miércoles, 19 de julio de 2017
Prologo II
Un libro de investigación
Conocí a Raúl a comienzos de los años setenta, cuando muchos niños y jóvenes nos acercamos al ajedrez de la mano del genial Bobby Fischer y sus homéricas batallas ante Petrosian o Spassky.
En ese furor por el tablero de 64 casillas, muchos incluidos nosotros por cierto, quedamos atrapados por la fina e inigualable estética de nuestro maravilloso juego.
Pero claro no todo es ajedrez, existe otro tablero, al decir de Borges de negras noches y blancos días.
Mi amigo con su libro busca entrecruzar ese microcosmos, el ajedrez, con la vida misma. Y lo hace de la manera más simple y a la vez ancestral, contando historias. Es ver a la realidad desde el prisma escaqueado del milenario juego.
Por último, mi recomendación final es guardar las piezas, por un momento claro está, y sentarse a leer estos apasionantes relatos. Guillermo Gustavo Soppe Guillermo Gustavo Soppe Maestro Internacional de Ajedrez (MI)
miércoles, 14 de octubre de 2015
Contenido Tesoro Cultural de la Humanidad
Lo que hay para leer en el
el Libro
el Libro
Ajedrez: Tesoro Cultural de la Humanidad
Contenido
Pag.
Raúl
Grosso:
Mi
paso por el ajedrez……………………… . 2
Introducción:
Porqué
y para qué escribí…………………… 3
Agradecimientos:
A
quienes me hicieron amar este ¿juego? 4
Prólogo
I: Juan
Antonio Castro Torres (MI ICCF): ................ . 5
Prollogo
II: Guillermo
Gustavo Soppe (MI FIDE): ....………. 6
01
Origen……………………………………………. 15
Ajedrez:
Lo que importa es que exista
Sin
dudas, primero apareció en la India y China
El
carácter simbólico del juego
Los
granos de trigo y la inteligencia supera a la suerte
Los
árabes introdujeron el ajedrez a Rusia
La
historia cambió por una partida de ajedrez
02
Simbolismo ……………………………………… 25
Metáforas
y conclusiones morales
El
Rey: La pieza más importante
La
Dama pasó de ser la más débil a la más fuerte
La
Dama en el presente siglo
La
torre. Recta, profunda y devastadora
El
Alfil representa los pesados cañones modernos
El
Caballo se convirtió en el símbolo más común
Peones
como la medida de todas las cosas
Prestar
atención a la amenaza al Rey
Fino
humor para significación de las piezas
Las
piezas como obra de arte
Valor
intrínseco de las piezas
Diseño
de piezas. Figurativas y simbólicas
Las
piezas más antiguas son de colmillos de morsa
03
Evolución……………………………………… 54
Evolución
de las ideas y escuelas filosóficas
Las
reglas se mantienen invariables desde hace 200 años
Predominio
cultural, político y económico
Ruy
López de SeguraGiovanni Leonardo, “Il Puttino”, primer campeón
italiano
Grandes
momentos de la historia y el ajedrez
04
Arte…………………………………………… 63
Una
actividad lúdica provechosa
Más
que un mero pasatiempo
Como
cultura Universal
Un
alto valor simbólico en el cine
Mayor
presencia en la pintura
Lienzos
con alusiones ajedrecísticas y el paradigma del entretenimiento
intelectual
Demasiado
juego para ser una ciencia y demasiada ciencia para ser juego
Preciosa
obra de Alfonso X, “El Sabio”
Talentos
que mueren jóvenes
Superando
las limitaciones físicas
Manifestación
de cultura, pero no “toda la cultura”
Percepción
intuitiva de la belleza de una combinación
¿Por
qué una pasión malsana?
Original
y dudosa teoría de Edgar A. Poe
Soberbio,
resentido, insoportable, pero simpático
Coincidencia
o premonición poética con Fischer
Confirmado,
el ajedrez es arte
La
más sutil de las artes provoca el más espiritual de los goces
¿Juego?,
¿Arte?, ¿Ciencia? ... Pasión!!!
Una
obra de arte abstracta
Recuerdo
para artistas y científicos ajedrecistas
Duchamp
y la obra de arte eterna
Ejemplos
dignos de imitarse
Estampillas
con temas ajedrecísticos
Nuestro
juego en “El amor en los tiempos del cólera”, de García Márquez
“Neropolis”,
y la escena de los dos braceros en la taberna
Opera
Rock, su argumento
Opera-rock,habla
su autor
“El
tablero está lleno de luz”
Porqué
existe un juego tan perfecto
En
qué consiste la belleza de una partida de ajedrez
Premios
nobeles ajedrecistas
De
romances y jugadores que no saben perder
Actitud
nada romántica
¿Que
Dios detrás de Dios la trama empieza?
05
Ciencia………………………………………… 115
Alto
nivel de tolerancia frente a la frustración
Opción
ventajosa para la educación
Los
artistas y sus conflictos neuróticos
06
Educación ……………………………………… 120
El
ajedrez forma parte de la educación del hombre
Ayuda
a templar el carácter
Virtudes
como elemento formativo en la educación de la niñez y la juventud
07
Deportes …………………………………………125
El
ajedrez no es un deporte
Junto
a las demás artes y expresiones de la cultura
08
Campeonatos, torneos y matches……………..
129
Hastings:
El torneo de más tradición
En
Hastings reciben el año jugando ajedrez
Diferencia
marcada con otras disciplinas
Valioso
aporte del match Mc Dconnell y Labourdonnais
Primer
campeonato del mundo en 1886
Escándalo
por suspensión del match Karpov – Kasparov
El
magno torneo de Moscú
Torneos
Abiertos
Torneo
Abierto Centro de la República
09
campeones………………………………………144
Campeones
Mundiales y aspirantes
La
estrealla fugaz de Paul Morphy
Locura
de Steinitz
Fischer
abrazó el ajedrez como una religión
La
eficiencia de Bobby Fischer
Fischer
campeón del mundo en 1972
Luz
sobre aspectos de la psicología de Fischer
Compleja
personalidad de Fischer
Garry
Kasparov, el último gran campeón
Guillermo
Soppe supo reescribir la historia
10
Personajes …………………………………… 162
Ancianos
que sobresalieron
Carta
de Ronald Reagan
Aspecto
de la personalidad más intima
Extraordinarios
mecenas
Ludwing
Paulsen, un campeón olvidado
Ruben
Fine y el psicoanálisis
Franklin
y la moral del ajedrez
Fine
y el estudio científico de Paul Morphy
¡Vanidad
de vanidades, todo vanidad!
