sábado, 30 de abril de 2011

Universidad Católica de Córdoba

Con la participación de 14 jugadores se realizo el jueves 28 de abril el Torneo Abierto Interuniversitario organizado por la Universidad Católica de Córdoba, área Deportes.
El director de la prueba fue El Maestro Internacional Guillermo Soppe  y fiscalizado por Marcio Fedrizzi(árbitro FAPC).
En la ceremonia inaugural hicieron uso de la palabra Iván Areco, responsable deportivo de la Universidad, El Ing. Juan Guillermo Bosch y el Lic. Ricardo Lescano Grosso.
La prueba se desarrollo en un ambiente de sana camaradería y  ya se anunció el próximo torneo para el mes de agosto.
Tabla de Posiciones: Rodrigo Martínez 4 puntos; José Yaryura 4; Fernando Careto y Juan Vulcano 3,5; Edgard Ortíz, Lucas Jaule y Agustín Montoya 3; Luis Escudero y Edgardo Cuneo 2,5; Ignacio Molinero y Eugenio Fabiani 2; César Bedolla Castillo  y Jordan Monzón 1; Agustín Lobo 0.  

Einstein nos dio la pista

Por Juan Antonio Castro Torres (*)

 (A la memoria de Héctor Luis González a quien el ajedrez de Córdoba todavía le está debiendo el gran homenaje que se merece)
Nota de Ajedrez con Fundamentos: Para quienes no lo conocieron, haría falta más de un libro para resaltar la polifacética personalidad del "Avión" González y, quizás, algún día, alguien se anime a esta descomunal tarea.  

 “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. De la primera no estoy muy seguro”.
 Albert Einstein dejó sentencias admirables como esta que nos sirve de introducción, además de la teoría de la relatividad donde demostró matemáticamente que había que agregar a las tres dimensiones del espacio físico el concepto de tiempo.
Y lo traemos al monólogo porque, desde dos vertientes distintas, mucho tiene que ver con nuestro juego milenario. Por un lado, los principios físicos, matemáticos y de tiempo, presentes en distintas dimensiones, de los que se nutre el ajedrez para mutar permanentemente en aquella relatividad que tan bien describía el sabio alemán que le puso un toque de humanidad genial al siglo pasado.
 Y por otro, la convicción –si quiere llamarla utopía le concedo la derecha – de que este “pasatiempo” de maderitas y tablero escaqueado alcanza y mucho en la batalla para erradicar la estupidez humana de la faz de la tierra. 
 Y el término batalla lo escojo ex profeso, porque el origen del ajedrez se remonta a aquellos viejos tiempos donde todo se resolvía con la movida guerrera y cuando estas no se organizaban con alguna regularidad como los calendarios deportivos, los monarcas se aburrían horrores y se desbarrancaban con tropelías sin cuento. 
¿Qué pasaría en este mundo de hoy, subvertido, todo patas para arriba por obra y gracia del gentilhombre, si los grandes conflictos ideológicos, de poder, comerciales, globalizadores, raciales, étnicos o como se los rotule so pretexto de someter al otro, se dirimieran sobre un tablero de ajedrez. Escenario superior donde el triunfo honre al más inteligente, al más astuto, al más reflexivo, al más paciente, al más imaginativo, al más artista, al que mejor calcule, al más técnico?


En el proscenio, los espadachines a caballo, desenfundando alfiles y lances por doquier. Tic tac, tic tac, el corazón y el reloj. Balas de plata o espejitos de colores, ronda a ronda, con blancas y de negras. Con indias o sicilianas, francesas o españolas. De inglesas, por prudencia, no hablemos. En la platea selecta, la humanidad.
Por cierto, seamos sinceros, vamos a coincidir que no vemos en la “fotografía” a Bin Laden jaqueando a George Bush o al imán de Irán, donde el ajedrez solo se juega en las catacumbas.
 En todo caso, esas dudas justifican aún más la teoría de la cruzada propuesta contra la estupidez humana vía el ajedrez. Pero, en verdad, no hay que perder las esperanzas. Porque sabemos quienes deliramos febrilmente en este mundo de Caissa que hasta el más bruto y belicoso puede divertirse sanamente apenas con los rudimentos del juego.
Juego que millones y millones hemos vivido por sobre las barreras idiomáticas, que intuimos polifacético, superficial y profundo, concreto y abstracto, infinitamente generoso y apasionante tanto para aficionados como para entendidos.
Ni hablar si al amo del planeta le prende esta sinfonía de casillas de distintos colores, de peones que se coronan como en un misterio teologal. Si se suma a las huestes del ataque con enroque largo y se olvida de la gesta imperialista y genocida, abstraído en una combinación de 20 jugadas que llevan al mate inexorablemente. Y que a él, por su coeficiente intelectual le llevaría toda la vida, aunque le metan a martillazos en la cabeza los cuatro tomos de Grau y todas las partidas de Fischer,  Karpov y Kasparov.
Lo que, por vía de este dislate posible, representaría, siquiera sea transitoriamente, la salvación para el resto de la humanidad.
Gracias, ajedrez, por el vivo servicio a tanto humano suelto como el que esto firma.
Juan Antonio Castro Torres MI (ICCF), Periodista y Escritor. 

viernes, 29 de abril de 2011

Lasker y Botvinnik: matemáticos brillantes

"Demasiado juego para ser ciencia y demasiada ciencia para ser juego"Gottfried Leibniz


En entradas anteriores hablamos de los muchos artistas que fueron aficionados al ajedrez. Pero, como este juego tiene también caracteres científicos, ha concitado además la atención de los investigadores, en distintas ramas del conocimiento.
Fue precisamente un genial matemático y filósofo alemán, Gottfried Leibniz, quien describió con acierto la particular naturaleza del ajedrez. Dijo que es “demasiado juego para ser ciencia y demasiada ciencia para ser juego". Leibniz, quien nació en 1646, descubrió al mismo tiempo que Newton las bases del moderno análisis matemático y diseñó una primitiva máquina de calcular.
La relación entre las matemáticas y el ajedrez fue puesta de relieve en el siglo pasado por otro sabio ilustre: Henri Poincará. En su obra “Ciencia y método”, señaló lo siguiente: “Una especial aptitud para las matemáticas podría deberse sólo a una gran memoria o a un extraordinario poder de concentración. Sería una cualidad análoga a la de un jugador de ajedrez, que puede imaginar y calcular un gran número de variantes y retenerlas en la memoria. Todo buen matemático podría ser un buen ajedrecista y viceversa”. Cabe recordar aquí que dos grandes campeones mundiales, Lasker y Botvinnik, han sido matemáticos brillantes.
Sin embargo, el ajedrez no sólo ha sido vinculado con las ciencias exactas sino también con las humanidades. La psicología del jugador ha sido igualmente objeto de análisis científico y, en este punto, vale la pena citar unas palabras del doctor Rey Ardid, eminente psiquiatra español y maestro de ajedrez. Afirma que “entre los motivos que podríamos llamar vocacionales, que guiarían a un joven a escoger el ajedrez como diversión favorita, e incluso como profesión, figura en primer lugar la circunstancia de ser una actividad sumamente individualista y, en tal sentido, se sienten atraídas a ella las personas dotadas de capacidad de concentración y poco comunicativas.
Ferdinand de Saussure 
Asimismo, el ajedrez fue utilizado como ejemplo para ilustrar las más diversas teorías en muchos campos de la ciencia. Uno de los casos más notables es el del lingüista suizo Ferdinand de Saussure, que a fines del siglo XIX y principios del XX revolucionó la teoría del lenguaje, dando origen a la escuela conocida con el nombre de “estructuralismo”. De Saussure, en su libro “Curso de lingüística general”, distingue por un lado la forma, y por otro lado, la función de las palabras, comparándolas con las piezas de ajedrez; y así señala que los peones pueden ser de madera o de marfil, sin que la diferencia afecte las reglas de su movimiento.
De Saussure recurre también al juego para relativizar la importancia de la etimología, o sea el origen de las palabras. Y lo hace subrayando que “en una partida de ajedrez, cualquier posición posee la característica única de ser independiente de las posiciones anteriores: el camino seguido para llegar a ella no cuenta en absoluto.” Y agrega que “una persona que haya seguido el desarrollo de la partida no posee ninguna ventaja analítica frente a otra que se acerque en un momento determinado”.
Algunas de esta imágenes de de Saussure fueron posteriormente discutidas por otros lingüistas y lógicos, como Ludwing Wittgenstein. Pero lo importante es que el juego de ajedrez constituye un valioso elemento didáctico, que puede emplearse en la enseñanza con singular provecho.

