Mostrando entradas con la etiqueta colaboradores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colaboradores. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de diciembre de 2011

Fischer: uno de los jugadores más grandes de todos los tiempos.

Sigo con  mi homenaje al gran periodista Héctor Luis González, con la publicación de la Tercer y última  parte del articulo "Bobby Fischer Jaqueado por su genio", en su columna El ajedrez de la Historia de LA VOZ DEL INTERIOR del 2 de marzo de 1986.
Viene del lunes. (Aquí la segunda parte).

Desde entonces la vida de Fischer resultó un verdadero misterio. Su última aparición en el ambiente ajedrecístico fue en 1973, cuando el actual presidente de la FIDE, Florencio Campomanes, le pagó como honorarios 85.000 dólares para que hiciera la jugada de honor en el Torneo Internacional de Manila.
El 3 de abril de 1975, ante la negativa de poner en juego su título de campeón ante Karpov, fue despojado de éste. Fischer entonces pedía que el match fuera ilimitado y que lo adjudicase quien ganara los diez primeros juegos. La FIDE aceptó a medias la propuesta, estableciendo que sería campeón quien ganara las seis primeras partidas y Bobby no estando de acuerdo rehusó jugar. Sin duda que este reglamento, bastante descabellado, traería más de un problema años más tarde, cuando quedó inconcluso el primer match entre Karpov y Kasparov.
Fischer se recluyó en Pasadena, ingresando a la secta religiosa “La Iglesia de Dios”, donde segun se dice, se dedicó a predicar el Evangelio.
No obstante volvió a ser noticia el 26 de mayo de 1983, cuando la policía de California lo arrestó barbudo y mal entrazado, confundiéndolo con un delincuente. Fischer promovió una denuncia por apremios ilegales apenas fue liberado al día siguiente y escribió un folletín que hoy se vende por correspondencia a un dólar el ejemplar, donde critica la legislación y la “mentira del sistema capitalista.
Si bien a la hora de su gloria había declarado que quería ser más rico que Onasis, Bobby ha despreciado sistemáticamente suculentas ofertas, como para realizar una publicidad de un producto capilar por 600.000 dólares de honorarios, afirmando que él no recomendaría un producto que no usaba y por lo tanto no se prestaría al engaño del público.
También fueron muchos los ofrecimientos de importantes bolsas para disputar matches con Gligorik, Timman, Korchnoi, Karpov y otros, pero todo no pasó de ser una noticia sensacionalidsta con muy poco fundamento práctico.
Tal vez el año pasado se dio la circunstancia más próxima para que se produjera su vuelta al tablero. fue cuando visitó Taxco (México), invitado por un acaudalado mecenas de ajedrez azteca. Insistentemente se habló seriamente del regreso de Fischer a las lides del juego ciencia, sin intervención de la FIDE, pero los premios que exigió -alrededor de 2.000.000 de dólares- fueron excesivos para poderlos reunir. El benefactor mexicano desilucionado optó por financiar el Interzonal y Fischer disgustado consideró esto una traición, por cuanto entendía que aún quedaban márgenes para las tratativas.
Fischer volvió a recluirse en Pasadena y aunque trascendió que ha abandonado la secta religiosa a la que prestó su apoyo durante tantos años, sus días transcurren en el mayor de los silencios.
Bobby ha expresado su odio a la prensa porque se siente molesto con las preguntas y entrevistas; hasta supo agredir a una periodista europea que le sacó unas fotos sin su autorización, también odia a la FIDE porque considera que lo despojó sin motivos de su título de campeón. Persiste en su odio a los soviéticos a quienes denunció como un bloque antideportivo que trata a toda costa de mantener una hegemonía mundial. Y aún debe odiar las tediosas tablas de los grandes maestros de nuestro tiempo, que juegan para no perder, mientras que él jugó siempre a ganar.
Pese a que lleva más de 13 años de retirado, su figura está siempre vigente. Su sombra ha perseguido a Karpov durante su reinado, puesto que Fischer sigue siendo una permanente norma de comparación para todos los grandes maestros. Valga recordar cuando en una ocasión se le preguntó a Karpov si se consideraba el mejor jugador del mundo siendo campeón mundial a pesar de que nunca le había ganado a Robert Fischer, Tolia, respondió con visible disgusto con otra pregunta “...Cómo pueden decir que Fischer es el mejor cuando nunca me ha ganado...”.
Kasparov, también ha opinado sobres Fischer: “... en lo más profundo de mi alma, soy un consumado analista como Fischer, claro que lo siento, yo no tengo la determinación que usó él …”.
Para muchos “Bobby” es un loco, para otros un genio inigualable, pero todos habrán de coincidir que su trayectoria en el tablero lo definió como uno de los jugadores más grandes de todos los tiempos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Robert "Bobby" Fischer y su proeza jamás igualada en la historia del ajedrez

Sigo con  mi homenaje al gran periodista Héctor Luis González, con la publicación de la Segunda parte del articulo "Bobby Fischer Jaqueado por su genio", en su columna El ajedrez de la Historia de LA VOZ DEL INTERIOR del 2 de marzo de 1986.
Viene del lunes. (Aquí la primera parte).

En 1967, comenzó el ascenso espectacular al ganar los torneos de Mónaco, Skoje, Nathania y Vinckorcy llegando en 1968 al Interzonal de Túnez que abandonó en la 8º ronda, cuando no le fue aceptado el pedido de postergación de una partida que solicitó por cuestiones religiosas. La dirección del torneo le quitó el punto por incomparecencia y Bobby disgustado se marchó a los Estados Unidos, a pesar de ir puntero cómodamente. Pero, si hay algo que destacar de su personalidad, ha sido el respeto por sus principios que nunca soslayó por cuestiones de intereses.
Durante el año 1969, estuvo apartado voluntariamente de la actividad, pero al año siguiente apareció con renovados bríos y una nueva concepción de la forma de asumir el juego ciencia. Lo que para muchos críticos representó en su momento como extravagancias. Las sistemáticas protestas realizadas de los organizadores del torneo con respecto a la intensidad y disposición de las luces, el color de los escaques del tablero, la temperatura ambiente, el comportamiento de público y los fotógrafos y camarógrafos de televisión, el tiempo mostró que no eran tales. Es que Fischer en ese año de inactividad que pasó en Yugoeslavia, se dedicó de lleno a los aspectos extra-ajedrecísticos y sus conclusiones fueron que nada debía quedar librado al azar. Luego de un estudio científico del medio ambiente que mejor se adapta para lograr su más eficiente concentración, llegó hasta la fabricación de un sillón especial anatómico que contribuyera a su mejor función cerebral.
Korchnoi en Baguio 1978, adoptó iguales procedimientos y actualmente, son muchos los maestros que lo practican, como el caso de Antony Miles, que jugó un certamen en una camilla de masajes.


En su “reentre” en 1970, ocupó el segundo tablero en el match URSS vs. Resto del Mundo, batiendo a Petrosián por 3 a 1 (+2=2-0), luego ganó el Torneo de la Paz en Yugoeslavia y triunfó en el Internacional de Buenos Aires con tres y medio puntos de ventaja sobre el soviético Kukmakov que llegó segundo. En el Interzonal de Palma de Mallorca se clasificó para la candidatura ganando la prueba con extraordinaria solvencia.
Sus permanentes quejas a la FIDE, llegaron a tener eco, logrando que se modificara la reglamentación de la candidatura. Ahora se jugaría por sistema de matches eliminatorios y según Fischer los rusos ya no podrían jugar en equipo.
Ese torneo de candidatos jugado en 1971, resultó la proeza jamás igualada en la historia de los trebejos, batió a Taimanov y a Larsen por el impresionante scorer de 6 a 0 y en las finales a Petrosián por 5 a 1 y 3 tablas.
Este match inolvidable se jugó en Buenos Aires, Argentina había conseguido la sede ofreciendo 12.000 dólares de bolsa pero la organización demandó otra cifra igual. Las partidas se jugaron en el teatro San Martín, en el salón Casacuberta, permanentemente repleto y con una muchedumbre inamovible en la puerta. El éxito fue tan grande que se agotaron los juegos y libros de ajedrez en todo Buenos Aires.
Entonces el ministros de Bienestar Social Francisco Manrique, muy entusiasmado llegó a ofrecer el Teatro Colón a la Federación Internacional, presidida por Max Euwe, para el match ante Spassky por la corona, pero el máximo organismo resolvió que la sede fuera Reykjavic (Islandia).


