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jueves, 3 de mayo de 2012

Ajedrez primorosamente caligrafiado por los monjes en caracteres góticos

España fue la cuna de la bibliografía ajedrecística, y que los manuscritos españoles llevaron la teoría del juego a toda la Europa Medieval.
La obra más celebrada, y la más antigua que haya llegado completa hasta nuestros días, es sin duda alguna el libro titulado “juegos de axedrez, dados y tablas”, publicado en el año 1283. Se trata de una recopilación dispuesta por el rey de Castilla Alfonso X, llamado “el sabio”, que fue también emperador de Occidente y entre cuyas grandes medidas de gobierno figuran el ordenamiento de la jurisprudencia de su época y la reapertura de la Universidad de Salamanca.
El manuscrito se conserva en El Escorial, el imponente monasterio levantado por Felipe II en homenaje a San Lorenzo mártir, cerca de Madrid. La obra consta de noventa y ocho folios en pergamino, primorosamente caligrafiados por los monjes en caracteres gótico y con ciento cincuenta maravillosas ilustraciones en color. Si bien el libro contiene las reglas de diversos juegos de azar y de ingenio, el ajedrez ocupa la mayor parte del volumen y se incluyen un centenar de problemas y finales compuestos.
La lectura de la obra revela que, a fines del siglo trece, todavía se conservaban intactas las reglas del shatranj árabe, aunque algunos de los problemas muestran novedades que anticipan ya la necesidad de ciertos cambios, los cuales se producirán al cabo de no mucho tiempo. Así, por ejemplo, la dama obtenida por coronación de un peón tiene la propiedad de avanzar tres casillas, en vez de sólo una como tiene el juego oriental.
Es digna de mención una variante fantástica del ajedrez, que el manuscrito de Alfonso el Sabio describe someramente. Se trata del “ajedrez ampliado”, al que también atribuye origen hindú, y en el cual cada bando dispone de 12 piezas, en un tablero de ciento cuarenta y cuatro casillas. No existen los peones, y todas las figuras ubicadas inicialmente en la primera línea, son fabulosas o mitológicas:
Existen las dos torres, pero también dos leones, dos unicornios, dos jirafas, dos cocodrilos, un rey y un grifo. La importancia de esta zoología -que seguramente encantaba a Jorge Luis Borges-, radica en que el Rey puede, en su primer movimiento, trasladarse hasta tres casillas, lo cual es un antecedente del moderno enroque. Y el grifo prefigura ya a la Dama, pues a pesar de que sólo mueve una casilla en diagonal, no tiene limitaciones para desplazarse en el sentido horizontal o vertical.
Sin embargo, la novedad más importante que presenta el libro de Alfonso el Sabio, es el tablero: En efecto, hasta entonces las casillas eran todas del mismo color, vale decir, blancas; en el manuscrito de que hablamos aparece, por primera vez, el actual tablero escaqueado, o sea con casillas alternativamente blancas y negras.
El ajedrez, que en esa época todavía era objeto de desconfianza en otros países de Europa, adquiere en la España cristiana, bajo el reinado de Alfonso X, su consagración como actividad no sólo lícita sino también recomendable. Ya ha dejado de ser visto como una fuente de corrupción, y se lo ha comprendido como fino producto del ingenio humano. Más aún: Las piezas y su movimiento son ofrecidos como una parábola de la vida, se convierten en un ejemplo moral. Pero esto será motivo de otra nota.

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Sólo los cultos pueden triunfar en el ajedrez?

