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sábado, 6 de agosto de 2011

Los cordobeses en el ajedrez postal

de Las bodegas de la Diosa Caissa (Quinta nota) 
Por Juan Antonio Castro Torres (*) 
Rodolfo Argentino Redolfi 
El primer maestro internacional que dio el ajedrez postal argentino fue Eduardo Secchi Vigneau, varias veces campeón de Córdoba en vivo. La ICCF le otorgó el título y la medalla de oro al ganar el segundo tablero en la final de la III Olimpíada, concluida en 1961, invicto, con siete puntos sobre nueve posibles. Argentina compartió allí el cuarto/sexto lugar, junto a Suecia, Alemania y Australia, resultando triunfador el fuerte equipo de la Unión Soviética. 
Años después Secchi alcanzaría el título de Gran Maestro Internacional. El segundo GMI (ICCF) que dio Córdoba fue Rodolfo Argentino Redolfi,  fuerte jugador en vivo, múltiple campeón de nuestra provincia y representante olímpico en los juegos FIDE. Cuando la ICCF le otorgó el máximo galardón, en el año 1995, Redolfi contaba con 67 años de edad y jugaba ajedrez postal, ya jubilado. En un reportaje publicado en la revista de la Liga Argentina de Ajedrez por Correspondencia (LADAC) de septiembre de 1995, le preguntaron a Redolfi: ¿Cree que debe abandonarse la práctica del ajedrez a alguna edad o por alguna razón?, a lo que el inefable maestro contestó con una amplia sonrisa: "respondo con otro interrogante: ¿cree usted que debe abandonarse la práctica de respirar a alguna edad o por alguna razón? Si algún decreto prohibiera el ajedrez, ¡yo pasaría a la clandestinidad!" Córdoba también prohijó a un ex campeón nacional de ajedrez postal, nuestro querido amigo Raúl Grosso, ex periodista de La Voz del Interior y Maestro Internacional Seniors (SIM), destacado animador de los torneos mayores de la ex Unión Cordobesa de Ajedrez. Su título de campeón argentino de LADAC, fue logrado en 1998, jerarquizado por la participación de los mas fuertes postalistas del momento incluido el GMI Rubén Berdichesky, varias veces campeón argentino de ajedrez postal y representante olímpico. Nuestra provincia tiene varios MI de ICCF, como José Ángel Diani, Juan Antonio Castro Torres, el ya mencionado Julio Alberto Muhana, Carlos Alberto Picón, José Julio Sánchez y Osvaldo Mario Buraschi, talentoso ajedrecista que también fue campeón de Córdoba en vivo. Como mencionamos anteriormente, también vivioó en Córdoba un gran Caballero del Ajedrez que jugó postal: El Gran maestro Erich Eliskases. (en la próxima nota: Estadísticas memorables)
 (*)Periodista, escritor y MI (ICCF)

viernes, 5 de agosto de 2011

Amigos del ajedrez, para siempre

Las bodegas de la Diosa Caissa (Cuarta nota) 
Por Juan Antonio Castro Torres (*) 
Una de las aristas más positivas del ajedrez a distancia, desde el punto de vista humano, es la consolidación de amigos en todo el planeta. La mayor demostración de ello la dio la famosa “Partida de la Amistad” que se jugó por iniciativa del Dr. Jorge Juan Canale (Maestro Nacional de Liga Argentina De Ajedrez por Corresondencia -LADAC-  y ex presidente de esta entidad) en 1971 y que se prolongó hasta 1977, tiempo habitual de duración de los torneos internacionales por aquellos años. Participaron de esta memorable justa del ajedrez los mejores postalistas de Argentina, Estados Unidos y de otros países de América del Sur. Cabe agregar que Canale, por otra parte, fue el capitán del equipo argentino que compitió, siempre por carta, con Finlandia entre 1973 y 1977, a 50 tableros, nada menos. 