11
Psicologia……………………………………… 176
Aspectos
intelectuales que predominan
Correlación
entre el temperamento y el estilo de juego
Lasker
y las diversas expresiones de la cultura, según Fine
Psicología
del jugador de ajedrez
12
Teoría………………………………………… 183
Anecdotario
sobre las aperturas
El
romántico periodista Falkbeer
13
Aperturas……………………………………… 187
¿Porque
las aperturas llevan esos nombres?
14
Profesional o amateurs………………………..
189
Expertos
y pseudo profesionales
15
Tragedias……………………………………… 192
El
arte de la locura en el ajedrez
Trágico
destino de algunos cultores del juego
16
Profesiones de ajedrecistas…………………… 196
Disparidad
de profesiones de los ajedrecistas
17
Prohibición y aportación de la iglesia…………199
Fanatismo
e ignorancia del clero
Prohibición
de la iglesia
Veda
para el juego más intelectual que existe
18
Prodigios y jóvenes……………………………..
204
Admiración
por los niños prodigios
Juveniles
destacados
19
Exilio ………………………………………… 208
Intereses
políticos y exilio
Asilo
de Handrei Ancu
Maestros
soviéticos emigrados a Occidente
Spassky:
exiliado pero no disidente
20
Libros………………………………………… 215
Desde
los libros manuscritos hasta hoy
Libros
adecuados para aprender
21
Política………………………………………..
219
La
influencia política en la Unión Soviética
22
Mujeres……………………………………….
221
Princesas
y señoras
23
Publicidad…………………………………….
223
Metáforas
y lenguaje común
Connotaciones
utilizadas por la publicidad
24
Córdoba………………………………………
227
Campeones
de la vieja UCA
Alekhine
y un club de Córdoba
El
Club Alekhine favoreció la renovación de jugadores
Eduardo
Bautista Secchi
La
importancia de la Unión Cordobesa
Campeones
mundiales en Córdoba
Anatoly
Karpov - Gary Kasparov -Robert Fischer
25
Argentina………………………………… ..
240
Recuerdo
breve del ajedrez en la Argentina
La
democracia y el juego de los reyes, que es el rey de los juegos
¿Porqué
Argentina retrocedió tanto?
El
Estado y el ajedrez
Fischer
en Argentina
26
En distintos países …………………………..
248
La
supremacía del ajedrez ruso
El
Marshall Chess Club
El
ajedrez en Finlandia
El
“Shogi”, un ajedrez japonés
La
proliferación de entidades
27
Apuestas y azar………………………………
256
Se
apuesta hasta la muerte
El
rey de los juegos
28
Problemas y combinaciones…………………
260
La
originalidad de componer problemas
El
arte de las combinaciones inmortale
29
Anécdotas…………………………………….
264
Eduardo
Lasker se fuga de un colegio para jugar un torneo
Múltiples
acontecimientos
30
Cafés………………………………………….
268
Café
de la Regence
Cafés
y clubes
31
Viviente……………………………………… 271
Famosos
acontecimientos de ajedrez viviente
Ajedrez
viviente y una historia de amor medieval
32
Reglamentación………………………… … 274
Cómo
se obtienen los títulos
Reglas
invariables
“Ganado
son las vacas”
La
jugada secreta
33
Filosofía…………………………………….
280
Como
la vida misma
34
Aforismos…………………………………..
282
Definición
35
La radio…………………………………….
265
Vinculación
con uno de los grandes inventos
36
Programas de computación……………….
286
El
inicio de las computadoras
37
Palabras finales …………………………… 288
Cualquier
parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada,
trasmitida o utilizada por cualquier medio. No hace falta el previo
consentimiento por escrito del autor y sólo les pido que mencionen
la fuente: “Ajedrez:
Tesoro Cultural de la Humanidad”.
(Para leer sin tablero).
Raúl
Grosso, MI y Seniors de ICCF”.
lunes, 12 de octubre de 2015
Campeonato mundial
Campeonato mundial
Era la tercera vez que Kasparov y Karpov se medían por el
campeonato mundial, ya que el encuentro iniciado en 1984 fue dejado
sin efecto por la federación internacional. Toda la competencia por
el título está atrasada, debido a las maniobras de la Unión
Soviética que, con la complacencia del presidente de la FIDE, ha
actuado con manifiesta parcialidad en beneficio de Karpov.
En 1986 correspondía una nueva confrontación por el título, y
apenas está empezando el desquite establecido como un privilegio
para Karpov. El encuentro de revanchafue suprimido hace un cuarto de
siglo, ya que resulta contraproducente y traba el legítimo ascenso
de nuevos grandes maestros con pretensiones de ser campeón.
Falta todavía concluir la selección del próximo desafiante. Los
grandes maestros rusos Artur Yusupov y Andriei Sokolov, deben jugar
un match eliminatorio, y su ganador enfrentará después al derotado
en el cotejo Karpov-Kasparov. Probablemente, habrá lucha por el
título de también en 1987 y 1988, en que finalmente quedará
regularizado el cilco de dos años entre cada desafío. Es importante
que el campeón disponga de tiempo para intervenir en torneos
magistrales, en diversos lugares del mundo, pues ello favorece la
difusión del juego y estimula un constante mejoramiento de su nivel
teórico. Karpov, entre 1975 y 1983, fue permanente animador de tales
torneos incluyendo lo que jugó en Buenos Aires y Mar del Plata.
Lo que contunúa sin modificaciones, es el predominio de los maestros
soviéticos. Con la única excepción del genio americano Robert
Fischer, que ganó el título en 1972 y abandonó luego el ajedrez,
ningún otro ajedrecista occidental ha logrado acercarse al
campeonato mundial. La superioridad de la escuela soviética reposa,
en primer lugar, en la milenaria tradicción ajedrecística del país
y en los millones de aficionados que estudian sistemáticamente el
juego. Y además, en el apoyo oficial, pues el gobierno comunista
utiliza el ajedrez como elemento de propaganda política. Pero, para
ser justos hay que recordar que ya antes de la revolución
bolchevique el ajedrez de Rusia era del mayor nivel, como lo prueba
la figura de Alejandro Alekhine. Sólo que, en esos tiempos, Alemania
tenía un Lasker y América Latina un Capablanca. Ahora, existe un
verdadero monólogo soviético.
