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lunes, 16 de enero de 2012
Misterios del ajedrez
Dos videos de ajedrez en los cuales interviene Miguel Illescas (GM y 7 veces campeón de España) y brinda consejos para principiantes del ajedrez. Un noble arte que esconde muchos secretos desde sus más ancestrales comienzos. Illescas hará un recorrido por los momentos más importantes y cruciales de este estratégico juego y se enfrentará a la máquina para demostrar quién gana a quién.
En el primero, Va de la partida del Turco con Napoleón hasta Deep Blue. Cuenta anécdotas del match de la máquina con Kasparov y habla de Fischer.
También del ajedrez en el cine y la literatura, en especial el libro “el Ocho” y su continuación “El fuego”, de Katherine Neville.
También hace referencia a las matématicas, al match Karpov - Korchnoi, en Baguío 1978, parasicólogos, anécdotas curiosas, ajedrez a ciegas, entre otros.
Para Illescas, el ajedrez es "concentración total". A continuación los enlaces para ver los videos.
Video de Illescas 1
Video de Illescas 2
lunes, 15 de agosto de 2011
Percepción de calidad en ajedrez y la vida
Un nuevo avance en mi lectura del libro "Cómo la vida imita al ajedrez" del ex campeón del mundo Garry Kasparov, un Gran Maestro azerí de origen armenio, Campeón del mundo de ajedrez más joven de la historia, escritor y hoy activista político.
La percepción de la calidad, tanto en el ajedrez como en la vida, es un buen punto de apoyo para que Kasparov hable de los ordenadores.
Dice que tienen una ventaja evaluativa porque "son inmunes" a los juegos de percepción, pero aclara que los programa no funcionan bien en le mercado, que está en manos de humanos irracionales,"cuyo comportamiento es impredecible, incluso ilógico. "la misma razón por la que los ordenadores no juegan bien al poker. En el ajedrez funcionan mejor, pero no porque comprendan el material, el tiempo y la calidad al modo humano", afirma.
En esta parte del libro Kasparov me sorprendió con un ejemplo casero. Dice que junto a su esposa compraron una casa nueva, algo que describió como "una experiencia traumática, en la que confluyen tanta o más consideraciones y no menos tensión, que en un torneo por el campeonato del mundo de ajedrez". Tanto así, che.
Después de otras consideraciones sobre este tema (polémico para mi), asegura que "sin ampliar nuestra capacidad de evaluación, corremos el riesgo de darle la razón a Oscar Wilde cuando dijo´Hoy día la gente conoce el precio de todo, y el valor de nada"
La percepción de la calidad, tanto en el ajedrez como en la vida, es un buen punto de apoyo para que Kasparov hable de los ordenadores.
Dice que tienen una ventaja evaluativa porque "son inmunes" a los juegos de percepción, pero aclara que los programa no funcionan bien en le mercado, que está en manos de humanos irracionales,"cuyo comportamiento es impredecible, incluso ilógico. "la misma razón por la que los ordenadores no juegan bien al poker. En el ajedrez funcionan mejor, pero no porque comprendan el material, el tiempo y la calidad al modo humano", afirma.
En esta parte del libro Kasparov me sorprendió con un ejemplo casero. Dice que junto a su esposa compraron una casa nueva, algo que describió como "una experiencia traumática, en la que confluyen tanta o más consideraciones y no menos tensión, que en un torneo por el campeonato del mundo de ajedrez". Tanto así, che.
Después de otras consideraciones sobre este tema (polémico para mi), asegura que "sin ampliar nuestra capacidad de evaluación, corremos el riesgo de darle la razón a Oscar Wilde cuando dijo´Hoy día la gente conoce el precio de todo, y el valor de nada"
lunes, 23 de mayo de 2011
PC, imaginación y la mejor partida de Kasparov
"Trabajar con los ordenadores en lugar de contra ellos"
Aunque no al ritmo que quisiera por mis compromisos "on y off line", continúo con el libro "Como la vida imita al ajedrez". Cuando escribe de "imaginación, cálculo y mi mejor partida" apunta que "las circunstancias y el instinto nos advierten del momento adecuado para romper la rutina". Todo esto con relación a la creatividad y orden que debe guiar el cálculo. Parece simple, pero quienes tenemos muchas horas frente al tablero sabemos lo que esto significa. Y agrega más adelante: "En realidad, lo que deberíamos hacer es romper la rutina tras un análisis más a fondo. Son los momentos que nuestros instintos nos dicen que hay algo merodeando debajo de la superficie".
