lunes, 14 de noviembre de 2011

Ludek Pachman y la "Primavera de Praga"

Por Héctor Luis Gonzalez 
(Publicado el domingo 16 de octubre de 1983 en la tercera sección dle diaro "LA VOZ DEl INTERIOR",  de Córdoba, Argentina 
En noviembre de 1972 emigraba de Checoslovaquia rumbo a Alemania Federal el gran maestro internacional Ludek Pachman, poniendo fin a una controvertida actuación política realizada en su país durante casi treinta años.
Pachman, es en nuestro días uno de los maestros ajedrecistas de mayor reputación fundamentalmente por su proficua labor de eminente teórico, que ha plasmado en obras de gran divulgación, como “tratado de aperturas”, “práctica del medio juego”, “táctica y estrategia” “partidas decisivas”, “el match del siglo”, y otras no menos renombradas. Sus trabajos didácticos han superado su relevancia como jugador práctico, aunque años atrás haya logrado numerosos éxitos sobre todo en la década del 50.
El exilio de Pachman de su Checoslovaquia natal respondió a un cúmulo de situaciones que trastocaron la ideología que durante muchos años expresara como político y periodista de cierta trascendencia, actividad que alternó junto con el ajedrez. La concepción política del comunismo, del que fue un ferviente adicto, sufrió un rudo golpe cuando los tanques soviéticos invadieron Praga en 1968. Los blindados y su metralla hicieron tambalear las convicciones que habían constituido la razón de su conducta y de sus escritos. Conjuntamente con su mundo ajedrecístico, Pachman vivió intensamente los años más trágicos de Checoslovaquia, pero por encima de su ideología -la anteior y la de hoy- hay que reconocerlo como un defensor de los derechos del hombre, a través de sus airadas protestas contra los crímenes políticos, la agresión intelectual y física contra los disidentes de doctrinas autoritarias. En 1973, desde Solingen, Ludek Pachman escribía una carta a la líder comunista norteamericana Angela Davis, alguno de sus principales párrafos resumidos a continuación “Querida Ángela: Usted estuvo en la cárcel porque había luchado a favor de la libertad y el socialismo. Por la misma época yo también estuve en prisión; a mi parecer por igual motivo, por haber luchado en pro de la libertad y el socialismo. Actualmente, algunos de mis amigos están en la cárcel en mi opinión por haber luchado por la libertad y el socialismo”.
“Los comunistas no hacen ningún secreto de su propósito de aniquilar el régimen del capitalismo. ¿Porqué piensa Ud. distinto sobre el aniquilamiento del régimen en Washington y el derrocamiento del régimen de Praga?. Por lo demás, puedo asegurarle que ni yo, ni mis amigos, nos proveímos, con vistas al derrocamiento de régimen, de dos pistolas ametralladoras como se proveyó usted. Por suerte muestra, porque si las hubiéramos tenido los castigos que nos habrían impuesto le cortarían a usted el resuello. Nosotros nos habíamos limitado a hablar y a escribir. Fuimos condenados. Usted fue absuelta. Le envidio la libertad”. “Usted es comunista, lucha por sus ideales. Pero ¿por qué los correligionarios de su movimiento propugnan derechos civiles como la libertad de palabra y de prensa, la libertad de reunión y otras análogas y niegan estos mismos derechos civiles cuando llegan al poder?.....”
“.... Me encarcelaron por primera vez en mi vida porque me desagradaba rotundamente la ocupación alemana; la segunda vez, porque juzgué necesario expresar mi parecer sobre un acto que se podía llamar ocupación y la tercera vez porque me manifesté a favor de un amigo detenido. En la prisión se arruinó mi salud....”
“... Usted está llena de ímpetu revolucionario quiere avanzar y destruir el mundo viejo bajo la proclama” “Proletarios de todos los países, uníos”. En agosto de 1968 inventé otra divisa: “Hombres decentes de todos los países, Uníos!” Eso me censuró duramente. Iba contra el espíritu de clases. Pero no creo ya en las consignas clasistas proclamadas dogmáticamente. Creo, a pesar de todo, y sigo creyendo en la decencia humana, en la razón humana. Quizás alguna vez le pase a usted lo mismo antes de que la “Madre Revolución” amenace  devorarla como a uno de sus hijos predilectos....”.
“.... En espera de que usted mostrara una reacción desfavorable a esta carta al igual que los órganos centrales de la república socialista checoslovaca, quiero replicarles finalmente con el resumen del llamado documento de los “Diez Puntos”, por el cual tuve que pasar trece meses y medio en prisión: “No decimos nada hostil al Estado, porque ningún círculo de personas se sientan aludidas, puede esgrimir la pretensión de considerarse el Estado, y porque no tenemos el propósito de socavar las instituciones del Estado. Propugnamos, por el contrario, que funcionen tal como prescribe la constitución. No pensamos en forma hostil hacia el partido, porque defendemos un tipo de socialismo que es posible en los Estados de completo desarrollo. Nos esforzamos de liberar al socialismo de los rasgos repelentes que le confiere la capa exterior de dogmáticos sectarios, arribistas ávidos de poder y reprobables autores de actos de violencia. No tenemos motivo alguno para adoptar un punto de vista antisoviético, en tanto se trate de circunstancias de otros Estados....”.
A través de los párrafos de esta aguda misiva, es factible extraer un dejo de frustración por actitudes y posiciones asumidas durante su vida, pero está implícita también la óptica de un luchador cuyo humanismo se sobrepone a los avatares de los tiempos políticos.

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