miércoles, 27 de abril de 2011

El ajedrez, la radio y la Soyus 9

La radio es uno de los grandes inventos que la humanidad concibió a fines del siglo XIX, perfeccionándolo en el siglo recientemente finalizado. El origen de la radio fue el descubrimiento de ciertas ondas eléctricas, efectuadas por el sabio alemán Heinrich Hertz, nacido en Hamburgo en 1857. Esas ondas se conocen, precisamente, con el nombre de "ondas hertzianas". Tiempo después, fue el físico italiano Guglielmo Marconi quien creó los aparatos capaces de utilizar las ondas hertzianas para comunicarse a larga distancia: Así nació la radio y Marconi fue distinguido con el premio Nobel de física en 1909.

La radio primitiva, llamada entonces "telegrafo Marconi", fue empleada por primera vez para jugar una partida de ajedrez en 1903. El cotejó se libró entre dos barcos, el "Lucania" y el "Filadelfia", mientras ambos navegaban rumbo a Nueva York. Tres marineros del "Lucania", de bandera británica, jugaron contra tres norteamericanos del otro buque. Fue una apertura Vienesa y resultaron vencedores los hombres del "Filadelfia", con un lucido ataque rematado en solamente 13 jugadas. 
La experiencia fue repetida en 1908, cuando tripulantes de los vapores "Campania" y "Oceanic" jugaron durante dos días seguidos. En el mismo año hubo otro encuentro entre dos barcos alemanes, el "Guillermo II" y el "Federico Augusto". Entonces, la costumbre de matizar las travesías oceánicas con partidas de ajedrez por radio se extendió rápidamente.
Una famosa confrontación radial en tierra firme tuvo lugar en 1920. El maestro Edward Lasker, del club Chicago, se midió contra Norman Whitaker, quien representaba al club de Washington. Duró cuatro horas y media y fue seguida por numerosos oyentes. 
Entre los matches internacionales por equipos, disputados por radio, merecen destacarse el que sostuvieron la Unión Soviética y los Estados Unidos, en 1945, oportunidad en que los rusos se impusieron por claro margen: 15,5 a 4,5. Este cotejo fue recogido en un libro por el problemista argentino Arnoldo Ellerman, publicado en Buenos Aires ese mismo año.
Nave espacial 
En 1946 hubo también un match radial entre España y la Argentina, que los europeos ganaron 8 a 7. También existe una publicación sobre este acontecimiento, obra del maestro español Julio Ganzo. 
Llegamos así hasta nuestros días , en que se registra un suceso histórico: la partida que, el 9 de junio de 1970, sostuvieron los astronautas soviéticos Nilolaiev y Sebastianov, a bordo de la nave espacial "Soyus 9", contra Gorbatko y Kamanin, que se hallaban en la base terrestre de control. El juego duró seis horas, en cuyo transcurso el satélite artificial dio dos vueltas completas al planeta. El astronauta Sebastianov ha sido, en época reciente, el presidente de la federación soviética de ajedrez. 
Así es como se vinculan el milenario juego y el moderno medio de comunicación: dos creaciones de la inteligencia humana. 

martes, 26 de abril de 2011

Federov - Kasparov y una lección de estrategia.

Lentamente, sigo leyendo el libro de Garry Kasparov, Cómo la vida imita al ajedrez. En el apartado "El futuro de las decisiones que tomamos en el presente" señala que "el estratega empieza con un objetivo para un futuro lejano y trabaja retrocediendo hasta el presente" y agrega que los objetivos intermedios son esenciales. "Demasiado a menudo señalamos un objetivo y nos dedicamos a él, sin tener en cuenta los pasos necesarios para alcanzarlo". Toda una enseñanza para el ajedrez y también para la vida.
Como ejemplo, indica una partida que jugó en la segunda ronda del torneo Corus de 2001 en los paises Bajos frente a Alexis Federov (blancas).
Kasparov ocmentó: "Federov renunció rápidamente a una apertura de juego estándar. Si lo que jugó contra mi respondía a a algún nombre, ese debía de ser ´ataque a sangre y fuego´. Ignorando el resto del tablero lanzó todos sus peones disponibles contra mi rey desde el principio. Yo sabía que un ataque tan salvaje y mal preparado sólo tendría éxito si yo metía la pata. Sin perder de vista a mi rey, contraataqué por el otro lado o flanco, y por el centro del tablero, una zona crucial que él había descuidado por completo. Enseguida fue obvio que su ataque era completamente superficial y, después de 25 movimientos tan solo, se retiró de la partida".
Veamos esa partida.
Evento "Corus"]
[Fecha "14/01/2001"]
[Ronda "2"]
[Blanco "Fedorov, Alex" (2575)]
[Negro "Kasparov, G" (2849)]
[Resultado "0-1"]
[ECO "B20"]
1.e4 c5 2.d3 Cc6 3.g3 g6 4-Ag2 Ag7 5.f4 d6  6.Cf3 Cf6 7.OO OO 8.h3 b5 9.g4 a5 10.f5 b4 11.De1 Aa6 12.Dh4 c4 13.Ah6 cxd3 14.cxd3 Axd3 15.Te1 Axh6 16.Dxh6 Db6 + 17.Rh1 Ce5 18.Cbd2 Tac8 19.Cg5 Tc2 20.Tf1 Axf1 21.Txf1 Tfc8 22.fxg6 hxg6 23.Cb3 Txg2 24.Rxg2 Tc2 + 25.Rg3 De3 + 0-1
"Reconozco que no tuve que hacer nada especial para anotarme una victoria tan fácil. Mi rival jugó sin una estrategia sólida que, finalmente, le llevó a un callejón sin salida. Lo que a Federov l e faltó, fue preguntarse desde el principio que condiciones debían darse para que su ataque triunfara. Decidió que quería cruzar el río y se metió directamente en el agua, en lugar de buscar un puente. También es conveniente señalar que confiar que el competidor cometa un erro grave no es una estrategia viable", sañala Kasparov.
Bueno, cuando lea algún par de páginas más, agregaré algunos apuntes de este que, para mi, hasta ahora es más un libro de auto ayuda que de ajedrez.