El triunfo de Fischer en Buenos Aires ante Petrosian los llevó a la instancia suprema: enfrentar por el título a Spassky, pero, Bobby disgustado por algunos aspectos organizativos, amenazó durante varias semanas previas con no presentarse en Islandia. Finalmente, un pedido especial de Henry Kissinger, una bolsa de 250.000 dólares ofrecida por un banquero inglés y la distinción de “cruzado contra el comunismo” que le hizo el presidente Richard Nixon lo convencieron a jugar.
El encuentro con Boris Spassky en Reykiavie 1972 tuvo un inicio insólito, puesto que Fischer perdió la primera partida y también la segunda por incomparecencia aduciendo sentirse molesto por la presencia de fotógrafos y camarógrafos.
Pero luego la tercera partida Bobby comenzó a jugar como una máquina y contra todos los pronósticos de los expertos, de que sería imposible derrotar no sólo a Spassky sino al formidable laboratorio soviético, se coronó campeón mundial, tras siete partidas ganadas, tres perdida y once tablas, y alcanzando también el más alto índice de gradación de la historia: 2780 puntos “ELO” (Sistema de calificación por puntaje que se obtiene por la posición y resultados individuales regristrados en las competencias).

lunes, 26 de diciembre de 2011

"Bobby Fischer" jaqueado por su genio

Retomo mi homenaje al gran periodista Héctor Luis González, con la publicación de un articulo en su columna El ajedrez de la Historia de LA VOZ DEL INTERIOR del 2 de marzo de 1986.
El 9 de marzo de 1943, nació en Chicago el extraordinario talento ajedrecísto Robert James Fischer. Hijo de Robert Fischer un bioquímico alemán y de Regina Werner, una judía austríaca, prosoviética, quienes se divorciaron en 1945, “Bobby” como se lo apodó desde niño, pasó su infancia prácticamente sin padre, creándose en su ánimo un sentimiento hostil hacia su progenitora, muy proclive a realizar viajes a Moscú por razones políticas, lo dejaba abandonado al ciudado de su hermana mayor desde muy pequeño.
Este fue el motivo por el cual, desde temprana edad Bobby engendró un particular resentimiento contra la Unión Soviética y también contra su propia familia: Son elocuentes reflexiones vertidas al respecto en 1971, en Buenos Aires: “... mi padre nos abandonó siendo yo chiquito y en cuanto a mi madre, una consumada filocomunista siempre me ha parecido un poco loca. Se ha pasado la vida en manifestaciones en defensa de la paz, sin ningún fundamento y en cuanto a mi hermana mayor, es una estúpida igual que todas las mujeres...”.
En 1960, en oportunidad de intervenir en el torneo “Sequiscentenario” llegó a la Argentina acompañado de su madre, pero ni bien arribó al aeropuerto de Ezeiza, pidió a los organizadores aislarse en un alojamiento, solo. “... a mi madre la quiero fuera de mi círculo, para que no me moleste....”. No obstante que se cumplió su pedido, aquel certamen fue el peor de toda su carrera ajedrecística, puesto que ocupó el decimocuarto lugar, pero vaya en su descargo que su juventud y las atracciones nocturnas de la ciudad porteña, lo desconcentraron del juego y pagó tributo a su falta de conducta. Sin embargo aquel memorable torneo que ganaran ex aequo Korchnoi y Reshevsky, resaltó su más valiosa experiencia en la forma de comportarse para competir.
La prueba la tuvimos 10 años después, en las Olimpiadas de Siegen, cuando en el acto inaugural una despampanante belleza elegida Reina del Ajedrez Mundial le invitó a bailar, recibiendo esta respuesta: “... si como no, pero cuando finalice el torneo....”. Su hermana le enseñó a jugar al ajedrez cuando contaba con 7 años de edad y se abrazó a esta disciplina con una ostensible voluntad, dejándose absorber totalmente por el mundo de los trebejos, como una forma de escapismo a su trauma provocado por la separación de sus padres. Poseía de niño un cociente de inteligencia de 184 -superior al de Eisntein- lo que le permitió adquirir rápidamente conocimientos de ajedrez superior y desarrollar un concepto excepcional.
Reuniendo todas las características del niño prodigio, las que tanta fama le dieron a Reshevsky, Capablanca y al español Pomar, Fischer inició una espectacular escalada que culminó en 1957 cuando se consagró campeón de los Estados Unidos.
Tenía entonces 14 años de edad y al año siguiente fue distinguido con el título de gran maestro internacional por su brillante quinto puesto en el Interzonal de Portoroz.
Dotado de un extraordinario amor propio siendo un adolescente ya tuvo algunos choques y roces con los granes maestros. Para Bobby la derrota tenía contornos de catástrofe. Más de una vez se lo vio llorando en una partida perdida y también mostrando reacciones violentas como la que tuvo con Miguel Nadjdorf, cuando éste lo venció en una sesión suspendida y Bobby en señal de abandono, le dio vuelta el tablero con todas las piezas. El temperamental maestro argentino reaccionó vehementemente ante la falta de respeto y salió en persecución del jovencito, pero intervino el maestro Robert Byrne - capitán del equipo americano- y previas disculpas del caso evitó que Bobby tuviera un grave problema. Esta y muchas otras anécdotas similares le valieron el mote de “Enfant terrible”, actitudes que fue superando aunque siempre mostrando un carácter hosco y circunscripto a un solo tema, el ajedrez.
Volvió a ganar el campeonato de los Estados Unidos en 1960, halago que repitió en 1961, 1963, 1966 y 1967 erigiéndose en la figura más significativa de Occidente cuando participó en el Torneo de Candidatos en Zurich, contando sólo con 16 años de edad, un hecho inédito en la historia del ajedrez.
En la candidatura de Zurich, Bobby llegó en el sexto lugar y cuarto en la misma prueba en Curaçao 1962, pero en ambos casos comenzó a presentar protestas ante la Federación Internacional en procura de modificar los reglamentos, aduciendo que los soviéticos, por su mayor número de participantes clasificados en el torneo de candidatos, jugaban en equipo en desmedro de los representantes de otros países. Así mismo en Curaçao, Fischer realizó agrias críticas contra los teóricos rusos. Tras su derrota ante Korchnoi, en una de las rondas, en la que se había planteado una Defensa Pirc, jugó una línea analizada por Vassyli Panov, en su entonces flamante tratado de aperturas, quien recomendaba para las blancas un movimiento con signo de admiración, Bobby siguiendo el consejo de ese libro, realizó la jugada confiando en las bondades, pero cuan grande fue su sorpresa cuando Korchnoi respondió de inmediato y “al toque” con un categórico sacrificio que destrozó la posición del americano. Luego de la partida, Fischer declararía “... los maestros soviéticos analizan variantes dudosas y las publican en sus revistas y libros “for export” como buenas, guardándose los antídotos para los incautos...”.
Ya Fischer, por esos años demostraba un esfuerzo y contracción al estudio poco común, solía pasar 12 horas continuadas encerrado en la búsqueda de nuevas variantes, logrando descubrimientos que llegaron a revolucionar la teoría. Valga recordar cuando por razones políticas en 1963, no se le otorgó la visa para participar en La Habana del Torneo, en memoria de Capablanca, siendo aceptada su intervención mediante la trasmisión de sus jugadas por telétipo. En una de las rondas enfrentó al búlgaro Trigov y se llegó a una posición harto trillada de la variante Gotemburgo de la Siciliana. Allí, todos los preceptos técnicos indicaban que las negras debían jugar caballo de rey, a costa de no quedar perdidas. Sin embargo, el cablel anunció que Fischer movía su caballo dama, creándose una verdadera confusión entre los presentes y la jugada ante la posibilidad de existir un error. Fischer, envió de inmediato la confirmación y el búlgaro lleno de optimismo y sumamente confiado, respondió inmediatamente sin ni siquiera imaginar que tres jugadas después habría de abandonar.
(El miércoles la segunda parte)

viernes, 23 de diciembre de 2011

Ajedrez, pasión de multitudes

(Por Rudy, enviado “espacial”)
(Este relato fue publicado en el diario Página 12, en 1990, antes de la tercera partida del match por el campeonato del mundo entre Gary Kasparov y Anatoli Karpov, jugado en Nueva York). 
En estos momentos en que el ajedrez vuelve a conquistar el interés general y tiene a todo el mundo pendiente de un trebejo, tal vez valga la pena rememorar algunos hechos que hacen a la historia de este milenario deporte.
Por ejemplo, ¿desde cuándo el ajedrez pasó a ser considerado un deporte, siendo que lo habitual es que los contendientes permanezcan sentados en un sillón (cómodo o no, según las circunstancias, pero en todo caso sigue siendo un sillón) y no corren cien metros llevando un peón de aquí para allí, ni tratan de encestar la reina en una cesta, ni batean al alfil, ni lanzan la torre lo más lejos posible, ni montan sus caballos e intentar batir los trescientos metros llanos, ni patean al rey, intentando introducirlo en una valla contraria y ni siquiera ubican el tablero en una superficie acuática que los obligaría a mantenerse a flote para realizar sus jugadas?
Tal vez este intríngulis pueda ser resuelto hoy, queridos lectores. Recordemos que, según cuenta la leyenda, el ajedrez comenzó a ser practicado por los indios (los de las Indias, no los descubiertos por Colón) en el año 3000 antes de Cristo. En esa época no se conocía el fútbol, ni el baseball, y muchos menos el Pacman). Vale decir, el único deporte que conocían los indios (los hindúes, para ser más precisos) era el ajedrez (y eso los que lo conocían). En el momento en qué las clases dominantes (que siempre las  hubo)  se dieron cuenta de que para una civilización antigua digna de figurar en los libros de historia necesitaban ser conocidos por la práctica de algún deporte, organizaron una licitación para que, quien quisiera, inscribiera algún tipo de disciplina en esa categoría. Sólo dos fueron inscriptos: el ajedrez, y la “caza del paria” (los parias eran los habitantes pertenecientes a la clase social inferior, sin voz, ni voto, ni teléfono). Finalmente las autoridades decidieron reservar la categoría de deporte para el ajedrez, y la de “pasatiempo” para la caza del paria. Ambas disciplinas trascendieron y hoy en día son practicadas por multitudes en todo el mundo. Digamos entonces que el ajedrez fue catalogado como deporte porque no habí a otro y no podían, por ejemplo, practicar el “lanzamiento de argolla a la pirámide”, que tanto furor hiciera en Egipto, y que se considera antecesor de nuestro tradicional “sapo”.
Los hindúes jugaban  al ajedrez tal como lo hacemos nosotros, pero en la India. Tenían algunas reglas especiales, eso si. Por ejemplo, no se le podía ganar a un “brahma” (clase más alta) salvo que uno mismo fuese a su vez brahma. Si uno era paria, no le podía ganar a ninguna otra casta, porque si llegaba a hacerlo, la revancha se jugaba a la “caza del paria”, y el resultado era siempre el mismo.
Otras civilizaciones antiguas cultivaron también el ajedrez, sin lograr que les crezca. Los fenicios lo jugaban en sus barcos, pero sus partidas no eran especialmente interesantes, pues terminaban negociando las piezas con su rival, y cuando a ambos contendientes sólo les quedaba el rey en el tablero, no podían sino hacer tablas. Los griegos impusieron dos estilos:  “El ajedrez duro”, que se jugaba en Esparta, cuyos peones se lanzaban al ataque los ochos a la vez y no paraban hasta comerse al rey enemigo o morir en el intento (todas las partidas que se conocen  terminaron de esta última manera, y entonces, los espartanos, enojados invadirían en serio a la civilización enemiga), y el ajedrez ateniense, lleno de preceptos filosóficos, como aquel de Heráclito que dijo: “ No se puede comer dos veces el mismo caballo”. Tales de Mileto (”si tres o más paralelas son cortadas por dos transversales no se pueden usar como tablero de ajedrez”) o Sócrates, a quien podías ganarle una partida pero te ibas convencido de que habías perdido.
También los hebreos, los persas, los romanos y los caldeos tuvieron algo que ver con este deporte, pero eso no lo estudie para hoy, así que se los comento en otra clase, ¿si?

