielmann finalizaba la carta con estas palabras “... Mi querido campeón del mundo, evite en lo sucesivo a sus adversarios, que así podrá obtener todavía grandes triunfos, debido a la desvalorización del mundo ajedrecístico; deponga por lo tanto el bastón de mando, de lo contrario deberé repetirle la palabra bíblica del profeta Oseas “Quién siembra vientos, recoge tempestades”. La medida está colmada. De una a otra parte del océano, alzábanse las voces de protesta contra la dictadura del campeón del mundo....”.
Pero las quejas y publicaciones de Spielmann no alcanzaron efecto, puesto que este célebre maestro austríaco, de raza judía, fue perseguido por el nazismo; emigró a Estocolmo, pobre y enfermo, donde falleció en 1942.
Asi mismo se recuerdan algunas actitudes agresivas, asumidas por Alekhine en su segundo match frente a Euwe. Alekhine era muy afecto a un gato siamés que lo acompañaba durante sus largas horas de análisis y pretendió jugar el match con el gato sobre su falda, pero Euwe, respondiendo a la superstición holandesa del “gato negro” se opuso, a lo que Alekhine aceptó, pero de inmediato envió a que le tejieran un pullover blanco, bordado en el pecho con un horrible gato negro, el que ofreció a la vista del supersticioso doctor Euwe durante las partidas del match.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Alekhine: El más alto porcentaje logrado por todos los campeones mundiales de ajedrez

"Alekhine, Gloria y drama de un genio", tiene hoy su cuarta entrada en mi blog de ajedrez. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.

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Pero en 1937, comenzó a reaccionar anímicamente y tras una esmerada preparación realizada en Amsterdam junto al maestro Erich Eliskases, disputó con Euwe la revancha y el título volvió a sus manos tras 10 partidas ganadas, 4 perdidas y 11 tablas.
Este segundo encuentro con Max Euwe fue la última ocasión en que Alekhine expuso su corona mundial. Desde entonces desestimó sistemáticamente los múltiples reclamos y desafíos, en especial de Capablanca, Salo Flhor y otros maestros, manejando su título despóticamente y exigiendo condiciones poco comunes para su disputa. Más aún, la guerra del 39 dificultó y hasta paralizó las tratativas para que arriesgara su corona.
En 1937 participa en varios certámenes de singular importancia, cotejando con los jóvenes de la nueva generación, tales como Botvinnik, Keres, Reshevsky, Flohr y fine, ocupando muy buenas colocaciones, como en Margate 3º, Kemeri 4º y Bad Nauheim 2º.
En el gran torneo AVRO 1938 es cuarto ganando posteriormente los certámenes de Margate y Montevideo y al año siguiente vence en Caracas.
En 1941 se clasifica segundo en el torneo de Munich y desde entonces ganó todas las pruebas magistrales en las que intervino hasta su desaparición: Cracovia 1941, Salzburgo, Munich y Praga 1942, Salzburgo y Pragaz 1943, Gijón 1944 y Melilla 1945. Su extraordinaria carrera ajedrecística puede resumirse en el más alto porcentaje logrado por todos los campeones mundiales de la historia: 73;83 por ciento que surgen del notable red de 498 partidas ganadas, 349 tablas y 110 perdidas en pruebas magistrales a través de 36 años de actuación.
Su muerte acaeció repentinamente en Estoril, villa cercana a Lisboa, el 24 de marzo de 1946, mientras analizaba posiciones en la habitación de un hotel, durante la noche. A la mañana siguiente, fue encontrado muerto ahogado con una presa de pollo atravesada en su garganta y con su cabeza reclinada sobre el tablero, sobre las 64 casillas motivos de su vida.
Alekhine se llevó a la tumba el título mundial, ese trono que manejó en forma caprichosa y despótica, pero respaldado por una fuerza y genialidad creativa que lo mostraron, sin duda, como el mejor de su época

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La vida disipada de Alekhine lo llevó a la pérdida de su título mundial de ajedrez

"Alekhine, Gloria y drama de un genio", tiene hoy su tercera entrada en mi blog. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.