La forma de disputa del campeonato mundial está pensada también para
perpetuar la supremacía rusa. El certámen nacional soviético
constituye un zonal por sí mismo y la cantidad de maestros rusos
presentes en cada instancia, permite ciertos arreglos que postergan a
los competidores de otros países. Esto ya fue denunciado por Fischer
hace veinte años y solo él hubiera podido cambiarlo; por desgracia,
el maestro americano abdicó el título en su momento de gloria y las
cosas volvieron a quedar como antes.
Pero tampoco hay que equivocarse en la apreciación objetiva de la
relación de fuerzas. El maestro holandés Jan Timman llegó a los
cuartos de final del último certamen de candidatos y, cuando le tocó
con Yusupov, incluso como local, fue batido de manera inapelable.
miércoles, 15 de agosto de 2012
El ajedrez nunca fue amateur
El profesionalismo del jugador de ajedrez.
Los maestros italianos nombrados en las últimas entradas hicieron del juego su medio de vida, y algunos, como Boi y Greco, no solamente llevaron una existencia decorosa sino que reunieron verdaderas fortunas. Es verdad que contaron con el apoyo de los nobles del Renacimiento, quienes protegieron a los ajedrecistas brillantes, como lo hicieron también con los mejores músicos y demás artistas: Porque el ajedrez es un arte, hubo mecenas que proporcionaron respaldo económico a los virtuosos del tablero.
Pero, sin perjuicio de su calidad artística, el ajedrez es esencialmente un juego, y siempre existió la costumbre de establecer una recompensa en dinero para el ganador. Las apuestas eran cosa habitual y constituyen un dato de la realidad, imposible de negar, al margen de las consideraciones morales que puedan formularse al respecto.
Esta modalidad no fue un invento de los italianos, ni apareció por primera vez en el Renacimiento. Existen testimonios muy antiguos, que prueban que ya los maestros árabes se consagraron en forma exclusiva a la práctica del ajedrez primitivo, y que el juego les permitía mantenerse sin dificultades.
El propio Ruy López, en España, fue un profesional del ajedrez. Y así aconteció más tarde con los principales jugadores de Francia, Inglaterra y Alemania, países que ocuparon sucesivamente el primer plano en la práctica de nuestro juego.
Era natural, entonces, que cuando el ajedrez se organizara como deporte, en clubes y federaciones, los torneos tuvieran desde el primer momento premios en efectivo: Y así ocurrió ya en el famoso torneo de Londres, año 1851, considerado como el primer certámen internacional de la historia. Algunos autores sostienen que ese título corresponde al encuentro entre españoles e italianos, que tuvo lugar en 1575, en Madrid; pero, si se admite esto, hay tener en cuenta que en esa remota ocasión también hubo una suma de dinero en disputa.
El ajedrez deportivo, en consecuencia, tiene una tradición de profesionalismo, o al menos, de competir por dinero, tan antigua como el ajedrez mismo, y esa tradición emana de su condición lúdica. Carece de relevancia que sea un juego de ingenio y no, un juego de azar; Es, de todos modos, un juego, aunque también sea un arte y una ciencia.
Tal es la causa por la cual el ajedrez no participa de las Olimpíadas. Aclaremos que los llamados “Juegos Olímpicos Ajedrecísticos”, son, sencillamente, un campeonato mundial por equipos.
El ajedrez, en nivel magistral o internacional, nunca ha sido, pues “Amateur”. Y este hecho, también forma parte de la historia del juego.
Los maestros italianos nombrados en las últimas entradas hicieron del juego su medio de vida, y algunos, como Boi y Greco, no solamente llevaron una existencia decorosa sino que reunieron verdaderas fortunas. Es verdad que contaron con el apoyo de los nobles del Renacimiento, quienes protegieron a los ajedrecistas brillantes, como lo hicieron también con los mejores músicos y demás artistas: Porque el ajedrez es un arte, hubo mecenas que proporcionaron respaldo económico a los virtuosos del tablero.
Pero, sin perjuicio de su calidad artística, el ajedrez es esencialmente un juego, y siempre existió la costumbre de establecer una recompensa en dinero para el ganador. Las apuestas eran cosa habitual y constituyen un dato de la realidad, imposible de negar, al margen de las consideraciones morales que puedan formularse al respecto.
Esta modalidad no fue un invento de los italianos, ni apareció por primera vez en el Renacimiento. Existen testimonios muy antiguos, que prueban que ya los maestros árabes se consagraron en forma exclusiva a la práctica del ajedrez primitivo, y que el juego les permitía mantenerse sin dificultades.
El propio Ruy López, en España, fue un profesional del ajedrez. Y así aconteció más tarde con los principales jugadores de Francia, Inglaterra y Alemania, países que ocuparon sucesivamente el primer plano en la práctica de nuestro juego.
Era natural, entonces, que cuando el ajedrez se organizara como deporte, en clubes y federaciones, los torneos tuvieran desde el primer momento premios en efectivo: Y así ocurrió ya en el famoso torneo de Londres, año 1851, considerado como el primer certámen internacional de la historia. Algunos autores sostienen que ese título corresponde al encuentro entre españoles e italianos, que tuvo lugar en 1575, en Madrid; pero, si se admite esto, hay tener en cuenta que en esa remota ocasión también hubo una suma de dinero en disputa.
El ajedrez deportivo, en consecuencia, tiene una tradición de profesionalismo, o al menos, de competir por dinero, tan antigua como el ajedrez mismo, y esa tradición emana de su condición lúdica. Carece de relevancia que sea un juego de ingenio y no, un juego de azar; Es, de todos modos, un juego, aunque también sea un arte y una ciencia.
Tal es la causa por la cual el ajedrez no participa de las Olimpíadas. Aclaremos que los llamados “Juegos Olímpicos Ajedrecísticos”, son, sencillamente, un campeonato mundial por equipos.