lunes, 12 de diciembre de 2011

Víctor Korchnoi y su controvertido exilio

Sigo rindiéndo homenaje a mi amigo Héctor Luis González, máximo dirigente de la historia del ajedrez de Córdoba, Argetnina. Hoy comienzo con la publicación de otro artículo difundido el 12 de agosto de 1984 en el diario LA VOZ DEL INTERIOR, bajo el título: "Víctor Korchnoi y su controvertido exilio".
En las primeras horas de la mañana del 26 de julio de 1976, el gran maestro soviético Victor Korchnoi, que en la tarde anterior había ganado el tradicional torneo IBM en Amsterdan, entró presuroso al departamento de Extranjeros en Holanda, solicitando asilo político, a la par que lanzaba explosivas declaraciones a la prensa contra las autoridades de su país. Allí comenzó una historia que trascendió mucho más allá de los límites del mundillo ajedrecístico.
Korchnoi, nacido en Leningrado el 23 de julio de 1931, aprendió el juego a los 7 años de edad, comenzado su carrera a través de la enseñanza dictada en la Casa de los Pioneros de su ciudad natal. Debutó en 1946 en el Campeonato Juvenil y ya en 1949 participó en las preliminares del campeonato de la URSS, siendo sus comienzos muy duros, puesto que en ese certámen sufrió ocho derrotas consecutivas, sin embargo siguió perseverando.
En 1952, logró llegar al turno final del XX Campeonato de la URSS donde obtiene un destacado sexto puesto. Desde entonces comienza su escala ascendente logrando su consagración definitiva al adjudicarse en 1960 el XXVIII Campeonato de la URSS, ciñendo la corona máxima de su país, halago que se repite en tres oportunidades más 1963, 1965 y 1971, hazaña aún no igualada en los anales de ajedrez soviético.
Más de 60 premios
A esos importantes lauros deben agregarse más de 60 premios en pruebas internacionales que lo sindican como el maestro de nuestro tiempo que más certámenes ha ganado. Basta repasar sin más su participación en los torneos de la Candidatura donde es el ajedrecista que ha llegado mayor número de veces a la instancia máxima de la lucha por el título mundial, desde Curaçao 1962 donde llegó en la quinta colocación, en su match final con Spassky en 1968, y con Karpov en 1974, alcanzando a ser retador de la corona en 1978 y 1981, ante el mismo Karpov y ser derrotado en 1983.
Korchnoi ha ostentado el título de subcampeón mundial durante nueve años, desde 1974 hasta 1983, tal vez ello importa una proeza similar a la de haber ganado un título ecuménico.
Dotado de un estilo de singular tenacidad, con un poderoso poder de reacción ante la adversidad, producto de sus reacciones temperamentales, le dan un perfil de verdadero luchador dentro y fuera del tablero, aspecto de su personalidad que le ha permitido ganar una numerosa legión de admiradores.
Y aquella mañana de 26 de julio de 1976, con su decidida actitud de exiliarse cambiaría su historia y acaso también la del ajedrez de nuestro tiempo.
Es sabido que la Federación soviética de Ajedrez, maneja en forma discrecional las invitaciones a sus maestros para participar en pruebas organizadas en otros países. Esta mecánica de designaciones de representación, sirve veladamente para sancionar actos de inconducta y también ejercer presiones de carácter político. Trascendió que en las Olimpíadas de Niza en 1974, la no presentación de Korchnoi en una de sus partidas, que le costó el punto por ausencia a la representación soviética, había causado un profundo malestar entre las autoridades del juego ciencia soviético. A ello hará que agregarle las advertencias formuladas a Korchnoi, con respecto a su amistad con la ciudadana suiza Petra Leeuwerik, persona no grata a la Unión Soviética, por sus permanentes ataques políticos y acusada de espionaje en años anteriores.
Es por ello, que pese a que Korchnoi era uno de los más cotizados maestros soviéticos y llovían invitaciones del extranjero, durante el resto de 1974 y 1975, su participación en certámenes quedó reducida al ámbito de la Unión Soviética. Y fue en julio de 1976, cuando se le levantó la “veda” para participar en el torneo de Amsterdam, donde fue junto con el GMI Alvar Gipslis representado a la URSS. Entonces, el exilio, la fuga de Korchnoi, cayó como una bomba en la Federación Soviética y pese a que mantuvo un prolongado silencio con respecto al hecho, se estableció un “boicot” destinado al deseretor, por el que ningún jugador soviético participaría en torneos al que hubiese sido invitado Korchnoi.
Korchnoi, en su condición de apátrida no contaba con la defesa de sus derechos ante la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y luego de deambular casi un par de años, se nacionalizó suizo. (Sigue mañana)

sábado, 3 de diciembre de 2011

Alekhine: Final de la apasionada vida de una leyenda del ajedrez

Finalizamos hoy con "Alekhine, Gloria y drama de un genio", del ajedrez. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.
................................................................

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, la posición política de Alekhine apareció poco simpática, puesto que se lo consideró un colaboracionista del régimen nazi. Un artículo periodístico publicado con su firma en París, atacaba duramente a los judíos y hablaba de los engaños de éstos en el ajedrez.
Pero más allá de su agitada y apasionada vida, juzgado ajedrecísticamente, Alekhine fue indudablemente un genio. Tan alto llegó su gloria, que la Unión Soviética, su patria natal, de donde tuvo que emigrar dramáticamente para salvar su vida y con cuya doctrina comunista mantuvo una disidencia inrreductible, en 1956 - diez años después de su muerte- reivindicó su nombre proscripto y lo reclamó como uno de sus hijos más preclaros, organizando un memorial en su homenaje.
Como teórico y didacta fue realmente magistral, legando obras de gran significado, tales como: “Mis mejores partidas”, Nueva York 1924; “Ajedrez hipermoderno” y “mis mejores análisis”, reflejando en ellas un sentido amplio y ecuánime. Lo prueba cuando a pesar de su sentmiento hostil hacia Capablanca sostenido durante tantos años, en los apuntes de sus memorias, refiriéndose al genio cubano, llegó a tratarlo con tal modestia y respeto que alzó sobre su propia reputación: “...Capablanca ha dejado prematuramente el mundo del ajedrez, con su mente se ha perdido al ajedrecista más genial que jamás existió....”.
Su recia personalidad, su talento avasallante y su superioridad deportiva y psicológica los ejerció sobre sus rivales en forma permanente. Nimzovitch llegó a decir “... Nos trata como a principiantes...”, y al respecto vale la anécdota realcionada con un comentario que le hiciera Alekhine al redactor de la revista inglesa Brittish Chess Magazanine, V. Halbert-stadt, mientras ambos observaban la partida de un torneo en la que un maestro arruinaba sistemáticamente su posición. Alekhine, entonces disgustado le susurró al periodista: “Este maestro juega como un conejo”, y luego de una breve reflexión agregó: “ ¡Cómo un conejo enfermo!”.
Alekhine tenía como costumbre presenciar con notable sencillez el desarrollo íntegro de los torneos más insignificantes, sobre todo observaba a aquellos jugadores que era neófitos en teoría, quizás pretendiendo extraer aspectos de la creación natural. Su lema así lo atestigua “... El único objetivo que tiene valor en nuestro juego es la búsqueda de lo bello y lo verdadero....”.
Pero pese a toda la gloria alcanzada, los últimos años de Alekhine fueron realmente amargos. Sin duda los ataques y críticas habían hecho mella en su espíritu a tal extremo que su hábito por la bebida respondía más que al vicio,  a una forma arrebatada de aislarse del mundo exterior.
Merece recordarse un diálogo sostenido con el editor español Ricardo Aguilera en Diciembre de 1944, cuando éste le dijo:
-”Ser campeón del mundo es un orgullo”.
Alekhine respondió:
-”No lo crea usted. Yo no estoy satisfecho. A veces pienso que he perdido mi vida por ese afán de ser el mejor del mundo en ajedrez. Siempre me he sentido con fuerzas para algo más trascendente, más completo.... más adecuado a mis energías. Al fin y al cabo, el ajedrez es un juego; nada más que eso, un juego.... “.
Tal vez estas tristes reflexiones responden a los golpes morales sufrido en el ocaso de su existencia. Y es posible que con respecto a los duros ataques que sufrió, acusado de ser un pro nazi, la verdad haya sido otra. Según el director de la revista especializada Ajedrez Español, Francisco Ojeda Cobos, Alekhine afrontó difultades durante la ocupación alemana.
Tenía una verdadera obsesión por escapar a la influencia nazi. Con motivo de su participación en el torneo de Madrid, en 1943, le solicitó que le gestionara un permiso más amplio para quedarse en la capital española y de allí marchar a América. Este deseo le había sido negado por las autoridades alemanas en 1941 y cuando salía a jugar algún torneo, le negaban el pasaporte a su esposa.
Asimismo, Alekhine se enfadaba sobremanera cuando se le hablaba de aquel famoso artículo contra los judíos publicado en Paris con su firma: “....fue un estúpido periodista. No sé por qué hay personas tan estúpidas; seguramente escribió aquello con mi nombres para dar más fuerza a sus mezquinas pasiones. Lo peor es que no resulta posible rectificar aquella patraña”.
Más allá de las contradicciones que pueden depara aspectos de su personalidad, Alekhine ha sido una de las más grandes figuras de todos los tiempos. Toda una leyenda.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Actitudes agresivas en el ajedrez de Alekhine

"Alekhine, Gloria y drama de un genio", tiene hoy la quinta entrada en mi blog de ajedrez. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.
.............................................................................