lunes, 25 de abril de 2011

Sutil labor de Steve Mc Queen y James Bond

La muerte juega al ajedrez
El caso Thomas Crown”; "De Rusia con amor”, “La amante del teniente francés”, "El séptimo Sello", son sólo algunas de las películas en las que participa el ajedrez. 
El ajedrez se presta a ser utilizado en las diversas expresiones del arte, no sólo por su claro simbolismo sino por el propio carácter artístico del juego.
Una pieza de teatro íntegramente concebida como una partida de ajedrez se estrenó en Londres a principios del siglo XVII. Su autor era Thomas Midleton y la obra, llamada sencillamente “A game at Chess”, tenía una intención claramente satírica. Los reyes eran Jacobo I de Inglaterra y Felipe IV de España y los demás trebejos representaban a conocidos personajes de ambas cortes. La comedia fue un gran éxito de público pero el dramaturgo terminó preso, como suele ocurrirle a los artistas bajos los gobiernos absolutistas.
El cine, arte por excelencia del siglo XX, ha hechado mano a los tableros de ajedrez como elemento dramático o meramente decorativo. El prestigio intelectual del juego sirve para caracterizar a determinados protagonistas, atribuyéndoles aptitudes reflexivas, paciencia, ingenio y demás cualidades típicas de un buen ajedrecista.
En este sentido, vale recordar la película “El caso Thomas Crown”, en la que actuaban el ya desaparecido Steve Mc Queen y Faye Dunaway. El ladrón de guante blanco y la investigadora se entreveraron en complicadas partidas de ajedrez, que aluden a la sutil labor de engaño mutuo en que están empeñados ambos personajes.
Con mayor afecto dramático, el ajedrez abre el film “De Rusia con amor” de la serie del agente secreto James Bond. Muestra el momento culminante, la jugada ganadora de una tensa partida, cuyo vencedor es uno de los villanos de la novela, a quien se desea presentar como frío y calculador. El cotejo se desarrolla en el vestíbulo de un lujoso hotel y se ha reproducido con fidelidad el marco habitual de cualquier match importante. El autor de la novela en que se basa la película, Ian Flemnig, era un entusiasta aficionado al juego.
Elevado contenido simbólico 
En la hermosa película de Karel Reisz, “La amante del teniente francés”, uno de los personajes de reparto es un médico psiquiatra, en cuyo estudio se advierte, junto a libros, láminas científicas y otros elementos de investigación, un finísimo juego de ajedrez.
También el ajedrez está presente en la sicodélica película What's New Pussycat? (Dirigida por Clive Donner, 1965). Muestran dos momentos de la partida que Woody Allen juega con Nocole Karen. 
Pero donde el ajedrez alcanza un elevado contenido simbólico, es en un clásico del director sueco Ingrid Bergmann: “El séptimo sello”. Ambientado en la Edad Media, la historia narra la peregrinación de un cruzado, que vuelve de Tierra Santa y atraviesa una Europa diezmada por la peste y sumida en todo tipo de calamidades. El caballero se encuentra con la muerte y logra convencerla de que jueguen una partida: la apuesta es la vida del cruzado. 
Este film se basa en una pieza teatral del propio Bergmann, “Pintura en Madera”, que fue puesta en escena hace varios años en el teatro General San Martín de Córdoba (en ese momento Rivera Indarte). Y el drama está motivado, a su vez, en una antigua pintura que se adjudica a un tal Alderkes y que luce en la iglesia de Taby: El cuadro muestra, precisamente, a un caballero jugando al ajedrez con la muerte.
Hay algunos film más que utilizan a nuestro juego, pero eso será motivo de una futura entrada. 

domingo, 24 de abril de 2011

Para reírnos un poco

  Preguntas de abogados "inteligentes"
                  
                        Nota aclaratoria: Estas preguntas y respuestas, dicen
                        que son verídicas, y han sido transcritas de diferentes
                        juicios celebrados en la vida real americana y
                        publicadas en diferentes revistas de leyes. Después de
                        todo son interesantes para reirnos un poco sin
                        dramatizar ni inferir que lo escrito aquí es una afrenta
                        a una digna profesión. Ta claro? Sigue en De todo menos ajedrez
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sábado, 23 de abril de 2011