"Solo un hombre culto puede llegar a las cumbres del ajedrez". Dr. Alexánder Alekhine, ex campeón mundial.
"El ajedrez es un verdadero símbolo de la lucha entre el bien y el mal, del equilibrio del universo y el alma. Cuando se juega al ajedrez se alcanzan altos grados de concentración, que solamente se pueden comparar con los estados de oración profunda. Alexis Murillo, Maestro internacional.
"Aprendí a jugar al ajedrez antes que a leer". José Raúl Capablanca. 
"Veo en la lucha ajedrecística un modelo pasmosamente exacto de la vida humana, con su trajín, sus crisis y sus incesantes altibajos". Garry Kasparov 
"La amenaza de la derrota es siempre más terrible que la derrota misma". Anatoli Karpov, ex campeón mundial.
"En ajedrez la amenaza de una jugada es más fuerte que su ejecución". Aron Nimzovich, 
"El ajedrez es un elíxir que alarga la vida, es un culto a la sabiduría y un canto a la virtud". Anónimo.
"La táctica consiste en saber que hacer cuando hay algo que hacer. La estrategia, en saber que hacer cuando no hay nada que hacer". Savielly Tartakover.
"A los siete años de edad mi padre me enseño los rudimentos del ajedrez, sin que nos hubieramos podido imaginar, -ni él ni yo- cómo me iba a llenar la vida este hermosísimo juego". Joaquín Gutiérrez, escritor.
"Más que un juego o una ciencia el ajedrez es un arte. Quien llega a dominar el arte exquisito de sus combinaciones y adentrarse en la solución tan interesante de sus problemas, goza de una sensación estética tan saludable y tan emotiva como la que produce una hermosa sinfonía o la contemplación de un modelado o de una pintura de mérito". Lic. Rogelio Sotela Montagné, ex campeón nacional de Costa Rica.
"El ajedrez es la lógica hecha juego". Anónimo.
"Jugar una partida de ajedrez es pensar, elaborar planes y también tener una pizca de fantasía". Paul Morphy. 

lunes, 30 de enero de 2012

Descubre como el ajedrez ayuda a templar el carácter

Fomenta la actitud reflexiva, la capacidad de análisis y la racionalidad de la conducta. 
Se ha escrito mucho acerca de la utilidad del ajedrez en la educación de los jóvenes. Entre los especialistas, existe la convicción de que la práctica del juego trae aparejadas notables ventajas, pero todavía no se ha logrado una acción oficial que lo incorpore totalmente a los planes de estudio.
Al respecto, consideramos oportuno comentar la opinión del sociólogo argentino José Luis de Imaz. En une entrevista realizada hace unos cuantos años, el doctor de Imaz dijo que una de las grandes fallas del sistema educativo nacional, radica en que "no se entrena a la gente para tomar decisiones personales". Y en seguida, señalando soluciones el científico agregó: "Si yo tuviera que armar un curriculum, aumentaría las horas de ajedrez, porque el entrenamiento en ajedrez, entre otras cosas, a un chico de 14 o 15 años, lo va acostumbrando a decisiones estratégicas, en cálculos operativos del comportamiento del otro.
Compartimos en todo, lo expresado por el doctor de Imaz. Uno de los fines fundamentales de toda educación, es enseñar a pensar; de este modo, se fomenta la actitud reflexiva, la capacidad de análisis y la racionalidad de la conducta. Pero también es necesario que el joven adquiere el hábito de decidir por si mismo, frente a las diferentes alternativas de su vida personal y social. Esto significa educar en la libertad y para la libertad, pero con dos características esenciales: primero, el respeto a la libertad de los demás, segundo, la responsabilidad propia por las consecuencias de una elección equivocada.
Mucho de los grandes dramas de los pueblos, a lo largo de la historia, se han debido a que los ciudadanos, en vez de tomar decisiones personales y de afrontar, llegado el caso, sus consecuencias, han preferido delegar en el Estado, o en una corporación, o en un caudillo, la responsabilidad de decidir. Es una actitud cómoda, porque luego permite echarles la culpa del fracaso al Estado, la corporación o el caudillo. Pero es también peligrosa, porque lleva indefectiblemente a la dictadura y a la pérdida de la libertad que no se supo o no se quiso conservar.
El ajedrez, que excluye por completo el azar, propone a cada jugada un desafío. Lo mismo que la vida. Hay que elegir entre varios movimientos posibles, previo trazado de un plan general, que es como el proyecto vital de cada persona. Ejecutado el movimiento, no se puede volver atrás. Cuando nuestro plan resulta victorioso, nuestro es el mérito. Pero, si nos conduce a la derrota, también es nuestra culpa. De la derrota, es decir, del error, extraemos enseñanzas, acumulamos experiencia para no cometerlo de nuevo.
Por otra parte, tablero de por medio, hay un oponente que se plantea los mismos objetivos que nosotros. Tenemos que respetarlo, en primer lugar, y exigirle que a su vez nos respete. Pero también trataremos de adivinar sus planes, para encontrar la manera de contrarrestarlos. Así surge la competencia, que, siempre que se cumpla con lealtad y limpieza de procedimientos, ayuda a templar el carácter.