Su recia y controvertida personalidad lo enfrentó contra muchos críticos y también con destacados maestros de su tiempo. Con Capablanca intercambió agrias polémicas relacionadas con el juego y con otros adversarios fue hasta despiadado, incluyendo el uso del “boicot” fundado en su extraordinario carisma deportivo. Basta recordar el famoso “Yo acuso -difundida carta que le enviara el maestro Rudolf Spielmann- donde a través de airada protesta acusaba a Alekhine de ejercer presiones antideportivas ante los organizadores de los certámenes magistrales, para desplazar adversarios y dilatar de esa forma el surgimiento de la figura destinada a reemplazarlo. Spielmann finalizaba la carta con estas palabras “... Mi querido campeón del mundo, evite en lo sucesivo a sus adversarios, que así podrá obtener todavía grandes triunfos, debido a la desvalorización del mundo ajedrecístico; deponga por lo tanto el bastón de mando, de lo contrario deberé repetirle la palabra bíblica del profeta Oseas “Quién siembra vientos, recoge tempestades”. La medida está colmada. De una a otra parte del océano, alzábanse las voces de protesta contra la dictadura del campeón del mundo....”.
Pero las quejas y publicaciones de Spielmann no alcanzaron efecto, puesto que este célebre maestro austríaco, de raza judía, fue perseguido por el nazismo; emigró a Estocolmo, pobre y enfermo, donde falleció en 1942.
Asi mismo se recuerdan algunas actitudes agresivas, asumidas por Alekhine en su segundo match frente a Euwe. Alekhine era muy afecto a un gato siamés que lo acompañaba durante sus largas horas de análisis y pretendió jugar el match con el gato sobre su falda, pero Euwe, respondiendo a la superstición holandesa del “gato negro” se opuso, a lo que Alekhine aceptó, pero de inmediato envió a que le tejieran un pullover blanco, bordado en el pecho con un horrible gato negro, el que ofreció a la vista del supersticioso doctor Euwe durante las partidas del match.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Alekhine: El más alto porcentaje logrado por todos los campeones mundiales de ajedrez

"Alekhine, Gloria y drama de un genio", tiene hoy su cuarta entrada en mi blog de ajedrez. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.

.....................................................................
Pero en 1937, comenzó a reaccionar anímicamente y tras una esmerada preparación realizada en Amsterdam junto al maestro Erich Eliskases, disputó con Euwe la revancha y el título volvió a sus manos tras 10 partidas ganadas, 4 perdidas y 11 tablas.
Este segundo encuentro con Max Euwe fue la última ocasión en que Alekhine expuso su corona mundial. Desde entonces desestimó sistemáticamente los múltiples reclamos y desafíos, en especial de Capablanca, Salo Flhor y otros maestros, manejando su título despóticamente y exigiendo condiciones poco comunes para su disputa. Más aún, la guerra del 39 dificultó y hasta paralizó las tratativas para que arriesgara su corona.
En 1937 participa en varios certámenes de singular importancia, cotejando con los jóvenes de la nueva generación, tales como Botvinnik, Keres, Reshevsky, Flohr y fine, ocupando muy buenas colocaciones, como en Margate 3º, Kemeri 4º y Bad Nauheim 2º.
En el gran torneo AVRO 1938 es cuarto ganando posteriormente los certámenes de Margate y Montevideo y al año siguiente vence en Caracas.
En 1941 se clasifica segundo en el torneo de Munich y desde entonces ganó todas las pruebas magistrales en las que intervino hasta su desaparición: Cracovia 1941, Salzburgo, Munich y Praga 1942, Salzburgo y Pragaz 1943, Gijón 1944 y Melilla 1945. Su extraordinaria carrera ajedrecística puede resumirse en el más alto porcentaje logrado por todos los campeones mundiales de la historia: 73;83 por ciento que surgen del notable red de 498 partidas ganadas, 349 tablas y 110 perdidas en pruebas magistrales a través de 36 años de actuación.
Su muerte acaeció repentinamente en Estoril, villa cercana a Lisboa, el 24 de marzo de 1946, mientras analizaba posiciones en la habitación de un hotel, durante la noche. A la mañana siguiente, fue encontrado muerto ahogado con una presa de pollo atravesada en su garganta y con su cabeza reclinada sobre el tablero, sobre las 64 casillas motivos de su vida.
Alekhine se llevó a la tumba el título mundial, ese trono que manejó en forma caprichosa y despótica, pero respaldado por una fuerza y genialidad creativa que lo mostraron, sin duda, como el mejor de su época

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La vida disipada de Alekhine lo llevó a la pérdida de su título mundial de ajedrez

"Alekhine, Gloria y drama de un genio", tiene hoy su tercera entrada en mi blog. Recordemos que es un artículo publicado en 1983 por Héctor Luis González en LA VOZ DEL INTERIOR,  de Córdoba, Argentina.


En posesión del título, los triunfos se suceden con una magnitud tal que en la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) se llegó a discutir la creación de una categoría superior para él. Gana invicto el torneo de Brandley Beach 1929 y en ese mismo año, pone el juego su título ante Efim Bogoljubow en un match disputado en Amsterdam y que finalizó el 12 de diciembre con la contudente victoria de Alekhine con 11 partidas ganadas, 5 perdindas y 9 tablas. 
Cierto es que este match con Bogoljubow había defraudado en alguna medida la expectativa del mundillo ajedrecístico, puesto que todos esperaban la revancha con Capablanca, pero Alekhine, tan caprichoso y arbitrario como su antecesor, le imponía las mismas condiciones de Londres, que él mismo debió aceptar para conquistar su corona en 1927.
En 1930 gana el torneo de San Remo con un puntaje impresionante: 13 ganadas y dos tablas, y al año siguiente se adjudicó el certamen de Blend, siendo considerado poco menos que invencible.
La formidable escalada de victorias se repite en 1933 en los torneos de Berna, Londres, Pasadena y México. consiguiendo establecer ese mismo año el record de partidas simultáneas a la ciega, ganado las 32 partidas en una exhibición realizada en Chicago.
En 1934 triunfa en Zurich, en el torneo internacional, y derrota nuevamente a Bolgoljubow en la defensa de su título tras 8 partidas ganadas, 3 perdidas y 15 tablas.
En 1935, luego de ganar el certamen de Orebro, expone nuevamente su corona en La Haya, ante Max Euwe. cuando promediaba el encuentro la lucha favorecía a Alekhine por 6-3, pero la sorpresa fue general, pues el match tuvo un vuelco inesperado, ya que al imponerse Euwe en varias partidas consecutivas, le arrebató el título venciéndolo finalmente por 9 ganadas, 8 perdidas y 13 tablas.
Lo increible había acontecido, pero en alguna medida la explicación se daba por la vida disipada que Alekhine llevaba. Prácticamente se había entregado a la bebida y su preparación técnica y espiritual contrastaba con la de su rival que asumió la pugna con su entrenamiento admirable y una capacidad extraordinaria de reacción que destruyó la confianza adversaria.
A tal extremo llegó la falta de conducta del campeón, que durante el desarrollo del match. uno de los miembros del comité organizador, debió advertir a Alekhine que se vería en la obligación de suspender el encuentro, si  insistía en presentarse a jugar en condiciones físicas inadecuadas, promoviendo actitudes indecorosas.
La crisis se había apoderado de Alekhine pese a que en 1936 logró ganar los torneos de Bat Naut, Dresde y Hasting, no alcanzó a recuperar su mejor nivel. Prueba de ello fue su magro sexto puesto en el torneo de Nottingham.

martes, 29 de noviembre de 2011

El ajedrez de Alekhine derrotó a un mito

Segunda parte de "Alekhine, gloria y drama de un genio" de Héctor Luis González, periodista especializado en ajedrez fallecido en 1988.


