"Siempre se ha dicho de mi, o he sido acusado, de ser muy intimidante en el tablero. A Bobby Fischer sus rivales le llamaban "Fischer Fear (Fischer el Terrible) por la misma razón, y en sus mejores épocas se decía que Mijail Tal hipnotizaba a los demás jugadores con una mirada magnética que a menudo apartaba del tablero y dirigía a los ojos de sus rivales. Uno de los adversarios deTal, el norteamericano de origen húngaro, Paul Benko, llegó a presentarse con gafas oscuras para protegerse de la mirada del letón. Tal, con su ingenio característico, tomó prestadas inmediatamente unas gafas de sol enormes de Tigran petroian y se las puso, causando la hilaridad de los demás jugadores y del público. Benko debió de reírse también un poco, al menos hasta que perdió la partida".
Esta anécdota narrada por Garry Kasparov en su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" sirve para que el ex campeón para engordar su ego, ya que más adelante dice que "los jugadores que tenían menos éxitos nunca eran acusados", y por lo tanto "me lo tomé como un cumplido".
Agrega "El águila de Baku" que si tenía un comportamiento intimidante en el tablero era porque al ajedrez se lo tomaba muy en serio y que era responsable de mostrarle a su adversario que estaba haciendo todo todo lo que estaba en sus manos para vencer.
Abona este tema diciendo que "mantener una actitud adecuada, interior y exteriormente, es fundamental para conseguir el éxito" y: "Cómo nos vemos a nosotros mismos es también un factor fundamental de cómo nos ven los demás".
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miércoles, 21 de marzo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
“El ajedrez es implacable: hay que estar dispuesto a matar”
El capítulo 15 de “Cómo la vida imita al ajedrez” comienza con una cita de Simón Bolivar, el libertador sudamericano que dijo: “Sólo un soldado novato cree que todo está perdido tras ser derrotado por primera vez”. De esto se agarra Kasparov para explicar los meses posteriores a la pérdida de su reinado en manos de Kramnik y de cómo trabajó para cubrir los puntos débiles y para modificar los errores que había cometido. Habían jugado una docena de partidas y todas terminaron en tablas hasta que en un supertorneo Kasparov logró vencerlo en la última ronda, precisamente con una defensa Berlín “que tanta frustración me había acarreado en mi enfrentamiento londinense”, dice.
Luego apunta que “hay pocos terrenos donde la psicología tenga un papel tan devastador como el ajedrez” y añade: “El ajedrez es un juego de información al cien por cien: ambos jugadores lo saben todo durante todo el tiempo. Si pierden, es porque el otro jugador te ha vencido pura y simplemente. En eso, el ajedrez se parece más al boxeo que a otro pasatiempo, e incluso puede costar más tiempo recuperarse de una derrota. Como mi rival por el campeonato del mundo Nigel Short dijo una vez en una entrevista: “El ajedrez es implacable: hay que estar dispuesto a matar”.
Luego apunta que “hay pocos terrenos donde la psicología tenga un papel tan devastador como el ajedrez” y añade: “El ajedrez es un juego de información al cien por cien: ambos jugadores lo saben todo durante todo el tiempo. Si pierden, es porque el otro jugador te ha vencido pura y simplemente. En eso, el ajedrez se parece más al boxeo que a otro pasatiempo, e incluso puede costar más tiempo recuperarse de una derrota. Como mi rival por el campeonato del mundo Nigel Short dijo una vez en una entrevista: “El ajedrez es implacable: hay que estar dispuesto a matar”.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Debemos detectar nuestras debilidades en ajedrez
Sigo leyendo y estudiando el libro “Cómo al vida imita al ajedrez” de Garry Kasparov. Y, como ya lo mencioné en otras entradas lo recomiendo para toda biblioteca, no sólo de los ajedrecistas sino del lector en general, ya que te trae enseñanzas de vida.