Vate…jaque mate

Gracias a la colaboración del destacado periodista y mejor persona, don Juan Antonio Castro Torres (*), hoy tenemos la oportunidad de disfrutar este escrito que integra el libro de cuentos "SI NO TE MATAS, TE MUERES", todavía inédito y próximo a publicarse.
Vate…jaque mate
Quienes lo conocían de años afirmaban que el “ruso” Iván Ivanovic Zytrecovjch, siendo casi un niño, había caído prisionero de guerra de los alemanes cuando invadieron Rusia en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Tal vez, en caso de ser cierto, aquella terrible experiencia fuese el origen de su incorporación al mundo de los orates. Afortunadamente, dentro de la desgracia, se trataba de aquellos “locos lindos” inofensivos, mansos, al menos en público. Pero, curiosamente, era como un caso único, ya que no estaba alienado a tiempo completo, sino que mostraba momentos de prodigiosa lucidez y coherencia en su decir y en su hacer. Nunca había mencionado su procedencia en los ámbitos que solía frecuentar en Córdoba y su vida diaria era realmente un misterio que lo envolvía en una aureola especial, aunque era evidente por la forma de expresarse en un español más que limitado, su origen foráneo y, por su fisonomía, la pertenencia a algún país eslavo. Correctamente vestido y afeitado, invariablemente aparecía los fines de semana por los distintos clubes donde se disputaban torneos de ajedrez, allá por 1970 y pico, cuando el juego ciencia hacía furor en Córdoba y en el mundo por la irrupción del gran Robert “Bobby” Fischer. Aquel norteamericano que, en soledad, solo por la fuerza de una convicción casi sobrehumana y su genio irrepetible, pudo torcer el rumbo de la historia al batir en forma espectacular la hegemonía de los jugadores rusos que, por décadas, se habían quedado con el título mundial de los trebejos.
Por la mirada se sabía dónde “estaba”, mentalmente, Iván Ivanovic. Siempre, tanto en su estado de coherencia o cuando se sumergía en los oscuros meandros de la locura, hablaba casi con monosílabos, pero rimando, en verso. Probablemente se trataba de un mecanismo defensivo pergeñado por él frente a las dificultades naturales que le presentaban las diferencias idiomáticas.
–¿Cómo está, señor Zytrecovjch?–, lo saludaban al ingresar a la sala de juego de ajedrez.
–…como el termo… enfermo…– respondía con absoluta seriedad Iván Ivanovic.
Ocupaba una silla lejos de donde se concretaban las partidas y, con evidente interés comenzaba a leer un antiguo y famoso libro de teoría del ajedrez que siempre llevaba consigo. De tanto en tanto asentía ampulosamente con leves movimientos de cabeza como dándole razón a quien había escrito el voluminoso tomo donde, en síntesis, se explicaba el secreto de las más populares aperturas del milenario juego. Ya totalmente ensimismado en la lectura sacaba de un bolsillo interior de su saco un tablero pequeño de plástico, plegable, con piezas magnéticas y reproducía los diagramas que acompañaban las pedagógicas explicaciones en el libro. Si alguien se le acercaba mostrando interés por su quehacer literario se mostraba afable, satisfecho y no tenía inconvenientes en intercambiar opiniones, aunque siempre, de su parte, con frases breves en verso.
Luego, como un recreo para su espacio pedagógico, se enfrascaba por horas observando en silencio y casi sin pestañar las partidas que disputaban en las distintas mesas los ensimismados ajedrecistas. Cuando alguno de los jugadores realizaba un movimiento y era del agrado de Iván Ivanovic, al igual que su conducta en la lectura descripta, asentía con la cabeza, por cierto sin musitar palabras que podrían molestar a los competidores, pero mostrando una bondadosa y satisfecha sonrisa. Recién cuando la última partida de la última ronda concluía y se conocía al ganador del torneo, Iván Ivanovic se retiraba discretamente del escenario.
Torneo Abierto del Centro de la República 
Muy de tarde en tarde, Iván Ivanovic participaba de uno u otro campeonato. Elegía curiosamente los de mayor trascendencia por la calidad y cantidad de jugadores y, si bien mostraba algunos conocimientos elementales para el juego, invariablemente, perdía partida tras partida sin que el revés hiciera mella en su digno espíritu deportivo. O al menos en la expresión de su rostro no se notaba ningún cambio sustancial, pese a que marchaba inexorablemente de derrota en derrota.
Así fue que se anotó en el tradicional “Torneo Abierto del Centro de la República”, certamen de gran prestigio en todo el país, al que concurrían invariablemente los mejores jugadores, incluidos los destacados grandes maestros y maestros internacionales radicados en Buenos Aires o en otras provincias. Se trataba sin duda alguna de la elite del ajedrez nacional que venía a Córdoba atraída por los jugosos premios en efectivo y el prestigio deportivo que había cobrado el certamen a lo largo de los años.
En esa oportunidad, tuvo como lugar de disputa los amplios salones de un hotel internacional recientemente inaugurado en la intersección de las calles Marcelo Torcuato de Alvear y Deán Fúnes, esto es, frente al más que bello paseo de “La Cañada”, en pleno corazón de la ciudad de Córdoba. El acto inaugural contó con la presencia de importantes autoridades del Gobierno de la Provincia, representantes de la Secretaría de Deportes de la Nación y de la Municipalidad de la Capital que patrocinaban la competencia del juego ciencia. En la primera ronda, de acuerdo al pareo que se realizó por sorteo, entre casi 300 participantes, a Iván Ivanovich Zytrecovjch, le tocó jugar –que es una forma de decir–con un Gran Maestro Internacional (GMI) que condujo las piezas blancas. A las pocas jugadas, su oponente le dijo amablemente y en voz baja:
–Jaque, señor.
–… ¿Jaque?–, preguntó como sorprendido Iván Ivanovich, ya en su laberinto de enfermo mental.
–Efectivamente, señor, jaque.
–… gracias… es la grey… saco el rey…– musitó y, en efecto, debió mover el monarca para zafar del jaque.
La partida continuó. El reglamento que se aplicaba en esta oportunidad establecía un tiempo de reflexión de dos horas para cada contrincante por lo qué, cuándo el juego se mostraba equilibrado, podía prolongarse una partida hasta cuatro horas. Qué, en rigor, no era el caso del juego de Iván Ivanovich frente al gran maestro. Como se dice simplemente en ajedrez estaba el “ruso” –dicho con todo respeto– totalmente perdido en el tablero. Sin embargo, después de otra jugada contundente de su rival, Iván Ivanovich, se aflojó la corbata y, desprendiéndose el botón superior de la camisa, se sumió en una reflexión que le llevó más de media hora, inmóvil, con la mirada perdida sobre las piezas, desquiciado vaya a saber por qué fantasmas que no lo abandonaban desde que los capitalizó en las frías estepas donde se supone había nacido.
Acostumbrado a estas liturgias del juego escaqueado, el maestro, correcto jugador si los hay, se levantó de su silla con gran discreción para no molestar, se sirvió un café humeante de la máquina automática instalada en el lugar a esos efectos, y comenzó a pasearse por el salón observando otros juegos, en tanto el reloj de Zytrecovjch se aproximaba inexorablemente al límite que indicaba la pérdida de la partida por “caída de aguja”.
Al faltarle pocos minutos y advirtiendo que su oponente no realizaba jugada alguna, el maestro retornó a su mesa esperando lo inevitable. Iván Ivanovich hizo su última jugada con escasos segundos disponibles, con la aguja del reloj “en bandera”. Su oponente miró el tablero y realizó en el instante la mejor jugada que llevaría a concluir la partida.
–Jaque mate, señor.
–… ¿Jaque mate?–, preguntó, otra vez sorprendido, Iván Ivanovich.
–Así es, señor.
El “ruso” miró detenidamente el tablero comprobando para su desgracia que el rey no tenía escapatoria alguna, jaqueado a morir, monarca indigno. Mecánicamente, extendió su mano felicitando al maestro por su victoria y se levantó más que a prisa, mientras se prendía, nervioso, los tres botones del saco y se ajustaba desprolijamente la corbata. Atravesó el salón principal en un santiamén para ganar el pórtico en pocos segundos. Miró Iván Ivanovich Zytrecovjch a derecha e izquierda y, como no venía vehículo alguno, cruzó la calle. Con dos trancos alcanzó la vereda opuesta, rozando con su cuerpo tenso una tipa, árbol típico del lugar. Subió de un sólo salto al muro de piedra que encauza el arroyo La Cañada, flexionó sus largas piernas para tomar impulso y se arrojó en vuelo libre al vacío. Una joven pareja de novios que estaba muy cerca y que nada pudo hacer para impedir el imprevisto acto postrero del orate, escuchó con claridad –aunque sin entender de qué se trataba– sus últimas palabras: “…Tiene razón, vate… jaque mate”.
(*) Periodista, escritor y MI (ICCF)

viernes, 22 de abril de 2011

Duchamp trocó pinceles por trebejos

Hay solamente un jugador destacado que fue, al mismo tiempo, un artista de primera línea en otra rama de la creación: se trata del pintor francés Marcel Duchamp.
Nacido el 28 de julio de 1887, Duchamp formó parte del famoso movimiento “dada”, una escuela estética surgida alrededor de 1915 y cuyo propósito era suprimir la conceptuación, o sea, llegar a expresar la realidad sin deformarla mediante procesos racionales. Dicha tendencia originó más tarde el “surrealismo”, al que también adhirió Duchamp, yendo todavía más lejos en la libertad de composición de cuadros y poemas, con frecuencia producto de la asociación espontánea de imágenes, figuras y motivos.
La primera obra de Duchamp, con tema ajedrecístico, es sin embargo de carácter figurativo y data de 1911. Se titula “Los jugadores de ajedrez” y muestra, en segundo plano, a dos hombres totalmente concentrados en su partida. Delante de ellos, hay una mujer sentada junto a una mesita, sobre cuyo mantel se advierte un servicio de té, y otra muchacha recostada sobre almohadones. Las jóvenes exhiben una expresión de tedio y de fastidio, sugiriendo su despecho por haber sido abandonadas por los ajedrecístas. Duchamp describe así, magistralmente, hasta qué extremos puede llevar la afición al juego.
 El tablero de bolsillo
 Otro célebre cuadro del artista francés, pintado en 1943, es “El tablero de bolsillo”. De factura moderna, representa uno de esos tableros de cuero, donde las piezas se insertan en pequeñas caladuras, y una mano. Pero la mano tiene nada más que cuatro dedos y parece de cera, en tanto que el tablero consta de 8 columnas pero de 12 líneas. Ambas circunstancias, a las que se añaden piezas en cantidad y disposición caprichosas, ponen de manifiesto la libertad de tratamiento típica de las corrientes renovadoras del arte. 
Olímpico 
A partir de 1923, Duchamp abandonó prácticamente la pintura y se dedicó al ajedrez. En 1928 ganó un par de torneos locales y dos años después integró el equipo de Francia en los juegos olímpicos de Hamburgo, con resultados discretos. También escribió, en colaboración con el problemista ruso – francés Vitaly Halberstadt, un libro llamado “Oposición y casillas conjugadas”, que versa sobre los finales de peones y se editó en 1932.
Duchamp vivió mucho tiempo en los Estados Unidos, participando en torneos de ajedrez y asistiendo a exposiciones de sus cuadros. Falleció en New York, el 1º. de octubre de 1968, a los 81 años de edad.
Mucho se escribió acerca del curioso caso de Marcel Duchamp, para explicar por qué trocó los pinceles por los trebejos. Un crítico de arte opinó, en el “Time”  de Londres, que el pintor había encontrado en el ajedrez una forma inmaterial de expresión artística, o, dicho de otra manera, un medio para manifestar el pensamiento en toda su pureza. El celebrado plástico Man Ray, compañero de Duchamp en su época surrealista, afirmó, por su parte, que “el ajedrez es un juego en que se desarrolla una inmensa actividad que no deja huella alguna”. Esta es la clave de la cuestión: Duchamp buscaba una técnica que le permitiera plasmar sus ideas sin el lastre de una manifestación material: El óleo y el lienzo lo traicionaban, eran demasiado concretos, casi groseros. Una combinación de jugadas, en cambio, conserva su dimensión abstracta, es pensamiento en estado puro, y renace con la misma pureza cada vez que la reproducimos.