Nacionalizado ciudadano francés en 1921, comienza una larga serie ininterrumpidos éxitos y gana los certámenes de Friburgo, Budapest y La Haya. En 1922 se adjudica los primeros premios en Hasting y Carlsbad y en 1923 gana el torneo de Portsmouth. En 1924 en uno de los más grandes torneos de todos los tiempos jugado en Nueva York en 1927, prueba que designaría el “challenger” para disputar la corona mundial. El certámen fue ganado en forma magistral por José Raúl Capablanca, el entonces campeón, pero Alekhine, que obtuvo el segundo puesto, ganó el derecho de desafiarlo.
En setiembre de ese año, gracias al apoyo brindado por el Club Argentino, que accedió a ofrecer la costosa bolsa de 10.000 dólares exigida por Capablanca, conforme a las reglas del convenio de Londres, establecidas arbitrariamente por el campéon para arriesgar su corona, se disputó el gran match en Buenos Aires.
Capablanca era sin duda considerado favorito, pero la primer sorpresa se produjo en la partida inaugural que fue ganada por Alekhine, logrando igualar Capablanca en la tercera partida, sacando ventaja en la séptima pero Alekhine alcanzó la igualdad en la decimotercera y en la decimocuarta quebró la paridad poniendo el scorer a su favor 3 a 2. A partir de entonces, el cubano, que había hecho alarde de suficiencia, un poco confiado con los éxitos de su carrera, comenzó a tomar conciencia de la fuerza que se le oponía y además ya apreciaba que Alekhine  estaba excelentemente preparado. Prueba de esto es que Capablanca escribió el 15 de octubre al presidente del Manhattan Chess Club, para que usara su influencia en la concertación de un nuevo match, pero limitado a 20 partidas, puesto que no estando preparado para semejante esfuerzo se confiaba en sus medios extraordinarios. Estos conceptos ya hacía presagiar al campeón la pérdida de su título, intentando una revancha que el tiempo le negaría.
En la vigésima partida se impuso Alekhine colocándose 4-2. Pese a que el campeón descontó en la 29º, Alekhine venció enla 32º y en la 34º y definió el match a su favor con 6 victorias, 3 derrotas y 25 tablas.
La última partida había sido suspendida en el movimiento 82, en una posición desesperante para Capablanca. Al reanudarse el aplazamiento, Alekhine se encontraba de pie frente al tablero, cuando recibió de manos del doctor Carlos Querencio, juez del match, la siguiente misiva: “Buenos Aires, 29 de noviembre de 1924. Estimado doctor Alekhine: Abandono mi partida. Es usted, pues, el campeón del mundo y le felicito por su éxito. Mis cumplidos a madame Alekhine. Cordialmente suyo. José Raúl Capablanca. Leyéndola, sumamente emocionado, Alekhine se desplomó en el sillón y tomándose la cabeza con sus manos, quedó mirando profundamente la posición final. Los presentes fueron retirándose silenciosamente dejando al nuevo rey meditando el sueño de su vida. ¡No sólo había logrado el trono máximo del milenario juego, sino que había destruído el mito del Capablanca invencible!.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Alekhine, gloria y drama de un genio

Sigo con las publicaciones de mi amigo Héctor Luis González, máximo dirigente de la Unión Cordobesa de Ajedrez, periodista y multifacetico personaje. En este caso es un escrito del 28 de agosto de 1983 en LA VOZ DEL INTERIOR y está dedicado a Alejandro Alekhine. 


Si la revolución industrial terminó con el ajedrez romántico, las connotaciones político-filosóficas provocadas por la Primera Guerra Mundial produjeron en el juego ciencia una nueva concepción que se plasmó a través del creciente progreso de la generación del  90. Los rígidos preceptos del ajedrez moderno -que pusieron término al romanticismo- preconizados por Steinitz, Tarrasch y otros eminentes teóricos de principios de siglo, debieron ceder ante el advenimiento de los principios “hipermodernos”. La revolucón del ajedrez a través del tiempo es la consecuencia de las enseñanzas y conocimientos adquiridos por el hombre sobre el tablero, pero respondiendo siempre a las grandes mutaciones del pensamiento derivadas de aquellos acontecimientos históricos mundiales que transformaron el contenido social y filosófico de la humanidad.
Al finalizar la “gran guerra”, en 1918, el maestro húngaro Gyula Breyer (1883-1923), lanzó la primera semilla de una nueva concepción del juego posicional. Breyer, que falleció en plena juventud, fue sólo un jugador discreto que no alcanzó resonantes éxitos, pero su verdadero mérito radicó en enunciar un nuevo sentido armónico independiente de cada movimiento. A esta revolución hipermoderna adhiere el eminente teórico checoslovaco Ricardo Reti (1889-1929), quien edita en Viena, en 1921, la obra “Nuevas ideas en ajedrez”, en cuyo prólogo el autor preconiza  “...cada jugada debe considerarse como un elemento del plan total....”.
Otro notable teórico de entonces, Aaron Nimzovitch (1885-1935), completó la trilogía de los creadores del “hipermodernismo”, siendo tal vez quien con mayor énfasis defendió los nuevos conceptos explicados con extraordinaria calidad didáctica en su libro “Mi sistema” que fuera duramente criticado por el doctor Sieberg Tarrasch, gran difusor de la Escuela Moderna. Nimzovitch, respondiéndo a las despectivas apreciaciones de Tarrasch, sobre su juego expresaba: “ ...las jugadas en cuestión no son barrocas ni incompresibles. Están henchidas de claridad y tan identificadas con el fin propuesto como puede ser un movimiento en general, cuando lo respalda un sistema propio, concluso y probado....”.
Pero todos estos postulados ultramodernos, establecidos por Breyer, Reti y Nimzovitch, se plasmaron en la práctica con el estilo dinámico que engalanó el genio de Alejandro Alekhine, quien mediante una ejecución impecable y tratando los conceptos rígidos con un criterio ecléctico al que aportó su creatividad, demostró las bondades de la escuela hipermoderna.
Alejandro Alejandrovich Alekhine nació en Moscú el 1º de Noviembre de 1892. Fue educado en la Escuela Imperial Superior de Leyes para Nobles y más tarde en el Pravovedenie de Petrogrado, graduándose en leyes en 1914, y designado más tarde en un importante cargo en el Ministerio de Relaciones Exteriores. 
La Primera Guerra Mundial lo contó como destinado al cuerpo de la Cruz Roja Internacional, resultando herido en pleno combate, por lo que recibió la condecoración por su altruista valor con la medalla de la Cruz Roja, la Cruz Militar de San Estanislao y de la Cruz de San Jorge.
De regreso a su patria, en 1915, fue designado juez de los Tribunales de Moscú, cargo que ocupó hasta octubre de 1917 en que estalló la Revolución socialista. Destituido y encarcelado, fue condenado a muerte, por su ascendente aristocrática. Pero las influencias de Leon Brosntein (Trotsky), con quien lo unía una estrecha amistad ganada a través del ajedrez, le consiguió un indulto, exiliándose en Francia.
En 1921, se doctoró en la Facultad de Derecho de la Universidad de París. Su carrera ajedrecística se inicia a la edad de 12 años, demostrando cualidades poco comunes. Ya a los 15 años logró el 5º puesto en el torneo internacional de Dusseldorf y al año siguiente derrota por 4 a 0 en un match al reputado maestro Bardeleben.
En 1909, en San Petersburgo, gana el torneo Amateur, obtiene el título de maestro y es invitado a participar en un gran certamen de Carisbad 1911, donde logró el 8º puesto entre los mejores jugadores de la época. en 1912 vence en el torneo de Estocolmo y a principios de 1914 comparte con Nimzovitch la primera colocación del campeonato nacional de Rusia, meses después ocupaba el primer puesto en el torneo de Mannhein, que quedó inconcluso ante la declaración de la Primera Guerra Mundial.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Ludek Pachman y la "Primavera de Praga" (VI)

Por Héctor Luis González
(continúa de ayer y final) 
Es evidente que a esta altura de los acontecimientos Ludek Pachman había cambiado totalmente los fundamentos de sus creencias.
Ello se prueba cuando el 3 de setiembre decidió homologar ante la Iglesia Católica su casamiento realizado en 1946 civilmente. Sin embargo, cuando fue a realizar las gestiones el sacerdote le comunicó que la ceremonia debía celebrarse en secreto, puesto que un dignatario estatal le había comunicado al obispo que, si se hace realmente aquella ceremonia, se consideraría como un acto hostil de la Iglesia hacia el Estado. Finalmente el prelado decidió declarar como retrospectivamente válido el enlace civil de 1946, ante la Iglesia y obviar de esta forma la ceremonia.
Al día siguiente el diario Rude Pravo publicaba un artículo titulado “también un gran maestro puede equivocarse”. Entre los párrafos más agudos de esta nota se afirmaba: “Uno de los más ruidosos activistas de los derechistas impotente se ha decido a infundir algo de vida a esta agonía. Cuando iba a cumplir un cuarto de siglo de vida matrimonial decidió volver a tomar como esposa a su cónyuge legítima esta vez con arreglo al  ceremonial canónigo en la iglesia de San Gallus de Praga. El exhibicionismo del que han llegado al convencimiento de que en este país no significa nada, lo ha llevado al oscurecimiento de su capacidad mental. Esto le ha ocurrido a uno de los que era héroe en otro tiempo. Antes calculaba muchas jugadas en partidas complicadas, pero esta vez ha pensado como un aspirante de muy baja categoría. El reconocimiento de su acción agradable a Dios, pero no a la comisión nacional, sino bajo el compadrazgo del Padre Celestial, lo justifica con la cita “Bienaventurados los que perseveraron”. La medida en que perseveró lo muestra su oscilación de marxista a católico. Su salida del partido es una prueba bastante débil. Es así que nuestro converso en su afán de exhibicionismo, llegue alguna vez a mover tan torpemente que pueda lograr una absoluta rareza, pero posible en el ajedrez, cual es darse mate a si mismo”.
Esto era el preludio de lo que sucedería días después. Puesto que Pachman fue nuevamente encarcelado, acusado ahora de haber atacado al Estado en un reportaje realizado para una emisora holandesa, el 2 de agosto de 1971, en el que Pachman censuró la injusta sentencia dictada contra Vladimir Skutina, aludiendo al compromiso de Estado de no perseguir a aquellos que habían participado en actividades políticas en 1968-1969.
Más de un año estuvo en la cárcel, reclamando su libertad mediante huelgas de hambre y apoyado por muchos organismos internacionales que clamaron por su liberación. Finalmente le fue concedida, como también la posibilidad de salir de su país definitivamente
Con un estado físico y psíquico muy afectado comenzó su otra vida en Alemania Federal. Ya su carrera ajedrecística se encontraba muy lejos de los éxitos. Además debía soportar el “Boicot” soviético (ofrecimiento por parte de la Federación Rusa a los organizadores de la participación gratuita de los mejores ajedrecistas rusos a cambio de cancelar la invitación a Pachman).
Sin duda la vida de Pachman es ciertamente polémica, para muchos un traidor contrarrevolucionario, para otros un tardío arrepentido, quizás para los más idealistas. Para los ajedrecistas, uno de los más grandes teóricos de nuestro siglo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Ludek Pachman y la "Primavera de Praga" (V)