En posesión del título, los triunfos se suceden con una magnitud tal que en la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) se llegó a discutir la creación de una categoría superior para él. Gana invicto el torneo de Brandley Beach 1929 y en ese mismo año, pone el juego su título ante Efim Bogoljubow en un match disputado en Amsterdam y que finalizó el 12 de diciembre con la contudente victoria de Alekhine con 11 partidas ganadas, 5 perdindas y 9 tablas. 
Cierto es que este match con Bogoljubow había defraudado en alguna medida la expectativa del mundillo ajedrecístico, puesto que todos esperaban la revancha con Capablanca, pero Alekhine, tan caprichoso y arbitrario como su antecesor, le imponía las mismas condiciones de Londres, que él mismo debió aceptar para conquistar su corona en 1927.
En 1930 gana el torneo de San Remo con un puntaje impresionante: 13 ganadas y dos tablas, y al año siguiente se adjudicó el certamen de Blend, siendo considerado poco menos que invencible.
La formidable escalada de victorias se repite en 1933 en los torneos de Berna, Londres, Pasadena y México. consiguiendo establecer ese mismo año el record de partidas simultáneas a la ciega, ganado las 32 partidas en una exhibición realizada en Chicago.
En 1934 triunfa en Zurich, en el torneo internacional, y derrota nuevamente a Bolgoljubow en la defensa de su título tras 8 partidas ganadas, 3 perdidas y 15 tablas.
En 1935, luego de ganar el certamen de Orebro, expone nuevamente su corona en La Haya, ante Max Euwe. cuando promediaba el encuentro la lucha favorecía a Alekhine por 6-3, pero la sorpresa fue general, pues el match tuvo un vuelco inesperado, ya que al imponerse Euwe en varias partidas consecutivas, le arrebató el título venciéndolo finalmente por 9 ganadas, 8 perdidas y 13 tablas.
Lo increible había acontecido, pero en alguna medida la explicación se daba por la vida disipada que Alekhine llevaba. Prácticamente se había entregado a la bebida y su preparación técnica y espiritual contrastaba con la de su rival que asumió la pugna con su entrenamiento admirable y una capacidad extraordinaria de reacción que destruyó la confianza adversaria.
A tal extremo llegó la falta de conducta del campeón, que durante el desarrollo del match. uno de los miembros del comité organizador, debió advertir a Alekhine que se vería en la obligación de suspender el encuentro, si  insistía en presentarse a jugar en condiciones físicas inadecuadas, promoviendo actitudes indecorosas.
La crisis se había apoderado de Alekhine pese a que en 1936 logró ganar los torneos de Bat Naut, Dresde y Hasting, no alcanzó a recuperar su mejor nivel. Prueba de ello fue su magro sexto puesto en el torneo de Nottingham.

martes, 29 de noviembre de 2011

El ajedrez de Alekhine derrotó a un mito

Segunda parte de "Alekhine, gloria y drama de un genio" de Héctor Luis González, periodista especializado en ajedrez fallecido en 1988.