La crisis cibernética Hoy
La evolución tecnológica, llevó a terapia intensiva el ajedrez por correspondencia, en su forma tradicional. La irrupción de “los monstruos de silicio” formidables programas informáticos que, de una manera u otra ponen en crisis la actividad que, actualmente, se juega mayormente por e–mail. Por estos tiempos de cambios tecnológicos sustanciales, además de ICCF hay otras organizaciones menos conocidas que aplican las mismas reglas. La mayor parte de ellas, así como los sitios Web, actúan como intermediarios u organizan partidas y torneos por correo electrónico, además del ajedrez por correspondencia, lo que ha tornado francamente difusa la categorización y la organización seria de la actividad postal. Las pagínas de ajedrez están registrados en la web en categoría “Sitios de juego”. Pero es tan rica la historia postalista que seguramente el ajedrez mismo, en su infinita evolución creativa y en consonancia con la mejor ética humana –aquella que rechaza de plano el uso de ordenadores en reemplazo de la maravillosa máquina de nuestra propia mente–, encontrará el camino preciso para recuperarlo como artesanía lúdica por excelencia. Y si así ocurriera nos volveremos a encontrar en las bodegas de Caissa (diosa del ajedrez) que nada objetará, obviamente, si nos embriagamos apasionadamente en su santo nombre. (en la próxima nota: Los postalistas del ajedrez cordobés) (*) Caballero del ajedrez, periodista, escritor y MI (ICCF)

jueves, 4 de agosto de 2011

En los albores del ajedrez por correspondencia

de Las bodegas de la Diosa Caissa (Tercera nota)
Por Juan Antonio Castro Torres (*) 
Voltaire
Según distintos historiadores, la primera partida de ajedrez por correo sobre la que se tenga noticia la jugaron Enrique I, rey de Inglaterra y Ludovico VI, de Francia. La iniciaron en el año 1119, pero no hay fecha cierta de su conclusión, ni de su resultado. Por citar otro caso de famosos, documentado profusamente, mencionemos al extraordinario filósofo y escritor francés Voltaire (François Marie Arouet que vivió entre 1694 y 1778) que jugaba al ajedrez por carta, nada menos que con la zarina Catalina de Rusia y Federico el Grande, rey de Prusia. En el siglo XIX la aparición del telégrafo popularizó el juego de ajedrez a distancia. A partir de 1844 se registraron reiterados encuentros entre Londres y Portsmouth y Baltimore con Washington, lo mismo que los juegos anuales entre las universidades inglesas de Oxford y Cambridge. En nuestro país, allá por 1909, los ajedrecistas argentinos comenzaron a practicar esta apasionante especialidad con una curiosidad. Jugaron con desconocidos que se encontraban en dos barcos, en ultramar, el Lucania y el Philadelphia. En 1932 se realizó un match entre el Club Argentino de Ajedrez de Buenos Aires y su similar de París. Nos representaron los maestros Villegas, Piazzini, Querencio, Alles Monasterio y Balbín. ¡Ganaron los nuestros! La Liga Argentina de Ajedrez por Correspondencia (LADAC) se fundó en 1945, bajo la presidencia de Arturo Jorge Loeffler y su primer torneo nacional se jugó a partir del año siguiente. También en Argentina se fundó la Confederación Americana de Ajedrez Postal (CADAP) en 1967, iniciando sus actividades competitivas el día 14 de abril, Día de las Américas. A comienzos del siglo XXI, Argentina establecía clara supremacía en el continente americano. Sobre 154 títulos de Maestro de CADAP, nuestros jugadores alcanzaban 83, mientras que en segundo lugar se ubicaba Brasil, con 33 y tercero, lejos, Perú con 12 titulados. En tanto que la primera entidad mundial de ajedrez a distancia (IFSB) se fundó en Alemania en 1928. Actualmente rige la actividad la International Chess Correspondence Federation (ICCF) que data del año 1945, realizándose el primer campeonato mundial a partir de 1947, con la participación de 78 jugadores de 22 países, incluidos seis argentinos, Benkö, Casas, Velázquez, Martín, Roura y Cuadrado. Este último fue el único que llegó a la instancia decisiva de la que participaron solo 14 jugadores. La final se jugó entre 1950 y 1953, consagrándose campeón del mundo de ajedrez el australiano Cecil John Purdy, con medio punto de ventaja sobre el sueco Malmgren. Hasta el presente el argentino que llegó más alto en la máxima prueba del ajedrez postal fue el GMI Juan Sebastián Morgado, subcampeón mundial en 1983, a solo medio punto del ganador, el GMI Vitas Palciauskas, de Estados Unidos. De este importante torneo participó el cordobés MI Julio Alberto Muhana que se ubicó octavo. (en la próxima nota: Amigos del ajedrez, para siempre) (*)Periodista, escritor y MI (ICCF)

