lunes, 26 de septiembre de 2011

Vidas paralelas de dos clásico del ajedrez y la música: Steinitz y Dvorak


Hace casi 20 siglos el historiador griego Plutarco escribió sus famosas "Vidas paralelas". Son biografías de grandes hombres, cuya existencia muestra circunstancias parecidas. 
Dos grandes artistas del siglo XIX, uno de ellos músico y el otro, maestro de ajedrez, también han tenido vidas paralelas. Nos referimos a Antonin Dvorak y a Wilhelm Steinitz.  Cosas del ajedrez.
Ambos nacieron en Checoslovaquia, que formaba parte del imperio austro húngaro. Steinitz, en 1836 y Dvorak, cinco años más tarde.
Los dos se criaron en un hogar humilde, pasaron privaciones durante su niñez, y demostraron poseer un genio realmente inexplicable. Constituyen un claro ejemplo de que el verdadero talento florece en cualquier medio y lugar.
El ajedrecista Steinitz se fue a estudiar a Viena, la capital del imperio, donde finalmente se dedicó al periodismo. Dvorak asistió allí al estreno de sus primeras sinfonías, fue aclamado por el público y recibió el título de "doctor honoris causa" en la Universidad de Cambridge. Steinitz, a su vez, ganó el torneo de ajedrez de Londres en 1872 y en la capital británica dio a conocer los principios básicos del juego de posición, revolucionando la teoría del ajedrez.
En la última década del siglo XIX, los dos se radicaron en los Estados Unidos de América. Steinitz se adjudico el gran torneo de Nueva York, en 1894; fundó el periódico "International chess Magazin" (Revista Internacional de Ajedrez) y escribió, entre otros libros, el manual titulado "The modern chess instructor". Dvorak asumió la dirección del Conservatorio de Nueva York y compuso algunas de sus obras más notables. 
Steinitz fue considerado campeón mundial de ajedrez entre 1866, cuando batió a Adolph Andersen, y 1894, en que fue vencido por Emanuel Lasker. El músico Dvorak, es no solamente el más insigne de los compositores checos, sino también un elevado exponente del romanticismo tardío, con fuerte inspiración en las melodías populares. Por su estilo, frente al tablero o al pentagrama, ambos merecen el calificativo de "clásicos".
Si bien no se encuentran registros sobre si Steinitz y Dvorak llegaron a conocerse, es muy probable que se hayan encontrado en Nueva York, entre 1892 y 1894. Eran dos compatriotas famosos en los ambientes de la cultura norteamericana, de quienes la prensa se ocupaba casi todo los días. 
El paralelismo de sus vidas se rompe a la hora del ocaso. Steinitz, luego de perder el título mundial de ajedrez, enfermó gravemente y falleció, pobre y olvidado, en un hospital de Nueva York. Dvorak, por el contrario, regresó a Chescolovaquia y fue colmado de honores; cuando murió fue un día de duelo nacional. Ahora, que terminé esta entrada, me pongo a evocar a estos grandes artistas: primero con la música de Dvorak y a continuación reproduciendo una partida de ajedrez de Steinitz. Hoy voy a ver en mi tablero de madera: Stenitz - Von Bardeleben, de Hastings 1895, mientras escucho la sinfonía número 9 en mi menor, Op. 95, también conocida cmo la Sinfonia del Nuevo Mundo. 

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