Nacionalizado ciudadano francés en 1921, comienza una larga serie ininterrumpidos éxitos y gana los certámenes de Friburgo, Budapest y La Haya. En 1922 se adjudica los primeros premios en Hasting y Carlsbad y en 1923 gana el torneo de Portsmouth. En 1924 en uno de los más grandes torneos de todos los tiempos jugado en Nueva York en 1927, prueba que designaría el “challenger” para disputar la corona mundial. El certámen fue ganado en forma magistral por José Raúl Capablanca, el entonces campeón, pero Alekhine, que obtuvo el segundo puesto, ganó el derecho de desafiarlo.
En setiembre de ese año, gracias al apoyo brindado por el Club Argentino, que accedió a ofrecer la costosa bolsa de 10.000 dólares exigida por Capablanca, conforme a las reglas del convenio de Londres, establecidas arbitrariamente por el campéon para arriesgar su corona, se disputó el gran match en Buenos Aires.
Capablanca era sin duda considerado favorito, pero la primer sorpresa se produjo en la partida inaugural que fue ganada por Alekhine, logrando igualar Capablanca en la tercera partida, sacando ventaja en la séptima pero Alekhine alcanzó la igualdad en la decimotercera y en la decimocuarta quebró la paridad poniendo el scorer a su favor 3 a 2. A partir de entonces, el cubano, que había hecho alarde de suficiencia, un poco confiado con los éxitos de su carrera, comenzó a tomar conciencia de la fuerza que se le oponía y además ya apreciaba que Alekhine  estaba excelentemente preparado. Prueba de esto es que Capablanca escribió el 15 de octubre al presidente del Manhattan Chess Club, para que usara su influencia en la concertación de un nuevo match, pero limitado a 20 partidas, puesto que no estando preparado para semejante esfuerzo se confiaba en sus medios extraordinarios. Estos conceptos ya hacía presagiar al campeón la pérdida de su título, intentando una revancha que el tiempo le negaría.
En la vigésima partida se impuso Alekhine colocándose 4-2. Pese a que el campeón descontó en la 29º, Alekhine venció enla 32º y en la 34º y definió el match a su favor con 6 victorias, 3 derrotas y 25 tablas.
La última partida había sido suspendida en el movimiento 82, en una posición desesperante para Capablanca. Al reanudarse el aplazamiento, Alekhine se encontraba de pie frente al tablero, cuando recibió de manos del doctor Carlos Querencio, juez del match, la siguiente misiva: “Buenos Aires, 29 de noviembre de 1924. Estimado doctor Alekhine: Abandono mi partida. Es usted, pues, el campeón del mundo y le felicito por su éxito. Mis cumplidos a madame Alekhine. Cordialmente suyo. José Raúl Capablanca. Leyéndola, sumamente emocionado, Alekhine se desplomó en el sillón y tomándose la cabeza con sus manos, quedó mirando profundamente la posición final. Los presentes fueron retirándose silenciosamente dejando al nuevo rey meditando el sueño de su vida. ¡No sólo había logrado el trono máximo del milenario juego, sino que había destruído el mito del Capablanca invencible!.

martes, 22 de noviembre de 2011

Belgrano quedó tercero en la Copa Nacional de Campeones de Ajedrez

Integraron el equipo celeste Soppe, Halac, Cejas y Villanueva.
Ganó República Martelli y segundo se ubico el conjunto de  Municipalidad de Moreno. 
Por segundo año consecutivo, el equipo superior del Club Atlético Belgrano de Córdoba finalizó en el tercer puesto de la Copa Nacional de Campeones disputada en el Palacio de las Aguas Corrientes, en Buenos Aires.
El celeste estuvo integrado por Guillermo Soppe,  Matias Halac, José Cejas y Mario Villanueva y sumó 13 puntos, detrás del ganador, República Martelli, con 14,5 unidades , y Municipalidad de Moreno, con 14.  
La Copa Nacional de Campeones se jugó por sistema suizo a 7 rondas, con un ritmo de 30 minutos más 5 segundos por movida. La Dirección estuvo a cargo del Ing. Mario Petrucci y la logística correspondió a Alejandro Sass y Anibal Folino. Como árbitro principal e internet actuó Mario Zilli, siendo adjunto Mario Tejera.
Los forjadores de la victoria de República Martelli fueron los Grandes Maestros Sergio Slipak, Diego Flores, Diego Valerga y el Maestro Internacional Ramiro Dos Santos.
En esta prueba también participó el Club Universitario de Córdoba, integrado por Javier López Peña, Luis Wayar, Carlos Tornsquist y Horacio Solé.

Belgrano - Ferro 

Ahora, el equipo de Belgrano finalizará el año con un match a disputarse el próximo sábado frente al poderoso equipo de Ferro Carril Oeste.
La reunión consistirá en un match a cuatro tableros a jugarse en la sede de ajedrez del club de Alberdi, en la Casona de calle Hualfin 513, y se concretará  en el marco del VIII Torneo Abierto de Ajedrez "Erich Eliskases". 