Dice el ex campeón del mundo de ajedrez: “Además de la motivación, es necesario detectar las debilidades en nuestro campo, analizar nuestra forma de trabajar, nuestra vida cotidiana. Si somos conscientes de lo negativo, de las peores posibilidades de las crisis potenciales, podremos trabajar para eliminar esos puntos débiles al momento, y, al hacerlo, mejorará globalmente la capacidad de nuestros actos. No podemos esperar que sobrevenga el desastre para introducir cambios. Nuestro lema ha de ser “detectarlo y solucionarlo”.
Ese coraje puede inspirarse en la competencia o en un gran número de factores externos, pero, en último término, debe emanar de nuestro interior. Para el ajedrez y para la vida.
Dice el ex campeón del mundo de ajedrez: “Además de la motivación, es necesario detectar las debilidades en nuestro campo, analizar nuestra forma de trabajar, nuestra vida cotidiana. Si somos conscientes de lo negativo, de las peores posibilidades de las crisis potenciales, podremos trabajar para eliminar esos puntos débiles al momento, y, al hacerlo, mejorará globalmente la capacidad de nuestros actos. No podemos esperar que sobrevenga el desastre para introducir cambios. Nuestro lema ha de ser “detectarlo y solucionarlo”.
La aceptación de las críticas
Luego de insistir en el tema de la sobrevaloración de los triunfos en detrimento de las derrotas y de la necesidad de aceptar las críticas para poder reaccionar Kasparov dice que para cuestionar el éxito se requiere fortaleza interior. Como Churchill dijo: “El éxito no es definitivo, ni el error es fatal: lo que cuenta es el coraje para seguir adelante”. Ese coraje puede inspirarse en la competencia o en un gran número de factores externos, pero, en último término, debe emanar de nuestro interior. Para el ajedrez y para la vida.
lunes, 5 de marzo de 2012
En ajedrez y en el vida “el éxito es el enemigo del éxito futuro”
“Sabemos que la complacencia es un enemigo peligroso”. Así comienza Garry Kasparov el capítulo 14 de su hermoso libro “Cómo la vida imita al ajedrez” y seguidamente cuenta una anécdota que sirve para ilustrar este tema de manera contundente.
Dice “El águila de Bakú”: “El 9 de noviembre de 1985 conseguí el objetivo que había perseguido durante toda mi vida, al convertirme en el campeón del mundo de ajedrez (si tiene sentido hablar de objetivos de toda una vida a los veintidós años). Las palabras que Rona Petrosian, esposa del anterior campeón mundial, pronunció durante la celebración me dejaron perplejo. ´Lo siento por ti –dijo-. El día más importante de tu vida ha acabado´. ¡Menudo comentario para una fiesta de celebración! Pero recordé aquellas palabras con frecuencia los años siguientes”.
Cuenta después la batalla constante durante los siguientes 15 años por mantenerse en la cima, y reconoce que siempre supo de la importancia de la psicología en ajedrez, “pero me costo la pérdida del título comprender hasta que punto” afirma al repasar su match con Vladimir Kramnik.
Al saberse tan superior a sus rivales durante esos años, Kasparov reconoce que ese fue “un peso”. “Vencer crea la ilusión de que todo es perfecto. Es muy fuerte la tentación de pensar solo en el resultado positivo, sin considerar el resto de las cosas que no funcionan, o que podían no haber funcionado, durante el proceso”, reflexiona el ex cmapeón dle mundo de ajedrez.
Indica que tenemos que cuestionar el “status quo” siempre, “especialmente cuando las cosas van bien. Cuando algo va mal, obviamente deseamos hacerlo mejor la próxima vez, pero debemos prepararnos para desear mejorar aunque las cosas nos vayan bien. En caso contrario, nos estancaremos y a la larga seremos derrotados”. Sabias palabras para no dejarlas pasar por alto.