miércoles, 25 de enero de 2012

El Ajedrez hace eficaz el mensaje publicitario

Una de las característica de la llamada "sociedad de consumo", tan desarrollada en nuestro mundo occidental, es la necesidad de promover la venta masiva de los productos industriales.
Hasta hace medio siglo, la propaganda se limitaba a elogiar las virtudes del artículo, y las ilustraciones no eran demasiado imaginativas; por lo general se mostraba el envase y la marca del producto, para facilitar su reconocimiento por parte del potencial comprador.
Mucho ha evolucionado, desde entonces, el moderno arte de la publicidad. No sólo por la aparición de grandes adelantos técnicos, como la televisión, el cine y la internet, sino también por el perfeccionamiento del diseño. Esta disciplina tiene su origen en el famoso movimiento de "Bauhaus", impulsado luego de la primera guerra mundial por el arquitecto alemán Walter Gropius.
El diseño publicitario posee muchos elementos artísticos, no sólo porque requiere buen dibujo, adecuada composición del cuadro, equilibrio de colores y otros atributos plásticos, sino también porque debe lograr determinado efecto en el receptor del mensaje. En otras palabras, al publicidad actual trata de crear motivaciones psicológicas en el futuro consumidor, convencerlo de que el uso de tal o cual producto trae aparejados satisfacciones personales que van más allá de la mera utilidad.
Por esto, la publicidad recurre con frecuencia a diversos elementos de la cultura general, entre ellos, el juego de ajedrez. Que se presta, más que cualquier otro, para un empleo inteligente con fines publicitarios.
El tablero en sí, con su forma perfecta y sus colores alternados, ofrece mil posibilidades para la composición de un mensaje gráfico. No olvidemos que el diseño "ajedrezado" en el estampado de telas para diversos fines, en especial, la decoración de interiores.
Pero nada más elocuente que las piezas del ajedrez. El rey simboliza poder, autoridad, prestigio, situación sobresaliente. La dama, o reina, es imagen de elegancia, de feminidad, de delicadeza, pero también de influencia oculta, discreta. Los alfiles pueden señalar la majestad de los obispos, la solemnidad de la liturgia, y también la rapidez de sus movimientos, con el toque de intriga que da el desplazamiento oblicuo. Los caballos, con su extraña manera de saltar, evocan la fuerza de la naturaleza, la intrepidez, la capacidad para vencer obstáculos. Las torres, son la solidez, la fortaleza, la prudencia, e incluso la tradición, bien asentada sobre sus cimientos. Y los peones, a semejanza del pueblo, son el hombre común, el soldado raso, el anónimo héroe de las guerras o de la vida cotidiana; con la posibilidad de ser promovidos a la categoría de pieza, cuando sus méritos así lo hacen posible y justo.
Estas connotaciones, y muchas otras que la imaginación creadora puede concebir, han sido y son aprovechadas por la publicidad. A ello se agrega el sentido de actividad intelectual, reflexiva, que posee el juego, cuya práctica  puede asociarse a la serenidad, a la sensatez, a la conducta mesurada y racional, a la paciencia y a la agudeza de la intuición. No es difícil sugerir, mediante el ajedrez, que la elección de determinado producto o servicio revela una decisión inteligente. Esto halaga al receptor del mensaje y hace eficaz el propósito publicitario.

lunes, 9 de enero de 2012

Una Canción de Ajedrez diferente


Con música del Maestro Adolfo Córdova y aunque la letra no tiene rima ni métrica, este es un buen ejemplo de lo mucho que se puede hacer para difundir nuestro querido juego ciencia. Es una semilla que se planta, germinará y dará sus frutos en el futuro.
Numerosos pedagogos y psicólogo señalan que el ajedrez fomenta el raciocinio, desarrolla la imaginación y disciplina la conducta. Y tales resultados se obtienen a partir del juego, es decir, de la actividad propia de los primeros años de la vida humana. Se trata de un aprendizaje natural y placentero, lo que aumenta su efectividad.
 El juego, por su definición, es una actividad que el ser humano realiza en forma voluntaria, a diferencia del trabajo. 
En una parte de la letra dice: "El ajedrez, el ajedrez es un juego, muy importante, que nos enseña, a hacer equipo, para ayudar, a nuestro Rey. ¡ARRIBA CABORCA SONORA!"
En el enlace siguiente podes ver el video:  Ajedrez diferente
Más videos similares podes encontrar aquí.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La segunda lectura: para quienes marchan por la senda hacia el magisterio en Ajedrez