lunes, 21 de noviembre de 2011

El mendocino Víctor Celi ganador de un torneo de ajedrez que hizo historia

Lo organizó el diario LA VOZ DEL INTERIOR  de Córdoba  en 1972 y reunió a 641 jugadores.
El primer día de setiembre de 1972 el genial norteamericano Robert “Bobby” Fischer hacía inclinar por última vez el rey del ruso Boris Spassky en el 27º match por el campeonato del mundo, luego de un encuentro que atrapó la atención de todo el mundo: aficionados o no al juego ciencia estuvieron pendientes de esta competencia.
Tal fue la atracción que ejerció este evento realizado en la lejana Islandia que hasta en los más remotos lugares del planeta se esperaba con ansias los movimientos de esta magna lucha.
En Córdoba, LA VOZ DEL INTERIOR llegó a reunir alrededor de 3000 personas en una sola jornada, que ávidos asistieron a los comentarios realizados por jugadores locales. Esta enorme repercusión fue captada por el periodista y dirigente Héctor Luis Gonzalez, quien de inmediato comenzó a trabajar en la organización de un torneo que pudiera captar a todos los aficionados hambrientos de intercambiar jaques, tablero cuadriculado de por medio.
Entre el 25 de setiembre y el 19 de diciembre
Así es el 12 de setiembre se anunció la realización de un certamen para jugadores libres o federados que no tuvieran categoría superior a carta (es decir aficionados). Gran cantidad de entusiastas se hizo eco del llamado de LA VOZ DEL INTERIOR y en apenas dos días ya se había inscriptos alrededor de 200 jugadores. Al cierre de las anotaciones se superaron los cálculos más optimistas con 641 registrados, récord en certámenes de ajedrez de carácter oficial organizados en América, lo que brinda una idea de la importancia que había tomado el juego ciencia en esta ciudad.
Esta ciurcunstancia hizo replantear la organziación, llegando la Unión Cordobesa de Ajedrez (UCA) a realizar una reunión extraordinaria para establecer una nueva reglamentación, distinta a la prevista originalmente.
También se dispuso que se jugaría por la tarde y por la noche, para poder cumplirse en un plazo no muy largo con todas las rondas previstas.
En definitiva, se estableció que se disputaría un turno preselección formado por 128 zonas de cinco jugadores cada una, que se enfrentaría por sistema americano (todos contra todos), en partidas de dos horas y media para 50 jugadas, clasificando el primero de cada una para un turno clasificatorio. De esta instancia saldrían posteriormente los finalistas.
La prueba comenzó el 25 de Setiembre bajo la dirección de Héctor Luis Gonzalez, actuando como subdirectores los fuertes jugadores locales Oscar Maldonado. Osvaldo Bazán, y Julio César Saadi. fueron fiscales Carlos Pello, Miguel Litovicius, Francisco Nieto, Carlos Lavallén y Pedro Morep.
Desde el primer día y hasta la finalización del torneo el público prestó un marco adecuado de asistencia, observándose la presencia tanto de destados jugadores de las categoría superiores, como aficionados en general que concurrían acompañdos de su familia.
Guillermo Soppe
Entre los 640 participantes que con el tiempo llegaron a sobresalir en el juego ciencia local se destacó claramente Guillermo Soppe, hoy maestro internacional y quien a la fecha es el único cordobés que se consagró campeón argentino de mayores. En este torneo pasó la preselección, pero no logró clasificar para la final.
También intervinieron entre otros, Enrique Cabrera, Carlos Barrionuevo, Ricardo Riesemberg, Isidoro Bruno, Gustavo Zarazaga, Enrique Castiglioni, Carlos Tosseli, Miguel  Vivas, Fernando Lepstein, Oscar y Hugo D´Alegre, Rubén Andión, Hugo Condado, Carlos Ruffa, Tomás Apóstolo, Hugo Bazán, Luis Carrizo, Carlos Frontera, Héctor Colombo, Gustavo Goldes, Héctor Moreno, Clodomiro Villegas, Juan Massa, Wilfrido Meloni, Ramón Cañete, Oscar Stornini, Manuel Castro Novoa, Juan Domingo Luque y Raúl Grosso. La nota simpática la dieron Silvia Castro (6 años), Sergio Jilminisky (7 años) y Mauro Soppe (7 años, hermano de Guillermo y Edith).
Luego del tamiz de la preselección y del turno claisficatorio, quedaron dos zonas de 10 jugadores cada uno: En la “A” actuaron Juan Raoli, Faustino López, Victor Celi, Adolfo Albecayk, Mario Lega Espeta, Eduardo Oliver, Julio Mansilla, Antonio De Francheschi, Pedro Galván y Gustavo Colombo. En la “B” lo hicieron Rodolfo Di Mauro, Eduardo Balabán, Rolando Coria, José de Gaetano, Luis Olizazzi, Juan Bertechi, Roberto Rautenberg, Pedro Hernandez, Carlos Montoya y Raúl Saravia. Finalizada esta etapa, emergieron como finalistas Víctor Celi y Rolando Coria, quienes dirimieron el título en un match de cuatro partidas: La primera la ganó Celi (con blancas) en 59 jugadas, después de platense una apertura Ruy López. La segunda y la tercera fueron tablas(inglesa en 62 y siciliana en 53, respectivamente) y la última fue para Celi (Inglesa en 51 movimientos).
Víctor Celi
Así el 19 de diciembre, despúes de casi tres meses de competencia, Víctor Celi, (19 años), un estudiante mendocino de la carrera de medicina en la Universidad Nacional de Córdoba se quedó con este gigantesco certamen, en el transcurso del cual perdió una sola partida demostrando una enorme capacidad y talento. La segunda posición fue para Soria, tercero se ubicó Galván, cuarto Balabán y compartieron el quinto puesto Rautemberg y Lega Espeta. Este torneo especial de ajedrez (que sirvió para que todos los finalistas ascendieran a tercera categoría de la Unión Cordobesa) tuvo repercución en distintos ámbitos, entre los que se contó la Federación Argentina de Ajedrez (FADA), quien en una conceptuosa nota dirigida al director del diario Luis Remonda expresó su “viva satisfacción por el magnífico esfuerzo” puesto en la realización de la prueba.
Lo concreto es que hace casi 40 años se realizaba en Córdoba el torneo con mayor convocatoria de América con 641 inscriptos (uno fue impugnado) que aún hoy no ha podido superarse. Y por como evolucionó la organización del juego ciencia en nuestra ciudad,  muy difícilmente se logre en el corto plazo algún acontecimiento de similares caraterísticas. 