Dice “El águila de Bakú”: “El 9 de noviembre de 1985 conseguí el objetivo que había perseguido durante toda mi vida, al convertirme en el campeón del mundo de ajedrez (si tiene sentido hablar de objetivos de toda una vida a los veintidós años). Las palabras que Rona Petrosian, esposa del anterior campeón mundial, pronunció durante la celebración me dejaron perplejo. ´Lo siento por ti –dijo-. El día más importante de tu vida ha acabado´. ¡Menudo comentario para una fiesta de celebración! Pero recordé aquellas palabras con frecuencia los años siguientes”.
Cuenta después la batalla constante durante los siguientes 15 años por mantenerse en la cima, y reconoce que siempre supo de la importancia de la psicología en ajedrez, “pero me costo la pérdida del título comprender hasta que punto” afirma al repasar su match con Vladimir Kramnik.
Al saberse tan superior a sus rivales durante esos años, Kasparov reconoce que ese fue “un peso”. “Vencer crea la ilusión de que todo es perfecto. Es muy fuerte la tentación de pensar solo en el resultado positivo, sin considerar el resto de las cosas que no funcionan, o que podían no haber funcionado, durante el proceso”, reflexiona el ex cmapeón dle mundo de ajedrez.
Indica que tenemos que cuestionar el “status quo” siempre, “especialmente cuando las cosas van bien. Cuando algo va mal, obviamente deseamos hacerlo mejor la próxima vez, pero debemos prepararnos para desear mejorar aunque las cosas nos vayan bien. En caso contrario, nos estancaremos y a la larga seremos derrotados”. Sabias palabras para no dejarlas pasar por alto.
viernes, 17 de febrero de 2012
Un pequeño cambio en una posición de ajedrez puede brindarnos nuevas oportunidadades
En el juego de ajedrez, "durante una partida real no hay nada que te indique la existencia de un movimietno ganador", afirma Garry Kasparov.
En su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" hace esta sentencia para diferenciarla de los problemas que se presentan a los estudiantes cuando se les indica que deben encontrar un movimiento ganador.
Enseguida agrega lo más importante y que merece tomarse muy en cuenta: "Detectar las oportunidades requiere olvidar los apriorismos de todo tipo. Las pautas y las presunciones automáticas en las que confiamos para ganar tiempo también impiden que consideremos las mejores oportunidades. Eso es especialmente en las posiciones estáticas, en esos períodos de estabilidad en los que no parece haber posibilidad de ataque".
Coloca como ejemplo la partida de ajedrez entre Samuel Reshevsky - Laszlo Szabo, en el torneo clasificatorio de Zurich 1953, En la misma, el ex niño prodigio (que habitualmente estaba apurado de tiempo) capturó un caballo que daba jaque, cuando tenía que retirar su rey y quedó en posición de recibir jaque mate en dos jugadas. ¡Sorprendenetemente Szabo no lo vió!. Y la partida terminó tablas.
.Las negras están en jaque, y la jugada obligada es 20. ... Rg8-h8. Sin embargo, Reshevsky juega 20. ... Ag7xf6, dejando en bandeja a Szabó el jaque mate en dos jugadas con 21. Dc2xg6+ (el peón f7 está clavado por el alfil d5). Sin embargo, Szabó opta incomprensiblemente por 21. Ab2xf6 y la partida acaba en tablas en el turno 27.
"Estar alerta frente a las oportunidades de ataque requiere el análisis de todas y cada una de las posibilidades que ofrece nuestra posición, el entorno, la competencia. Un pequeño cambio que, en principio, no parece importante puede combinarse con una transformación posterior y dar paso a una debilidad y a una oportunidad", concluye Kasparov sobre este importante tema de ajedrez.
En su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" hace esta sentencia para diferenciarla de los problemas que se presentan a los estudiantes cuando se les indica que deben encontrar un movimiento ganador.
Enseguida agrega lo más importante y que merece tomarse muy en cuenta: "Detectar las oportunidades requiere olvidar los apriorismos de todo tipo. Las pautas y las presunciones automáticas en las que confiamos para ganar tiempo también impiden que consideremos las mejores oportunidades. Eso es especialmente en las posiciones estáticas, en esos períodos de estabilidad en los que no parece haber posibilidad de ataque".