Por Juan Antonio Castro Torres (*)
Frecuentemente cuando nos atrapa un buen libro, así sea de ajedrez o de cualquier otro género, leemos con fruición en rápido camino para develar el final. La impaciencia nos guía, la velocidad nos impide admirar con detenimiento el paisaje propuesto. Luego, lo retomamos para una segunda lectura que nos lleva a comprender el “mensaje” del autor y permite reflexionar sobre otras cuestiones, más profundas o, simplemente, nos deleita con sabias metáforas y sonreímos por astutas ironías que enriquecen nuestro espíritu. Es, casi, como el pan de la vida.
En el juego de ajedrez, en términos ideales, deberíamos observar la misma conducta. No hay mayor frustración que jugar impulsivamente con las manos haciendo caso omiso al pensamiento racional. La idea se fortalece, complementándola, con aquella sabia premisa que nos habla de desconfiar de las “jugadas naturales”. Por cierto, hay momentos de la partida de ajedrez que la respuesta es obvia, como cuando se produce una captura y la recaptura es obligada sin remedio. Debemos ejercitar la segunda lectura (mirada global de todo el tablero y las distintas opciones de la posición dada) en momentos claves del juego. Se trata simplemente de distinguir lo urgente de lo importante. Siempre que el tiempo no nos agobie, la cuestión central exige tomar distancia y mirar el tablero de ajedrez bajo otra perspectiva, la del pensamiento racional que requiere concentración, conocimiento técnico, razonamiento lógico y frialdad de procedimientos, aunque el corazón galope a mil. Esa segunda lectura debe ser coherente con nuestro plan y, si resulta posible, encontrar la continuación que más desagrade a nuestro rival. La segunda lectura es aquella que nos lleva a la jugada de ajedrez que defiende y también ataca, simultáneamente, que limita al oponente, que lo obliga a salir de los cánones naturales, que lo distrae. Esta segunda lectura aparece naturalmente cuando logramos dominar el instinto animal de capturar la presa a cualquier precio.
Quienes ya practican habitualmente esta segunda lectura, son los que marchan por la senda hacia el magisterio. Descubren cuándo la excepción justifica la regla. Marchan hacia la verdad ajedrecística. Son quienes al encontrar las mejores respuestas, las más profundas, están muy cerca del arte que transforma a una partida de ajedrez en una bella creación estética. Se trata de esos jugadores elegidos por Caissa (Diosa del Ajedrez) que, en el momento menos esperado, los ilumina con una tercera lectura, la que, inexorablemente, los llevará a la victoria.
(*) Periodista, escritor y MI (ICCF).

miércoles, 17 de agosto de 2011

¿Para cuando el ajedrez como materia obligatoria u optativa en los colegios?

Las sutilezas espirituales del ajedrez, beneficiaría enormemente el desarrollo intelectual y humano.