sábado, 19 de noviembre de 2011

Ludek Pachman y la "Primavera de Praga" (VI)

Por Héctor Luis González
(continúa de ayer y final) 
Es evidente que a esta altura de los acontecimientos Ludek Pachman había cambiado totalmente los fundamentos de sus creencias.
Ello se prueba cuando el 3 de setiembre decidió homologar ante la Iglesia Católica su casamiento realizado en 1946 civilmente. Sin embargo, cuando fue a realizar las gestiones el sacerdote le comunicó que la ceremonia debía celebrarse en secreto, puesto que un dignatario estatal le había comunicado al obispo que, si se hace realmente aquella ceremonia, se consideraría como un acto hostil de la Iglesia hacia el Estado. Finalmente el prelado decidió declarar como retrospectivamente válido el enlace civil de 1946, ante la Iglesia y obviar de esta forma la ceremonia.
Al día siguiente el diario Rude Pravo publicaba un artículo titulado “también un gran maestro puede equivocarse”. Entre los párrafos más agudos de esta nota se afirmaba: “Uno de los más ruidosos activistas de los derechistas impotente se ha decido a infundir algo de vida a esta agonía. Cuando iba a cumplir un cuarto de siglo de vida matrimonial decidió volver a tomar como esposa a su cónyuge legítima esta vez con arreglo al  ceremonial canónigo en la iglesia de San Gallus de Praga. El exhibicionismo del que han llegado al convencimiento de que en este país no significa nada, lo ha llevado al oscurecimiento de su capacidad mental. Esto le ha ocurrido a uno de los que era héroe en otro tiempo. Antes calculaba muchas jugadas en partidas complicadas, pero esta vez ha pensado como un aspirante de muy baja categoría. El reconocimiento de su acción agradable a Dios, pero no a la comisión nacional, sino bajo el compadrazgo del Padre Celestial, lo justifica con la cita “Bienaventurados los que perseveraron”. La medida en que perseveró lo muestra su oscilación de marxista a católico. Su salida del partido es una prueba bastante débil. Es así que nuestro converso en su afán de exhibicionismo, llegue alguna vez a mover tan torpemente que pueda lograr una absoluta rareza, pero posible en el ajedrez, cual es darse mate a si mismo”.
Esto era el preludio de lo que sucedería días después. Puesto que Pachman fue nuevamente encarcelado, acusado ahora de haber atacado al Estado en un reportaje realizado para una emisora holandesa, el 2 de agosto de 1971, en el que Pachman censuró la injusta sentencia dictada contra Vladimir Skutina, aludiendo al compromiso de Estado de no perseguir a aquellos que habían participado en actividades políticas en 1968-1969.
Más de un año estuvo en la cárcel, reclamando su libertad mediante huelgas de hambre y apoyado por muchos organismos internacionales que clamaron por su liberación. Finalmente le fue concedida, como también la posibilidad de salir de su país definitivamente
Con un estado físico y psíquico muy afectado comenzó su otra vida en Alemania Federal. Ya su carrera ajedrecística se encontraba muy lejos de los éxitos. Además debía soportar el “Boicot” soviético (ofrecimiento por parte de la Federación Rusa a los organizadores de la participación gratuita de los mejores ajedrecistas rusos a cambio de cancelar la invitación a Pachman).
Sin duda la vida de Pachman es ciertamente polémica, para muchos un traidor contrarrevolucionario, para otros un tardío arrepentido, quizás para los más idealistas. Para los ajedrecistas, uno de los más grandes teóricos de nuestro siglo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Ludek Pachman y la "Primavera de Praga" (V)