El ajedrez, en nivel magistral o internacional, nunca ha sido, pues “Amateur”. Y este hecho, también forma parte de la historia del juego.
viernes, 3 de agosto de 2012
Gioacchino Greco, “El calabrés”, marca la supremacía italiana en el juego.
El ajedrez italiano, que ejerció un indiscutible liderazgo durante todo el siglo XVII, tuvo su máximo exponente en el genial jugador y teórico Gioacchino Greco.
Fue conocido por el apodo de “el calabrés”, debido a que nació precisamente en Celico, cerca de Cosenza, Calabria, en el año 1600. Era de familia humilde, y recibió muy poca o ninguna instrucción, pero pronto reveló un xtraordinario talento para el ajedrez y resolvió hacer del juego su medio de vida. Muy joven, se radicó en la ciudad de Roma, donde su habilidad con los trebejos le valió la protección de varios nobles prelados de la curia pontificia, como el cardenal Savelli. A sus benefactores dedicó el libro titulado “Tratatto del nobilissimo giocco de scacchi”, publicado en 1620.
Al año siguiente, Greco viajó a Francia, donde fue acogido generosamente por el duque de Lorraine, en su corte de Nancy. Ganó muchísimo dinero jugando al ajedrez y el duque le hizo traducir su libro al francés, tarea que estuvo a cargo de Guillaume Ancel.
Luego, se trasladó a París, y allí derrotó a los mejores jugadores galos, entre ellos el duque de Nemours y el señor Chaumont deLa Salle. Acumuló una verdadera fortuna, pero tuvo la desgracia de ser asaltado cuando se dirigía a Londres, llegando a la capital inglesa sin un centavo.
Pero muy pronto rehizo sus finanzas, siempre merced a su absoluta superioridad frente al tablero. En Londres, se midió con Nicholas Mount Stephen y otros fuertes maestros británicos, a quienes venció sin mayor dificultad. El ya famoso libro de Greco fue vertido también al idioma inglés.
Regresó a París, en 1624. Poco después, fue recibido en la corte española y jugó con los ajedrecistas de renombre, en presencia del rey Felipe IV. Volvió más tarde a Nápoles, que, como hemos dicho, era la capital ajedrecística de Italia y del mundo, prosiguiendo su carrera triunfal. Hasta su muerte, Gioacchino Greco fue considerado virtual campeón del mundo.
Los últimos años de su vida son bastantes oscuros: En Nápoles, trabó amistad con un gentilhombre español, quien lo entusiasmó con la idea de venir a América, la gran quimera de aquellos años. Greco aceptó la invitación y aquí murió, en 1634. Todos sus bienes, adquiridos gracias a su genio ajedrecístico, fueron heredados por los padres jesuítas.
El célebre libro de Greco no es exactamente un tratado, a pesar del título; se trata más bien de una antología de partidas brillantes ampliamente comentadas. La colección permite apreciar las principales características de la escuela italiana, cuya base era un pronto desarrollo de las piezas, aun a costa de sacrificios de peones en la apertura, es decir, a costa de gambitos.
La obra fue impresa innumerables veces, hasta el siglo XIX, en todas las lenguas europeas. Todavía hoy conserva su interés, en todas las lenguas europeas. Todavía hoy conserva su interés, ya que pone de manifiesto la riqueza imaginativa del genio renacentista, y deleita con la belleza de sus combinaciones.
“El calabrés” marca el punto más alto de la supremacía italiana en el juego. Luego de su muerte, Nápols continuó siendo por bastantes años el centro ajedrecístico, pero ya se insinuaba una decadencia que se acentuó con el correr de los años.
Al año siguiente, Greco viajó a Francia, donde fue acogido generosamente por el duque de Lorraine, en su corte de Nancy. Ganó muchísimo dinero jugando al ajedrez y el duque le hizo traducir su libro al francés, tarea que estuvo a cargo de Guillaume Ancel.
Luego, se trasladó a París, y allí derrotó a los mejores jugadores galos, entre ellos el duque de Nemours y el señor Chaumont de
Pero muy pronto rehizo sus finanzas, siempre merced a su absoluta superioridad frente al tablero. En Londres, se midió con Nicholas Mount Stephen y otros fuertes maestros británicos, a quienes venció sin mayor dificultad. El ya famoso libro de Greco fue vertido también al idioma inglés.
Regresó a París, en 1624. Poco después, fue recibido en la corte española y jugó con los ajedrecistas de renombre, en presencia del rey Felipe IV. Volvió más tarde a Nápoles, que, como hemos dicho, era la capital ajedrecística de Italia y del mundo, prosiguiendo su carrera triunfal. Hasta su muerte, Gioacchino Greco fue considerado virtual campeón del mundo.
Los últimos años de su vida son bastantes oscuros: En Nápoles, trabó amistad con un gentilhombre español, quien lo entusiasmó con la idea de venir a América, la gran quimera de aquellos años. Greco aceptó la invitación y aquí murió, en 1634. Todos sus bienes, adquiridos gracias a su genio ajedrecístico, fueron heredados por los padres jesuítas.
El célebre libro de Greco no es exactamente un tratado, a pesar del título; se trata más bien de una antología de partidas brillantes ampliamente comentadas. La colección permite apreciar las principales características de la escuela italiana, cuya base era un pronto desarrollo de las piezas, aun a costa de sacrificios de peones en la apertura, es decir, a costa de gambitos.
La obra fue impresa innumerables veces, hasta el siglo XIX, en todas las lenguas europeas. Todavía hoy conserva su interés, en todas las lenguas europeas. Todavía hoy conserva su interés, ya que pone de manifiesto la riqueza imaginativa del genio renacentista, y deleita con la belleza de sus combinaciones.
“El calabrés” marca el punto más alto de la supremacía italiana en el juego. Luego de su muerte, Nápols continuó siendo por bastantes años el centro ajedrecístico, pero ya se insinuaba una decadencia que se acentuó con el correr de los años.