miércoles, 3 de agosto de 2011

La batalla del ajedrez a distancia

de Las bodegas de la Diosa Caissa (Segunda nota) 
Por Juan Antonio Castro Torres (*) 
Paul Keres
La disputa de ajedrez a la distancia, por correspondencia, también produce, literalmente hablando, partidas de notable factura técnica, donde la fantasía suele volar muy alto. La estrategia luce distinta, profunda y creativa, a la par de la electrizante táctica que la ejecuta hasta el jaque mate o hasta que el adversario inclina su impío rey. A nadie importa si algunos toman vodka o tequila y otros grapa o caipiriña, hasta altas horas de la madrugada, para poder encontrar la verdad y la belleza de la obra de arte en construcción que puede llevar años para concluirla. El ajedrez se practica desde hace siglos. Notables maestros como Paul Keres, Jhonatan Penrouse, Gennady Nessis, Ulf Anderson, incluidos los campeones del mundo Alejandro Alekhine y Anatoli Karpov la alternaron durante muchos años de sus exitosas vidas deportivas. Incluso, el mismo Alekhine afirmó que, en buena medida, debe al ajedrez postal su formación teórica. Esta modalidad permite, además del estudio objetivo y en soledad, profundizar las posiciones sin la perturbación concreta que significa la presencia del rival a un palmo de sus narices, en un local a veces inadecuado y con la tortura del reloj taladrando el cerebro. También en el ajedrez postal desaparecen los factores psicológicos presentes en el juego en vivo porque, frecuentemente, no se conoce ni la cara del ocasional contrincante. Y es legal consultar cuanto libro de teoría o práctica a cada cual le plazca. De todos modos, lo que lo iguala al ajedrez en vivo, es que siempre, agazapado, está el error humano que le da vigorosa vida a nuestro querido juego. En Córdoba tuvimos la suerte de contar por muchos años con el GMI Erich Eliskases, un Caballero del Ajedrez, excepcional jugador nacido en Austria que alternó las dos modalidades, realizando brillantes partidas a través del ajedrez por correspondencia. Para los que no lo recuerdan, en materia teórica, la defensa Francesa se profundizó y se puso de moda en 1834 en el match por correspondencia entre los mejores jugadores residentes en Londres, Inglaterra y París, Francia. Lo mismo sucedió con el contragambito Albin, según Ludeck Pachman, que se originó en una partida por correo que jugaron entre 1940 y 1943, Toth y Balogh, en el marco de un campeonato internacional. Y hay muchos otros ejemplos valederos del aporte a la teoría a través del ajedrez a distancia. El Dr. Rey Ardid, famoso campeón español de ajedrez del siglo pasado afirmó al respecto: “Más de una vez he insistido en mis escritos sobre la utilidad de este tipo de juego no solamente para los aficionados, sino también para los maestros que perfeccionan su estilo al estudiar con el máximo detalle las aperturas, profundizar los planes del medio juego y analizar los finales cuanto sea preciso para superar íntegramente sus dificultades y sutilezas. La teoría del ajedrez debe al juego por correspondencia la solución de numerosos problemas pendientes y no son pocas las partidas y de posiciones jugadas por correo que pueden verse en los modernos tratados, en los que se refutan variantes tenidas antes por correctas o se confirman de un modo definitivo su excelencia o su debilidad”. (en la próxima nota: En los albores del ajedrez postal) (*)Periodista, escritor y MI (ICCF)