Coloca como ejemplo la partida de ajedrez entre Samuel Reshevsky - Laszlo Szabo, en el torneo clasificatorio de Zurich 1953, En la misma, el ex niño prodigio (que habitualmente estaba apurado de tiempo) capturó un caballo que daba jaque, cuando tenía que retirar su rey y quedó en posición de recibir jaque mate en dos jugadas. ¡Sorprendenetemente Szabo no lo vió!. Y la partida terminó tablas.
.Las negras están en jaque, y la jugada obligada es 20. ... Rg8-h8. Sin embargo, Reshevsky juega 20. ... Ag7xf6, dejando en bandeja a Szabó el jaque mate en dos jugadas con 21. Dc2xg6+ (el peón f7 está clavado por el alfil d5). Sin embargo, Szabó opta incomprensiblemente por 21. Ab2xf6 y la partida acaba en tablas en el turno 27.
"Estar alerta frente a las oportunidades de ataque requiere el análisis de todas y cada una de las posibilidades que ofrece nuestra posición, el entorno, la competencia. Un pequeño cambio que, en principio, no parece importante puede combinarse con una transformación posterior y dar paso a una debilidad y a una oportunidad", concluye Kasparov sobre este importante tema de ajedrez.
viernes, 10 de febrero de 2012
Kasparov y la máxima de Nimzowitch: "La amenaza es más poderosa que la ejecución"
La mayorías (por no arriesgarme a decir todos) conoce la frase de Aaron Nimzowitch "La amenaza es más poderosa que la ejecución". Esto puede traducirse en que no siempre es necesario concretar un ataque, sino que también se puede aprovechar la pérdida de tiempo en defender del rival para obtener un triunfo por otra vía.
Garry Kasparov se "aprovecha" de esta frase para compararlo con un hecho bélico fundamental para la humanidad. En su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" (que lentamente sigo disfrutando) dice: "Antes del Día D, los agentes dobles de los aliados hicieron creer a los nazis que el ataque principal llegaría por el paso de Calais, provocando que Hitler enviara a Rommel y a sus tropas de élite lejos de la zona real de invasión.
Además indica que la frase de Nimzowitch también se refiere a la percepción, tal como reza un viejo dicho de Wall Street: "Compra el rumor, vende las noticias". Anticipar algo que va a suceder puede ser más efectivo que el acontecimiento en si mismo, o, dicho de otra manera no se puede aislar del propio acontecimiento. El impacto es el impacto. Gritar "¡Fuego! en un teatro abarrotado provoca, al menos a corto plazo la misma reacción, haya o no haya fuego".
Después habla de la defensa, señalando que "para ser justos, la defensa es más racional que el ataque en muchos aspectos" y coloca el ejemplo de una máxima militar que dice que para que el ataque triunfe debe triplicar las fuerzas de los defensores, cuando "en el ajedrez solemos conformarnos con una simple mayoría".
Garry Kasparov se "aprovecha" de esta frase para compararlo con un hecho bélico fundamental para la humanidad. En su libro "Cómo la vida imita al ajedrez" (que lentamente sigo disfrutando) dice: "Antes del Día D, los agentes dobles de los aliados hicieron creer a los nazis que el ataque principal llegaría por el paso de Calais, provocando que Hitler enviara a Rommel y a sus tropas de élite lejos de la zona real de invasión.
Además indica que la frase de Nimzowitch también se refiere a la percepción, tal como reza un viejo dicho de Wall Street: "Compra el rumor, vende las noticias". Anticipar algo que va a suceder puede ser más efectivo que el acontecimiento en si mismo, o, dicho de otra manera no se puede aislar del propio acontecimiento. El impacto es el impacto. Gritar "¡Fuego! en un teatro abarrotado provoca, al menos a corto plazo la misma reacción, haya o no haya fuego".