A fines del siglo XVII, como preanunciando un nuevo momento trascendental de la cultura humana (la revolución de 1789), la primacía en el ajedrez también fue asumida por Francia.
miércoles, 18 de julio de 2012
Belgrano ganó la primera etapa de la Región Centro de la Liga Nacional de Ajedrez
El Club Atlético Belgrano se impuso en la primera etapa de la Región Centro de la Liga Nacional de Ajedrez que se jugó el pasado fin de semana en Villa General Belgrano, Valle de Calamuchita, Córdoba.
El equipo de Barrio Alberdi, integrado por Guillermo Soppe, José Cejas y Raúl Maiques, tuvo que luchar hasta la última ronda para poder llegar a consagrase ganador con 18 puntos, quedando a una unidad el Club Universitario integrado por Ismael Giménez, Pablo Jacobo y Carlos Tornsquist. Tercero se ubicó el conjunto de Los 80 de Alekhine “A” (con 15, con Rubén Pinus, Luis Suárez y Diego Sindín) y 4to Los 80 de Alekhine “B” (13 puntos con Efrain Valeriano, Miguel Tófalo y Eduardo Adach) ). Más atrás quedaron Club Atlético Belgrano “B” (12,5); Calamuchita “A” (10,5); Calamuchita “C” (8,5); Calamuchita “B” (5) Cuatro Torres (4) y Calamuchita “D” (1,5).
La medalla para el mejor primer tablero fue para Ismael Gimenez de Universitario, con 5,5 puntos en 7 partidas; en el segundo tablero José Cejas (Belgrano) 7 en 7; y en el tercero Raúl Maiquez (Belgrano) 7 en 7.
En juveniles el triunfo también fue para Belgrano con 17 puntos, seguido por Villa General Belgrano (12) Calamuchita E (4) y Calamuchita “F” (3).
El evento, dirigido por Raúl Grosso (Coordinador de la Región Centro de la Liga Nacioanl ) contó con la organización de Daniel Pozzo, responsable de G.A.M.E.S. "La Revista de los Deportes Alternativos", y tuvo el auspicio de la Municipalidad , Cooperativa de Luz y Cooperativa de Aguas de Villa General Belgrano,
La próxima etapa de la Región Centro se jugará en setiembre, en Córdoba capital.
viernes, 13 de julio de 2012
“Il Puttino”: una de las figuras más curiosas de la historia del ajedrez
Giovanni Leonardo da Cutro , “el caballero errante”
Leonardo fue un jugador brillante y también una de las figuras más curiosas de la historia de nuestro juego ya hacia 1560 y cuando era todavía un jovencito,Leonardo gozaba de sólida fama como ajedrecista. Quince años después, al consagrarse como el mejor de su tiempo, había sin duda perfeccionado su técnica; es digno de señalar que los jugadores italianos sobresalieron porque ya habían comprendido la importancia de un rápìdo desarrollo de las piezas, aprovechando que las nuevas reglas permitían una partida dinámica y con definiciones a menudo fulminantes.
Viajero incansable, Leonardo fue apodado “el caballero errante”, por el rey Sebastián de Portugal, país en donde estuvo luego del torneo de España. En Italia lo llamaban “il Puttino”, a causa de su pequeña estatura. De regreso a su patria, entró al servicio del príncipe de Bisignano, quien le brindó protección y apoyó, como era habitual entre los nobles del Renacimiento, mecenas y filántropos.
Muchas anécdotas, posiblemente fabulosas, se cuentan del pintoresco Leonardo. Una de ellas afirma que los piratas sarracenos que asolaban el mar Mediterráneo, tomaron prisionero a un hermano de Leonardo y le exigieron un elevado rescate. El intrépido ajedrecista desafió a disputar un match, con la condición de que, si Leonardo ganaba, su hermano fuera liberado. Naturalmente, el maestro se impuso con facilidad y así logró superar la dramática circunstancia, gracias a su habilidad frente al tablero.
Al parecer Leonardo era tan insoportable como suelen serlo los genios. En un cuadro que representa un escena del match contra Ruy López, se ve al monje español muy concentrado en la partida, mientras el italiano aparece mirando en dirección al espectador, con un gesto de burla. Su pedantería le costó muy cara a Leonardo da Cutro, ya que murió envenenado a los cuarenta y cinco años de edad. Se sospecha que el asesino fue algún ajedrecista humillado y vengativo.
El otro maestro de la misma época, Paolo Boi, llamado “el Siracusano”, acompañó a Leonardo en sus giras y obtuvo mercedes y beneficios de varios monarcas. Felipe II lo retribuyó espléndidamente en Madrid, le asignó una beca a cargo de la gobernación de Sicilia y le dio una carta de recomendación para su hermano, don Juan de Austria.
Boi recorrió también toda Italia y luego llegó hasta Hungría y el imperio otomano, jugando contra los mejores ajedrecistas magiares y turcos y viviendo exclusivamente del juego, como un verdadero profesional. Finalmente se radicó en Nápoles, que era la ciudad italiana donde mayor auge había cobrado el ajedrez y allí encontró la muerte, también en forma trágica, como su amigo Leonardo: Lo mató su propio criado, para robarle la fortuna que Boi había ganado como ajedrecista.
Lamentablemente, ninguno de estos dos grandes maestros dejó escritos sobre el juego, aunque se han conservado partidas de ambos, suficientes para acreditar su genio. Pero Italia iba a producir, poco tiempo después, dos insignes tratadistas que tienen un lugar de privilegio en el desarrollo de la teoría del Ajedrez: Alessandro Sabio y Giacchino Greco.
viernes, 6 de julio de 2012
Ruy López de Segura considerado el primer campeón mundial.
Fue en España donde se publicó el primer tratado de ajedrez moderno: El libro de Lucena, que apareció en 1497. Tenía que ser también España, pues, la patria del primer gran maestro que sobresalió en su época, al punto de que se lo considera el número uno en la lista de los campeones del mundo, a pesar de que este título sólo existe oficialmente desde hace menos de un siglo.
Era un sacerdote y se llamaba Ruy López de Segura. Durante su juventud como seminarista, cultivó el ajedrez a fuer de pasatiempo, una costumbre usual entre los estudiantes del Renacimiento. Pero más tarde, en la corte de Felipe II, se convirtió en un verdadero profesional del juego, y fue también un destacado teórico en la aceptación actual de este vocablo.