El juego de ajedrez es, con toda evidencia, uno de los hallazgos más notables de la cultura humana.  
Se puede jugar al ajedrez como mero pasatiempo. También se lo puede estudiar en forma sistemática, como cualquier otra ciencia. O se pueden componer problemas y finales, como en otras artes.
A ello cabe añadir la utilización del ajedrez como disciplina formativa, durante la niñez y adolescencia. En efecto: El juego ejercita el raciocinio, al exigir un análisis lógico de los procedimientos ganadores; educa la memoria;  que debe recordar secuencias de jugadas y retener posiciones; fomenta la imaginación, para presentarse al futuro desarrollo de las acciones; y ahonda la percepción psicológica, a través de la prevención y el castigo de los errores del adversario.
Como todo juego, además, el ajedrez constituye un universo completo y cerrado, sujeto a leyes inexorables. Se convierte así en un modelo del mundo, que ofrece una amplia gama de elecciones posibles, pero obliga a soportar las consecuencias de una elección equivocada. En este sentido, el tablero brinda también una formación en el orden moral.
La enseñanza del ajedrez en las escuelas es una vieja aspiración de los conocedores del juego y de no pocos especialistas en temas de la educación. Para los últimos grados del ciclo primario y los iniciales del secundario, en especial, el ajedrez sería un valioso aporte.
Existen antecedentes en diversos países particularmente en la Unión Soviética, donde el eminente teórico Vasily Panov preparó los planes y programas de estudio, con señalado éxito. Panov advirtió, sin embargo que el aprendizaje del juego no debía ser obligatorio y que no debía forzarse al niño que no demostrara interés por él. Es natural, ya que todo juego, por definición, debe aceptarse libremente, so pena de ser desvirtuado en su esencia misma. El juego es la máxima expresión de la libertad individual.
Como materia especial, el ajedrez podría ser una opción ventajosa para los estudiantes. a quienes todavía se somete a absurdas clases de trabajo manual, en las cuales se les enseña a fabricar cestos de alambres u otras tonterías por el estilo. Ciertamente, ocupar esas horas en descubrir las sutilezas espirituales del ajedrez, beneficiaría enormemente su desarrollo intelectual y humano.

viernes, 22 de julio de 2011

Jaque mate a las drogas

El ajedrez para solucionar conflictos. 
Las adicciones a las drogas en los adolescentes son principalmente el alcohol y el tabaco,  aunque ahora también están observándose conductas adictivas en el comportamiento por el uso abusivo de las nuevas tecnologías como Internet o los móviles, que son más difíciles de detectar.  
Chicos de 15 años fumando porros, bebiendo alcohol y, en el futuro, cocaina y drogas más pesadas abundan en las grandes ciudades. Y el ajedrez puede hacer mucho para contrarrestrar esta conducta. En este video vemos testimonios sorprendentes.





En algunos países, el ajedrez está siendo utilizado como un elemento más en la terapia de deshabituación de las adicciones, enseñando los valores que aporta este juego a la resolución de conflictos. 
La memoria, la atención, la concentración, son  actitudes mentales que estaban deterioradas en las personas que participaron de un innovador proyecto realizado en España y que tuvo marcado éxito. 
En concreto, el ajedrez como solucionador de problemas. 

miércoles, 29 de junio de 2011

Mis maestros

Por Juan Antonio Castro Torres (*)


María Pía tiene ocho años. Es mi nieta y, a su propio pedido, le enseño desde hace unos meses a jugar al ajedrez.  Mientras aprende el movimiento de las distintas piezas, sin que nadie lo sepa, ni ella misma, sigo aprendiendo el complejo oficio de abuelo. Ella está en tercer grado y yo, bochado en mi paupérrimo aprendizaje, en la salita inicial del Jardín de Infantes, donde no existe diablura que no haya ensayado.
Mientras tanto, cuatro días a la semana, afeitado y compuesto, de saco y corbata, me las creo. Especialmente cuando estoy impartiendo clases de ajedrez en el Centro de Jubilados de Barrio Parque Capital o de Barrio Los Granados donde, también, sin que nadie lo sepa, estoy aprendiendo. Por cierto, uno supone que, debido a la edad, no resulta para nada fácil. Aprender, digo. Por ejemplo, comienzo a comprender de qué se trata en realidad aquella vieja cuestión de la que hablaba un inolvidable gran maestro del ajedrez y de la vida: “cuenta más la predisposición que la posición”. 
De Capablanca, Alekhine o Bobby Fischer y muchos otros grandes que hicieron la historia del ajedrez les hablo a mis alumnos que invariablemente me devuelven con creces lo poco que de mi reciben. Es que ellos muestran en sus historias personales la calidad de maestros. Puedo afirmar sin temor al equívoco que son grandes maestros que muchos deberían escuchar y actuar en consecuencia. Algunos, con un sol propio, irradian humildad y sabiduría. Otros, por sus preguntas, me hablan del valor de la esperanza y la dignidad del trabajo. De la amistad me hablan. Con ellos aprendo de la libertad y de la independencia, del valor de algunas cosas que se fueron cayendo del tren de nuestra historia y que uno suponía perdidas para siempre, pero que no, allí están a disposición de los hijos y de los nietos, de los amigos de mis alumnos a poco que se lo propongan, como sociedad.
Cerrando el arco iris que se inició con los colores únicos de mi nieta María Pía está la maravillosa pregunta de Ana, mi flamante alumna de ajedrez que apenas si lleva cuatro clases elementales: “¿Profe, usted cree que con mi edad puedo aprender algo?” Mi respuesta fue la misma de siempre: “Delo por hecho, si yo aprendí a jugar al ajedrez usted tiene el doble de chances”. Confieso que para mi resulta todo un desafío porque los tiempos por venir inquietan a Ana, también aventajada alumna del taller de yoga, que alterna con el aprendizaje de pintura en tela con bastidor y las largas charlas colectivas de la nutricionista, amen de atender las cosas sustanciales de su familia. Tomándola de las dos manos con las mías, repregunté con la natural curiosidad del periodista: ¿Discúlpeme la indiscreción, pero me diría cuantos años tiene, Ana? Con una sonrisa que encendió sus pequeños ojos color esmeralda, en el acto me contestó: “Acabo de cumplir noventa y seis, mi querido amigo”. 
Allí me convencí, definitivamente. En efecto, estoy aprendiendo y esto me hace muy feliz, tanto que decidí compartirlo con todos mis amigos jubilados.  