Por Héctor Luis González
(Continúa de ayer)
Su intervención en algunos mítines y el envío de cartas agresivas a distintos órganos determinó una dura respuesta de los servicios de seguridad, que ordenaron su encarcelación; la propia Federación de Ajedrez le canceló la ficha como jugador, aduciendo que en Lugano había provocado un serio incidente con la delegación soviética. Fue detenido en agosto de 1969 acusado del delito de opresión, daño a los intereses estatales en el extranjero y proceder anticultural.
A fines de octubre consiguió salir en libertad y dirigió en diciembre una carta a la Federación Checoslovaca de Ajedrez solicitando se le informara como debía proseguir su carrera ajedrecística, dado que se le negó la visa para ir a jugar tres torneos en el extranjero a los que había sido invitado. 
La pregunta fue la siguiente: “Apreciado compañero Pachman: Acusamos recibo de su atta. del 28/12 la que ha sido trabada en la junta directiva de la Federación con el asesoramiento del Consejo de Entrenadores, con el que se identifica esta junta, llegándose a la conclusión de que Ud. con su actitud y sus declaraciones en los años 1968 y 1969 se ha excluido de las filas de la representación estatal de nuestro organismo socialista de educación física. Esta situación continúa. Saludos. Bozetech Vranek - Presidente - Jarolav Sajtar - Secretario - Federación checoslovaca de Ajedrez.
Pero en junio de 1971, se produjeron situaciones graves con motivo de la visita de una representación universitaria moscovita que quería jugar un match amistoso con el club al cual pertenecía Pachman. El presidente le rogó que jugara a los fines de reforzar el equipo y tres días después de finalizado el encuentro, el embajador soviético Tschervonjenko se dirigió al Comité Central manifestando que la participación de Pachman en el certamen había sido un acto de provocación. Pocos días más tarde se conocieron las consecuencias de la denuncia. Los funcionarios que había organizado el match fueron relevados de sus funciones y el presidente del club fue destituido y a Pachman lo desposeyeron del título de “maestro benemérito del deporte” que le había sido otorgado 20 años atrás. Además se le suspendía en el ejercicio de todo tipo de actividad interna por haber violado la prohibición de representación internacional, y se lo expulsaba de la Asociación Checoslovaca de Educación Física.
De esta forma, la carrera ajedrecística de Pachman en su patria se tronchaba definitivamente. Sus intentos de rehabilitación inclusive dirigiéndose a la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez), fueron infructuosos, puesto que el buró del máximo organismo estaba integrado por varios soviéticos, y su presidente, el Dr. Euwe, no quiso presionar sobre el tema para no crear una crisis institucional, más aún por esos días se discutían los problemas del match Fischer-Spassky. También la esposa de Pachman, Eugene, tuvo que renunciar a su empleo en educación física, antes de ser despedida, dado que la excluyeron del Partido Comunista checoslovaco y los informes ya habían sido elevados a la sección de patinaje artístico sobre hielo y remo, de la cual era secretaria.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Ludek Pachman y la "Primavera de Praga" (IV)