Después habla de la defensa, señalando que "para ser justos, la defensa es más racional que el ataque en muchos aspectos" y coloca el ejemplo de una máxima militar que dice que para que el ataque triunfe debe triplicar las fuerzas de los defensores, cuando "en el ajedrez solemos conformarnos con una simple mayoría".
viernes, 3 de febrero de 2012
El poder de la iniciativa en el ajedrez, los negocios y la política
Conocemos que llevar la iniciativa en el ajedrez forma parte del éxito del ataque. Cuando el rival tiene la obligación de defenderse va debilitando su posición y creando puntos de ataque.
En este contexto de liderazgo podremos prever y seguir controlando la acción.
"Mientras sigamos amenazando y presionando, conservaremos la iniciativa. En el ajedrez, eso finalmente conduce a un ataque que no tiene contestación posible. En los negocios lleva a una mayor cuota de mercado. En las negociaciones conduce a un acuerdo mejor. En la política, a un aumento de votos. En todos los casos crea un círculo positivo de auténtica y mayor calidad, más la percepción de una mejora del status y una victoria inminente, beneficios tanto tangibles como intyangibles. Esa es la ventaja del atacante". Así, contundente, es Garry Kasparov cuando habla de este tema en su imperdible libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
En lo que hace especialmente al ajedrez ir un paso adelante significa que podremos mantener desestabilizado a nuestro rival, movernos y cambiar para incidir en sus puntos débiles. En este orden, "El Águila de Bakú" afirma: "En el ajedrez existe el principio de las dos debilidades. Es poco probable ganar una partida contra un jugador potente con un solo punto de ataque. En lugar de centrarnos en un solo objetivo, debemos aprovechar la presión para provocar más puntos débiles".
Luego recuerda cómo evolucionó como jugador de ajedrez y señala que siguió practicando un ajedrez de ataque durante toda su carrera, reconoce que con el paso del tiempo sus partidas eran cada vez más concretas y menos especulativas y, tras una década como campeón del mundo, "me apetecía menos embarcarme en ataques inciertos y solía ser más paciente. Era algo más que el estereotipo del conservadurismo que aparece con la edad; era el producto de una reflexión nacida de la experiencia de todos aquellos años. Había aprendido que un contra ataque a tiempo, contra un oponente demasiado agresivo, podría se más eficaz que responder siempre con fuego al fuego".
En este contexto de liderazgo podremos prever y seguir controlando la acción.
"Mientras sigamos amenazando y presionando, conservaremos la iniciativa. En el ajedrez, eso finalmente conduce a un ataque que no tiene contestación posible. En los negocios lleva a una mayor cuota de mercado. En las negociaciones conduce a un acuerdo mejor. En la política, a un aumento de votos. En todos los casos crea un círculo positivo de auténtica y mayor calidad, más la percepción de una mejora del status y una victoria inminente, beneficios tanto tangibles como intyangibles. Esa es la ventaja del atacante". Así, contundente, es Garry Kasparov cuando habla de este tema en su imperdible libro "Cómo la vida imita al ajedrez".
En lo que hace especialmente al ajedrez ir un paso adelante significa que podremos mantener desestabilizado a nuestro rival, movernos y cambiar para incidir en sus puntos débiles. En este orden, "El Águila de Bakú" afirma: "En el ajedrez existe el principio de las dos debilidades. Es poco probable ganar una partida contra un jugador potente con un solo punto de ataque. En lugar de centrarnos en un solo objetivo, debemos aprovechar la presión para provocar más puntos débiles".
Luego recuerda cómo evolucionó como jugador de ajedrez y señala que siguió practicando un ajedrez de ataque durante toda su carrera, reconoce que con el paso del tiempo sus partidas eran cada vez más concretas y menos especulativas y, tras una década como campeón del mundo, "me apetecía menos embarcarme en ataques inciertos y solía ser más paciente. Era algo más que el estereotipo del conservadurismo que aparece con la edad; era el producto de una reflexión nacida de la experiencia de todos aquellos años. Había aprendido que un contra ataque a tiempo, contra un oponente demasiado agresivo, podría se más eficaz que responder siempre con fuego al fuego".
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