martes, 2 de agosto de 2011

Las bodegas de Caissa, la diosa del ajedrez

Ajedrez y evolución del hombre ad eternun
(Primera nota) Por Juan Antonio Castro Torres (*)
 El ajedrez es como la mejor bodega del universo y sus planetas aledaños. Sus toneles y cubas de fina madera y gruesas bridas de acero son infinitas, incontables, milenarias, y atesoran las mejores bebidas escanciadas y por escanciar. Creada y renovada ad eternum por la diosa del ajedrez: Caissa,  está allí toda la mejor historia de la evolución del hombre en el esplendor del pensamiento abstracto, Baco incluido. Vinos de mesa, pateros, finos oportos portugueses, champagne francés, varietales argentinos, coñac añejado por siglos, whisky de lo más profundo de las cruzadas escocesas, encontraremos según el gusto y el deleite de cada uno de los mortales que tratan de tu o de usted a este juego del ajedrez, que sigue y sigue como la sombra sigue al hombre. De cada tonel, un cuerpo casi perfecto, colores primarios, perfume diferente para todos los paladares, tácticos o posicionales, románticos o eclécticos. Está el vino de mesa tan popular que bebe aquel que a la tercera jugada de su partida más importante de ajedrez tira un jaque “por las dudas de que sea mate” o el licor para paladares exquisitos que sueñan con su propia “Siempreviva”, al estilo genial de Anderssen cuando lo dejó patitieso a Dufresne al promediar el siglo diecinueve. ¿Qué no son dos, las bodegas? A poco andar, por infinita, pese a que la descubrimos hace siglos, encontramos que no es una, sino son dos (¿tal vez más?) las bodegas de la diosa del ajedrez, para que nadie quede afuera de la humana embriaguez del conocimiento sobre el tablero escaqueado. Son muchos quienes las conocen, y no por bebedores, en sus laberintos más profundos. Podrán discutir con igual razón cual es la que interpreta mejor la gran sinfonía del misterioso juego, pero todos saben que en ambas reside la verdad del ajedrez más profunda, diversa y, por artística, desmesuradamente bella. La más conocida, por cierto, es aquella donde los catadores de Caissa se encuentran frente a frente, descorchando diagonales con los astutos alfiles y columnas abiertas con las pesadas torres, a suerte y verdad y sin otros atributos que el conocimiento almacenado en su propia cabecita, constreñidos a jugar ajedrez en un espacio de tiempo limitado por un aleatorio reloj, con guillotina incluida. No hay duda, es la más deportiva que ha trascendido culturalmente hasta nuestros tiempos. Pero ahora nos abocaremos a la otra, la que practican aquellos que, por distintos motivos, se enamoraron del juego de ajedrez por carta y no lo abandonaron jamás. (en la próxima nota: La batalla del ajedrez a distancia) (*)Periodista, escritor y MI (ICCF)

lunes, 1 de agosto de 2011

Lo que viene: el ajedrez postal

Este es sólo un anuncio de lo que podrás ver en mis próximas entradas del Blog Ajedrez con Fundamentos:
"Las dos bodegas de Caissa, la Diosa del ajedrez”. 
 La verdadera historia de una pasión mundial: el ajedrez postal, hoy por e mail y casi desfigurado, especialmente, gracias al adelanto tecnológico. Internet, pero fundamentalmente, los programas específicos que analizan en profundidad cada posición,  están llevando a esta modalidad a convertirse en un "cadáver insepulto".
 Nos la contará, en sucesivas notas a partir de mañana mi amigo,  todo un caballero del ajedrez,  Juan Antonio Castro Torres, periodista, escritor y Maestro Internacional (ICCF), pomposo titulo que viene a confirmar la infinita generosidad de nuestro juego milenario (afirmación del propio autor).

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