jueves, 21 de abril de 2011

Pintura y ajedrez

La pintura es el arte donde con mayor frecuencia se hallan alusiones al juego de ajedrez. (Le hice una “pinturita” o “lo pinte”, decimos orgullosos cuando se gana una partida en forma brillante).
Antes de la invención de la imprenta, las ilustraciones de los tratados de ajedrez eran por lo general de alto valor artístico. Se conservan fragmentos muy hermosos de un manual escrito en Persia, tal vez hace 1000 años, y son dignas de admiración también las miniaturas que enriquecen al famoso libro de los juegos, del rey Alfonso el Sabio de España.
A partir de la edad media, cuando el ajedrez se hace prestigioso en las cortes cristianas europeas, los cuadros que registran partidas comienzan a ser comunes en los castillos y palacios. Un grabado que data del tiempo de las Cruzadas, está compuesto por dos caballeros que juegan, mientras que un tercero, un paje y un caballo, los contemplan. Al fondo, se ve una tienda de campaña y la obra sugiere una pausa en la batalla.
En un manuscrito del siglo XV, titulado “Las tres edades del hombre” y atribuido a Etienne Porchier, hay una escena ubicada en un salón del Palacio de Plessis-les-Tours, Francia, una construcción de estilo gótico, con sus delgadas columnas y amplias vidrieras minuciosamente dibujadas. En el centro de la estancia, el rey Luis XI juega una partida de ajedrez con un cortesano, rodeado por otros cuatro. El efecto plástico se ve reforzado por el piso del salón, cuadriculado como un tablero.
De concepción similar es una pintura flamenca de la misma época, que ofrece sin embargo una curiosa particularidad: El foco del cuadro es una noble dama, ricamente vestida, que da la impresión de estar dando jaque mate a su adversario, a juzgar por su expresión de triunfo y por la mirada contrita del caballero que la enfrenta y de los que miran la partida. Otro detalle es que el tablero es de ocho por cuatro, con una casilla negra a la derecha, lo que permite suponer que el pintor poco sabía de ajedrez.
Otro caso en que la intención simbólica del artista prescinde de la fidelidad a las reglas del juego, es la célebre imagen pintada en la iglesia sueca de Täby, llamada “La muerte juega al ajedrez con el hombre”. Allí, el tablero tiene siete columnas y cinco líneas y las piezas están apenas insinuadas, con una caprichosa distribución. En este cuadro se inspiró el cineasta Ingmar Bergmann para el guión de la película “El séptimo sello”.
En ciertos casos, el pintor ha querido retratar sobre todo la expresión de los jugadores de ajedrez, más que el juego mismo. La concentración y la inmovilidad del ajedrecista, brindan un buen tema para la composición plástica. Un lienzo de Ludovici Caracci, veneciano, de fines del siglo XVI, logra un fuerte impacto al colocar toda la luz en el rostro de los jugadores, que visten en cambio trajes oscuros. Y, para acentuar el enfrascamiento de los personajes, un pequeño perro, de espaldas al tablero, mira con curiosidad al espectador.
El ajedrez como medio de sobrellevar la adversidad figura en el lienzo de Serra, titulado “Aníbal Bentivoglio en la cárcel”. El príncipe de Bolonia medita profundamente delante del tablero, en la penumbra de su celda y rodeado de otros prisioneros que duermen. La expresión del noble personaje trasunta no sólo el esfuerzo por descifrar la posición de las piezas, sino tal vez una reflexión más filosófica, acerca del poder y de la gloria de este mundo.
William Oring es el creador de otra espléndido cuadro, que se llama “Fuera de servicio”. Muestra a dos recios marineros jugando al ajedrez, mientras un tercero interviene para indicar una variante y dos más observan en silencio. Lo notable de la composición es el agudo contraste entre la rudeza de los hombres, musculosos, barbudos y tatuados, y la delicadeza y fragilidad de las piezas, que parecen todavía más pequeñas junto a las enormes manos de los marineros. La escena da a entender que, en una pausa de su dura faena, incluso aquellos seres en apariencia torpes son capaces de entregarse a las sutilezas del juego de ajedrez, paradigma del entretenimiento intelectual.
El tablero y los trebejos siguen presentes en la pintura moderna, y genios como Juan Gris y Kandinsky se han valido de ellos para algunas de sus más revolucionarias propuestas.
Explicación breve del cuadro:

El ajedrez es un nexo cognitivo común, un lugar donde el arte y la ciencia se reúnen.
Esta obra de vital importancia es de líneas radiales en la que las formas se reducen al cuadrado, círculo y triangulo. Además la fuerza del cuadro la tiene el haz de las siete líneas rectas que acuden hacia el centro.
Se debe admitir, que solo un experto en pintura surrealista llega a entender en su totalidad la pintura “Teoría de ajedrez”.

En la historia del ajedrez, hay solamente un jugador destacado que fue, al mismo tiempo, un artista de primera línea en otra rama de la creación. Se trata del pintor francés Marcel Duchamp, de quien nos ocuparemos en nuestra próxima entrega.

miércoles, 20 de abril de 2011

Jogo de posición, de Erich Eliskases.

. Conjuntamente con el MI Guillermo Soppe realizamos la traducción de este muy buen libro de Erich Eliskases, originalmente escrito en portugués. En el siguiente enlace lo pueden bajar a su PC y disfrutar: Jogo de posición,  Si está en montones de páginas web sin autorización, como no lo vamos a tener nosotros