Acá de nuevo pone como ejemplo una partida con Topalov, en Wijk aan Zee, que se resolvió "gracias a ese sexto sentido", en la que jugó la combinación más compleja en su carrera, aunque admite que el 90 por ciento de los análisis publicados posteriormente no se cruzaron por su cabeza. Este encuentro fue bautizado por muchos como "La inmortal de Kasparov".
En este mismo capítulo, y referido al cálculo y la imaginación, no deja de pasar de largo su relación con las computadoras. Debemos recordar el fantástico match frente a "Deep Blue", que tuvo atrapado a todo el mundo aficionado al ajedrez (y no tanto)
"No somos ordenadores y nuestros cálculos nunca serán absolutamente perfectos. Pero si están vinculados a un objetivo y les guía nuestra experiencia y nuestro instinto, normalmente el análisis será correcto" Y aquí, estimo, da en el clavo: "En el mundo de los negocios contamos, además, con la ventaja de trabajar CON LOS ORDENADORES, EN LUGAR DE CONTRA ELLOS".
Entonces indica algo que todos sabemos. Es decir que los ordenadores son muy buenos para el cálculo y empiezan a flaquear en la planificación a largo plazo; y por eso promueve el "ajedrez avanzado" (jugadores ayudados por computadoras).
Finalmente asegura algo que muchos queremos escuchar: "Los ordenadores pueden alcanzar un nivel de campeonato en el mundo del ajedrez, pero los seres humanos no corren ningún peligro de ser reemplazado por las máquinas en casi ningún terreno. Las relaciones de negocios, todas nuestras interacciones personales, están basadas en sentimientos y reacciones humanas. Un director no dirige ordenadores, dirige personas. Solo una persona puede entender las debilidades y las tendencias, razón por la cual las computadoras no consiguen buenos resultados en juegos como el póquer, donde el factor humando es muy importante".
Aunque no al ritmo que quisiera por mis compromisos "on y off line", continúo con el libro "Como la vida imita al ajedrez". Cuando escribe de "imaginación, cálculo y mi mejor partida" apunta que "las circunstancias y el instinto nos advierten del momento adecuado para romper la rutina". Todo esto con relación a la creatividad y orden que debe guiar el cálculo. Parece simple, pero quienes tenemos muchas horas frente al tablero sabemos lo que esto significa. Y agrega más adelante: "En realidad, lo que deberíamos hacer es romper la rutina tras un análisis más a fondo. Son los momentos que nuestros instintos nos dicen que hay algo merodeando debajo de la superficie".
Acá de nuevo pone como ejemplo una partida con Topalov, en Wijk aan Zee, que se resolvió "gracias a ese sexto sentido", en la que jugó la combinación más compleja en su carrera, aunque admite que el 90 por ciento de los análisis publicados posteriormente no se cruzaron por su cabeza. Este encuentro fue bautizado por muchos como "La inmortal de Kasparov".
En este mismo capítulo, y referido al cálculo y la imaginación, no deja de pasar de largo su relación con las computadoras. Debemos recordar el fantástico match frente a "Deep Blue", que tuvo atrapado a todo el mundo aficionado al ajedrez (y no tanto)
"No somos ordenadores y nuestros cálculos nunca serán absolutamente perfectos. Pero si están vinculados a un objetivo y les guía nuestra experiencia y nuestro instinto, normalmente el análisis será correcto" Y aquí, estimo, da en el clavo: "En el mundo de los negocios contamos, además, con la ventaja de trabajar CON LOS ORDENADORES, EN LUGAR DE CONTRA ELLOS".
Entonces indica algo que todos sabemos. Es decir que los ordenadores son muy buenos para el cálculo y empiezan a flaquear en la planificación a largo plazo; y por eso promueve el "ajedrez avanzado" (jugadores ayudados por computadoras).
Finalmente asegura algo que muchos queremos escuchar: "Los ordenadores pueden alcanzar un nivel de campeonato en el mundo del ajedrez, pero los seres humanos no corren ningún peligro de ser reemplazado por las máquinas en casi ningún terreno. Las relaciones de negocios, todas nuestras interacciones personales, están basadas en sentimientos y reacciones humanas. Un director no dirige ordenadores, dirige personas. Solo una persona puede entender las debilidades y las tendencias, razón por la cual las computadoras no consiguen buenos resultados en juegos como el póquer, donde el factor humando es muy importante".
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