Pese a su notoriedad, poco se conoce de la vida de Ruy López. Está documentado que viajó a Roma en el año 1560, al comenzar el pontificado del papa Pío IV, y que allí leyó el libro de Damiano y derrotó en varias partidas a Giovanni Leonardo da Cutro, por entonces un jovencito que era ya muy famoso en toda Italia.
De Roma trajo Ruy López una palabra que enriqueció el lenguaje ajedrecístico: la palabra “gambito”. El término deriva, evidentemente de gamba, que significa Pierna. En el lunfardo romano se usaba el verbo “gambitare”, con el sentido de “hacer una zancadilla”, es decir, atravesar la pierna para provocar la caída del rival. De ahí que, originalmente, “gambito” fuera sinónimo de “trampa” o “celada”, pues consistía en entregar un peón, cuya captura resultaba fatal. Con el correr de los años, el gambito perdió ese carácter de astucia, y pasó a designar el sacrificio de un peón en la apertura, con el propósito de ganar tiempos en el desarrollo de las piezas.
En 1561, Ruy López da a la estampa su famoso “Libro de la invención liberal y arte del juego de ajedrez muy útil y provechosa”, que fue traducido a todas las lenguas europeas. En esta obra Ruy López expone y analiza extensamente las aperturas y, en especial, la que desde entonces se conoce indistintamente como Española o Ruy López, una línea de juego inagotable, que grandes maestros han empleado y emplean, incluso, en los matches por el título mundial.
Se han conservado unas cuantas partidas de Ruy López. que no tienen más interés que el histórico, pues si bien el fraile español era muy superior a los rivales de su tiempo, ni siquiera su juego escapaba a la ingenuidad con que se buscaba un rápido jaque mate, desconociendo todavía por completo la estrategia. Se jugaba sin plan, ensayando a tientas jugadas con frecuencia incoherentes; pero es completamente natural si se recuerda que el ajedrez había experimentado, apenas medio siglo antes, enormes cambios en las reglas de la partida y el movimiento de las piezas. El enroque no estaba todavía definido, y en una partida se ve al Rey saltar como si fuera un Caballo, en su primera jugada, yendo de uno Rey a dos Alfil Dama.
En el año 1575, y en presencia del rey Felipe II, tiene lugar que algunos autores sostienen que fue el primer torneo internacional de ajedrez: Ruy López, su compatriota Alfonso Cerón de Granada y los Italianos Giovanni Leonardo da Cutro y Pablo Boi “il Siracusano”, jugaron una serie de matches que finalizaron con el claro triunfo de los italianos. Era el fin de la hegemonía española, y, a fines del siglo XVI, Italia se constituye en el centro más importante del ajedrez de Europa y el mundo.
Era un sacerdote y se llamaba Ruy López de Segura. Durante su juventud como seminarista, cultivó el ajedrez a fuer de pasatiempo, una costumbre usual entre los estudiantes del Renacimiento. Pero más tarde, en la corte de Felipe II, se convirtió en un verdadero profesional del juego, y fue también un destacado teórico en la aceptación actual de este vocablo.
Pese a su notoriedad, poco se conoce de la vida de Ruy López. Está documentado que viajó a Roma en el año 1560, al comenzar el pontificado del papa Pío IV, y que allí leyó el libro de Damiano y derrotó en varias partidas a Giovanni Leonardo da Cutro, por entonces un jovencito que era ya muy famoso en toda Italia.
De Roma trajo Ruy López una palabra que enriqueció el lenguaje ajedrecístico: la palabra “gambito”. El término deriva, evidentemente de gamba, que significa Pierna. En el lunfardo romano se usaba el verbo “gambitare”, con el sentido de “hacer una zancadilla”, es decir, atravesar la pierna para provocar la caída del rival. De ahí que, originalmente, “gambito” fuera sinónimo de “trampa” o “celada”, pues consistía en entregar un peón, cuya captura resultaba fatal. Con el correr de los años, el gambito perdió ese carácter de astucia, y pasó a designar el sacrificio de un peón en la apertura, con el propósito de ganar tiempos en el desarrollo de las piezas.
En 1561, Ruy López da a la estampa su famoso “Libro de la invención liberal y arte del juego de ajedrez muy útil y provechosa”, que fue traducido a todas las lenguas europeas. En esta obra Ruy López expone y analiza extensamente las aperturas y, en especial, la que desde entonces se conoce indistintamente como Española o Ruy López, una línea de juego inagotable, que grandes maestros han empleado y emplean, incluso, en los matches por el título mundial.
Se han conservado unas cuantas partidas de Ruy López. que no tienen más interés que el histórico, pues si bien el fraile español era muy superior a los rivales de su tiempo, ni siquiera su juego escapaba a la ingenuidad con que se buscaba un rápido jaque mate, desconociendo todavía por completo la estrategia. Se jugaba sin plan, ensayando a tientas jugadas con frecuencia incoherentes; pero es completamente natural si se recuerda que el ajedrez había experimentado, apenas medio siglo antes, enormes cambios en las reglas de la partida y el movimiento de las piezas. El enroque no estaba todavía definido, y en una partida se ve al Rey saltar como si fuera un Caballo, en su primera jugada, yendo de uno Rey a dos Alfil Dama.
En el año 1575, y en presencia del rey Felipe II, tiene lugar que algunos autores sostienen que fue el primer torneo internacional de ajedrez: Ruy López, su compatriota Alfonso Cerón de Granada y los Italianos Giovanni Leonardo da Cutro y Pablo Boi “il Siracusano”, jugaron una serie de matches que finalizaron con el claro triunfo de los italianos. Era el fin de la hegemonía española, y, a fines del siglo XVI, Italia se constituye en el centro más importante del ajedrez de Europa y el mundo.
viernes, 29 de junio de 2012
Apolo: ¿Puede ser considerado como el auténtico patrono de ajedrez?
El libro titulado “Repetición de amores y arte de ajedrez”, escrito por Luis Ramírez de Lucena en el año 1947 fue el primer tratado donde nuestro juego aparece ya con casi todas sus características modernas.