Por Héctor Luis González
(Continúa de ayer)
Su intervención en algunos mítines y el envío de cartas agresivas a distintos órganos determinó una dura respuesta de los servicios de seguridad, que ordenaron su encarcelación; la propia Federación de Ajedrez le canceló la ficha como jugador, aduciendo que en Lugano había provocado un serio incidente con la delegación soviética. Fue detenido en agosto de 1969 acusado del delito de opresión, daño a los intereses estatales en el extranjero y proceder anticultural.
A fines de octubre consiguió salir en libertad y dirigió en diciembre una carta a la Federación Checoslovaca de Ajedrez solicitando se le informara como debía proseguir su carrera ajedrecística, dado que se le negó la visa para ir a jugar tres torneos en el extranjero a los que había sido invitado. 
La pregunta fue la siguiente: “Apreciado compañero Pachman: Acusamos recibo de su atta. del 28/12 la que ha sido trabada en la junta directiva de la Federación con el asesoramiento del Consejo de Entrenadores, con el que se identifica esta junta, llegándose a la conclusión de que Ud. con su actitud y sus declaraciones en los años 1968 y 1969 se ha excluido de las filas de la representación estatal de nuestro organismo socialista de educación física. Esta situación continúa. Saludos. Bozetech Vranek - Presidente - Jarolav Sajtar - Secretario - Federación checoslovaca de Ajedrez.
Pero en junio de 1971, se produjeron situaciones graves con motivo de la visita de una representación universitaria moscovita que quería jugar un match amistoso con el club al cual pertenecía Pachman. El presidente le rogó que jugara a los fines de reforzar el equipo y tres días después de finalizado el encuentro, el embajador soviético Tschervonjenko se dirigió al Comité Central manifestando que la participación de Pachman en el certamen había sido un acto de provocación. Pocos días más tarde se conocieron las consecuencias de la denuncia. Los funcionarios que había organizado el match fueron relevados de sus funciones y el presidente del club fue destituido y a Pachman lo desposeyeron del título de “maestro benemérito del deporte” que le había sido otorgado 20 años atrás. Además se le suspendía en el ejercicio de todo tipo de actividad interna por haber violado la prohibición de representación internacional, y se lo expulsaba de la Asociación Checoslovaca de Educación Física.
De esta forma, la carrera ajedrecística de Pachman en su patria se tronchaba definitivamente. Sus intentos de rehabilitación inclusive dirigiéndose a la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez), fueron infructuosos, puesto que el buró del máximo organismo estaba integrado por varios soviéticos, y su presidente, el Dr. Euwe, no quiso presionar sobre el tema para no crear una crisis institucional, más aún por esos días se discutían los problemas del match Fischer-Spassky. También la esposa de Pachman, Eugene, tuvo que renunciar a su empleo en educación física, antes de ser despedida, dado que la excluyeron del Partido Comunista checoslovaco y los informes ya habían sido elevados a la sección de patinaje artístico sobre hielo y remo, de la cual era secretaria.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Ludek Pachman y la "Primavera de Praga" (IV)

Por Héctor Luis González
(Continúa de ayer)
A fines de diciembre de 1967, Pachman fue contratado por la Universidad de Puerto Rico para dictar un curso de ajedrez. Estando en San Juan, lo sorpendió el cambio político producido en Checoslovaquia, con la elección de Dubcek, el 5 de enero de 1968, como secretario del Comité Central.
Pachman se identificaba en un todo con los nuevos dirigentes, surgidos de entre los intelectuales y representantes de la cultura democrática, en contraposición al despotismo que se había realizado bajo el sistema stalinista del antecesor Novotny. La consigna era la creación de un socialismo con rostro humano, suprimiendo la censura y concediendo a la vida cultural una libertad que hasta entonces había sido conculcada. Una sucesión de los hechos políticos se fue produciendo con gran celeridad. Se rehabilitaron nombres, se cancelaron sentencias judiciales injustas y se corrigieron errores en la conducción económica. El propio Dubcek, en un discurso pronunciado en Brin el 16 de Marzo, enfatizaba que “aún faltaba resolver el problema de la libertad más amplia a las masas” Los reformadores contaban con el total apoyo de la población y apuntaban a brindar a todos los ciudadanos la posibilidad de poder juzgar y criticar las decisiones del partido y del gobierno. Pero este camino tan particular que elegía Checoslovaquia no condecía con los intereses ideológicos, militares y económicos de otros Estados del bloque comunista, de allí que no resultó inesperada la reacción producida en la noche del 20 al 21 de agosto, cuando la invasión militar de las cinco potencias del Pacto de Varsovia, aplastó violentamente a la “Primavera de Praga”. Sus legítimos líderes fueron detenidos por el servicio soviético de seguridad y enviados a Moscú. La “infección Checoslovaca” había sido liquidada bajo la justificación del peligro de una invasión de Alemania Occidental, de la aparición de fuerzas antisocialistas y el “multitudinario” pedido de la población checa, dirigido a la Unión Soviética, del envío de fuerzas. De ahí que se había decido atender el “ruego” y resolver la ocupación total del país respondiendo a una “ayuda fraternal”.
Ludek Pachman fue protagonista de todo este proceso y se resistió permanentemente al proceso de “depuración” que se implantó a partir de ese trágico 21 de agosto”.
Al participar en octubre de 1968 de las Olimpíadas Ajedrecísticas en Lugano, fue invitado por la delegación soviética a discutir sobre los problemas de Checoslovaquia. Allí sostuvo una agria discusión, que terminó en forma poco cordial. Salvo Boris Spassky, que estuvo de su parte, y Vassily Smyslov, que mantuvo silencio, los demás ejercieron actitudes hostiles.
Lo que no se le perdona a Pachman es el haber suscripto el famoso manifiesto de las “2000 palabras” junto a notables escritores y deportistas -entre ellos Emil Zotopek el legendario corredor que posteriormente declaró haberse arrepentido-. Este escrito que contenía agrias críticas a la conducción comunista y revelaba procesos irregulares e injustas condenas del régimen, fue publicado el 27 de junio de 1968, en plena “Primavera de Praga” y su divulgación fue duramente criticada por todos los órganos de prensa comunista y condenada por las máximas autoridades del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. El sueño de Pachman de realizar los juegos olímpicos en Checoslovaquia para 1980, quedó también definitivamente sepultado, ya que se resolvió que los primeros juegos olímpicos se hicieran en el campo socialista debían  organizarse en la metrópolis (Moscú) y no en la provincia.
También Pachman respondio a un discurso del lider cubano Fidel Castro, pronunciado en La Habana el 23 de agosto de 1968 y en el que expresó que los checos que se había adherido al movimiento de la primavera no pensaban más que en los smokings, divisas, bonos, prostitutas y placares análogos, lo cual llevaba a los brazos del capitalismo y el imperialismo. La réplica de Pachman apuntaba a muchas preguntas desagradables relacionadas con detenidos políticos en Cuba y con graves irregularidades económicas, finalizando irónicamente con el saludo revolucionario cubano “Patria o muerte, venceremos”.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Ludek Pachman y la "Primavera de Praga"