(*) Periodista, escritor y MI (ICCF)

jueves, 23 de junio de 2011

A nadie le interesan tus excusas cuando pierdes

Todo personaje famoso suelta alguna vez en su vida -para bien o para mal- una frase que pasara a la posteridad. Y los ajedrecistas no son ajenos a esto. Muchas veces, son sentencias que te enseñan de manera rápida y sencilla recetas sobre como comportarte. 
Hoy te presento algunas del genial Robert "Bobby" Fischer. (para mí, el más grande!) 

Van: 

"El ajedrez es la vida".
"En el ajedrez hay dos tipos de jugadores: los buenos y los duros. Yo soy de los duros".
"Soy un individuo detestable. Mis ideales son el ajedrez y el dinero. Quiero ser riquísimo. Todos quieren serlo, pero ninguno lo dice. ¿Es pecado?"
"Sólo un distracción te puede costar una partida. El ajedrez requiere una total concentración. Muchos jugadores solo usan una fracción de su energía. Coloca tu mente completamente en el juego. Juega a ganar. A nadie le interesan tus excusas cuando pierdes".
"Petrosian sabía detectar y alejar el peligro veinte jugadas antes de que este surgiera". 
 "No me hable a mí de perder. ¡No resisto pensarlo! "
"Yo no creo en la Psicología. Yo creo en las buenas jugadas."

Robert "Bobby" Fischer.

domingo, 19 de junio de 2011

Jaque a la delincuencia en Colombia

Ajedrez por la Paz
El tema de la delincuencia se escucha a diario en diferentes ámbitos, ya sean familiares, empresariales o gubernamentales. Es algo vigente en los medios de comunicación y a diario se prometen campañas para  extirpar este flagelo. Es más, muchos seres humanos están cansado de promesas. Pero en algunos países, como Colombia, siembran un granito de arena en este sentido utilizando a nuestro querido juego como herramienta. Veamos que están haciendo…..

sábado, 4 de junio de 2011

viernes, 8 de abril de 2011

¿Quien es mejor: El ajedrecista o el jugador de ajedrez?