Quince años más tarde, en Roma, aparece otra obra fundamental de la literatura ajedrecística: “Questo libro é da imparare giocare a schachi e de le partite”, cuyo autor era un portugués llamado Damiano. Este maestro, de quien poco o nada se sabe, redactó la primera parte del su libro en italiano, pero la segunda -que contiene setenta y dos problemas analizados- alterna la lengua italiana con la española.
El libro de Damiano fue el primero que se publicó en Italia y gozó de enorme popularidad, siendo reeditado muchas veces en el siglo XVI y en el siguiente. Era una especie de manual realmente indispensable para todo aficionado y traía la novedad de estudiar no solamente las tradicionales aperturas de peón rey, sino también algunas de peón dama, entre ellas, el gambito aceptado.
Otra curiosidad es que Damiano alude a partidas en las que uno de los jugadores da ventaja a su adversario, una forma de jugar que no beneficia precisamente el progreso del ajedrez, pero que estuvo de moda durante mucho tiempo, incluso hasta el siglo pasado. También se refiere Damiano a las simultáneas a ciegas, y qeu muchos la catalogan como otra perniciosa costumbre que ha subsistido casi hasta nuestros días, pues grandes maestros del siglo XX, como Aliéjin, Reti y Najdord, han protagonizado estos espectáculos, que los detractores los sedñalan como mñas más propios de un circo que de la serena meditación del juego-ciencia.
Junto a la obra teórica de Damiano, el Renacimiento produjo, también en Italia, el primer poeta del ajedrez. Casi esta expresión queremos significar que el juego moderno se construyó en el tema principal de una composición poética importante y culta, así como en la antigua Persia el “chatrang” primitivo tuvo también sus bardos o poemas.
El poeta de que hablamos se llamaba Marco Gerónimo Vita y nació en Cremona en el año 1490. LLegó a ser obispo de Alba y falleció en 1566, dedicando su vida más a las artes y a las letras que a sus obligaciones eclesiásticas, un hecho que, en esa época, no llamaba demasiado la atención. El largo poema consagrado al ajedrez fue compuesto posiblemente hacia 1513, pero se publicó varios años después. LLeva por título “Scacchia Ludus”, o sea, simplemente, “Juego de ajedrez”; está escrito en latín clásico y, también muy clásicamente, narra las épicas alternativas de una partida entre los dioses Apolo y Mercurio.
Los valores estéticos del poema se han diluído con el correr de los años, pero es indudable que esta creación del obispo Vita influyó a otros artistas de los siglos posteriores, que escribieron luego obras semejantes. Lo notable es que también ejerció influencia en el desarrollo del juego mismo: La más importante es que Vita concibe definitivamente como Torre o Castillo a la pieza que en la antigüedad era un carro de asalto, y desde entonces se hace universal la forma y la denominación moderna de dicha pieza.
También este poema nos confirma que ya el ajedrez se jugaba como en la actualidad, pues Vita comenta largamente, siempre en versos ampulosos y perfectos, el movimiento de las distintas piezas, comprando, por ejemplo, a los obispos (o sea, los alfiles) con los arqueros, por su acción a la distancia, o pregonando la enorme capacidad destructiva de la dama.
La partida entre ambos dioses finaliza con la victoria de Apolo, que conducía las blancas. Es sabido que este dios representa la belleza y la armonía, y por ello, bien puede ser considerado como el auténtico patrono de ajedrez.
Quince años más tarde, en Roma, aparece otra obra fundamental de la literatura ajedrecística: “Questo libro é da imparare giocare a schachi e de le partite”, cuyo autor era un portugués llamado Damiano. Este maestro, de quien poco o nada se sabe, redactó la primera parte del su libro en italiano, pero la segunda -que contiene setenta y dos problemas analizados- alterna la lengua italiana con la española.
El libro de Damiano fue el primero que se publicó en Italia y gozó de enorme popularidad, siendo reeditado muchas veces en el siglo XVI y en el siguiente. Era una especie de manual realmente indispensable para todo aficionado y traía la novedad de estudiar no solamente las tradicionales aperturas de peón rey, sino también algunas de peón dama, entre ellas, el gambito aceptado.
Otra curiosidad es que Damiano alude a partidas en las que uno de los jugadores da ventaja a su adversario, una forma de jugar que no beneficia precisamente el progreso del ajedrez, pero que estuvo de moda durante mucho tiempo, incluso hasta el siglo pasado. También se refiere Damiano a las simultáneas a ciegas, y qeu muchos la catalogan como otra perniciosa costumbre que ha subsistido casi hasta nuestros días, pues grandes maestros del siglo XX, como Aliéjin, Reti y Najdord, han protagonizado estos espectáculos, que los detractores los sedñalan como mñas más propios de un circo que de la serena meditación del juego-ciencia.
Junto a la obra teórica de Damiano, el Renacimiento produjo, también en Italia, el primer poeta del ajedrez. Casi esta expresión queremos significar que el juego moderno se construyó en el tema principal de una composición poética importante y culta, así como en la antigua Persia el “chatrang” primitivo tuvo también sus bardos o poemas.
El poeta de que hablamos se llamaba Marco Gerónimo Vita y nació en Cremona en el año 1490. LLegó a ser obispo de Alba y falleció en 1566, dedicando su vida más a las artes y a las letras que a sus obligaciones eclesiásticas, un hecho que, en esa época, no llamaba demasiado la atención. El largo poema consagrado al ajedrez fue compuesto posiblemente hacia 1513, pero se publicó varios años después. LLeva por título “Scacchia Ludus”, o sea, simplemente, “Juego de ajedrez”; está escrito en latín clásico y, también muy clásicamente, narra las épicas alternativas de una partida entre los dioses Apolo y Mercurio.
Los valores estéticos del poema se han diluído con el correr de los años, pero es indudable que esta creación del obispo Vita influyó a otros artistas de los siglos posteriores, que escribieron luego obras semejantes. Lo notable es que también ejerció influencia en el desarrollo del juego mismo: La más importante es que Vita concibe definitivamente como Torre o Castillo a la pieza que en la antigüedad era un carro de asalto, y desde entonces se hace universal la forma y la denominación moderna de dicha pieza.
También este poema nos confirma que ya el ajedrez se jugaba como en la actualidad, pues Vita comenta largamente, siempre en versos ampulosos y perfectos, el movimiento de las distintas piezas, comprando, por ejemplo, a los obispos (o sea, los alfiles) con los arqueros, por su acción a la distancia, o pregonando la enorme capacidad destructiva de la dama.