Por Héctor Luis González
(Continúa de ayer)
A fines de diciembre de 1967, Pachman fue contratado por la Universidad de Puerto Rico para dictar un curso de ajedrez. Estando en San Juan, lo sorpendió el cambio político producido en Checoslovaquia, con la elección de Dubcek, el 5 de enero de 1968, como secretario del Comité Central.
Pachman se identificaba en un todo con los nuevos dirigentes, surgidos de entre los intelectuales y representantes de la cultura democrática, en contraposición al despotismo que se había realizado bajo el sistema stalinista del antecesor Novotny. La consigna era la creación de un socialismo con rostro humano, suprimiendo la censura y concediendo a la vida cultural una libertad que hasta entonces había sido conculcada. Una sucesión de los hechos políticos se fue produciendo con gran celeridad. Se rehabilitaron nombres, se cancelaron sentencias judiciales injustas y se corrigieron errores en la conducción económica. El propio Dubcek, en un discurso pronunciado en Brin el 16 de Marzo, enfatizaba que “aún faltaba resolver el problema de la libertad más amplia a las masas” Los reformadores contaban con el total apoyo de la población y apuntaban a brindar a todos los ciudadanos la posibilidad de poder juzgar y criticar las decisiones del partido y del gobierno. Pero este camino tan particular que elegía Checoslovaquia no condecía con los intereses ideológicos, militares y económicos de otros Estados del bloque comunista, de allí que no resultó inesperada la reacción producida en la noche del 20 al 21 de agosto, cuando la invasión militar de las cinco potencias del Pacto de Varsovia, aplastó violentamente a la “Primavera de Praga”. Sus legítimos líderes fueron detenidos por el servicio soviético de seguridad y enviados a Moscú. La “infección Checoslovaca” había sido liquidada bajo la justificación del peligro de una invasión de Alemania Occidental, de la aparición de fuerzas antisocialistas y el “multitudinario” pedido de la población checa, dirigido a la Unión Soviética, del envío de fuerzas. De ahí que se había decido atender el “ruego” y resolver la ocupación total del país respondiendo a una “ayuda fraternal”.
Ludek Pachman fue protagonista de todo este proceso y se resistió permanentemente al proceso de “depuración” que se implantó a partir de ese trágico 21 de agosto”.
Al participar en octubre de 1968 de las Olimpíadas Ajedrecísticas en Lugano, fue invitado por la delegación soviética a discutir sobre los problemas de Checoslovaquia. Allí sostuvo una agria discusión, que terminó en forma poco cordial. Salvo Boris Spassky, que estuvo de su parte, y Vassily Smyslov, que mantuvo silencio, los demás ejercieron actitudes hostiles.
Lo que no se le perdona a Pachman es el haber suscripto el famoso manifiesto de las “2000 palabras” junto a notables escritores y deportistas -entre ellos Emil Zotopek el legendario corredor que posteriormente declaró haberse arrepentido-. Este escrito que contenía agrias críticas a la conducción comunista y revelaba procesos irregulares e injustas condenas del régimen, fue publicado el 27 de junio de 1968, en plena “Primavera de Praga” y su divulgación fue duramente criticada por todos los órganos de prensa comunista y condenada por las máximas autoridades del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. El sueño de Pachman de realizar los juegos olímpicos en Checoslovaquia para 1980, quedó también definitivamente sepultado, ya que se resolvió que los primeros juegos olímpicos se hicieran en el campo socialista debían  organizarse en la metrópolis (Moscú) y no en la provincia.
También Pachman respondio a un discurso del lider cubano Fidel Castro, pronunciado en La Habana el 23 de agosto de 1968 y en el que expresó que los checos que se había adherido al movimiento de la primavera no pensaban más que en los smokings, divisas, bonos, prostitutas y placares análogos, lo cual llevaba a los brazos del capitalismo y el imperialismo. La réplica de Pachman apuntaba a muchas preguntas desagradables relacionadas con detenidos políticos en Cuba y con graves irregularidades económicas, finalizando irónicamente con el saludo revolucionario cubano “Patria o muerte, venceremos”.

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