lunes, 23 de mayo de 2011

PC, imaginación y la mejor partida de Kasparov

"Trabajar con los ordenadores en lugar de contra ellos"
Aunque no al ritmo que quisiera por mis compromisos "on y off line", continúo con el libro "Como la vida imita al ajedrez". Cuando escribe de "imaginación, cálculo y mi mejor partida" apunta que "las circunstancias y el instinto nos advierten del momento adecuado para romper la rutina". Todo esto con relación a la creatividad y orden que debe guiar el cálculo. Parece simple, pero quienes tenemos muchas horas frente al tablero sabemos lo que esto significa. Y agrega más adelante: "En realidad, lo que deberíamos hacer es romper la rutina tras un análisis más a fondo. Son los momentos que nuestros instintos nos dicen que hay algo merodeando debajo de la superficie".
Acá  de nuevo pone como ejemplo una partida con Topalov, en Wijk aan Zee, que se resolvió "gracias a ese sexto sentido", en la que jugó la combinación más compleja en su carrera, aunque admite que el 90 por ciento de los análisis publicados posteriormente no se cruzaron por su cabeza. Este encuentro fue bautizado por muchos como "La inmortal de Kasparov".
En este mismo capítulo, y referido al cálculo y la imaginación, no deja de pasar de largo su relación con las computadoras. Debemos recordar el fantástico match frente a "Deep Blue", que tuvo atrapado a todo el mundo aficionado al ajedrez (y no tanto)  
"No somos ordenadores y nuestros cálculos nunca serán absolutamente perfectos. Pero si están vinculados a un objetivo y les guía nuestra experiencia y nuestro instinto, normalmente el análisis será correcto" Y aquí, estimo, da en el clavo: "En el mundo de los negocios contamos, además, con la ventaja de trabajar CON LOS ORDENADORES, EN LUGAR DE CONTRA ELLOS". 
Entonces indica algo que todos sabemos. Es decir que los ordenadores son muy buenos para el cálculo y empiezan a flaquear en la planificación a largo plazo; y por eso promueve el "ajedrez avanzado" (jugadores ayudados por computadoras).
Finalmente asegura algo que muchos queremos escuchar: "Los ordenadores pueden alcanzar un nivel de campeonato en el mundo del ajedrez, pero los seres humanos no corren ningún peligro de ser reemplazado por las máquinas en casi ningún terreno. Las relaciones de negocios, todas nuestras interacciones personales, están basadas en sentimientos y reacciones humanas. Un director no dirige ordenadores, dirige personas. Solo una persona puede entender las debilidades y las tendencias, razón por la cual las computadoras no consiguen buenos resultados en juegos como el póquer, donde el factor humando es muy importante".

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