La partida entre ambos dioses finaliza con la victoria de Apolo, que conducía las blancas. Es sabido que este dios representa la belleza y la armonía, y por ello, bien puede ser considerado como el auténtico patrono de ajedrez.
viernes, 22 de junio de 2012
El ajedrez acompañó siempre la evolución del hombre y los progresos de su cultura
En el año 476 los bárbaros invanden a Roma, hecho que marcaba el fin del imperio de Occidente y señala el comienzo de la llamada Edad Media. En una fecha aciaga para la cultura humana, ya que la caída de Roma implica la desaparición de la filosofía, el arte y la ciencia antiguas y su reemplazo por la ignorancia, la superstición y la barbarie. Con todo acierto se ha dicho que la Edad Media es “la larga noche de la historia”, porque durante casi mil años, el género humano estuvo dormido con las más altas manifestaciones del espíritu y sufrió la pesadilla del oscurantismo, la intolerancia y el atraso.
El ajedrez nació prácticamente en la Edad Media, pero no, desde luego, en la Europa hecha ruinas, sino en la lejanía India, de donde muy pronto pasó al reino de Persia. Sin embargo fueron los árabes quienes lo llevaron enseguida a España; recordemos que también trajeron, junto con el ajedrez, la vieja cultura que los bárbaros habían sepultado bajo los restos de los grandes monumentos del imperio romano. Los árabes se convirtieron así, paradójicamente, en los conservadores de la cultura occidental y, gracias a ellos, Europa pudo redescubrir, hacia el siglo quince, el valioso tesoro perdido diez centurias atras. Entonces, la Humanidad despertó de su largo sueño, gestándose el fenómeno conocido con el nombre de Renacimiento.
La forma primitiva del ajedrez, llamado “shatranj” por los árabes, subsistió en la Europa medieval prácticamente sin cambios en las reglas del juego. La Dama era una pieza muy débil, que apenas se movía una casilla y sólo en diagonal; los alfiles se desplazaban de a dos casillas; no existía el enroque y los peones avanzaban siempre nada más que un paso. Es fácil imaginar que el juego resultaba sumamente lento y tedioso, y solo el sopor mental en que vivieron los hombres durante el Medievo puede explicar que el ajedrez arcaico haya logrado sobrevivir mil años.
El renacimiento afectó también profundamente al ajedrez. El despertar de la inteligencia, el redescubrimiento de la cultura grecoromana, la emancipación del pensamiento, de la tutela de la Iglesia, el ascenso de la clase media y la creciente importancia de los centros urbanos, no podían dejar de influir en un juego que ofrecía grandes posibilidades de ser mejorado y dinamizado. Los españoles y los italianos advirtieron esas posibilidades y en un breve lapso, la segunda mitad del siglo quince, el ajedrez adquirió prácticamente sus características modernas.
Esta transformación no debe sorprender, ya que en la misma época se inventó la imprenta, se concibió la teoría heliocéntrica y resurgieron la pintura, escultura, y el teatro. Como manifestación artística y científica - lo hemos dicho otras veces- el ajedrez ha acompañado siempre la evolución del hombre y los progresos de su cultura.
Naturalmente, el proceso que reseñamos no estalló de repente sino que fue preparado por una paulatina revitalización del humanismo, a cargo de individuos excepcionales que se anticiparon a su tiempo y muchas veces pagaron con la muerte su osada rebeldía. Estos precursores, en ocasiones, fueron también ajedrecistas y empezaron a introducir variantes en las reglas del juego, ya hacia el año 1300.
El ajedrez nació prácticamente en la Edad Media, pero no, desde luego, en la Europa hecha ruinas, sino en la lejanía India, de donde muy pronto pasó al reino de Persia. Sin embargo fueron los árabes quienes lo llevaron enseguida a España; recordemos que también trajeron, junto con el ajedrez, la vieja cultura que los bárbaros habían sepultado bajo los restos de los grandes monumentos del imperio romano. Los árabes se convirtieron así, paradójicamente, en los conservadores de la cultura occidental y, gracias a ellos, Europa pudo redescubrir, hacia el siglo quince, el valioso tesoro perdido diez centurias atras. Entonces, la Humanidad despertó de su largo sueño, gestándose el fenómeno conocido con el nombre de Renacimiento.
La forma primitiva del ajedrez, llamado “shatranj” por los árabes, subsistió en la Europa medieval prácticamente sin cambios en las reglas del juego. La Dama era una pieza muy débil, que apenas se movía una casilla y sólo en diagonal; los alfiles se desplazaban de a dos casillas; no existía el enroque y los peones avanzaban siempre nada más que un paso. Es fácil imaginar que el juego resultaba sumamente lento y tedioso, y solo el sopor mental en que vivieron los hombres durante el Medievo puede explicar que el ajedrez arcaico haya logrado sobrevivir mil años.
El renacimiento afectó también profundamente al ajedrez. El despertar de la inteligencia, el redescubrimiento de la cultura grecoromana, la emancipación del pensamiento, de la tutela de la Iglesia, el ascenso de la clase media y la creciente importancia de los centros urbanos, no podían dejar de influir en un juego que ofrecía grandes posibilidades de ser mejorado y dinamizado. Los españoles y los italianos advirtieron esas posibilidades y en un breve lapso, la segunda mitad del siglo quince, el ajedrez adquirió prácticamente sus características modernas.
Esta transformación no debe sorprender, ya que en la misma época se inventó la imprenta, se concibió la teoría heliocéntrica y resurgieron la pintura, escultura, y el teatro. Como manifestación artística y científica - lo hemos dicho otras veces- el ajedrez ha acompañado siempre la evolución del hombre y los progresos de su cultura.
Naturalmente, el proceso que reseñamos no estalló de repente sino que fue preparado por una paulatina revitalización del humanismo, a cargo de individuos excepcionales que se anticiparon a su tiempo y muchas veces pagaron con la muerte su osada rebeldía. Estos precursores, en ocasiones, fueron también ajedrecistas y empezaron a introducir variantes en las reglas del juego, ya hacia el año 1300.
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