martes, 13 de septiembre de 2011

La dignidad y el sentido del humor de Erich Eliskases

Por Juan Antonio Castro Torres (*)
Ultima entrega de esta serie. ¡Gracias Picho!
El Caballero del Ajedrez Erich Gottlieb Eliskases tenía un profundo sentido de la dignidad propia y lo hacía conocer con un gran sentido del humor. Un simple ejemplo. Permitía sin enfado que los dirigentes lo distinguieran abonando la cuenta cuando compartían un almuerzo o una cena en el transcurso de los distintos torneos de los que participaba. Pero, de tanto en tanto, él se hacía cargo del gasto, explicando con firmeza y convicción “si…si…es bueno que los dirigentes del ajedrez abonen nuestros gastos, especialmente cuando se trata de ajedrecistas que tienen pocos recursos, pero, en mi caso, yo también tengo mi dinero y quiero utilizarlo, al menos para que lo sepan, de tanto en tanto…” 
Sentía nuestro maestro un gran afecto por Héctor Luis González, en aquellos años presidente de la Unión Cordobesa de Ajedrez (UCA) y representante argentino ante la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). Le preocupaba la vida hiperactiva que llevaba el famoso y querido “avión”. No era para menos. González, de la misma manera que no paraba de cumplir en sus múltiples ocupaciones laborales y sociales, no tenía medida para comer, pese a que era diabético y con peligrosa tendencia a engordar desmesuradamente. Era capaz de liquidar en un santiamén tres o cuatro platos de ravioles con pollo, seguido de un suculento faisán trufado y, de postre, media torta de chocolate y crema pastelera, bien regada con vino mistela. Eso sí, al café lo endulzaba con sacarina, mientras no paraba de contar alguna anécdota relacionada con el ajedrez. Además fumaba más que un murciélago y su organismo sobre exigido, de tanto en tanto, le daba un buen susto, pero no escarmentaba ni dejaba de andar a mil. Al término de los entretenidos comentarios de un match por el título del mundo, que se habían escenificados en un colmado teatro de Córdoba, como máxima autoridad del ajedrez, González dirigiéndose al público con todo su inigualable histrionismo resaltó el acontecimiento, destacó la presencia de los maestros y sus aportes al conocimiento rematando: “probablemente para el próximo match por el título mundial muchos de nosotros ya no estaremos en este mundo pero, afortunadamente, el ajedrez siempre tendrá grandes maestros como Erich Eliskases para que nos ayuden a comprenderlo…” Eliskases, en el estrado, asentía en silencio, circunspecto, y, mientras el público aplaudía a rabiar, cerrando un ojo, en voz muy baja, solo para que escucharan los que estaban cerca, señaló “si…si…si, si el señor González no se cuida y sigue haciendo esa vida que lleva es posible que no llegue al próximo match, si...si señor”. Y el “avión”, efectivamente, se le adelantó varios años en la partida, pese a ser más joven que el maestro. A los dos todavía los extrañamos una enormidad, tanto en el ajedrez como en la vida, por eso el merecido recuerdo.
(*) Periodista, escritor y MI (ICCF)
Eliskases: Un comentarista por el campeonato del mundo 
Eliskases: Su Universal sabiduría jerarquizó el ajedrez 

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