Alto nivel de tolerancia frente a la frustración

Paul Morphy

Es evidente que para ser un buen  ajedrecista se requieren ciertas condiciones naturales. La índole del juego exige, por ejemplo, capacidad de concentración, memoria visual y cierta disciplina de razonamiento. 
Por tales motivos, los jugadores de ajedrez han sido y son objeto de estudio por parte de los psicólogos. Algunos han investigado los procesos mentales que guían al maestro en el desarrollo de una partida; otros, buscaron la relación existente entre la afición al ajedrez y determinados rasgos de la personalidad.
El primer científico moderno que se interesó por los ajedrecistas fue Alfred Binet. Este psicólogo francés, nacido en Niza en 1857, es el creador de las pruebas de inteligencia. En 1894 sometió a examen a un grupo de destacados jugadores y llegó a la conclusión que tienen el sentido del espacio mucho más desarrollado que otras personas de inteligencia similar. Esta comprobación se hizo evidente, sobre todo, en los ajedrecistas capaces de jugar a ciegas.
Durante el torneo de Moscú en 1925, ocho de los participantes fueron estudiados por un equipo de psicólogos, mediante una batería de tests. En materia de personalidad se advirtió que los ajedrecistas poseen un alto nivel de tolerancia frente a la frustración, o sea que son particularmente aptos para sobreponerse a la derrota. Pero, por otra parte, las evaluaciones de inteligencia no arrojaron resultados extraordinarios. Los maestros no eran ni más ni menos inteligentes que cualquier otra persona de parecida formación cultural.
Por otra parte, el gran maestro Reuben Fine, que era psiquiatra, efectuó un profundo estudio de la personalidad de Paul Morphy, a la luz de las teorías de Freud. Analizó los complejos del famoso campeón norteamericano, que se retiró completamente del ajedrez luego de apenas dos años de rutilante carrera, y extrajo interesantes conclusiones. Pero otros psiquiatras rechazaron que el ejemplo valiera para la generalidad de los ajedrecistas, dado que las circunstancias de la vida de Morphy fueron muy especiales. 
Tesis: "Pensamiento y elección en ajedrez"
Acaso la investigación más seria se haya llevado a cabo en este campo sea la de Adriaan de Groot, maestro holandés que es también profesor de sicología. De Groot desarrolló sesiones de trabajo entre los años 1938 y 1943, con ajedrecistas de todas las categoría, desde grandes maestros internacionales hasta aficionados de club. Les proponía una posición determinada y les pedía que le explicaran en detalle el razonamiento que los inducía a ejecutar tal o cual jugada. A partir de tales explicaciones, de Groot elaboró su tesis doctoral, titulada "Pensamiento y elección en ajedrez", que fue publicada en 1965.
El científico holandés verificó también que los maestros son capaces de memorizar fácilmente una posición que se les muestra durante breve lapso, cosa imposible para un aficionado. Sin embargo, la explicación no estriba en que el maestro tenga más memoria, sino en que está acostumbrado a analizar las partidas mediante ciertos esquemas posicionales. Se ratifica así la vieja experiencia de Binet, en el sentido de que el ajedrecista posee un especial dominio del espacio y tiene facilidad para ubicar en él una serie de elementos coordinados. 

martes, 19 de abril de 2011

Continuamos con las expresiones usuales:

Fianchetto: Palabra derivada del italiano que se refiere al flanco.
Peón aislado: Se dice cuando un peón carece de otros peones laterales propios que lo apareen, lo defiendan o eventualmente puedan hacerlo.
Peón Pasado: Se produce cuando no tiene peones enemigos adelante ni en las columnas laterales inmediatas que puedan interrumpir su marcha.
Zugzwang: Se dice cuando la restricción de movimientos de un bando es tal que cualquier jugada que realice pierde material.
Diosa: El nombre de Caissa aparece por primera vez en un poema del escritor inglés Wiliam Jones (1746-1794) editado en Oxford 1772. Jones describe a Caissa como una amable dríada o ninfa encantadora que corre por los bosques de encina de Tracia (comarca antigua de Grecia). Años después tomo ese raro nombre el escritor Peter Pratt y lo introdujo en su obra "Studies of Chess" editada en Londres 1803. A su vez hizo suyo el vocablo conocido jugador inglés de principio del siglo XIX George Walker, quien lo citó en su libro "Chess and Chess Player´s" aparecido en Londres 1850, adquiriendo Caissa gran popularidad al transformarse aquella ninfa del bosque en la Diosa del ajedrez, cuyo altar es el tablero y sus devotos los aficionados al juego. Quienes más usaron en esa época este vocablo fueron los románticos franceses Labourdonaris y Saint Amant, en sus comentarios realizados en "La Palamade", primera revista de ajedrez aparecida a mediados del siglo XIX.

lunes, 18 de abril de 2011

Expresiones usuales (para inexpertos)

Antes de seguir, y para aquellos que no están muy familiarizados con el ajedrez,  voy a exponer algunas expresiones que serán usadas a lo largo de las entradas de este blog.
Pieza: Término genérico que comprende al Rey, la Dama, las Torres, los Alfiles, los Caballos y los peones. Como vemos, todas las figuras, pero comúnmente se excluye al peón.
Cubrir un Jaque: Colocar una pieza (puede ser un peón) propia entre otra contraria que da jaque al Rey. El jaque de caballo no puede ser cubierto: deberá capturarse el caballo o mover el Rey.
Pieza clavada: Se denomina a la pieza que cubre un jaque y por lo cual no puede moverse mientras subsista esa situación.
Jaque descubierto: Jaque que da una pieza, cuya acción se ha despejado por haberse apartado otra pieza de su propio bando que obstruía la acción sobre el rey rival.
Jaque doble: Es equivalente a dos jaques simultáneos, uno el que se produce con el jaque descubierto y el otro el que dala pieza que descubre o interfería.
Ganar la calidad: Cambiar una alfil o un caballo por una torre enemiga.
Centro: se denomina a las cuatro casillas centrales del tablero.
Mejor desarrollo: Se dice que lo posee el bando que tiene más piezas en acción.
Mayor espacio: Se dice del bando que dispone de mayor cantidad de casillas para mover sus piezas.
Gambito: Significa trampa o celada. Normalmente es el sacrificio de un peón para obtener mejor desarrollo u otra ventaja.
Estrategia: Plan o lineamiento de la partida.

Táctica: La combinación de las jugadas. La ejecución del plan.

Sacrificio: Entrega de un peón o pieza a cambio de alguna ventaja.

domingo, 17 de abril de 2011

La historia de Phiona: ¡dadme algo por lo que luchar! (2)

Continuamos con la dramática historia de la joven ugandesa Phiona Mutesi, publicada con el título de Game of her life en ESPN Magazine el 4 de enero de 2011. En la primera parte , donde pueden encontrarse los enlaces a las fuentes originales, conocimos quién era Phiona Mutesi, cómo vivía en el terrible barrio de Katwe, en la capital ugandesa, Kampala, y cómo – cortando los hilos del destino – consiguió jugar una Olimpíada de ajedrez en la otra punta del mundo.
En esta segunda parte veremos cómo comenzó a jugar al ajedrez y continuaremos con su devenir en esa “extraña” Olimpíada en la que todo el mundo jugaba al ajedrez tan y tan lentamente…Sigue aquí .

Collage


Estoy empezando a crear mis videos y lo pongo a su consideración. Tengan en cuenta que estoy un poquito oxidado y estoy debutando. ¿Te acordás vos cuando debutaste?

sábado, 16 de abril de 2011

Sólo por hoy


   Sólo por hoy , cambia tú en vez de esperar que cambien
  los demás,

  Sólo por hoy, expresa gratitud en vez de juicios o
  críticas,
 
  Sólo por hoy, escoge disfrutar lo que hay en vez de
  preocuparte por lo que no hay,

  Sólo por hoy, reconoce y valora lo que has logrado en
  vez de lamentarte por tu pasado,
 
  Sólo por hoy, expresa y disfruta tu calidez en vez de
  irradiar dureza,

  Sólo por hoy, decide alimentar los pensamientos de
  perdón en vez de envenenarte con rabia,

  Sólo por hoy, haz tus deberes con el entusiasmo y
  alegría de un ser libre y no con los lamentos y quejas
  de un esclavo.
 
  Sólo por hoy, elige pensar y sentir lo mejor
  de la vida, notarás la diferencia, ¡y tus cercanos también!
 
   Feliz fin de semana.

Todo cambia en Facebook

Si bien esto tiene poco que ver con el juego ciencia, creo que a muchos les puede interesar y por eso lo pongo a su consideración.