Por Héctor Luis Gonzalez 
(Publicado el domingo 16 de octubre de 1983 en la tercera sección dle diaro "LA VOZ DEl INTERIOR",  de Córdoba, Argentina 
En noviembre de 1972 emigraba de Checoslovaquia rumbo a Alemania Federal el gran maestro internacional Ludek Pachman, poniendo fin a una controvertida actuación política realizada en su país durante casi treinta años.
Pachman, es en nuestro días uno de los maestros ajedrecistas de mayor reputación fundamentalmente por su proficua labor de eminente teórico, que ha plasmado en obras de gran divulgación, como “tratado de aperturas”, “práctica del medio juego”, “táctica y estrategia” “partidas decisivas”, “el match del siglo”, y otras no menos renombradas. Sus trabajos didácticos han superado su relevancia como jugador práctico, aunque años atrás haya logrado numerosos éxitos sobre todo en la década del 50.
El exilio de Pachman de su Checoslovaquia natal respondió a un cúmulo de situaciones que trastocaron la ideología que durante muchos años expresara como político y periodista de cierta trascendencia, actividad que alternó junto con el ajedrez. La concepción política del comunismo, del que fue un ferviente adicto, sufrió un rudo golpe cuando los tanques soviéticos invadieron Praga en 1968. Los blindados y su metralla hicieron tambalear las convicciones que habían constituido la razón de su conducta y de sus escritos. Conjuntamente con su mundo ajedrecístico, Pachman vivió intensamente los años más trágicos de Checoslovaquia, pero por encima de su ideología -la anteior y la de hoy- hay que reconocerlo como un defensor de los derechos del hombre, a través de sus airadas protestas contra los crímenes políticos, la agresión intelectual y física contra los disidentes de doctrinas autoritarias. En 1973, desde Solingen, Ludek Pachman escribía una carta a la líder comunista norteamericana Angela Davis, alguno de sus principales párrafos resumidos a continuación “Querida Ángela: Usted estuvo en la cárcel porque había luchado a favor de la libertad y el socialismo. Por la misma época yo también estuve en prisión; a mi parecer por igual motivo, por haber luchado en pro de la libertad y el socialismo. Actualmente, algunos de mis amigos están en la cárcel en mi opinión por haber luchado por la libertad y el socialismo”.
“Los comunistas no hacen ningún secreto de su propósito de aniquilar el régimen del capitalismo. ¿Porqué piensa Ud. distinto sobre el aniquilamiento del régimen en Washington y el derrocamiento del régimen de Praga?. Por lo demás, puedo asegurarle que ni yo, ni mis amigos, nos proveímos, con vistas al derrocamiento de régimen, de dos pistolas ametralladoras como se proveyó usted. Por suerte muestra, porque si las hubiéramos tenido los castigos que nos habrían impuesto le cortarían a usted el resuello. Nosotros nos habíamos limitado a hablar y a escribir. Fuimos condenados. Usted fue absuelta. Le envidio la libertad”. “Usted es comunista, lucha por sus ideales. Pero ¿por qué los correligionarios de su movimiento propugnan derechos civiles como la libertad de palabra y de prensa, la libertad de reunión y otras análogas y niegan estos mismos derechos civiles cuando llegan al poder?.....”
“.... Me encarcelaron por primera vez en mi vida porque me desagradaba rotundamente la ocupación alemana; la segunda vez, porque juzgué necesario expresar mi parecer sobre un acto que se podía llamar ocupación y la tercera vez porque me manifesté a favor de un amigo detenido. En la prisión se arruinó mi salud....”
“... Usted está llena de ímpetu revolucionario quiere avanzar y destruir el mundo viejo bajo la proclama” “Proletarios de todos los países, uníos”. En agosto de 1968 inventé otra divisa: “Hombres decentes de todos los países, Uníos!” Eso me censuró duramente. Iba contra el espíritu de clases. Pero no creo ya en las consignas clasistas proclamadas dogmáticamente. Creo, a pesar de todo, y sigo creyendo en la decencia humana, en la razón humana. Quizás alguna vez le pase a usted lo mismo antes de que la “Madre Revolución” amenace  devorarla como a uno de sus hijos predilectos....”.
“.... En espera de que usted mostrara una reacción desfavorable a esta carta al igual que los órganos centrales de la república socialista checoslovaca, quiero replicarles finalmente con el resumen del llamado documento de los “Diez Puntos”, por el cual tuve que pasar trece meses y medio en prisión: “No decimos nada hostil al Estado, porque ningún círculo de personas se sientan aludidas, puede esgrimir la pretensión de considerarse el Estado, y porque no tenemos el propósito de socavar las instituciones del Estado. Propugnamos, por el contrario, que funcionen tal como prescribe la constitución. No pensamos en forma hostil hacia el partido, porque defendemos un tipo de socialismo que es posible en los Estados de completo desarrollo. Nos esforzamos de liberar al socialismo de los rasgos repelentes que le confiere la capa exterior de dogmáticos sectarios, arribistas ávidos de poder y reprobables autores de actos de violencia. No tenemos motivo alguno para adoptar un punto de vista antisoviético, en tanto se trate de circunstancias de otros Estados....”.
A través de los párrafos de esta aguda misiva, es factible extraer un dejo de frustración por actitudes y posiciones asumidas durante su vida, pero está implícita también la óptica de un luchador cuyo humanismo se sobrepone a los avatares de los tiempos políticos.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El triunfo más espectacular de Lasker en un torneo de ajedrez

Tercera entrega del periodista Héctor Luis González, "Lasker: el eterno rey del ajedrez"(Aquí puedes ver la segunda parte)
En 1910 estuvo a punto de perder su título frente al austríaco Karl Schelchter, a quien al vencerlo en la última partida del match, logró igualarlo con una ganada, una perdida y ocho tablas. También a fin de ese año volvió a derrotar a Janovsky en un encuentro celebrado en Berlín (+8-0=3).
La cúspide de su trayectoria ajedrecística se produce en el torneo de San Petersburgo 1914, donde luego del turno preliminar llegó al pentagonal final animado por Capablanca que tenía un punto y medio de ventaja, Alekhine, Tarrasch y Marshall, y Lasker en tan sólo 8 partidas descontó la ventaja original y aprovechó la victoria en la última ronda que le propinó su tradicional adversario Sieberg Tarrasch a Capablanca, ganó la prueba alzándose con el triunfo más espectacular de su carrera. La Primera Guerra Mundial lo afectó sensiblemente en su faz económica y si bien ganó el torneo de Berlín de 1918, debió aceptar exponer su título en La Habana en 1921 ante José Raúl Capablanca quien lo destronó con 4 partidas ganadas, 10 tablas sin que Lasker conociera el almibar de la victoria. Se cuenta que Lasker jugó enfermo este match y afectado por el calor tropial del Caribe. El encuentro lo resignó cuando faltaban aún varias partidas por disputar, pero de ello jamás Lasker habló buscando una excusa a su derrota. Al abandonar su 14º partida, se puso de pie y gritó 3 hurras por el nuevo campeón del mundo, declarando posteriormente “...Si quieren que siga jugando, pongan un hombre, no una máquina de jugar -refiriéndose a Capablanca- …”.
Lasker en La Habana había perdido su título que conservó a través de 27 años -una verdadera epopeya- pero aún no estaba vencido, en 1923 vence en el torneo de Mahrisch Ostrau y en Nueva York 1924 gana uno de los torneos más grandes del presente siglo, aventajando por un punto y medio a Capablanca y Alekhine, además de los maestros más importantes del momento.
Su última gran actuación fue en el torneo de Moscú 1925 donde llegó invicto, segundo de Bogoljobow y aventajando a Capablanca, Rubisntein, Marsahll, Tartakowe, y otros no menos renombrados. Ya en sus últimos años se lo notó en el ocaso de su genio, ubicándose 5º en Zurich 1934, 3º en Moscú 1934, 6º en Moscú 1936 y 7º/8º en Nottingham del mismo año. 

Mañana la seguimos con Lasker: el rey eterno del ajedrez

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La segunda lectura: para quienes marchan por la senda hacia el magisterio en Ajedrez

Por Juan Antonio Castro Torres (*)
Frecuentemente cuando nos atrapa un buen libro, así sea de ajedrez o de cualquier otro género, leemos con fruición en rápido camino para develar el final. La impaciencia nos guía, la velocidad nos impide admirar con detenimiento el paisaje propuesto. Luego, lo retomamos para una segunda lectura que nos lleva a comprender el “mensaje” del autor y permite reflexionar sobre otras cuestiones, más profundas o, simplemente, nos deleita con sabias metáforas y sonreímos por astutas ironías que enriquecen nuestro espíritu. Es, casi, como el pan de la vida.
En el juego de ajedrez, en términos ideales, deberíamos observar la misma conducta. No hay mayor frustración que jugar impulsivamente con las manos haciendo caso omiso al pensamiento racional. La idea se fortalece, complementándola, con aquella sabia premisa que nos habla de desconfiar de las “jugadas naturales”. Por cierto, hay momentos de la partida de ajedrez que la respuesta es obvia, como cuando se produce una captura y la recaptura es obligada sin remedio. Debemos ejercitar la segunda lectura (mirada global de todo el tablero y las distintas opciones de la posición dada) en momentos claves del juego. Se trata simplemente de distinguir lo urgente de lo importante. Siempre que el tiempo no nos agobie, la cuestión central exige tomar distancia y mirar el tablero de ajedrez bajo otra perspectiva, la del pensamiento racional que requiere concentración, conocimiento técnico, razonamiento lógico y frialdad de procedimientos, aunque el corazón galope a mil. Esa segunda lectura debe ser coherente con nuestro plan y, si resulta posible, encontrar la continuación que más desagrade a nuestro rival. La segunda lectura es aquella que nos lleva a la jugada de ajedrez que defiende y también ataca, simultáneamente, que limita al oponente, que lo obliga a salir de los cánones naturales, que lo distrae. Esta segunda lectura aparece naturalmente cuando logramos dominar el instinto animal de capturar la presa a cualquier precio.
Quienes ya practican habitualmente esta segunda lectura, son los que marchan por la senda hacia el magisterio. Descubren cuándo la excepción justifica la regla. Marchan hacia la verdad ajedrecística. Son quienes al encontrar las mejores respuestas, las más profundas, están muy cerca del arte que transforma a una partida de ajedrez en una bella creación estética. Se trata de esos jugadores elegidos por Caissa (Diosa del Ajedrez) que, en el momento menos esperado, los ilumina con una tercera lectura, la que, inexorablemente, los llevará a la victoria.
(*) Periodista, escritor y MI (ICCF).