Como comentamos en otra entrada, generalmente el aficionado común estima que un fuerte jugador está dotado de una condición sobrenatural llamada "talento", y es criterio casi unánime creer que la fuerza ajedrecística del "talento" reside en conocimientos que trajo al nacer, como si su cerebro hubiera sido tocado con una varita mágica. Pero ya vimos que no es así. 
Entonces, el objeto principal de quien recién se inicia no es convertirse rápidamente en un fuerte jugador (sin sacrificio no hay beneficio) sino procurar captar las bases y fundamentos para un mejor conocimiento del juego, en función del razonamiento. Y así, seguir su progreso.  
Es obvio que aquel que llegue a comprender y entender los conceptos básicos del juego, avanzará indudablemente, pero es necesario establecer que la práctica está subordinada a otros factores inherentes a las condiciones naturales del sujeto que conforman la personalidad del juego. 
Será necesario, entonces, establecer una diferencia entre Ajedrecista y Jugador de Ajedrez. El primero es aquél que comprende, conoce los principios básicos del juego y "respira" a diario ajedrez,, mientras que Jugador es es el que ejecuta con cierta precisión las ideas concebidas en base a los fundamentos técnicos. 
Porqué influyen los factores internos
Por lo tanto, la condición de ejecutar con coherencia y exactitud  un plan de movimientos fundamentados, dependerá no sólo del conocimiento y comprensión de los principio teóricos del juego, sino de otros factores externos, que influyen de manera terminante en el resultado del mismo. Estos factores pueden ser de carácter temperamental, climáticos, condiciones imaginativas, alteración nerviosa, edad, estado de salud, etc.; sin duda, elementos todos que exceden al control conciente de los mismos. 
Para demostrar lo expresado precedentemente, citaremos algunos ejemplos que avalan esta pautas: Tomemos una partida jugada por rivales de conocimientos técnicos del juego equilibrado; uno de ellos tiene 80 años , mientras el otro 20 de edad. ¿A cuál le asistirán las mayores chances de triunfo? Otro caso sería: que en igualdad de edad y conocimientos, uno de los adversarios es más permeable para soportar la tensión derivada de la incertidumbre del resultado de la partida, y en virtud de ello, comete errores provocados por sus propios problemas temperamentales. 
Casi siempre aparece el error
 La partida de ajedrez tiende a definirse en la mayoría de los casos por la aparición del ERROR en que incurre una de las partes. El factor ERROR puede tener dos características bien diferenciadas; aquellas de carácter conceptual, que hacen a la comprensión de una posición conforme a las leyes y sus reglas teóricas, y los relacionados con la ejecución práctica  que dependen de factores externos del juego. 
Los errores de carácter conceptuales pueden corregirse con el estudio de los principios básicos y generales del juego de Ajedrez, mientras que los de ejecución no siempre podrán ser salvados, por depender en casi todos los casos de falencias incorregibles del sujeto. 


viernes, 1 de abril de 2011

El ajedrez aleja a los jóvenes del délito

Extracto de un artículo periodístico escrito por Robert Byrne (1989).

“...Un número cada vez mayor de programas escolares trata de demostrar que el ajedrez puede ser un eficaz antídoto contra cualquier tipo de problemas relacionados con la educación.
Gracias a esos programas se han comprobado que el ajedrez no sólo puede inculcar paciencia y concentración sino que puede ser especialmente beneficioso para los niños pobres de las ciudades, puesto que la ayuda a alejarlos del delito y de las drogas, y a motivarlos para que se interesen más por los estudios.
El ejemplo de Harlem.
“A pesar de todo, ciertos hechos demostraron a través del tiempo la importancia del ajedrez como elemento de enseñanza. Uno de los ejemplos más asombrosos ocurrió  en la escuela secundaria de Wadleigh, de la calle 114 de Harlem.
“Existía un grupo de 25 alumnos revoltosos y perturbadores que gravitaba sobre los 1500 estudiantes restantes”, afirmó en una reciente entrevista Milton Finkelstein, por entonces uno de los asistentes de la dirección. “Los identificamos –continuó- a través de los prontuario policiales. Decidimos luego que practicaran ajedrez y que consideraran un honor que se les enseñara el juego”.
El señor Finkelstein recordó que las clases de ajedrez fueron tan positivas para mejorar el rendimiento escolar y la conducta de los 25 alumnos descarriados que después fueron extendidas a todo el alumnado.
Al tiempo, la escuela de Wadleigh superó en una serie de pruebas realizadas a lo largo de cinco años a otros cuatro establecimientos secundarios cuyos alumnos se habían incentivado en la enseñanza con clases especiales de lectura y viajes de estudios.
“Wadleigh, como escuela piloto experimental, no recibió esa clase de incentivos, pero su rendimiento escolar fue superior al del resto”, indicó Finkelstein. 

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