Facebook recientemente ha superado al gigante Google como el sitio web con mas visitas en el mundo. Muchas personas están aprovechando esto para hacer negocios en internet. Con tu cuenta ya tienes el 50%, el otro 50% que requieres lo puedes obtener con este increíble producto. Facebook Super Fan Page te permitirá convertir tu perfil de Facebook en un increíble sitio web para vender cualquier cosa que quieras.
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jueves, 14 de abril de 2011

Agradece: somos muy afortunados

Si pudiésemos reducir la población de la Tierra a una pequeña aldea de exactamente 100 habitantes, manteniendo las proporciones existentes en la actualidad, sería algo como esto:
 Habría 57 asiáticos, 21 europeos, 14 personas del hemisferio oeste (tanto norte como sur) y 8 africanos.
52 serían mujeres.

48 hombres.
70 no serian blancos.
30 serian blancos.
70 no cristianos.
30 cristianos.
89 heterosexuales.
11 homosexuales.
6 personas poseerían el 59% de la riqueza de toda la aldea y los 6 (sí, 6 de 6) serían norteamericanos.
 De las 100 personas, 80 vivirían en condiciones infrahumanas.
70 serian incapaces de leer.
50 sufrirían de mal nutrición.
1 persona estaría a punto de morir.
1 bebé estaría a punto de nacer.
Sólo 1 (sí, sólo 1) tendría educación universitaria.
En esta aldea habría 1 persona con computadora.
 Al analizar nuestro mundo desde esta perspectiva tan comprimida es cuando se hace más aparente la necesidad de aceptación, entendimiento, tolerancia y educación.
 Otras cuestiones para reflexionar...
 Si te has levantado esta mañana con más salud que enfermedad, entonces eres más afortunado que los millones de personas que no sobrevivirán esta semana.
 Si nunca has experimentado los peligros de la guerra, la soledad de estar encarcelado, la agonía de ser torturado o las punzadas de la inanición, entonces estás por delante de 500 millones de personas.
 Si puedes acudir a la iglesia sin temor a ser humillado, arrestado, torturado o muerto... entonces eres más afortunado que 3.000 millones (3.000.000.000) de personas en el mundo.
 Si tienes comida en la heladera, ropa en el armario, un techo sobre tu cabeza y un lugar donde dormir, eres más rico que el 75% de la población mundial.
 Si guardas dinero en el banco, en tu cartera y tienes algunas monedas en el cajón... ya estás entre el 8% más rico de este mundo.
 Si tus padres aun viven y están casados... eres una persona MUY RARA.
 Si puedes leer este mensaje, acabas de recibir una doble bendición: alguien estaba pensando en ti, y más aún, eres mucho más afortunado que los más de 2.000.000.000 de personas en este mundo que no pueden leer.

Texto extraído de: Escuela de educación mental

miércoles, 13 de abril de 2011

El juego erótico con propósitos de seducción

“¿Qué se yo de ajedrez?. Nunca moví un peón, un alfil, tengo los ojos ciegos para el álgebra y ese tablero filosófico donde cada figura es una interrogación. Pero recuerdo a Capablanca, me lo recuerdan....ver video 

Así comienza Nicolás Guillén su famoso poema en honor al cubano que fuera campeón mundial entre 1921 y 1927. Y como en estos versos, la presencia del juego de ajedrez en la literatura de todos los tiempos y todos los idiomas siempre ha estado presente.
A veces, el juego se utiliza como elemento narrativo, por su carácter simbólico; otros autores lo emplean para completar el retrato psicológico de un personaje; y, también, el ajedrez puede aparecer como un mero adorno o como un elemento más de la estructura novelística.
Entre los textos más antiguos en los que aparece nombrado el ajedrez, figura un fragmento del “Peregrinaje de Carlomagno”, que pertenece a una fecha indeterminada de la segunda mitad del siglo XI. Traducido, dice más o menos así: “Se encontraban allí sentado siete mil caballeros en pelliza de armiño, sentido desconocido. Se divertían jugando a las tablas y al ajedrez”.
El tema de una partida de ajedrez entre un hombre y una mujer, con propósitos de seducción, aparece en forma reiterada en la literatura popular de la edad media. Nos referimos a los llamados “romances”, escritos en lengua vulgar.
La leyenda figura, por ejemplo, en el romance francés “Huon de Bordeaux”, escrito alrededor de 1200. El héroe comparece ante el rey y le pide la mano de su hija. El monarca le responde que no es digno de la princesa, pero que dará su consentimiento si él es capaz de ganarle una partida de ajedrez, juego que la muchacha domina a la perfección. Huon acepta el desafío sabiendo que, si pierde, no sólo no se casará con la princesa sino que el rey lo hará matar por su atrevimiento. Pero ocurre que Huon es un hombre apuesto, la princesa se enamora de él y se deja ganar. Furioso, el rey ofrece al héroe cien monedas de oro si lo libera del compromiso. Y el pícaro Huon acepta, en actitud nada romántica. Entonces, la despechada princesa exclama: “Maldito seas!. Si hubiera sabido que me rechazarías, te hubiera dado mate y habrías perdido la cabeza!"
En la novela "La Atlantida" de Pierre Benoir (1919), también llevada al cine, hay un escena bastante erótica cuando la reina invita a Saint - Avit a jugar ajedrez; mientras tanto, un grupo de bailarinas semidesnudas se preparan para amenizar la velada. 
Asimismo, en la “Crónica” de Froissart, del año 1374, se narra una partida entre el rey Eduardo III de Inglaterra y la hermosa condesa d Salibury. (la seguimos en la próxima entrada) 



martes, 12 de abril de 2011

También dos grandes de la literatura latinoamericana

En otras obras de la literatura universal, también existen referencias parecidas, incluso más modernas, como “El cortesano”, del italiano Baltasar Castigilioni y, por supuesto, en el “Romancero” español, donde pervive la tradición árabe, ya que fueron los moros quienes difundieron el ajedrez en España y de allí al resto de Europa.
En el Renacimiento y en el Barroco se puede citar el poema didáctico Scacchia Ludus, que se debe a la pluma de Jorónimo Vida; Essai, libro I de Montaigne; varios pasajes de Shakespeare; “Camino de Perfección”, de Santa Teresa de Jesús; Don Quijote (Cervantes); Mateo Alemán; Góngora; Lope de Vega; Quevedo; Madame de Sevigné; La Bruyere.
En el Siglo XVIII y XIX, Rosseau y Diderot dejaron su marca en la literatura ajedrecística; así como P: J: Feijoo; Goethe; Lord Byron; Stendhal; H. De Balzac; M. Sadoveanu y Lewis Carroll. En el siglo XX Saint – Exupery; J. Coteau; K. Capek H. Troyat y Gerardo Diego. Otros autores que han mencionado el ajedrez en sus escritos son: Dante (en la Divina Comedia); Chaucer, Rabelais; Fielding; Ibsen; Spencer; Chesterton (en El candor del padre Brown); Herman Melville, George Eliot; W: Scott; Dickens; Bacon; Jonathan Swift; Wells, Thomas More, Carlile, S. Zweig; Stevenson y Ruskin.
También en la novela policíaca el ajedrez ocupa un lugar destacado. Por caso, Edgar Allan Poe, en los crímenes de la calle Morgue y Conan Doyle en The adventure of the retired Colourman, de la antología The Case Book of Sherlock Olmes.
Más cercano en el tiempo y en la geografía, dos grandes de la literatura latinoamericana han utilizado al ajedrez en muchos de sus escritos: Gabirel Garcia Marquez y Jorge Luis Borges.
En “El amor en tiempos del cólera”, el ajedrez está indisolublemente ligado a un personaje, cuyo nombre es Jeremiah de Saint-Amour, con cuya muerte se abre la novela.
Por último, como muchos de los grandes artistas, Borges admiraba el juego de ajedrez y lo reconocía como una de las máximas creaciones del espíritu del hombre.
Se refirió al tablero y a las piezas en muchas ocasiones y tradujo, o más exactamente, recreó, unos antiguos versos de Omar Jayam, el poeta persa autor de las “Rubáyat”.
Uno de esos sonetos dice así: “Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada / Reina, torre directa y peón ladino / Sobre lo negro y blanco del camino / Buscan y libran su batalla armada.-/ No saben que la mano señalada / Del jugador gobierna su destino, / No saben que un rigor adamantino / sujeta su albedrío y su jornada.-/ También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero / De negras noches y de blancos días.- /Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.-  ¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza / De polvo y tiempo y sueño y agonías?”. ver video 
Acaso ahora Borges, en la eternidad, haya encontrado la respuesta.