martes, 13 de septiembre de 2011

La dignidad y el sentido del humor de Erich Eliskases

Por Juan Antonio Castro Torres (*)
Ultima entrega de esta serie. ¡Gracias Picho!
El Caballero del Ajedrez Erich Gottlieb Eliskases tenía un profundo sentido de la dignidad propia y lo hacía conocer con un gran sentido del humor. Un simple ejemplo. Permitía sin enfado que los dirigentes lo distinguieran abonando la cuenta cuando compartían un almuerzo o una cena en el transcurso de los distintos torneos de los que participaba. Pero, de tanto en tanto, él se hacía cargo del gasto, explicando con firmeza y convicción “si…si…es bueno que los dirigentes del ajedrez abonen nuestros gastos, especialmente cuando se trata de ajedrecistas que tienen pocos recursos, pero, en mi caso, yo también tengo mi dinero y quiero utilizarlo, al menos para que lo sepan, de tanto en tanto…” 
Sentía nuestro maestro un gran afecto por Héctor Luis González, en aquellos años presidente de la Unión Cordobesa de Ajedrez (UCA) y representante argentino ante la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Le preocupaba la vida hiperactiva que llevaba el famoso y querido “avión”. No era para menos. González, de la misma manera que no paraba de cumplir en sus múltiples ocupaciones laborales y sociales, no tenía medida para comer, pese a que era diabético y con peligrosa tendencia a engordar desmesuradamente. Era capaz de liquidar en un santiamén tres o cuatro platos de ravioles con pollo, seguido de un suculento faisán trufado y, de postre, media torta de chocolate y crema pastelera, bien regada con vino mistela. Eso sí, al café lo endulzaba con sacarina, mientras no paraba de contar alguna anécdota relacionada con el ajedrez. Además fumaba más que un murciélago y su organismo sobre exigido, de tanto en tanto, le daba un buen susto, pero no escarmentaba ni dejaba de andar a mil. Al término de los entretenidos comentarios de un match por el título del mundo, que se habían escenificados en un colmado teatro de Córdoba, como máxima autoridad del ajedrez, González dirigiéndose al público con todo su inigualable histrionismo resaltó el acontecimiento, destacó la presencia de los maestros y sus aportes al conocimiento rematando: “probablemente para el próximo match por el título mundial muchos de nosotros ya no estaremos en este mundo pero, afortunadamente, el ajedrez siempre tendrá grandes maestros como Erich Eliskases para que nos ayuden a comprenderlo…” Eliskases, en el estrado, asentía en silencio, circunspecto, y, mientras el público aplaudía a rabiar, cerrando un ojo, en voz muy baja, solo para que escucharan los que estaban cerca, señaló “si…si…si, si el señor González no se cuida y sigue haciendo esa vida que lleva es posible que no llegue al próximo match, si...si señor”. Y el “avión”, efectivamente, se le adelantó varios años en la partida, pese a ser más joven que el maestro. A los dos todavía los extrañamos una enormidad, tanto en el ajedrez como en la vida, por eso el merecido recuerdo.
(*) Periodista, escritor y MI (ICCF)
Eliskases: Un comentarista por el campeonato del mundo 
Eliskases: Su Universal sabiduría jerarquizó el ajedrez 

miércoles, 24 de agosto de 2011

De la misteriosa felicidad del ajedrez

Juan A. Castro Torres
periodista y escritor
Desde ya, no crea, totalmente, que la felicidad es misteriosa. La felicidad  tiene poco de misteriosa, pero hay que desandar un rato –a veces ni toda una vida alcanza– para tropezar con ella. No se encuentra en las grandes epopeyas del hombre. Adán y Eva la tuvieron a la mano y ni se enteraron. Quien inventó la rueda seguro que no la encontró por su genial acierto puesto que tuvo que matarse trabajando para que sus congéneres entendieran la utilidad de semejante artificio que dio al traste con la cuadratura del círculo, que, en su momento, intentó Hipócrates. Ni tampoco fue feliz aquel primate que descubrió el fuego porque si así no hubiese sido habría desaparecido como les ocurrió a los enormes y desavisados dinosaurios que no se avivaron a tiempo, comieron verduritas crudas sin calorías y los mató el frio.Ya se sabe que la felicidad no está en el shopping ni en ninguna otra parte que no sea en nuestro interior, en nosotros mismos, en nuestra conducta, en nuestra capacidad para decidirnos a amar, a gozar con las simples cosas que nos proponen nuestros pensamientos positivos y la vida que nos toca vivir desde ellos. La felicidad no se aprende en ninguna escuela, está disponible en la introspección, en nuestras fantasías, en nuestras ilusiones, flota con el aire y con el sol que la enciende, a la mano en las maravillas de la propia naturaleza, como el majestuoso vuelo del cóndor andino. Se la puede encontrar en un solo parpadeo o no. Pero está, existe. Solo que, como el camaleón, suele mimetizarse.
Quienes la encontraron saben de qué estamos hablando cuando hablamos de la felicidad. Lo más extraordinario es que cada individuo, libre o atrapado por su propia cultura o religión, tiene una mirada única sobre la felicidad. Sin embargo hay felicidades que, explicadas a los otros, pueden traernos la felicidad, de allí que los maestros resultan imprescindibles a lo largo de toda nuestra mortal existencia. Las más difíciles de encontrar, las felicidades compartidas, el cordón umbilical. Las felicidades sociales que, a veces, suelen ser inexplicables pero nos muestran la voluntad de tribu, de colmena, donde por ser todos iguales, pero diferentes, sentimos la felicidad como propiedad permanente. Son las más imimportantes. Son las del alma universal.
Ahora sí, si ya reflexionó lo suficiente como es la cuestión de la misteriosa felicidad, no pierda tiempo, no me agradezca nada, vaya y juegue una partida de ajedrez y sabrá, definitivamente, de qué estamos hablando, cuando hablamos de felicidad eterna. Eso sí, aunque la puja sea virtual, no se olvide de desearle suerte a su ocasional adversario, sonría, estréchele la diestra vigorosamente y, pierda o gane, sea feliz por el simple placer de vivirlo con humana intensidad. Lo demás es puro cuento.
(*) Periodista, escritor y MI (ICCF)

lunes, 18 de julio de 2011

“Al pan, pan y al ajedrez, ¿tie-break?”

“Hasta la victoria, siempre” 


Hoy finalizamos con el cuento del periodista, escritor y maestro internacional de ICCF, Juan Antonio Castro Torres.  (primera parte el 14/7/11, segunda parte 16/7/11).


La primera partida, modelo de estrategia superior, donde Raúl llevó los trebejos blancos por los carriles de un complicado juego siciliano. Subyacían infinitos golpes mortales, celadas permanentes. Por más esfuerzos que hicieron ambos por la victoria, el lance inicial terminó en tablas después de cinco horas de lucha y 56 jugadas, casi perfectas, que impidió desequilibrar la puja. 
En la segunda partida, irrumpió arteramente el error, que sumió a Leonor en el mismo espanto que a doña Dulcinea del Toboso frente a las delirantes andanzas de Don Quijote y Sancho Panza. Saliendo de la propia apertura, Guillermo llevando las piezas blancas se extravió, calculó mal y perdió un caballo, sin compensación. Pero Raúl, sin errar, erró. Con su característico estilo, espartano, sólido y seguro, fue consolidando la posición, acrecentando en cada jugada su ventaja material. Lo que no pudo impedir –pese a su famosa frialdad innata para dominar la escena al mejor estilo del “Tolia” Karpov– fue que sus pensamientos de enamorado lo abrumaran, lo envolvieron como un perfume irresistible, mostrándole el escenario futuro donde estaban solo él y Leonor. Grave y humana distracción que le costó muy caro, puesto que, después de un intercambio de peones en el flanco dama que simplificó aún más la posición, Guillermo, zorro viejo de situaciones más que difíciles, con fracciones de segundo en el reloj, sacrificó sus dos últimas piezas menores sobre el rey rival y alcanzó lo increíble: ¡jaque perpetuo!!. Otra vez tablas. Match igualado. Pálido mortal, Raúl quedó sin respiración, desquiciado. 
Apenados pero contentos, contradictorios como corresponde, a partir de ese día, aceptando el curioso destino que les había iluminado la vida, no hubo más intentos por resolver el triángulo amoroso. Lo que sí hicieron de consuno fue, por su innegable influencia en el ambiente ajedrecístico, proponer a las autoridades mundiales de la milenaria disciplina que se eliminen las tablas como resultado posible de una partida de ajedrez, estableciéndose un mecanismo de tie-break (muerte súbita), parecido al que se utiliza en el tenis, o suplementarios como en el básquetbol.
Pero, claro, hasta que la Fédération Internationale des Échecs (FIDE) resolvía la burocrática cuestión de fondo, Leonor, prematuramente y sin dejar descendencia, pasó a mejor vida. Por cierto, con todo el tiempo disponible a su favor, sin las domésticas cuestiones terrenales, continuó ella disfrutando del ajedrez que, como se sabe, también se juega, tanto en el cielo como en el infierno, según lo ha confirmado hace pocas horas la misma diosa Caissa en una reveladora y rica homilía universal, publicada para el mundo por L'Osservatore Romano. 
En tanto, Raúl y Guillermo elaboraron el duelo como pudieron, sin olvidar jamás a Leonor. Justamente, en su honor, todos los años continúan participando del abierto de la Fiesta del Trigo en Leones, en procura de una nueva reina –con una princesa se conformarían– para repetir el triángulo amoroso memorable. Por esas cosas que nos tiene reservado el destino, hasta hoy, no lo han conseguido. Pero, dicen, insistirán mientras haya ajedrez sobre el planeta, con tablas o sin ellas. 

Directorio

Argentino