lunes, 11 de abril de 2011

Grandes artistas, mayúsculos científicos, extraordinarios ajedrecistas:

Destacados en otros terrenos
Es muy común que los artistas y los hombres de ciencia, sean aficionados al juego del ajedrez. Simplemente porque el ajedrez también es un arte y una ciencia. Sin embargo, no son muchos los que se han destacado en ambos terrenos. Creemos que es justicia recordar a algunos.
El francés André Danican Philidor fue un precoz ejecutante y compositor de música. Autor de numerosas óperas, entre ellas, “Blas, el zapatero” y “ El hechicero”, contribuyó a la creación del género conocido como “ópera cómica”. Pero fue además el virtual campeón mundial del siglo XVIII, y escribió el primer tratado moderno sobre el juego: “Análisis del juego de ajedrez”, publicado en 1749.
Otros músicos que son también grandes maestros del ajedrez, son los soviéticos Mark Taimanov, virtuoso del piano, y Vasily Smyslov, cantante lírico en el registro de barítono y ex campeón del mundo.
Entre los literatos, sobresale el novelista ruso Vladimir Nabokov, quien se exilió en los Estados Unidos, donde ejerció también la cátedra y el periodismo. Nabokov escribió uno de los pocos libros de ficción que tienen por argumento central al juego de ajedrez: La novela titulada: “La defensa”. Al tiempo, compuso excelentes problemas y finales de estudio, varios de ellos premiados en concursos internacionales.
En el campo de la pintura, el caso más notable es el de Marcel Duchamp. Este genial artista francés participó en la formación de las escuelas modernas, tales como el surrealismo y el dadaísmo. Pintó magníficos cuadros con motivos tomados del juego de ajedrez, tanto figurativos como abstractos. Y participó activamente en los torneos nacionales de Francia, alcanzando la categoría de maestro nacional.
Un famoso crítico de arte, que fue también sociólogo y ensayista, actuó en el ámbito ajedrecístico no ya como jugador, sino como dirigente: El británico John Ruskin, que fue vicepresidente de la federación de su país, a fines del siglo XIX.
En cuanto al mundo de la ciencia, el campeón mundial doctor Manuel Lasker, ha dejado importante contribuciones a la filosofía, la física y las matemáticas. Su tesis de doctorado todavía conserva actualidad, y logros tales como “La comprensión del universo” gozaron, en su momento, de enorme prestigio en los círculos académicos de Europa. Como se sabe, Lasker escribió asimismo tratados de ajedrez.
El gran maestro americano Rubén Fine, que estuvo muy cerca del título mundial, fue uno de los más eminentes psicoanalistas del siglo XX. Escribió una monumental “Historia del Psicoanálisis” y también el estudio más famoso sobre la psicologia del jugador de ajedrez. En lo estrictamente técnico, sus libros de finales y medio juego, son de consulta obligada.
En fin, grandes artistas, mayúsculos científicos, extraordinarios ajedrecistas: Porque la cultura humana es una totalidad que se manifiesta en expresiones múltiples

sábado, 9 de abril de 2011

Hechos, no palabras


 No seremos recordados por nuestras palabras, sino por nuestras acciones. La vida no se mide por cada aliento que tomamos sino por las cosas que nos quitan el aliento. Hoy te deseo un día de milagros comunes, tal como una cafetera de café fresco que otro te preparó, una llamada inesperada de un viejo amigo, semáforos verdes camino al trabajo. Te deseo un día de cosas pequeñas de las cuales estar agradecido: la fila más rápida en el supermercado, una canción favorita en la radio, encontrar tus llaves justo donde buscas. Te deseo un día de felicidad y perfección; pequeños trozos de perfección que te hagan sentir que Dios te está sonriendo, sosteniéndote tan tiernamente porque eres alguien especial y único. Te deseo un día de paz, felicidad y dicha. Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora para apreciarla y un día para amarla, pero una vida entera para olvidarla.

viernes, 8 de abril de 2011

¿Quien es mejor: El ajedrecista o el jugador de ajedrez?


Como comentamos en otra entrada, generalmente el aficionado común estima que un fuerte jugador está dotado de una condición sobrenatural llamada "talento", y es criterio casi unánime creer que la fuerza ajedrecística del "talento" reside en conocimientos que trajo al nacer, como si su cerebro hubiera sido tocado con una varita mágica. Pero ya vimos que no es así. 
Entonces, el objeto principal de quien recién se inicia no es convertirse rápidamente en un fuerte jugador (sin sacrificio no hay beneficio) sino procurar captar las bases y fundamentos para un mejor conocimiento del juego, en función del razonamiento. Y así, seguir su progreso.  
Es obvio que aquel que llegue a comprender y entender los conceptos básicos del juego, avanzará indudablemente, pero es necesario establecer que la práctica está subordinada a otros factores inherentes a las condiciones naturales del sujeto que conforman la personalidad del juego. 
Será necesario, entonces, establecer una diferencia entre Ajedrecista y Jugador de Ajedrez. El primero es aquél que comprende, conoce los principios básicos del juego y "respira" a diario ajedrez,, mientras que Jugador es es el que ejecuta con cierta precisión las ideas concebidas en base a los fundamentos técnicos. 
Porqué influyen los factores internos
Por lo tanto, la condición de ejecutar con coherencia y exactitud  un plan de movimientos fundamentados, dependerá no sólo del conocimiento y comprensión de los principio teóricos del juego, sino de otros factores externos, que influyen de manera terminante en el resultado del mismo. Estos factores pueden ser de carácter temperamental, climáticos, condiciones imaginativas, alteración nerviosa, edad, estado de salud, etc.; sin duda, elementos todos que exceden al control conciente de los mismos. 
Para demostrar lo expresado precedentemente, citaremos algunos ejemplos que avalan esta pautas: Tomemos una partida jugada por rivales de conocimientos técnicos del juego equilibrado; uno de ellos tiene 80 años , mientras el otro 20 de edad. ¿A cuál le asistirán las mayores chances de triunfo? Otro caso sería: que en igualdad de edad y conocimientos, uno de los adversarios es más permeable para soportar la tensión derivada de la incertidumbre del resultado de la partida, y en virtud de ello, comete errores provocados por sus propios problemas temperamentales. 
Casi siempre aparece el error
 La partida de ajedrez tiende a definirse en la mayoría de los casos por la aparición del ERROR en que incurre una de las partes. El factor ERROR puede tener dos características bien diferenciadas; aquellas de carácter conceptual, que hacen a la comprensión de una posición conforme a las leyes y sus reglas teóricas, y los relacionados con la ejecución práctica  que dependen de factores externos del juego. 
Los errores de carácter conceptuales pueden corregirse con el estudio de los principios básicos y generales del juego de Ajedrez, mientras que los de ejecución no siempre podrán ser salvados, por depender en casi todos los casos de falencias incorregibles del sujeto.